Los franquistas ASESINARON a 7 REPUBLICANAS y 7 REPUBLICANOS en Pinos Genil (Granada) en 1936

Guéjar Sierra word pressAntonia y Josefa Soto Ruiz cierran los ojos y aún pueden ver con nitidez el camión que un día de septiembre de 1936 se llevó a su madre y a otros 13 vecinos de Guéjar Sierra con destino desconocido. Siete mujeres y siete hombres embarcaban por la fuerza en el remolque del vehículo después de casi 2 semanas de cautiverio en los calabozos del Ayuntamiento.

Los guardias civiles impidieron a las 2 jóvenes, entonces con tan solo 16 y 8 años respectivamente, despedirse de su madre, Francisca Ruiz Barroso, “Frasquita la Barroso” de 46 años. Uno de los agentes le propinó un golpe cuando intentó entregar a su hija Antonia las pocas pertenencias que guardó durante su encierro. Su hija mayor, Teresa, sufrió los abusos de los agentes. El dolor se reflejaba en los rostros de las 14 víctimas, minutos antes de subirse al camión pudieron confesarse si así lo querían. Eran conscientes de que la muerte estaba en la siguiente parada de la travesía.

El delito de Francisca fue estar presente en su cortijo, en el Castañal, a escasos metros del tranvía a la Sierra, el día que la Guardia Civil se presentó en su casa para llevarse a su marido, José Soto García y a su único hijo varón, Juan Soto Ruiz, quienes estaban trabajando en el campo. Eso les salvo. No hacía 2 meses del alzamiento fascista, pero su familia no temía represalias al no haberse significado por sus ideas políticas. Tan solo el hermano de Frasquita, José Ruiz Barroso, era militante de la izquierda, y tras la sublevación se incorporó al bando republicano, luchó contra los franquistas siendo posteriormente fusilado, no se conoce el lugar de enterramiento.

Los varones de la familia buscaron refugio en zona republicana, las 3 hijas quedaron desvalidas abandonadas a su suerte y humilladas por los falangistas. Josefa no pasó un día sin visitar a su madre; su hermana Teresa conoció por un guardia civil el destino de su madre y de los otros 13 vecinos: “Vaya con el tiro que les dimos”, “pasados por las armas”. El fusilamiento tuvo luga rel 13 de febrero de 1936 cerca de Guéjar Sierra, frontera de la capital granadina, una isla en poder de los sublevados, rodeada de municipios Republicanos.

Dos vecinos de Pinos Genil, Manuel Mesa Rojas y Francisco Gómez Ruano, no sólo fueron testigos de su muerte sino que tuvieron que excavar una fosa común en el cementerio de Pinos Genil. El primero se encontraba sobre las 5 de la tarde en la estación del tranvía cuando observó el fusilamiento de las 7 mujeres delante de la puerta del cementerio y los 7 hombres dentro del mismo. En la declaración que prestaron ante el juez de paz de Pinos Genil un día después de los hechos, los 2 vecinos contaron que entre los asesinados se hallaba Francisca Ruiz Barroso. En el registro civil de Pinos Puente consta el certificado de defunción donde figura como causa del fallecimiento “heridas de guerra por arma de fuego”.

Los pocos bienes que hasta entonces tenían dichas familias fueron intervenidos por los falangistas. Ante la situación de desamparo, Antonia, la mediana de las 3 hermanas, tomó la iniciativa de atravesar la sierra para llegar a territorio controlado por las tropas republicanas. Por fortuna dieron con su tío, luego también fusilado, permaneciendo durante la guerra civil en el municipio de Jérez del Marquesado.

Llegó a convertirse en una rutina refugiarse en las minas cada vez que los aviones del bando sublevado surcaban el aire para bombardear zona roja. Su tiempo lo empleaban en el trabajo diario pero, al menos, disponían de comida y una vivienda que les negaron en Guéjar Sierra. Al término de la contienda fraticida, la familia regresó a su lugar de origen pero su vivienda había pasado a manos de los simpatizantes del nuevo régimen dictatorial. La posguerra fue casi tan duros como los años de guerra. No hubo perdón para los que lucharon en el bando perdedor.

El hijo de Francisca, Juan Soto Ruiz, que combatió con el ejército republicano tras escapar de Guéjar Sierra, fue detenido a su regreso y pasó tres años encarcelado en la prisión de Granada. La penuria económica obligó a la familia a separarse y a partir de entonces se impuso el silencio, el temor a posibles represalias y la angustia de haber perdido a seres queridos sin comprender las razones de la matanza.


Documentos: Guerra civil Granada, Santiago Sevilla y Álvaro Calleja en “La Opinión de Granada”, 15 de Agosto de 2009


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

Anuncios

REPRESIÓN franquista en Cuenca: Sometimiento, humillación, tortura, crimen

victimas del franquismo en Cuenca word pressEl 28 y 29 de marzo de 1939 los nazionales entraron y ocuparon toda la provincia de Cuenca asesinando a Republicanos en municipios donde la represión republicana fue limitada, o simplemente no existió. La represión se ejerció en 2 ámbitos, el judicial ejercida por los consejos militares de guerra, y la extrajudicial ejercida por Falange y elementos reaccionarios de las clases pudientes, apoyados por la guardia civil.

