POZOS DE CAUDÉ, UN MILLAR DE REPUBLICANOS BRUTALMENTE ASESINADOS por fusileros franquistas y arrojados al interior de un pozo de 84 metros de profundidad

Pozos de Caudé word press 3El labrador escuchó una descarga de fusilería, después tiros de gracia. Retuvo el número de detonaciones. El incidente volvió a repetirse la noche siguiente, la liturgia de muerte se convirtió en pauta y norma. El rastro contable de los estampidos del interminable rosario de muertes fue anotado cada día. Supo el labrador que los falangistas locales, los franquistas y la guardia civil hacían razzias por la provincia de Teruel, arrestando a alcaldes, maestros, farmacéuticos, presidentes de agrupaciones de partido, dirigentes de círculos obreros, sindicalistas..,de Teruel capital, Santa Eulalia, Gea de Albarracín, Villarquemado, Concud, Caudé, Dos Torres, Las Cuevas y de muchos más lugares, y que los arrestados desaparecían para no volver. No se conoce la identidad de la mayoría de los mil muertos arrojados al pozo de Caudé. Son centenas las familias de pueblos de la zona que no saben dónde se hallan los restos del familiar que un día de 1936-37 se llevaron para no volver jamás.

Pasados 35 años, el labrador relató a Volnei y Jaurés Sánchez, dos viejos socialistas turolenses, como oía por la noche los camiones y apuntaba los tiros de gracia: “Apunté alguno más de mil”. Ángel, padre de Volnei y Jaurés, labrador, socialista, pudo huir, pero los falangistas represaliaron a su familia: El 6 de agosto de 1936, María Pérez Macías, esposa de Ángel, fue detenida, fusilada y arrojada al pozo de Caudé. Un mes después, unos guardias civiles fusilaron por la espalda a la hija, Pilar, de 17 años, y a otra jovencita. Luego arrojaron sus cadáveres al pozo. María Pérez y su hija Pilar, son 2 de los mil fusilados cuyos restos reposan en los pozos de Caudé. Ángel fue fusilado en la cárcel de Zaragoza en 1943.

El pozo se encuentra en el kilómetro 126 de la N-234 de Sagunto a Burgos, al lado de Teruel. La barbarie llenó el pozo, Y aunque la cal viva consumía inocente carne republicana, cientos de cadáveres sobrantes anónimos fueran vergonzantemente inhumados en fosas anejas a los pozos. Poco antes de inaugurarse el Valle de los Caídos, un camión oficial removió la tierra, sacaron unos huesos y se los llevaron al Valle por aquello de que hubieran restos de toda España. Desde el final de la guerra hasta la transición siempre había algún ramo de flores depositado a escondidas en el pozo, después con menos temor. Tras 80 años de olvido institucional, amenazas, atentados, profanaciones, los familiares, sindicatos, partidos políticos han rehabilitado el entorno del pozo, y homenajean con periodicidad la memoria del millar de hombres y mujeres turolenses allí exterminados. Hoy, en el brocal, alguien ha escrito con pintura roja “POZO ARTESIANO DE 84 METROS DE PROFUNDIDAD LLENO DE FUSILADOS EN 1936. UN RECUERDO DE VUESTROS COMPAÑEROS”.


Documentos originales: Foro por la memoria, Todos los rostros, Asociación Pozos de Caudé, La historia en la memoria. Paco de Jerez, Eduardo Martín de Pozuelo


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ANSELMO VILAR, EL HÉROE DEL FARO DE TORRE DEL MAR que salvó cientos de vidas en la “Desbandá” de Málaga. Por Jesús Hurtado Navarrete

Anselmo Antonio Vilar3 word press 3Anselmo Antonio Vilar era responsable como farero de dar luz en los años 30 al Faro de Torre del Mar. En las madrugadas del 6 y 7 de febrero de 1936 apagó la luz de su faro evitando que aviones italianos de reconocimiento y los cruceros por la costa, pudieran localizar y frenar a las miles de personas que huían de las tropas franquistas. Si el faro seguía dando luz y situación favorecía la posición a la marina fascista que intentaba frenar por la huida de 120.000 personas.

