AMALIA GONZALES GUERRA, SINDICALISTA DE LA CNT, sirvienta, asesinada vilmente por pistoleros fascistas

Amalia Gonzales Guerra word pressLos disparos de unos falangistas acabaron con la vida de Amalia Gonzales Guerra, de 42 años, vecina de Carmona (Sevilla), en aplicación del “Bando de Guerra”, una especie de carta en blanco que permitía al ejército golpista de Franco “liquidar” físicamente a cuantas personas hubieran apoyado el legítimo gobierno de la República. Su cuerpo, junto a las de otras personas asesinadas igualmente esa madrugada, quedó a la vista de cuantos pasaron ese día por la carretera que lleva de Carmona hasta El Viso del Alcor, lugar donde se produjeron los hechos. Una de esas personas identificó el cadáver de Amalia como el de la esposa de su amigo Antonio “El Cantarito” y desesperado, corrió al pueblo para avisar de lo que pasaba. Ante el dolor de los familiares, los cuerpos de estas personas cruelmente “ajusticiadas” fueron enterrados en una gran fosa dentro del cementerio de Mairena del Alcor, donde todavía hoy sus familiares les lloran.

Hacía apenas un mes que la Guerra Civil había comenzado y el pueblo de Carmona protagonizó una heroica defensa de la ciudad ante el avance de las tropas fascistas, que poco a poco avanzaban implacablemente, tomando a sangre y fuego cada pueblo que se le resistía. Los hombres y mujeres que se “señalaron” por su compromiso político, eran detenidos y recluidos en “la casilla”, nombre como era conocida la prisión del pueblo. En ella fue recluida Amalia, y unos días después puesta en libertad, volviendo a ser detenida más tarde y en su propio domicilio por otros falangistas. Rodeada por sus hijos se despidió de ellos pidiéndole a su vecina Rafaela que cuidara de los suyos. Nadie volvió a verla con vida.

Amalia era muy conocida en Carmona, ya que dirigía una agrupación de mujeres, que trabajaban como “criadas” en las casas de los señoritos del pueblo. Fue una mujer comprometida con la dura realidad de estas trabajadoras que desarrollaban su labor bajo un duro régimen de explotación con salarios de hambre. Era, además, hermana de Pedro Gonzales Guerra “El Petacón”, conocido líder de la CNT en la localidad de Carmona, que logró huir del pueblo cuando éste fue tomado. Amalia dejó 3 hijos de corta edad: Rafael, de 10 años, Carmen, de 7 y Antonio, de 5. Después de tantos años de silencio y de dolor familiar, su hijo Antonio, ha querido recuperar la memoria de su madre, dignificando así su recuerdo.

Ojalá que esta página, escrita con la intención de dar a conocer la vida y la muerte de Amalia Gonzáles Guerra, contribuya a poner en el lugar que se merecen a aquellos hombres y mujeres a los que por defender la justicia y la libertad se les arrebató la vida. Modelo de mujer a seguir en el compromiso y en la entrega, su ejemplo constituye hoy un reto para las mujeres que vivimos en ésta sociedad repleta de injusticias y necesitadas de referentes.


Documentos originales: Biografías de Mujeres Andaluzas, Paqui Maqueda


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EL 2 DE JUNIO DE 1938, TRAS SER FUSILADAS, RITA, ROSAURA, MARÍA y otras 10 personas, fueron arrojadas al mar desde los acantilados del Cabo de Peñes, en Gozón, Asturias, por los falangistas de Candás

Cabo Peñas word pressEl 10 de mayo de 1938 se desató «una terrible cacería» cuando el Negociado de Orden Público del Ayuntamiento de Carreño elaboró un listado de 52 vecinos, la mayoría de Candás, cuyos «crímenes y delitos» eran «haber formado parte de las diferentes directivas de los partidos de izquierdas afectos al Frente Popular». Los fascistas ya habían tomado Asturias en octubre de 1937 y, por lo tanto, la Guerra Civil en la región había terminado. La represión se extendió a sus familias.