La Justicia de Franco empezó a funcionar, los consejos de guerra fueron colectivos, escenificados para infundir terror, largas filas de presos atados de pies y manos en filas de a dos, público que vociferaba y arrojaba objetos a los presos. Comenzaron los fusilamientos en la capital, en Tarancón, Huete y San Clemente. Murieron presos en todas las cabezas de partido. Fueron años de matanza, corrupción y robo generalizado. La brutal represión fascista generó un importante movimiento migratorio en los años 40.

En la capital se habilitó además de la prisión provincial el Seminario. En Tarancón la Casa Capacha y la Casa Parada; en San Clemente el pósito y el convento, en Belmonte el Castillo, en Priego la iglesia y en Huete el convento de la Merced. Se establecieron campos de concentración en Huete, Tarancón y Cuenca. Fueron encerrados decenas de miles de personas, evacuados, funcionarios, miembros del ejército y distintas fuerzas de seguridad republicana, detenidos masivamente por falange o guardia civil, alcanzando en algunos casos casi el 6,5% de la población. Desde el primer momento se generalizó e institucionalizó la tortura, las palizas, la silla eléctrica, los vergajos de neumáticos cortados en tiras.

Las cárceles del primer franquismo estaban pensadas para la no supervivencia de los presos; fusilamientos, visitas de los falangistas a las cárceles, palizas, los cuerpos ya no aguantaban: el 47% de los muertos en la cárcel de Uclés no fueron fusilados. Las enfermedades proliferaban entre presos hacinados sin asistencia médica alguna. Y el hambre, son los años en los que mueren más presos por inanición. Los prisioneros solo comían lo que les llevaba su gente, empezó un proceso de debilitamiento con terribles consecuencias que sufrieron en mayor medida los presos de familias más pobres y mas distantes.

Las víctimas rondan las 800 personas. La represión se cebó con trabajadores del campo de la UGT, FETE y CNT. Las élites agrarias desarticularon físicamente a fondo las organizaciones obreras, una limpieza amplia, más allá de los puestos de dirección de los sindicatos agrarios. Igualmente con los afiliados a Izquierda republicana, personas que ejercían profesiones liberales, agentes comerciales, artesanos y maestros, muchos de ellos afiliados también al PCE o PSOE. Albañiles y obreros eran mayoritariamente de UGT pero había presencia significativa de la CNT. En definitiva, aquellos que ponían en riesgo esa endogamia tan beneficiosa que caracterizaba al poder, acostumbrado a controlar entre unas pocas familias la producción y comercialización, la judicatura, las instituciones, la policía.

Francisco Vindel Carrillo, primer exhumado de las fosas de Uclés, murió tras recibir las palizas de la Falange de Horcajo de Santiago en la Cárcel de Uclés en Agosto de 1941, causa de la muerte miocarditis aguda. Valeriano Serrano García murió en el centro de información de Falange en Cuenca en abril de 1939, causa de la muerte suicidio por ahorcamiento. Gervasio Martínez murió en El Provencio, se habían pasado con la silla eléctrica, causa de la muerte insuficiencia cardiorrespiratoria. Barajas de Melo 100 detenidos, 4% de la población; Uclés 78 detenidos, 5,7%; Vellisca 65 detenidos, 6,41%. Juan Araque Martínez, Presidente de la UGT y Alcalde de Sisante fue torturado hasta la muerte en su pueblo, su cadáver quedó expuesto al público frente al ayuntamiento. Gervasio Martínez, no sobrevivió a las torturas a que fue sometido en la prisión habilitada del Pósito de San Clemente. En las cárceles franquistas, murieron Alfonso Lezcano Gascón, Secretario del Ayuntamiento desde los años 20; José Agreda del Peso, concejal de Izquierda Republicana; Joaquín Alarcón Bonilla murió en el campo de concentración nazi de Mauthausen en 1943.

La mortalidad de niños se disparó entre 1941 y 1949, resultado de la aplicación del hambre como arma de disciplina social. Igualmente, los suicidios de mujeres saltaron a la vista en los años cuarenta. Gracias a Dios que en este país no pasó nada y por eso estas cosas a nadie interesan. La adulteración de los hechos, la negación de su importancia, tanto por su cuantificación como por su naturaleza, es algo que tienen en común el franquismo y la democracia. Por algo será. Lo cierto es que la represión va mucho más allá de los asesinados, detenidos, desterrados. Pilar Oliva, hija del ugetista Buenaventura fusilado en Uclés en 1940, de Barajas de Melo, decía, “Para 1957 nos dejaron en paz, se ve que supimos humillarnos bien”.


