Los franquistas ASESINARON a mas de un centenar de REPUBLICANOS en las localidades zaragozanas de Pomer, Jarque y Aranda de Moncayo

Moncayos word press

Memorial en el cementerio de Aranda de Moncayo (Zaragoza)

En Pómer los sublevados exterminaron a 21 vecinos. El 5 de agosto, en las tapias de su cementerio fueron fusilados 5 Republicanos, y otro de Aranda, acusados todos de haber participado en la defensa de la República en los primeros días de la Guerra de España. Un mes después, el 7 de septiembre, eran asesinados en Aranda de Moncayo otros 4 vecinos, entre ellos Cipriano Muñoz, dirigente provincial del PCE y teniente de alcalde de Pómer, junto con Pedro y Victoriano Lezcano y Jonás Horno. Y 2 días después, el 9, comenzaba la 3ª saca, en la que murieron otros 11 vecinos.

De las 3 “sacas” franquistas en Pomer, han aparecido fosas con 4 y 6 vecinos, pero 11 víctimas de los sublevados estarían por localizar. La fosa de 6 cuerpos se correspondería con el enterramiento de las víctimas de la 1ª de esas ejecuciones, pero son necesarias pruebas de DNA para determinar si los 4 cadáveres hallados en otra corresponden a los fusilados por los franquistas en Aranda de Moncayo, o a una parte de los 11 que murieron a manos de los sublevados unos días después.

Las ayudas concedidas por la Diputación Provincial de Zaragoza para financiar la recuperación de los cuerpos de los represaliados en Pómer no se recibieron, por complicaciones administrativas, explicó Miguel Ángel Capape, presidente de la entidad memorialista ARICO (Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido). Se han recogido fondos, con una “respuesta muy buena”, permitiendo financiar la exhumación, el estudio antropológico y la extracción de DNA de las 10 víctimas de Pómer para identificar los restos. Hay donantes particulares como el alcalde Santisteve (3.400 euros), la vicealcaldesa Luisa Broto (1.100) y los concejales Teresa Artigas (1.100), Elena Giner (1.100) y Fernando Rivarés (1.500); y entidades como Mhuel (Movimiento Hacia Un Estado Laico) y Amical Mathausen.

En el cementerio de Jarque de Moncayo existen 2 fosas comunes bien delimitadas. En la 1ª reposan los restos de hasta 30 víctimas de los casi 80 Republicanos de Aranda de Moncayo asesinados por los rebeldes, así como algún vecino de Jarque de Moncayo. La 2ª fosa contiene los restos de entre 9 y 11 vecinos de Gotor asesinados en Jarque. Fue cubierta hace bastantes años con una plancha de cemento rodeada de cadenas, sin nombres, fechas ni causa de la muerte.

Ya no hay fosas en Aranda de Moncayo, pues una gran fosa que contenía los restos de numerosos vecinos de la localidad, probablemente 36, fue levantada hace unos años y los restos fueron introducidos en un nicho cedido por el Ayuntamiento del pueblo. Parece ser que también se recuperaron los restos de algunos vecinos de Pomer y de Jarque que reposaban en el mismo lugar. El lugar de los enterramientos era el recinto del antiguo cementerio civil. Muy cerca del lugar donde se hallaba la fosa se alza un monumento que recoge los nombres de los 72 vecinos de Aranda de Moncayo asesinados por los rebeldes. La mayoría de ellos fueron masacrados en una orgía de sangre que duró apenas 48 horas.

En las Tres Cruces, no muy lejos del cementerio, mataron a 13 hombres del pueblo. Los pusieron allí en fila a todos y les dispararon. Iban atados así por las muñecas, y había un padre que estaba atado con su hijo y cuando les tiraron, el padre cayó y el hijo se hizo el muerto. Total que luego se escapó y cuando lo vieron por los montes los mismos del pueblo lo emprendieron a tiros. ¡Los mismos del pueblo! El chaval se fue por la huerta, por la vega, y al final lo cogieron, o se entregó allí en la fuente de la Calera.”

No sé si se llamaba Ricardo Pérez. El padre, desde luego, se llamaba Ricardo. Tendría unos 17 o 18 años. El caso es que lo trajeron aquí al cementerio y estaban cavando las fosas. ¡Para los que no habían matao aún, estaban haciendo las fosas! Y cogen y le dicen al que estaba al frente de los que estaban cavando las fosas…¿Dónde matamos a éste? Y dice. ¡Lleváoslo dónde queráis, no lo matéis aquí! Que también podría haber dicho..Oye..¿qué es eso de matar? De matar nada, llevarlo al Ayuntamiento. O a dónde fuera, ¿no?”

Total que lo mataron al chico. El cuartel de la guardia civil estaba en Jarque, y el día del movimiento, de aquí bajaron y desarmaron al cuartel. Y la guardia civil se vengó y hizo una escabechina. Los que se salvaron de los que bajaron a Jarque fue porque tuvieron padrinos, si no se hubieran salvado. ¡Si no, el doble! ¡Muchos, toda la izquierda! A mi padre no lo mataron, pero siempre decía que prefería morir antes que volver a pasa un día como aquel.”

Los fueron buscando y los llevaron a la plaza del Ayuntamiento y los hicieron pasar por entre dos filas, dándoles leña, cascándoles y haciéndoles gritar ¡Viva España!, y ¡Muera el comunismo! y cosas de esas… A algunas mujeres les cortaron el pelo y a una la mataron en el balcón de su casas, abrazada a su padre. Dorita, se llamaba. Y su padre Tomás. El peor fue un guardia civil que se llamaba Roque. A ese, uno de los de ellos, de aquí, le dijo: ‘Chico..¡ya vale, que has matao a 4 primos hermanos!’. Luego, años después, dijeron que había acabado mal por Zaragoza..” (Testimonio anónimo)


Documentos originales: ARICO. Mapa fosas Aragón. Calcenada (Alberto Casañal). Público (Eduardo Bayona). Y la obra de Julián Casanova, El pasado oculto: fascismo y violencia en Aragón (1936-1939)


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