En esos momentos en Torre del Mar se vivía el pánico y la confusión, y nuestro héroe olvidado decidió no cumplir con su responsabilidad y dejó “oscura” la vega en la que se encontraba el faro, la “Acequia Bigotona” y terrenos cercanos donde se ocultaron muchas personas de las constantes pasadas de los aviones. Como el faro de Torrox seguía encendido, los barcos fascistas estrangularon la carretera en Nerja y en las playas de Almuñecar y Salobreña atrapando a miles de personas que huían por la carretera que todavía unía Málaga y Almería,

Este apagón fue el responsable de que la zona de Almayate, Torre del Mar, Caleta, Algarrobo fue menos acosada y ametrallada por los aviones y el Corpo de Truppe Volontaire italiano. Cuando los franquistas llegaron a Vélez-Málaga detuvieron a Anselmo Antonio Vilar que fue juzgado y condenado a muerte. La historia de este hijo de gallego continúa aún siendo poco conocida, “apagada” como el faro que está situado y encerrado hoy entre varios edificios de la conocida Avenida Toré Toré y que estaba registrado con el número 386 del “Libro de Faros” en el año 1930.


Documento original: Axarquía hoy


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CELESTINO GARCÍA MORENO, voluntario del 5º Regimiento, fue fusilado por mercenarios franquistas el 14 de junio de 1939 junto a 79 compañeros, en las tapias del Cementerio del Este de Madrid

Celestino García Moreno 3 word press

 

 

 

Hombres que entre las raíces
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada

Miguel Hernández

 

La División Littorio tomó Santa Coloma de Queralt el día 16. Las tropas italianas obligaron a concentrarse en un campo a las mujeres, ancianos y niños que huían de los invasores y les dispararon con sus ametralladoras. Entre 225 y 250 civiles fueron víctimas de aquella matanza. (El Liberal, 18 enero 1939)

Celestino García Moreno, campesino de Morata de Tajuña, fue uno de los muchos formados, en los comienzos de la guerra, en aquella cantera del Ejército Popular de la República que fue el 5º Regimiento. Estuvo combatiendo durante el verano del 36 en la sierra de Guadarrama. Cabo de la Sección Especial de Dinamiteros de la 9ª Brigada de la 11 División del Ejército Popular de la República, Celestino superó todas las hazañas registradas durante la contienda. En el sector sur del frente catalán de Santa Coloma de Queralt, Celestino García Moreno se enfrentó en un mismo día en dos ocasiones con los tanques italianos. En la primera destrozó un tanque y se apropió de las ametralladoras que portaba. La segunda vez que actuó en esa jornada se opuso con el fuego de sus bombas de mano, agarradas al cinto, al avance de trece tanques enemigos. Inutilizó a dos de ellos e hizo huir a los restantes. Rompió a golpe de piqueta la puerta de uno de los blindados del primer regimiento del “Raggruppamento Carristi” del Ejército italiano haciendo prisioneros a su tripulación compuesta por el Capitán Osvaldo Arpaya, el teniente Mario Ricci, y los sargentos Marino Bolgioni, y Nello Mandiacapra.

Recibió de manos de Juan Negrín la Medalla al Valor por servicios verdaderamente extraordinarios y un permiso a su pueblo, Morata de Tajuña: “Más agradezco esto que un millón de pesetas. ¡Poco contentas se van a poner mi mujer y mi vieja! Después de esta visita volveré al frente para seguir luchando”, dijo, pero la realidad es que no pudo regresar al Frente. Pocos días después los franquistas entraron en Barcelona y comenzó la retirada. La 9ª Brigada de la 11 División recibió la orden de defender Gerona el 2 de febrero de 1939, lo que no logró. El día 6, perdió Sarriá de Ter y, dos días más tarde, intentó frenar el avance adversario en la línea del Muga. Al atardecer del 9 de febrero, la 9ª Brigada Mixta cruzaba la frontera por Port Bou. Tal vez si Celestino no hubiera viajado a su pueblo podría haber traspasado la frontera francesa, pero su trágico destino, como el de tantos otros, fue la muerte. Al finalizar la Guerra fue detenido y fusilado. Mataron al héroe, pero no pudieron sepultar su Memoria.