Cuando cayó el frente, Anselmo se escondió en su propio hogar, los falangistas acudieron a su casa y se produjo una huida que acabó con un tiroteo en el que Anselmo resultó herido y uno de los falangistas murió por fuego amigo. Las autoridades acusaron a Anselmo de ser el responsable de la muerte del falangista, y lo arrastraron a golpes por todo el pueblo hasta “Casa Genarín”, habilitada para las torturas de la Brigada de Investigación y Vigilancia. Los días posteriores se produjeron detenciones masivas de los 52 de la lista. Los arrestos incluyeron a familiares, con la intención de que los fugitivos pudieran salir de sus escondites. En los interrogatorios se cometieron toda clase de atroces torturas, las violaciones a las mujeres fueron norma, a una de las detenidas le rompieron las dos piernas, a otra le clavaron una estaca en la espalda. El procedimiento habitual contra los rojos para que hablaran.

Entre ellas, Rita “La Camuña”, conservera y responsable del Socorro Rojo Internacional, Rosaura Muñiz, conservera en la factoría Alfageme, de 58 años, casada con Lino Rodríguez con quien tuvo 6 hijos, y María Fernández, terriblemente torturada: Tenía 46 años y una hija de 12, trabajaba como encargada de la fábrica de conservas Albo, donde representaba a UGT en el comité de empresa. Igualmente las hermanas del miembro de la CNT, Ángel López Artime, Plácida y Balbina, y su madre, Áurea.

El 2 de junio de 1938 un camión de la falange cargado con los prisioneros republicanos puso rumbo al Cabo Peñas, un lugar idílico que fue testigo de la tragedia. Lo último que vieron los asesinados fue el inmenso y vasto paisaje de las aguas del Cantábrico. Tras ser fusilados sin juicio, los cuerpos fueron arrojados por el acantilado. Había al menos, 8 mujeres, pero el mar como si fuera consciente de la barbarie, devolvió 6 de ellas a las playas en un goteo de dramas irreconocibles. Los vecinos encontraron 2 cuerpos de mujeres los días 2 y 3 en la playa de “Bañugues”; otra el día 4 en la de “Las Botadas”, y otra mas el día 7 en la de “Moniello”. Aun fueron hallados los cadáveres de otras 2 el 4 de julio, en “El Pedrero” y en “El Reduso”. Se cree que 2 fueron enterradas en el cementerio de Viodo, una en el de Luanco y 3 en el de Bañugues, de los otros 2 cuerpos no se sabe nada. Las fosas comunes de Viodo y Luanco fueron destrozadas. En el cementerio de Bañugues sólo queda una cruz humilde con un ramo de flores marchito.


Documentos originales: La Nueva España (1, 2 y 3), EL COMERCIO, lamarea.com; Illán García, Azahara Villacorta, Antonio Maestre


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LOS SANTOS INOCENTES DEL 38: Las víctimas de los asesinatos cometidos por los franquistas de la columna del general Sagardía, en el Pallars Sobirà Leridano en 1938

sagardia word pressAntonio Sagardía Ramos se sumó a la rebelión con la llamada de Mola; su columna progresó hasta el pirineo catalán en 1938, donde llevó a cabo una feroz represión. Como inspector general de la nueva Policía Armada formó parte de la comitiva que visitó la Alemania nazi en septiembre de 1940, y uno de los que recibió a Himmler durante la visita de éste a San Sebastián en 1940.

En abril de 1938 las tropas de Sagardía se encontraban desplegadas en el Frente del Segre, una conquista fácil y sin apenas resistencia. El 6 y 7 de Abril ocuparon Santa Linya, capturando varios prisioneros, de ellos 12 nunca más han sido vistos, 3 murieron en un campo de concentración en Valladolid, y otros 9 desaparecieron tras su ejecución y enterramiento. Fueron acusados porque: “¡el solo hecho de ser catalán basta para ser rojo!”. Hacia el 15 de Abril, en A Àrreu fue asesinado un hombre, y 3 mas en el Prat de Giranto de València d’Àneu. El día 18 asesinaron a 11 personas de los pueblos de Borén e Isavarre del Prat del Fuster de Sorpe. El 14 de mayo fusilaron a 19 rehenes: 8 de Escaló y 11 de Rialp, que fueron enterrados en la fosa común del viejo cementerio de Montardit, en la carretera, a 5 kilómetros de Sort. El día 18, el antiguo presidente del comité de Rialp fue capturado y muerto en un prado cercano al puente de piedra de esta población.