Documentos: Aproximación a la Represión Franquista en Cuenca, Máximo Molina Gutiérrez, Licenciado en Geografía e Historia, miembro fundador de la ARMH de Cuenca. Imágen de Eldiario.es


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

CRÍMENES franquistas contra la población REPUBLICANA de Llerena (Badajoz) en 1936

Represión en Llerena word pressHacia 1930 la tierra en Llerena estaba en manos de unos pocos terratenientes, había alguna industria y un potente movimiento obrero. El campesinado extremeño malvivía con salarios de hambre. Con el triunfo del Frente Popular en 1936, se invadieron fincas por miles de yunteros que optaron por organizarse de forma común. Las expropiaciones y la privación de mano de obra barata sentaron muy mal a los terratenientes que durante siglos habían detentado el poder.

Los milicianos obreros hicieron fracasar el levantamiento militar de julio de 1936 en la provincia de Badajoz. Los rebeldes en Extremadura arrasaron a sangre y fuego como Queipo en Andalucía. El 2 y 3 de agosto los militares fascistas Asensio, Castejón y Tella unificaron sus columnas de moros y legionarios hacia Extremadura, varios miles de hombres, la “columna Madrid” dirigida por el brutal teniente coronel Yagüe. El 4 y 5 de agosto ocuparon Monesterio, Fuente de Cantos, Calzadilla de los Barros, Los Santos de Maimona y avanzaron para tomar hacia Llerena por su importancia estratégica como nudo de comunicaciones entre Sevilla, Mérida y Córdoba.

En Llerena los terratenientes huyeron, y los Republicanos formaron un Comité de Defensa Antifascista para la defensa, reorganizar la vida local, el trabajo, las cosechas. Los derechistas detenidos no recibieron mal trato, no murió nadie. Se incautaron armas, bienes y alimentos de los cortijos para garantizar la nutrición de la población. Hasta 110 guardias civiles concentrados en Llerena desertaron, entregando a 30 Republicanos a Castejón, que inmediatamente los fusiló. Otro grupo de 40 milicianos interceptado por una avanzadilla rebelde fueron igualmente fusilados. Los milicianos hicieron frente a los fascistas, pero la desproporción era notable, los rebeldes ocuparon Llerena tras un asalto brutal usando todo su potencial bélico. Ramón Franco Escudero, jornalero de 37 años, fue la primera víctima, él solo hizo frente con una vieja escopeta a un blindado fascista. Su cuerpo, como otros muchos, fue a parar a la fosa común del cementerio.

Las matanzas franquistas arrancaron en Llerena. La cadena de mando golpista puso en marcha con efectividad un plan para acabar con todos los republicanos, socialistas, anarquistas o comunistas. El terror fue el método para asentar un nuevo régimen nacional-católico sobre una población que estaba consolidando estructuras organizativas potentes para lograr avances sociales, reforma agraria, prácticas colectivistas, generando costumbres sociales laicas, liberales, progresistas.

Las tropas ocupantes capturaron a José Tena Chaparro y a su abuelo Blas Muñoz Herrera, y los mataron cerca del puente del arroyo Romanzal. A todos los ferroviarios que cogieron, los mataron. Llenaron la plaza de España de cadáveres, una humareda negra olía a pólvora y carne quemada. Los Republicanos fallaron tratando de recuperar Llerena, lo que desató una nueva fase represiva, los milicianos capturados y parte de la población civil fueron fusilados, sobre la marcha, en las calles, en los campos, en las cunetas de las carreteras, en las puertas de las casas, en las tapias de los cementerios o en cualquier lugar visible.

La columna de 8.000 refugiados andaluces que huían de las columnas africanas internándose en la provincia de Badajoz, encontraron cortadas las vías y se dividieron en 2 grupos, de 2.000 y 6.000 personas. Los nazionales los ametrallaron, más de 2.000 fugitivos cayeron prisioneros y fueron transportados a Llerena. Muchos centenares fueron capturados y muertos por partidas de guardias civiles y falangistas. Los prisioneros concentrados en Llerena fueron ametrallados en la plaza de toros.

Se establecieron lugares fijos para los fusilamientos, las tapias del cementerio y el arroyo Romanzal, donde se abrieron grandes fosas para enterrar a numerosos Republicanos, las víctimas caían en fila según les disparaban, los enterraban, y los iban apilando como sardinas. Mataban, quemaban, echaban, tapaban y volvían a echar, los vecinos podían reconocer a muchas cuerpos que aún asomaban días después. Durante años muchos familiares encontraban en la superficie objetos personales y algunos restos humanos. Las excavaciones recientes en fosas comunes del Arroyo Romanzal así lo han confirmado.

Los falangistas fueron a la casa de Encarna Ruiz y se llevaron a su madre María Morgado y después a su tía Cándida Morgado, embarazada y a punto de dar a luz para fusilarlas, sus cuerpos desaparecieron junto con otros muchos en la fosa del arroyo Romanzal. Igualmente fusilados los “Maltrana”, miembros de una misma familia. Hubo fusilamientos cerca del Instituto nuevo y en el cementerio, todos iban a parar a las fosas, echaban capas de tierra y cal, mataban y otra tanda. La orgía de violencia y terror de Llerena lleva el sello de Castejón, la marca de los africanistas. En su recorrido por las carreteras extremeñas los golpistas esparcían los cadáveres de los rojos, llegaron a colgar cabezas de los árboles. Los franquistas dejaron una horrorosa huella en Llerena, más de 330 Republicanos fueron asesinados, la cifra en realidad es mucho mayor, hay un gran número de fusilados que no se anotaron en el registro civil. Hay que añadir los muertos en la cárcel o fusilados.