Documentación: Búscame en el ciclo de la vida (Maria Torres), brigadas internacionales, La Vanguardia


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GRANADA 1936: MUERTE EN LA MADRUGADA

cementerio Granada word press“Escribo estas líneas, mi testamento y despedida, ante mi eventual fusilamiento, son momentos trágicos. Desde el profundo cariño que por todos siempre sentí, hoy viernes 7 de agosto de 1936, mi último recuerdo será para vosotros. Os abraza vuestro esposo, padre y hermano. Luis”. Horas antes de su fusilamiento, Luis Fajardo, que había sido alcalde Republicano de Granada, escribió estas valientes palabras. La misma suerte corrieron otros alcaldes como José Palanco Romero, Constantino Ruiz Carnero o Manuel Fernández Montesinos.

Los fascistas reprimieron brutalmente a los granadinos con el golpe militar del 36. La prisión y la plaza de toros hacinaban a más de 2.000 detenidos, en recintos para 400. Todas las noches había “sacas” en siniestros “camiones de la muerte” para fusilar de madrugada a los republicanos, sin juicio, en la tapia del cementerio. Los presos eran humillados, fusilados por la espalda, sin honores militares. Las descargas se oían por toda la ciudad en el silencio de la noche. Muchos granadinos eran presas de pánico, lo que pretendían los golpistas. Según la escritora estadounidense, Helen Nicholson: “las familias que vivían cerca del camposanto se mudaban por la pesadilla de los disparos, los gritos y alaridos de los presos, el desplome de los cuerpos, la agonía de los moribundos..”. Robert Neville, del New York Herald Tribune, publicó: “Dos camiones transportaban al pelotón, con grupos de paisanos que iban a ser fusilados, en 5 minutos oímos los disparos, cuando bajaron los camiones ya no había paisanos”.

Tras los disparos los presos caían agavillados, no todos muertos. El oficial asestaba a todos el tiro de gracia. Constantino Ruiz Carnero, director del diario republicano El Defensor de Granada, que tanto hizo por el derecho a la información y la justicia social, fue brutalmente golpeado en prisión y murió desangrado. Lo trasladaron al cementerio y fusilaron su cadáver. La Corporación municipal elegida resultó diezmada, de los 25 representantes municipales 15 fueron ejecutados en la tapia del cementerio.

Los pistoleros del gobernador civil y falangista José Valdés, la Escuadra Negra, eran dueños de la ciudad con licencia para dar “paseos”. Matones a sueldo, sin escrúpulos, torturaban a los presos en el Gobierno Civil para obtener información sobre otros rojos. Los gritos de los detenidos se escuchaban en la calle. Los fusilados más odiados por los franquistas eran los “intelectuales rojos”, acusados de corromper a las masas, predicar torcidas doctrinas democráticas: Catedráticos, abogados, médicos y maestros, la flor y nata de la sociedad granadina fue aniquilada sin contemplaciones en aquel muro del terror. La perversa, abominable, estela criminal no se detuvo cuando alcanzó al genial, entrañable, irrepetible, Federico García Lorca.

El investigador Gerald Brenan se conmocionó ante una imagen dantesca: Miles de víctimas habían sido exhumadas de la fosa común y arrojadas al osario. Un pozo profundo, a cielo abierto, cercado por altas murallas, para impedir las miradas de los curiosos. Los franquistas habían amontonado allí miles de calaveras, jirones de mortajas y hasta esqueletos enteros que aún conservaban las botas. Y entre la imponente masa ósea, distinguió los cráneos de los fusilados, perforados por el tiro de gracia.