Los sublevados iban a buscar casa por casa a los que, según sus vecinos, habían apoyado al Gobierno republicano. Se confeccionaron listas de rojos. En la mayoría de los casos, los denunciados eran padres de familia. Las envidias y los litigios entre los vecinos desempeñaron un papel capital en la revelación de los nombres. La huida de los hombres republicanos causaría que en su ausencia, las tropas franquistas cargaran indiscriminadamente sobre sus esposas, padres o hijos. El 22 de mayo los fascistas entraron en casa de Josep Ginesta, en Escalarre, tomaron a su mujer Martina Ribó Millán de 39 años y a su hija Nati de 17. Pasaron la noche encerradas en un local del pueblo junto a otros detenidos, entre los que estaba una cuñada de Martina, Gertrudis Comenge Fortet, cuyo vientre delataba su avanzado estado de gestación. Esa noche, los soldados les raparon la cabeza y las obligaron a beber aceite de ricino. Por la mañana, un camión las trasladó a la altura del hostal de Aidí, que vió como los soldados violaban a Nati. Fusilaron a todos, nadie sobrevivió.

El 25 de mayo, 9 personas eran asesinadas en el Enraiador, cercano al Hostal de Aidí. El día siguiente, en el prado del Coixet de Estaron, en la carretera de Esterri a Llavorsí fueron fusiladas 7 personas, entre ellas un padre, vecino de Escalarre, en el lugar de su hijo, una mujer en lugar del marido, y un hijo en lugar del padre, todos ausentes. El día 29, un hombre fue fusilado en el prado de la Casilla de la Guingueta d’Àneu. El 13 de julio, 2 personas eran asesinadas en el prado del Rector, cerca del túnel del Tornillo. Ante unas bajas sufridas por su columna tras un ataque republicano, Sagardía comentó: “Fusilaré a diez catalanes por cada hombre muerto de mi guardia. Al día siguiente, 11 personas eran asesinadas en la Molina de Josepet, en Rialp.

En esta zona, las represalias ejercidas por la izquierda durante el período revolucionario (1936-37) fueron prácticamente inexistentes. Sagardía no había encontrado apenas resistencia en su avance por el Pallars. Los cuerpos de las víctimas siguen ahí, en prados, cunetas, donde fueron fusilados, sin una señal, sin nada que los identifique y dignifique.


Documentos originales: Simas y fosas comunes navarra; Front del pallars; El País (1 y 2); Manuel GIMENO, Revolució, guerra i repressió als Pallars (1936-1939); Francisco Moreno, Víctimas de la guerra civil


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LAS ROSAS DE ZUFRE. El aullido del terror franquista

Zufre2 word pressFrancisco Espinosa cuenta sus nombres y edades en el Libro “La represión en la provincia de Huelva”: Las mujeres de Zufre (Huelva) eran Teodora Garzón Núñez, 46 años, casada; Remedios Gil Cortés, 58 años; Modesta Huerta Santos, 30 años, militante de UGT, viuda; Josefa Labrador Arroyo, 40 años, casada; Elena Ramos Navarro, 55 años (UGT); Bernabela Rodríguez Ruiz, 39 años, casada; Dominica Rodríguez Ruiz, 39 años, viuda; Felipa Rufo Alcaide, 40 años, casada; Amadora Sánchez González, 53 años, casada; Mariana Sánchez Vázquez, 51 años (UGT), ávida lectora, casada; Antonia Padilla Blanco, 51 años; Encarnación Méndez Díaz, 56 años (UGT), Faustina Ventura Sánchez, 62 años; Amadora Domínguez Labrador, 48 años (UGT); Carlota Garzón Muñoz, 47 años y Alejandra Garzón Acemel, 62 años. Las profesiones, “sus labores”.