Ha sido necesario el paso de los años para que fuera posible la colocación de un monumento en el cementerio de Llerena con los nombres de las personas fallecidas de las que existen datos. El 28 de abril de 2007 se realizó un homenaje y reconocimiento público para quienes sufrieron las consecuencias de aquel levantamiento militar de julio de 1936 y la larga dictadura franquista.


Documentos: El libro Llerena 1936. Fuentes Orales para la Recuperación de la Memoria Histórica. Ángel Olmedo Alonso, en Cazabaret. Foro por la memoria. De la esperanza revolucionaria a la fosa común, Represión franquista en el caso de Llerena (Badajoz) pg 59. Ángel Olmedo Alonso


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

JOSÉ SÁNCHEZ ROSA, hijo de la clase obrera andaluza, maestro racionalista, defensor de los trabajadores, ANARQUISTA, PACIFISTA, ASESINADO por criminales franquistas en Sevilla en 1936

José Sanchez Rosa word pressJosé Sánchez Rosa nació en Grazalema (Cádiz) en 1864. Fue el hijo benjamín de un zapatero de una familia numerosa extremadamente pobre, desde pequeño tuvo que trabajar en el campo como peón, por las noches ayudaba a remendar zapatos. Gran aficionado a la lectura, de gran capacidad intelectual, destacó en la escuela por su gran inteligencia, era un alumno muy aventajado, pero sólo pudo cursar 2 años de primaria. Con 13 años leía en voz alta a sus compañeros, campesinos andaluces analfabetos, la prensa obrera y la propaganda libertaria y revolucionaria que llegaba a sus manos, siguiendo el método solidario de contribuir a la formación cultural de la clase trabajadora.

No pudo materializar oficialmente su vocación de maestro, pero fue reconocido como tal en su tiempo y en el recuerdo. En su figura se conjugan las ideas de justicia social, propagandista, organizador, dirigente obrero y maestro racionalista de trabajadores, seguidor de Ferrer y Guardia y alumno de Fermín Salvochea. Sánchez Rosa creó varias ‘escuelas racionalistas’, el modelo educativo anarquista, en Los Barrios, Dos Hermanas, Tánger, Aznalcóllar, en Sevilla, donde fundó una biblioteca para los trabajadores con la colaboración de su pareja, Ana Villalobos y de su hija Francisca. Acudían hijos de obreros por las mañanas, y adultos por las noches. La enseñanza seguía el modelo no dogmático propugnado por Ferrer en la Escuela Moderna de Barcelona, coeducación de sexos, laicismo, enseñanza científica y racional, internacionalismo. Se insistía en la formación integral del hombre, en el progreso científico, en el respeto y el amor a los semejantes.

Sus folletos tuvieron gran impacto y éxito en la clase obrera andaluza. Muchos de ellos aprendieron a leer y a escribir, o adquirieron sus primeras nociones de cálculo, gracias a obras como “La Aritmética del obrero”, “El abogado del obrero” o “La Gramática del obrero”, que publicó en su editorial Biblioteca del Obrero. Destacan además sus escritos “Las dos fuerzas: reacción y progreso”, “La idea anarquista”, “El burgués y el anarquista”, “El capitalista y el trabajador”, “El obrero sindicalista y su patrono”, “El guarda y el obrero”, Además libros como “Bienvenida”, “Inocencio y Candidito”, “Diálogo sobre Enseñanza racionalista”, “Los dos niños de la Escuela”, “Los dos profesores”, “Entre amiguitas: Azucena, Dalia y Camelia”, “Los inocentes”, y muchos más.

Desde muy joven participó en el movimiento obrero de la época, vinculado a la 1ª Internacional. En 1882, Sánchez Rosa fue detenido y encarcelado, era una trama policial ya que su figura era molesta por su defensa a ultranza de la liberación de la clase obrera. Rosa no llevaba armas, era conocida su tendencia pacifista. Afirmaba que la libertad y la paz del pueblo están en los libros y no en las armas. En la época del pistolerismo tomaba un libro y decía que la fuerza estaba en la cultura y no en las armas. Compraba pájaros para soltarlos después en los jardines sevillanos, pues no soportaba la prisión ni para los pájaros. Mantenía una defensa abierta de la paz, la naturaleza y su conservación.

Participó en las luchas sociales de finales del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX desarrollando una activa propaganda del anarquismo y del anarcosindicalismo por toda Andalucía, lo que le provocó detenciones y encarcelamiento. Viajó por muchas poblaciones intentando convencer a los trabajadores para que se unieran a la lucha revolucionaria y orientando a las organizaciones ya creadas, enseñando instrumentos de lucha y aconsejándo las medidas que debían tomar durante las huelgas de brazos caídos y brazos lentos, en ocasiones, las únicas armas que poseían. Era frecuente ver a un obrero leyendo el periódico y a los demás sentados a su alrededor escuchando atentamente.