Según el libro La represión franquista en Andalucía, publicado por el Centro de Estudios Andaluces, y coordinado por el catedrático Francisco Cobo Romeroen la provincia de Granada los fascistas fusilaron a unos 8.500 republicanos. El Ayuntamiento de Granada, gobernado por el PP, se niega a reconocer este lugar histórico, a poner una placa de homenaje a los 4.000 granadinos fusilados en la tapia del cementerio, por defender la legalidad democrática de la República.


Documentos originales: ideal.es, La represión franquista en Andalucía (Francisco Vigueras, pg 48), wikipedia, Unidad Cívica por la República


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AMALIA GONZALES GUERRA, SINDICALISTA DE LA CNT, sirvienta, asesinada vilmente por pistoleros fascistas

Amalia Gonzales Guerra word pressLos disparos de unos falangistas acabaron con la vida de Amalia Gonzales Guerra, de 42 años, vecina de Carmona (Sevilla), en aplicación del “Bando de Guerra”, una especie de carta en blanco que permitía al ejército golpista de Franco “liquidar” físicamente a cuantas personas hubieran apoyado el legítimo gobierno de la República. Su cuerpo, junto a las de otras personas asesinadas igualmente esa madrugada, quedó a la vista de cuantos pasaron ese día por la carretera que lleva de Carmona hasta El Viso del Alcor, lugar donde se produjeron los hechos. Una de esas personas identificó el cadáver de Amalia como el de la esposa de su amigo Antonio “El Cantarito” y desesperado, corrió al pueblo para avisar de lo que pasaba. Ante el dolor de los familiares, los cuerpos de estas personas cruelmente “ajusticiadas” fueron enterrados en una gran fosa dentro del cementerio de Mairena del Alcor, donde todavía hoy sus familiares les lloran.

Hacía apenas un mes que la Guerra Civil había comenzado y el pueblo de Carmona protagonizó una heroica defensa de la ciudad ante el avance de las tropas fascistas, que poco a poco avanzaban implacablemente, tomando a sangre y fuego cada pueblo que se le resistía. Los hombres y mujeres que se “señalaron” por su compromiso político, eran detenidos y recluidos en “la casilla”, nombre como era conocida la prisión del pueblo. En ella fue recluida Amalia, y unos días después puesta en libertad, volviendo a ser detenida más tarde y en su propio domicilio por otros falangistas. Rodeada por sus hijos se despidió de ellos pidiéndole a su vecina Rafaela que cuidara de los suyos. Nadie volvió a verla con vida.

Amalia era muy conocida en Carmona, ya que dirigía una agrupación de mujeres, que trabajaban como “criadas” en las casas de los señoritos del pueblo. Fue una mujer comprometida con la dura realidad de estas trabajadoras que desarrollaban su labor bajo un duro régimen de explotación con salarios de hambre. Era, además, hermana de Pedro Gonzales Guerra “El Petacón”, conocido líder de la CNT en la localidad de Carmona, que logró huir del pueblo cuando éste fue tomado. Amalia dejó 3 hijos de corta edad: Rafael, de 10 años, Carmen, de 7 y Antonio, de 5. Después de tantos años de silencio y de dolor familiar, su hijo Antonio, ha querido recuperar la memoria de su madre, dignificando así su recuerdo.

Ojalá que esta página, escrita con la intención de dar a conocer la vida y la muerte de Amalia Gonzáles Guerra, contribuya a poner en el lugar que se merecen a aquellos hombres y mujeres a los que por defender la justicia y la libertad se les arrebató la vida. Modelo de mujer a seguir en el compromiso y en la entrega, su ejemplo constituye hoy un reto para las mujeres que vivimos en ésta sociedad repleta de injusticias y necesitadas de referentes.