Todas las detenidas en la cárcel de Zufre escuchaban el siguiente nombre de la lista en el espeso silencio. El guardia añadió: “!Vienen ustedes a declarar a Aracena!” Aquella salida de la cárcel hacia la comandancia de la Guardia de Aracena les costó cruelmente la vida en pocas horas. En una columna de tristeza y desconcierto desfilaron lentamente, sin querer pensar en el desenlace, hacia el funesto camión para el traslado. Muchos niños jugaban alrededor del pilar. Algunos vieron allí por última vez a sus madres, la primera mirada de sorpresa, pero al verlas amarradas en collera, maniatadas con alambres y cuerdas, sollozando, los niños agacharon la cabeza, dejaron de mirar.

Entre las 10 y las 12 de la mañana del 4 de noviembre de 1937, ante el muro del cementerio de la vecina Higuera de la Sierra, el pánico hizo que muchas de ellas no pudieran ni bajar del camión por lo que fueron empujadas a golpe de fusil como si se tratara de una pequeña cuadrilla de animales. Muertas de miedo, al llegar al estrecho camino que lo separaba de la cancela del cementerio comenzó la más absoluta humillación. Las raparon, purgaron con aceite de ricino, desnudaron, bañaron en aceite, azotaron y algunas fueron violadas. Después las fusilaron y arrojaron a una fosa común. De aquella terrible tarde quedan todavía algunas deformaciones en los barrotes del cementerio provocadas por los disparos.

Nunca se supieron las razones del fusilamiento, ni los “delitos” que se imputaban a estas mujeres, se les aplicó el “Bando de guerra” sin ninguna sentencia. Quizá acusadas de auxiliar a fugitivos, ser familiar de represaliados o encarcelados. No estaban relacionadas en ningún caso con delito grave. La pertenencia a UGT o su parentesco con algún republicano las llevó a ser recluidas en prisión sin imaginar el fatal desenlace.

Según Espinosa, “solo 7 fueron inscritas en el Registro Civil en 1937, de las otras nada hasta los años 80”. Murieron antes de declarar en la Comandancia de Aracena. Ninguna defunción se registró en plazo legal: Causa de muerte “anemia aguda” aunque en los 80 ya pone “Bando de Guerra”. Tras 80 años no hay actuaciones sobre su fosa, aún no localizada ni sus cuerpos exhumados. Muchos lugareños la sitúan en unos jardines con una cruz a la entrada del cementerio de Higuera de la Sierra.


Documentos en: PúblicoCGT Andalucia, La información, eldiario.es 


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EL EXTERMINIO DE LA FAMILIA RENDÓN. Acusados de defender el Orden Constitucional Republicano fueron asesinados por elementos franquistas

familia Rendón word pressLos fascistas asesinaron en la provincia de Cádiz a mas de 3000 personas. La débil resistencia republicana de la capital fue rápidamente abatida, y una terrorífica represión paralizó a la población. Mediante bandos de guerra o trámites judiciales “invertidos”, acusando de rebelión a los defensores de la legalidad vigente, los golpistas fusilaron a un millar de republicanos en Plaza de Toros, Puertas de Tierra, Puerta de la Caleta, playas de la Victoria y Puntales.