Se unió al colectivo editor de la Revista Blanca, donde escribía junto a Federica Montseny. Intervino en multitud de actividades, en congresos de la Federación de Sociedades Obreras de la Región Española, varias veces en la Excursión Nacional de Propaganda, realizó giras por todo Andalucía para la creación y fomento de organizaciones obreras y campesinas y de divulgación libertaria. Fue miembro de la comisión reorganizadora del Centro de Estudios Sociales sevillano, asistió en el Congreso Anarquista de Barcelona, inauguró el Congreso de la CNT andaluza, se unió a la Liga de Inquilinos, son solo unos pocos ejemplos de su infatigable labor.

Tras el golpe fascista del 18 de julio de 1936, un comando de requetés cargó en un camión sus libros, sus folletos y toda su documentación; encima colocaron un colchón y encima pusieron el viejo maestro anarquista, que habían sacado de la cama enfermo de diabetes. En la madrugada del 1 de agosto de 1936, en las tapias del cementerio de Sevilla fue fusilado y su cuerpo arrojado a la fosa común. Su recuerdo fue sistemáticamente borrado de la historia tras la Guerra Civil, ha sido un esfuerzo inútil, no han conseguido que le olvidemos. Los nombres de sus asesinos están perdidos definitivamente, extraviados para siempre, pero el de José Sánchez Rosa permanece grabado en el alma de Andalucía, en la historia de España, en nuestra memoria, no vamos a olvidarle nunca.


Documentos: Wikipedia. Todos los nombres. Puerto Real, CNT. Imagen Maravillosa


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

Las FOSAS del Sucu-Ceares (Gijón) albergan los restos de mas de 3.000 REPUBLICANOS ASESINADOS por los franquistas

Fosas del Sucu word pressLa captura de Asturias por los fascistas en octubre de 1937, abrió una terrible etapa de represión sobre la población Republicana, hombres, mujeres y niños comenzaron a vivir una feroz pesadilla cuando los vencedores, actuando con total impunidad impusieron un régimen de terror, deteniendo, torturando y asesinando a las personas que se habían mantenido fieles a la II República. Mediante juicios sumarísimos, los militares franquistas sometieron a unos detenidos que carecían de todas las garantías necesarias para su defensa. Las insistentes condenas a muerte se utilizaban para amedrentar a la población derrotada.

Durante 15 años se produjeron fusilamientos determinados por tribunales de guerra en sesiones de 45 minutos. La represión franquista se manifestó en la aparición de cadáveres “paseados” en las cunetas de las carreteras, en las proximidades de los cementerios, en las calles. Las fosas comunes se llenaban de “desaparecidos”, de fusilados por la aplicación de la justicia militar, de los fallecidos en cárceles y campos de concentración, donde el hacinamiento, el hambre, la miseria y las torturas, contribuían al objetivo de los vencedores, extinguir a los enemigos. Miles de hombres y mujeres de todas las edades y condiciones fueron asesinados y arrojados indiscriminadamente a las fosas comunes.

Las fosas abarcaron una gran extensión, en ellas están enterrados los presos de la cárcel de El Coto condenados a muerte y ejecutados, los fallecidos en dicha prisión, los “paseados” en Gijón en un número difícil de calcular ya que los crímenes no eran registrados de forma oficial, incluso a veces no había modo de identificarlos. Todos ellos eran muertos anónimos y sus familiares no tenían derecho a enterrarlos de acuerdo con sus creencias. La historia de la fosa común del cementerio de Ceares es la misma que la de la represión de la posguerra. La dictadura prohibió que los parientes de los enterrados pudieran acercarse a la fosa.

El Muro de los Fusilamientos, el paredón del cementerio del Sucu–Ceares de Gijón, ha dejado una honda huella en la ciudad, tanto por la barbarie que sufrieron aquellos que defendieron la legalidad republicana y la libertad como por la cantidad, ya que en esas tapias fueron fusilados 3.000 ciudadanos durante los años 1937-1941, entre ellos muchas mujeres. Las ejecuciones en ese paredón, tras condenas en juicios sumarísimos, superan las 1.300. Tras cumplir la última pena, los cuerpos sin vida eran enterrados sin orden ni control. El Sucu se convirtió además en el destino favorito de los falangistas, para asesinar a numerosos republicanos que no habían sido sometidos a ningún tipo de juicio.

Los paseos a cargo de asesinos a sueldo se extendieron por todo el concejo, era habitual ver cadáveres tirados en Roces, La Pedrera y Puente Seco. Los falangistas que integraban el “nuevo” consistorio presumían de ser muy “pulcros”, y para evitar tener docenas de fosas diseminadas a diestro y siniestro fletaban camiones que diariamente trasladaban al Sucu lo que ellos calificaban como “carroña”. El franquismo fusiló a los abuelos y sumió en el miedo a viudas e hijos. Unas y otros optaron por el silencio ante el temor a nuevas represalias en plena dictadura. Muchos años después son los nietos los que echan la vista atrás para sacar del olvido y recuperar la memoria de sus mayores.