Documentos originales: Biografías de Mujeres Andaluzas, Paqui Maqueda


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EL 2 DE JUNIO DE 1938, TRAS SER FUSILADAS, RITA, ROSAURA, MARÍA y otras 10 personas, fueron arrojadas al mar desde los acantilados del Cabo de Peñes, en Gozón, Asturias, por los falangistas de Candás

Cabo Peñas word pressEl 10 de mayo de 1938 se desató «una terrible cacería» cuando el Negociado de Orden Público del Ayuntamiento de Carreño elaboró un listado de 52 vecinos, la mayoría de Candás, cuyos «crímenes y delitos» eran «haber formado parte de las diferentes directivas de los partidos de izquierdas afectos al Frente Popular». Los fascistas ya habían tomado Asturias en octubre de 1937 y, por lo tanto, la Guerra Civil en la región había terminado. La represión se extendió a sus familias.

Cuando cayó el frente, Anselmo se escondió en su propio hogar, los falangistas acudieron a su casa y se produjo una huida que acabó con un tiroteo en el que Anselmo resultó herido y uno de los falangistas murió por fuego amigo. Las autoridades acusaron a Anselmo de ser el responsable de la muerte del falangista, y lo arrastraron a golpes por todo el pueblo hasta “Casa Genarín”, habilitada para las torturas de la Brigada de Investigación y Vigilancia. Los días posteriores se produjeron detenciones masivas de los 52 de la lista. Los arrestos incluyeron a familiares, con la intención de que los fugitivos pudieran salir de sus escondites. En los interrogatorios se cometieron toda clase de atroces torturas, las violaciones a las mujeres fueron norma, a una de las detenidas le rompieron las dos piernas, a otra le clavaron una estaca en la espalda. El procedimiento habitual contra los rojos para que hablaran.

Entre ellas, Rita “La Camuña”, conservera y responsable del Socorro Rojo Internacional, Rosaura Muñiz, conservera en la factoría Alfageme, de 58 años, casada con Lino Rodríguez con quien tuvo 6 hijos, y María Fernández, terriblemente torturada: Tenía 46 años y una hija de 12, trabajaba como encargada de la fábrica de conservas Albo, donde representaba a UGT en el comité de empresa. Igualmente las hermanas del miembro de la CNT, Ángel López Artime, Plácida y Balbina, y su madre, Áurea.

El 2 de junio de 1938 un camión de la falange cargado con los prisioneros republicanos puso rumbo al Cabo Peñas, un lugar idílico que fue testigo de la tragedia. Lo último que vieron los asesinados fue el inmenso y vasto paisaje de las aguas del Cantábrico. Tras ser fusilados sin juicio, los cuerpos fueron arrojados por el acantilado. Había al menos, 8 mujeres, pero el mar como si fuera consciente de la barbarie, devolvió 6 de ellas a las playas en un goteo de dramas irreconocibles. Los vecinos encontraron 2 cuerpos de mujeres los días 2 y 3 en la playa de “Bañugues”; otra el día 4 en la de “Las Botadas”, y otra mas el día 7 en la de “Moniello”. Aun fueron hallados los cadáveres de otras 2 el 4 de julio, en “El Pedrero” y en “El Reduso”. Se cree que 2 fueron enterradas en el cementerio de Viodo, una en el de Luanco y 3 en el de Bañugues, de los otros 2 cuerpos no se sabe nada. Las fosas comunes de Viodo y Luanco fueron destrozadas. En el cementerio de Bañugues sólo queda una cruz humilde con un ramo de flores marchito.


Documentos originales: La Nueva España (1, 2 y 3), EL COMERCIO, lamarea.com; Illán García, Azahara Villacorta, Antonio Maestre


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LOS SANTOS INOCENTES DEL 38: Las víctimas de los asesinatos cometidos por los franquistas de la columna del general Sagardía, en el Pallars Sobirà Leridano en 1938

sagardia word pressAntonio Sagardía Ramos se sumó a la rebelión con la llamada de Mola; su columna progresó hasta el pirineo catalán en 1938, donde llevó a cabo una feroz represión. Como inspector general de la nueva Policía Armada formó parte de la comitiva que visitó la Alemania nazi en septiembre de 1940, y uno de los que recibió a Himmler durante la visita de éste a San Sebastián en 1940.