Francisco Rendón “el relojero”, gaditano, era comerciante de alhajas, bisutería y relojes. En Cuba se casó con Julieta Martel, naciendo en 1907 Milagros y 2 años después María Luisa. Fallecida Julieta de pulmonía Francisco volvió a Cádiz, fundó la platería y relojería “La Central”, y envió a sus hijas al colegio y a la Escuela Industrial de Artes y Oficios. El 19 de julio los rebeldes arrasaron la ciudad de Cádiz, y saquearon 2 veces el negocio y la casa de Francisco Rendón, primero los moros, después los falangistas. Mientras robaban el esfuerzo de una vida, Francisco Rendón defendía al gobierno legítimo en el Ayuntamiento. Apresado Rendón, un Consejo de Guerra con cargos por auxilio a la rebelión le sentenció a muerte, que Rendón se negó a firmar: “No he sido ladrón, ni he incendiado iglesias, ni he saqueado templo religioso alguno”. Fue fusilado a sangre y fuego en el foso de las Puertas de Tierra. Tras los disparos el reloj del Relojero se detuvo para siempre a las 4 de la tarde del 9 de agosto de 1936. El exterminio de su familia estaba trazado.

A su hija Milagros Rendón la detuvieron el mismo 19 durante la defensa del Gobierno Civil. Sobre ella se buscaba hacer un castigo ejemplar. La acusaron de tirar contra las fuerzas golpistas lo que ella negó. Unos guardias declararon que «a la hija del comunista Rendón, delgada, fea y con gafas» la habían visto armada trasladando municiones, pero nunca pudieron demostrarlo. Fue fusilada en la Puerta de Tierra, junto a Manuel Morales Domínguez, comandante retirado de Infantería, José de Barrasa Muñoz de Bustillo, capitán de complemento del Cuerpo Jurídico Militar, y Manuel Cotorruelo Delgado, oficial de Telégrafos, los tres destacados políticos locales que confesaron y comulgaron. Milagros se negó. Murieron cogidos de la mano. En el momento de la ejecución, la valiente Milagros se quitó la venda atada a los ojos para mirar fijamente el rostro del verdugo. Dejaba en el mundo a la pequeña Nati, con meses de vida, que falleció una década después. También la criatura que llevaba en el vientre, estaba embarazada de 3 o 4 meses. Los asesinatos fueron ejemplares y públicos, instrumento de los golpistas para infundir el terror.

El joven Daniel Ortega Martínez llegó a Cádiz desde Fuentecen (Burgos) en los años 20. Estudió Medicina costeándose la carrera trabajando como mecánico y se casó con María Luisa, la hija menor del “relojero”. Se instalaron en El Puerto de Santa María, donde Ortega abrió su propia consulta en la calle Santa Lucía. Tuvieron dos hijos, Daniel y Juan. Obtuvo acta de diputado por el PCE en Febrero de 1936, por lo que aquella tarde de julio, Daniel Ortega estaba en Madrid donde se enteró de la detención de María Luisa. Luchó en el bando republicano hasta alcanzar el rango de coronel, detenido en 1939 pasó por las cárceles de Madrid y Valencia, pero reclamado en Cádiz por haber impulsado el Socorro Rojo Internacional en la provincia, fue fusilado en 1941 en el Castillo de San Sebastián.

María Luisa Rendón fue arrestada en julio de 1936 y trasladada a la cárcel municipal de El Puerto. Era hija, hermana y pareja de militantes comunistas, proselitista y organizadora de las mujeres portuenses. “No vas a ser liberada nunca, confórmate con que no te maten”, le dijo un falangista local. Juzgada y acusada de pertenecer a la UGT y al PCE, se libraría del fusilamiento pero pasó 7 años por varias prisiones de la España franquista en las que conoció el hedor, la humedad y el frío. Sus 2 hijos varones le fueron arrebatados de sus brazos como sus años de juventud. Pero sobrevivió tras tribulaciones, capítulos oscuros, intentos de abuso. Tras salir de la cárcel pudo rehacer su vida, tuvo 2 hijas con el republicano Sebastián Romero, recuperando la historia de un apellido que quisieron exterminar y quedará grabado hasta el fin de los días, sujeto a la inmortalidad de la tinta y el papel.