Aunque la paz franquista de los cementerios olvidaba a la justicia y a la piedad con los Republicanos asesinados, durante la dictadura algunas personas llevaron algún símbolo de recuerdo a la fosa del Sucu, rememorando el episodio, eliminando en algún momento la cal que cubría el “paredón” del cementerio para dejar al descubierto los millares de marcas de bala. Con el final del franquismo, la fosa común se convirtió en un lugar de recuerdo de todas las personas que sufrieron represión por defender los ideales de libertad y justicia, siendo el 14 de abril el día escogido para el homenaje colectivo en la tapia del cementerio en la que tuvieron lugar las ejecuciones, y en la que se habían ido colocando placas de recuerdo por parte de distintas instituciones y familias.

El 14 de abril de 2010, frente a un bosque de banderas tricolores de la II República, se inauguró un monumento para recobrar la identidad de los hombres y mujeres asesinados y enterrados en la fosa común del cementerio municipal de El Sucu (Ceares) entre octubre de 1937 y 1951, en un intento de saldar la deuda que la sociedad tiene con ellos. Una placa recuerda: “A las víctimas de la represión franquista, luchadores por la libertad y defensores de la dignidad humana”. En la piedra del monumento se recogen grabados los nombres de los fusilados por aplicación de sentencia, de los fallecidos en prisión y en el campo de concentración de El Cerillero, y de los asesinados o “paseados” a partir de la entrada de las tropas nacionales en Gijón, el 21 de octubre de 1937. Están organizados en un único listado, distribuidos por años y en orden alfabético.

El monumento tiene forma de libro, con sus páginas abiertas en forma de estrella, reflejando la historia trágica de tantas personas que dieron su vida en defensa de la República. Cada página corresponde a un año con los nombres de las víctimas que fueron asesinadas en ese tiempo. La investigación previa que permitió poner nombres y fechas fue llevada a cabo por la historiadora Enriqueta Ortega y el investigador Luis Miguel Cuervo, presidente de la asociación “Todos los nombres”, quienes lograron identificar a 1.934 víctimas, 52 de ellos mujeres, 700 tenían menos de 30 años de edad. Las zonas en blanco de las hojas de ese libro se irán rellenando a medida que se vaya completando la documentación de todos los enterrados en la fosa común.

La emoción de los familiares y el respeto de las autoridades eran más que palpables en el acto de inauguración del monumento. Decenas de hijos, nietos y biznietos de los represaliados no pudieron contener la impresión que supuso poder ver por primera vez los nombres de sus familiares sobre una lápida, el libro de una historia trágica, triste, ligada a una guerra, a muchas mentiras, odios, traiciones e injusticias, una más de las miles que vivieron aquellos años muchos españoles.


Documentos: El Comercio (Marco Menéndez). Memoria Repressio Franquista (Jordi Grau). Memoria Xixon (Xabeldiz). La historia en la memoria. Foro por la memoria (Juan C. Galán). Oriente eterno (Imagen del paredón). 1934 nombres (Listado de fusilados e imagen del monumento)


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

Recordamos al Tte Coronel BENITO REOLA HERMOSILLA, GUDARI, REPUBLICANO, ASESINADO por franquistas, arrojado a una cuneta en Cuadros, León, en 1937

Benito Reola Hermosilla word pressBenito Reola Hermosilla nació en 1903 en el cuartel de la Guardia Civil de Urizaharra (Peña Cerrada), pueblo de Araba. Huérfano muy joven, con 18 años se sumó a la guerra de África, con 21 años ingresó en la guardia civil, que le destinó a Oviedo y después a Agurain (Salvatierra). Reola estaba destinado en Euskadi al producirse el golpe de estado y se incorporó a la lucha antifascista desde el principio, llegando a Mayor de Milicias por su valía y capacidad de mando probada, había estado en la Escuela Popular de Guerra y tenía formación y experiencia militar, y supo estar con sus hombres en el Frente desde los primeros días. El lehendakari Aguirre le puso al frente de una de las 2 Brigadas expedicionarias vascas que acudieron en ayuda de Asturias: Una la mandó el mítico mayor Candido Saseta (ANV), la otra, el mayor Reola.

La brigada del Comandante del Euzko Gudarostea Cándido Saseta, con los batallones Amayur, ANV Nº 2 Eusko Indarra y el UGT Nº 2 Indalecio Prieto combatió para cortar el corredor de Grado, los gudaris atacaron con decisión, poniendo en grave peligro al enemigo, pero no lograron sus propósitos faltos de armas pesadas y de apoyo y Saseta murió en combate. La brigada vasca al mando de Reola estaba compuesta por los batallones Rusia, Perezagua y CNT N.º 3 Isaac Puente. Combatió en el sector de San Claudio tomando al asalto el pico del Pando cortando el pasillo que unía a los sitiados en Oviedo con Grado mantuviendo las posiciones cuanto pudieron donde estaban las columnas gallegas franquistas.