En abril de 1938 las tropas de Sagardía se encontraban desplegadas en el Frente del Segre, una conquista fácil y sin apenas resistencia. El 6 y 7 de Abril ocuparon Santa Linya, capturando varios prisioneros, de ellos 12 nunca más han sido vistos, 3 murieron en un campo de concentración en Valladolid, y otros 9 desaparecieron tras su ejecución y enterramiento. Fueron acusados porque: “¡el solo hecho de ser catalán basta para ser rojo!”. Hacia el 15 de Abril, en A Àrreu fue asesinado un hombre, y 3 mas en el Prat de Giranto de València d’Àneu. El día 18 asesinaron a 11 personas de los pueblos de Borén e Isavarre del Prat del Fuster de Sorpe. El 14 de mayo fusilaron a 19 rehenes: 8 de Escaló y 11 de Rialp, que fueron enterrados en la fosa común del viejo cementerio de Montardit, en la carretera, a 5 kilómetros de Sort. El día 18, el antiguo presidente del comité de Rialp fue capturado y muerto en un prado cercano al puente de piedra de esta población.

Los sublevados iban a buscar casa por casa a los que, según sus vecinos, habían apoyado al Gobierno republicano. Se confeccionaron listas de rojos. En la mayoría de los casos, los denunciados eran padres de familia. Las envidias y los litigios entre los vecinos desempeñaron un papel capital en la revelación de los nombres. La huida de los hombres republicanos causaría que en su ausencia, las tropas franquistas cargaran indiscriminadamente sobre sus esposas, padres o hijos. El 22 de mayo los fascistas entraron en casa de Josep Ginesta, en Escalarre, tomaron a su mujer Martina Ribó Millán de 39 años y a su hija Nati de 17. Pasaron la noche encerradas en un local del pueblo junto a otros detenidos, entre los que estaba una cuñada de Martina, Gertrudis Comenge Fortet, cuyo vientre delataba su avanzado estado de gestación. Esa noche, los soldados les raparon la cabeza y las obligaron a beber aceite de ricino. Por la mañana, un camión las trasladó a la altura del hostal de Aidí, que vió como los soldados violaban a Nati. Fusilaron a todos, nadie sobrevivió.

El 25 de mayo, 9 personas eran asesinadas en el Enraiador, cercano al Hostal de Aidí. El día siguiente, en el prado del Coixet de Estaron, en la carretera de Esterri a Llavorsí fueron fusiladas 7 personas, entre ellas un padre, vecino de Escalarre, en el lugar de su hijo, una mujer en lugar del marido, y un hijo en lugar del padre, todos ausentes. El día 29, un hombre fue fusilado en el prado de la Casilla de la Guingueta d’Àneu. El 13 de julio, 2 personas eran asesinadas en el prado del Rector, cerca del túnel del Tornillo. Ante unas bajas sufridas por su columna tras un ataque republicano, Sagardía comentó: “Fusilaré a diez catalanes por cada hombre muerto de mi guardia. Al día siguiente, 11 personas eran asesinadas en la Molina de Josepet, en Rialp.

En esta zona, las represalias ejercidas por la izquierda durante el período revolucionario (1936-37) fueron prácticamente inexistentes. Sagardía no había encontrado apenas resistencia en su avance por el Pallars. Los cuerpos de las víctimas siguen ahí, en prados, cunetas, donde fueron fusilados, sin una señal, sin nada que los identifique y dignifique.


Documentos originales: Simas y fosas comunes navarra; Front del pallars; El País (1 y 2); Manuel GIMENO, Revolució, guerra i repressió als Pallars (1936-1939); Francisco Moreno, Víctimas de la guerra civil


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