Originales: Cádiz Directo (1 y 2 y 3 ), Todos los nombres (1 y 2), Más típico no lo hay, Gente del Puerto


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BADAJOZ, AGOSTO DE 1936. Cuando el diablo sonrió a yagüe

badajoz word pressCampesinos que habían osado enfrentarse al feudalismo de los señoritos dando vida al sueño de la reforma agraria. José Herrera Petere: “La carne y la sangre viva, el trabajo, el sudor, las lágrimas y el hambre, salían al encuentro de la bisutería, las barras de carmín, los polvos, el colorete, las rentas artificiales, las trampas, la hipocresía”. República y al fin la tierra para quien la trabaja. Pacíficos jornaleros, a lomos de burros y pertrechados de azadas, dispararon a la tierra con sus arados en 280 pueblos, comenzando a labrar más de 3.000 fincas. Los terratenientes y sus caciques jamás les perdonaron aquella insolencia, el propósito de vivir dignamente, sin servidumbre ni amos.

El Ejército de África, el general Yagüe, las columnas de Asensio y Castejón se dirigieron a Badajoz, importante porque representaba el faro de la reforma agraria republicana. Pero Badajoz no se rendía, yunteros, lavanderas, ferroviarios, costureras, albañiles, maestras, mecánicos, criadas, médicos..decidieron resistir, defender la República. Durante días Badajoz padeció el bombardeo aéreo incesante y los obuses sembrando el terror, las columnas sublevadas habían puesto el cerco. Las milicias populares defendían la ciudad pero no llegaba artillería ni aviación de Madrid. La ciudad tenía sus horas contadas. A los republicanos les sobraba corazón, pero les faltaban municiones. La defensa heroica sucumbió. Badajoz cayó, empezó la escabechina, la carnicería más monstruosa que se pueda imaginar.

Los republicanos detenidos en la Catedral de San Juan fueron fusilados en los altares. Los arrestados por toda la ciudad congregados en la plaza del Ayuntamiento fueron ametrallados por grupos, a centenares, pero el genocidio no había hecho más que empezar: Mutilación, castración de cadáveres, ametrallamientos colectivos, saqueo indiscriminado, violaciones, degüellos. Yagüe ordenó el encierro de los prisioneros en la plaza de toros. Se entregaron invitaciones para acudir al festejo, se instalaron focos para iluminar. En los tendidos señoritos, falangistas, terratenientes, señoritas cristianas, devotas de la alta sociedad, monjas, frailes, aguardaban impacientes la orgía de sangre que se avecinaba.

Jorge Pinto, terrateniente de Olivenza hacía bailar a las mujeres antes de matarlas. El sargento moro Muley vestido de torero usaba la bayoneta como estoque contra la cara y cuello de los prisioneros. La gente de ley y orden daba olés y aplausos cuando los prisioneros eran banderilleados. El miliciano Juan Gallardo Bermejo le arrebató la bayoneta a uno de los legionarios-torero y lo mató. Se retiraron de la arena moros y legionarios y comenzó un ametrallamiento masivo. No más de 2 o 3 personas sobrevivieron de más de 4.000; se llenaron las fosas comunes. Texto de Julián Zugazagoitia: “..Cientos de prisioneros atraillados como perros de caza, eran empujados al ruedo para blanco de las ametralladoras que los destruían con ráfagas implacables..”.

El periodista Jay Allen, del Chicago Tribune contó 1.200 asesinados solo el día 15, entre ellos el alcalde de Badajoz, Sinforiano Madroñero y el diputado socialista Nicolás de Pablo. El día 25 publicó: “..les llevan al ruedo, hay ametralladoras esperándoles, la sangre subía un palmo del suelo…1.800 hombres- mujeres también- fueron abatidos en 12 horas”. Jacques Berthet, corresponsal del Journal de Genève (actual Le Temps): “..alrededor de 1.200 personas han sido fusiladas, las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre, arrestos, ejecuciones en masa en la Plaza de Toros..” Le Populaire: “..17 de agosto. continúan las ejecuciones en masa en Badajoz, sobrepasando los 1.500, entre ellos militares republicanos, el coronel Cantero, el comandante Alonso, el capitán Almendro, el teniente Vega, suboficiales, soldados. Mario Neves, Diario de Lisboa: “..En las avenidas principales, larga hilera de cadáveres insepultos, los legionarios y los moros encargados de las ejecuciones quieren que sirvan de ejemplo”. Yagüe lo confirmó al corresponsal del New York Herald, John Whitaker: ”Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Que iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo, teniendo mi columna que avanzar contrarreloj? ¿O iba a soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez? En el libro “La columna de la muerte” Francisco Espinosa documenta 1.389 ejecuciones, y constata hasta 3.800. Según Paul Preston podrían ser 2.500.