Allí Reola resultó gravemente herido en el pecho en marzo de 1937 y fuer evacuado a Bilbao. Se reincorporó al ejército, y la retirada Republicana desde Vizcaya a Santoña le cogió de comandante de la Escuela Popular de Guerra de esa localidad en el momento en el que los nacionalistas vascos apostaron por el histórico Pacto de Santoña. Reola, comunista, se posicionó contrario al pacto. Según Martxelo Álvarez de Ahaztuak (1936-1977), Reola tuvo el valor de ser un militar fiel a la voluntad popular, al gobierno de la República frente a las consideraciones de posibilismo político manejadas por el Gobierno vasco en la rendición del pacto de Santoña.

Tras su negativa a rendirse, Reola se retiró desde Santander hacia Asturias salvando así a numerosos combatientes. Infatigable organizador, formó un batallón con fuerzas de Infanteria de Marina y marineros de los barcos de la Armada que estaban bloqueados o habían sido hundidos. En septiembre de 1937, Benito Reola al mando de una exigua Brigada nucleada en torno al Batallón de Marina, defendió el sector de Peñas Blancas en uno de los flancos del Mazuco en las montañas al este de Asturias, clave para cortar el paso a las tropas franquistas.

Reola y sus marinos combatieron hasta la caída del frente asturiano en octubre de 1937 y con ello la desaparición del Frente Norte, manteniéndose en la resistencia en Asturias y León, resistiendo 12 días ataque tras ataque sometidos a constantes bombardeos de aviación y artillería, unos de los combates más duros y sangrientos del frente norte, 16 batallones enemigos contra el equivalente a uno solo. Los testimonios de la dureza del combate y del alto precio que los requetes y falangistas tuvieron que pagar están recogidos en los diarios de marcha de los tercios y banderas intervinientes. Aplastados por las bombas de aviación, agotados suministros y municiones, los supervivientes se retiraron; la casi totalidad de la unidad había sucumbido.

Reola desapareció a finales de octubre. No estaba entre los que se retiraron en barco, no se tuvo noticia de que hubiera caído prisionero, estaba desaparecido. Su esposa nunca recibió noticia alguna y moriría sin saber que le había ocurrido. A finales de octubre de 1937, en las montañas de Pola de Gordón se le perdió la pista. Tras retirarse no alcanzaron las lineas propias, sobrevivieron algunas semanas en terreno enemigo. En noviembre de 1937 Benito y su camarada fueron capturados y asesinados por disparos en la cabeza, y arrojados en una cuneta en el pueblo leonés de Cuadros. El cuerpo de Reola llevaba consigo completa documentación y fotografías. Los 2 cuerpos fueron transportados al cementerio en un carro y enterrados en una fosa común del cementerio local. Reola no pudo volver a ver a su familia.

Su paradero había sido ignorado, pero el colectivo Ahaztuak y sus familiares dieron a conocer lo ocurrido con él, concluyendo que Reola “ha dejado de ser un desaparecido para pasar a ser una más de las víctimas de la brutal represión franquista”. El colectivo Ahaztuak  ha rendido homenaje en un acto en recuerdo y homenaje a Benito Reola Hermosilla, el militar vasco de los batallones Meabe (JSU) y Jesús Larrañaga Churruca (PC), que comandara una de las dos Brigadas Vascas enviadas por el lehendakari José Antonio Aguirre a luchar contra los fascistas en suelo asturiano en 1937. Miembros del Parlamento de Asturias han acudido para tributar el agradecimiento del pueblo asturiano a Benito Reola y por extensión a todos los vascos, gudaris y milicianos”.

El bilbaíno Iñaki Tamayo Reola, nieto de aquel a quien mataron el 1 de noviembre de 1937 y apareció en una cuneta junto a un miliciano: “Nuestro abuelo Benito debe ser reconocido como una víctima vasca del franquismo, de relevancia militar comparable a la de Saseta”. Benito Reola Hermosilla fue un gudari valiente, honrado, un hombre de la cabeza a los pies, guardia civil, veterano soldado de la guerra de África, antifascista, patriota identificado plenamente con la República y con su Euskadi natal, comunista en su ideal por un mundo mejor, unió todo aquello que amaba. Descansa en paz hermano. No te hemos olvidado, ni a ti ni a ninguno de tus camaradas.


Documentos: La Haine. Ahaztuak. Dedona (Pedro A. Garcia Bilbao). ianasagasti


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE

AMOS ACERO PÉREZ, SOCIALISTA, Alcalde de Vallecas, ASESINADO por los fascistas en las tapias del cementerio del este de Madrid en 1941

Amós Acero Pérez word pressAmós Acero Pérez nació en Villaseca de la Sagra, Toledo en 1893. fue el 3º de 7 hijos de Salustiano Acero y Aquilina Pérez Gómez, una humilde familia de trabajadores. Fue obligado pescador de agua dulce para traer a casa lo justo para mantener a su familia que tantas calamidades tuvo que pasar. Su ilusión era ser maestro de niños, un objetivo imposible para su familia, pero gracias a un amigo pudo sufragar los gastos en la Escuela Normal Central de Madrid, saciando sus ansias de aprender, ser un hombre de provecho, de carrera, un reto que Amós se había planteado desde sus años de juventud.