La victoria final del bando sublevado y la desaparición de todos los archivos municipales y provinciales relacionados con los sucesos de Badajoz han hecho que estos jamás hayan sido llevados ante un tribunal. El partido popular, heredero directo de la dictadura, ha destinado cero euros, en sus cinco legislaturas, a todo lo relacionado con la memoria histórica. En España 140.000 personas siguen actualmente “desaparecidas”.


Documentación: WikipediaMemoriaPúblicaeldiario.esrexvalrexblog, Elinmundosbhac, forumperlamemoria, Banderas Republicanas


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LA CAUSA GENERAL, UNA ABYECTA PATRAÑA AL SERVICIO DE LOS OSCUROS INSTINTOS DE LOS CRIMINALES FRANQUISTAS

LA CAUSA GENERAL, UNA ABYECTA PATRAÑA word pressEn el libro, Víctimas de la guerra civil, Francisco Moreno estudia los mecanismos de la represión franquista: “los sublevados castigaban por «rebelión» a los leales a la República, aberración legal o «justicia invertida». Los consejos de guerra eran esperpénticos, “farsas jurídicas encubriendo simples represalias políticas” (Secundino Serrano). Un «menú» de acusaciones se aplicaba a los detenidos: ser miembro del comité de guerra, participar en detenciones, incautaciones, informar contra personas de derechas, colaborar en la toma del pueblo, tener ideas marxistas, ser huelguista, voluntario en el ejército republicano, ostentar cargos civiles o militares, etc. El sistema arbitrario de denuncias y acusaciones constituyó un lodazal de pasiones, venganzas, odios personales en el lo esencial fue la depuración política.

Los consejos de guerra no probaban nada, las denuncias e informes negativos eran incuestionables. El tribunal no incidía en el presunto delito, tendía a la soflama patriotera, los tópicos del nacional-catolicismo, la arenga cuartelera. Se insistía en la trayectoria obrerista de los acusados en los años republicanos, destacando afiliaciones a partidos, sindicatos, enfatizando la graduación en el ejército «rojo» durante la guerra. El trámite final de las sentencias de muerte era el «enterado» de Franco, que firmaba todas las sentencias de aquella terrorífica justicia militar. Firmado el «enterado» se ejecutaba la pena. Arbitrariedades y aberraciones eran continuas, el fusilamiento de «Las 13 rosas» fue el 5 de agosto de 1939 en Madrid, pero el «enterado» está fechado UNA SEMANA DESPUÉS, el 13 de agosto. Cuando al régimen le interesaba, sus propios trámites eran papel mojado.

Paloma Seoane Amigo describe en “Represión franquista contra las mujeres. La Causa General de Madrid”, publicado por la UCM: “…Las mujeres fueron encarceladas con el avance de las tropas franquistas. Intelectuales, maestras republicanas, madres, esposas, hijas, hermanas de combatientes, de presos republicanos, con edades, razones y procedencias diversas, fueron detenidas, torturadas salvajemente en calabozos, comisarías para conseguir delaciones, juzgadas por tribunales militares, vejadas hasta lo indecible, fusiladas….Se cometió crueldad y salvajismo contra las mujeres en zona nacional….espantosos los actos cometidos por el Tercio y moros…..La mujer republicana y de izquierdas se mantuvo firme en sus ideales progresistas hasta el punto de ser encarcelada…..La Causa General de Madrid no es una fuente de datos objetiva, por las razones que motivaron su gestación y desarrollo, por su fuerte carácter propagandístico de cara al exterior, por la complejidad de los testimonios, su intencionalidad exculpatoria, sus usos sesgados….”.

Seoane recoge imputaciones de la causa general, : “Contra Concepción Casado Malsipica (..y otras mujeres..) se siguió procedimiento con el núm. 33.552, por haber formado parte de la checa anarquista denominada “Campo Libre”, situada en el convento de la calle Fuencarral nº 126, cumpliendo órdenes del Comité Regional de Defensa de la CNT.”

ACUSACIÓN FALSA, Fernando Hernández Holgado describe en su Tesis Doctoral “La prisión militante: las cárceles franquistas de mujeres de Barcelona y Madrid (1939-1945)”: “Concepción Casado Malsipica, 23 años, había ingresado en Ventas, y al poco también su hermana Fernanda, 22 años, casada, que entraba con un niño de 2 meses llamado Enrique Mamad. El que fuera secretario general de la UGT, José Rodriguez Vega, coincidió con ellas en la misma comisaría y refiere lo siguiente: “gritos desgarradores salían de las gargantas de las 2 mujeres, estaban siendo cruelmente maltratadas. Aparecieron ambas con las ropas destrozadas, señales en brazos y cara de los golpes recibidos. Las apalearon hasta dejarlas sin sentido, al niño de Fernanda lo lanzaron violentamente contra un sofá después de arrebatárselo a la madre, sentimos igualmente el llanto del niño. Fernanda y Concha fueron juzgadas el 24 de diciembre de 1939, en la causa, 33. 558, y fusiladas en las tapias del cementerio del Este el 19 de febrero de 1940, junto a otras 15 personas, entras ellas Antonia Torre Yela, la rosa número 14. Su único delito, servir de cocineras y limpiadoras de una organización libertaria de Madrid”. Ver también Eduardo Montagut Contreras (Concha y Fernanda).

Continúa Seoane: “..Clara de Pablo Garrido…se le siguió procedimiento nº. 10.450, por haber pertenecido a la checa de la calle Españoleto nº 19, participando en los crímenes que por la misma se cometieron, y al radio comunista de Guirlandera-Prosperidad..”.

TODO MENTIRAS OBSCENAS. Tesis de Holgado: “El texto memorialístico Cárcel de Ventas, de Mercedes Núñez Targa es igualmente rico en nombres de penadas que llegó a conocer durante su estancia en prisión: “Muchas compañeras han dejado la vida ante los pelotones de ejecución: cayó Clarita de Pablo, 20 años, estampadora, parecía salida del pincel de Romero de Torres, fusilada el 7 de diciembre de 1940; cayó Elena Cuartero, que tenía más de 50; y las hermanas Paula, 24 años, y Milagros Orozco Córdoba, 22 años, viuda, que entró en Ventas con un niño de 15 meses, Justo de las Muelas Orozco…condenadas en la misma causa que Clara de Pablo…ejecutadas el último día del año 1940….Y tantas otras.. la lista es larga..”. Un vecino de las hermanas Orozco cuenta: ..”Soy de Yuncler y recuerdo la historia de estas 2 hermanas, conozco a su hijo y a la familia. Pobrecillas sin haber hecho nada, y la familia Franco viviendo a costa de todos los españoles, con tanto daño como hicieron..”

Juana Doña relata en la obra de Moreno: “..una compañera de la cárcel de Ventas de Madrid era Clara, muchacha jovial y alegre de 20 años. «Su madre dice que haciendo gestiones en Capitanía para salvarla, el denunciante, que perseguía a Clara con saña, la miró sonriendo». Mal presagio. El juez militar acosaba sexualmente a la joven Clara que era muy joven y frágil, su cara de un candor nada común la hacía atrayente a primera vista; esto le trajo malas consecuencias; el juez la sometió a un asedio pertinaz, venía a verla casi todos los días para hacerle “proposiciones”, como no conseguía nada siguieron las “amenazas”. Clara fue condenada a muerte y fusilada en Madrid. La única Clara que aparece en los listados [A y B], de presas de Ventas y fusilada en las tapias del Este, es Clara de Pablo Garrido.


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