Fue carbonero, cajero, cobrador, se casó con Dolores Delgado Lara, y siguió estudiando. Madrid, donde trabajó de boticario, marcó un punto de inflexión en su vida. Allí conoció los problemas que le contaban sus clientes, se fue labrando una fidelidad y reputación incontestable de todos los vecinos, constantemente ayudados por Amós desde su puesto en la farmacia. Amós comenzó a leer libros de política, acudía a las asambleas del partido, se afilió al Partido Socialista en 1920, en la Sociedad de Oficios varios de la UGT y en las Escuelas Racionalistas en 1927. Se introdujo de lleno en los problemas que aquejaban al pueblo “y a la humanidad”. Fue vocal de la Comisión Ejecutiva de la Asociación General de Maestros (UGT) desde 1929. Tuvo 5 hijos, Gonzalo, Amosito, María Dolores, Paquito y Aurorita.

En julio de 1927 le fue ofrecida una plaza de maestro de 1ª enseñanza en Vallecas, donde se instaló la familia. Allí, en la Escuela Pablo Iglesias, un grupo de maestros de UGT desarrolló la pedagogía de la Escuela Nueva, punta de lanza de la enseñanza laica en ese barrio. La escuela, modesta, tenía 2 aulas grandes y una pequeña para los párvulos, dió clases gratuítas a muchos niños del barrio y a personas mayores. Amós organizó clases nocturnas para jóvenes obreros consciente de las graves carencias educativas de las clases humildes.

Fue elegido alcalde de Vallecas en las elecciones de abril de 1931 con la proclamación de la II República en las listas de la Conjunción Republicano-Socialista. “un hombre modesto, humilde, de gran capacidad y extraordinaria cultura, que ostenta un título honrosísimo, el de Maestro” pronunció el alcalde saliente, Jesús del Pino. En las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931 Acero resultó elegido diputado integrándose en la Comisión de Presidencia. En 1936 Acero fue restituido en su cargo como alcalde de Vallecas, siendo nombrado miembro de la comisión gestora de la Diputación Provincial de Madrid.

Hasta el final de la guerra de España Acero continuó ejerciendo como alcalde de Vallecas, manteniendo durante la contienda un comportamiento cívico y coherente, lo que demuestra abundante documentación testimonial. Consta que Acero ayudó a numerosas personas “de derechas” a pasarse a la zona franquista para salvarles de las venganzas, envidias o brutalidades propias de un periodo de guerra, firmó salvoconductos, evitó quema de conventos en Vallecas, y mantuvo una relativa calma.

En marzo de 1939 abandonó Madrid hacia Valencia junto al gobernador civil de Madrid Carlos Rubiera Rodríguez, siendo detenido en el puerto de Alicante y encerrado en el campo de concentración de Albatera, junto a otros miles de desplazados que se habían congregado en los muelles en esos días. Amós Acero fue sometido a dos juicios “paralelos”, lo que representó una indefensión palmaria, el acusado desconocía en la indagatoria a cual de los expedientes estaba respondiendo o aportando documentos o declaraciones. No fueron admitidos o incorporados avales, aunque existían decenas a su favor. Amós fue acusado de pertenecer a la Casa del Pueblo de Vallecas, ser defensor de la “resistencia a toda costa”, carecer de ideas religiosas y de hacer burla y escarnio de la fé católica.

Sentenciado a pena de muerte fue fusilado el 16 de mayo de 1941 en las tapias del cementerio de la Almudena, con los ojos destapados por propia voluntad, con la muerte delante de un pelotón de militares franquistas, como tantos otros compañeros. Supo mirar de frente a los desconocidos ejecutores de una venganza, con la misma solidez y claridad de espíritu con que había mirado siempre a la vida durante 47 años. Amós fue víctima del funcionamiento vengativo y descaradamente injusto de los tribunales fascistas, de un sistema dictatorial habitual en los Tribunales Militares de la postguerra.

En su despedida a su familia, escribió, “Mi esposa e hijos adorados: Estoy viviendo las ultimas horas de mi vida, no me duele morir, siendo inocente, lo doloroso seria morir culpable. Perdonad como yo les perdono, hasta a quienes os quitan mi amparo, mi cariño y os arrancan las más dolorosas lágrimas de vuestro vivir”. Cuenta su hija Lolita que “Amós en su juventud, era un hombre de presencia elegante y distinguida, leal, inteligente, dulce, de fuerte temperamento. Amós tenía una magnifica oratoria y una voz clara y sonora, era un hombre muy simpático con un corazón sincero y lleno de ternura, un romántico de grandes ideales y sueños, sensible, valiente, seguro de sí mismo, con un alma pura, noble y llena de bondad; tenía una gran personalidad y jamás podré olvidarle”. Un colegio público madrileño lleva su nombre. En tiempos de Tierno Galván se inauguró un monumento en su honor. En julio de 2016 se inauguró una estatua en el distrito de Puente de Vallecas.


Documentos: Biografía de Castor Bóveda, Una vida por Vallecas, Amós Acero. Vallecas Todo Cultura (Cástor Bóveda). Wikipedia. Valleca web (Juan Jiménez Mancha y Castor Bóveda). Iris Press (Eduaro Montagut)


Viva la República, FIRMAD por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