El EXTERMINIO de AUTORIDADES REPUBLICANAS en GALICIA por elementos fascistas

alcaldes galicia word pressSegún el proyecto Nomes e voces, casi un centenar de cargos públicos republicanos, gobernadores civiles y alcaldes, sufrieron represión, asesinato, prisión, exilio. Además fueron ejecutados docenas de concejales y funcionarios municipales. Eliminaron  a personas con autoridad y reconocimiento público, liberales, activos, progresistas, cultos, peligrosos para los reaccionarios.

GOBERNADORES CIVILES de las 4 provincias ASESINADOS:

Francisco Pérez Carballo, nació en Madrid en 1911, gobernador civil de La Coruña, marido de Juana Maria Capdevielle Sanmartín igualmente asesinada por los fascistas, Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, dirigente de la Federación Universitaria Española, de la Asociación Internacional de Estudiantes y de Izquierda Republicana. Asesinado en A Coruña el 25 de Julio de 1936.
Gonzalo Acosta Pan, Natural de A Coruña, gobernador civil de Vizcaya en 1933 y de Pontevedra en 1936. Miembro de Izquierda Republicana, condenado a muerte en consejo de guerra, tenía 53 años cuando fue ejecutado en Caeira-Poio, el 12 de septiembre de 1936.
Ramón García Núñez, natural de Vilagarcía de Arosa (Pontevedra), gobernador Civil de Lugo. Funcionario del Banco de España, condenado en juicio a multa mancomunada de 1’5 millones de ptas y asesinado en Lugo el 21 de Octubre de 1936,
Gonzalo Martín March. Nació en Orense en 1897, gobernador civil de Orense en 1936. Profesor de Instituto en Pontevedra, gallegista, militó en Izquierda Republicana. Alcalde de Marín en 1931. Juzgado y fusilado el 17 de septiembre de 1936.

ALCALDES de muchas poblaciones importantes ASESINADOS:

Alfredo Suárez Ferrín. Alcalde de A Coruña. Natural de A Coruña, Industrial, casado con 3 hijos. Juzgado por un tribunal militar, fusilado con 54 años el 31 de Agosto en el campo da Rata (A Coruña). La familia quedo embargada y arruinada.
Emilio Martínez Garrido. Alcalde y natural de Vigo entre 1932 y 1934 y desde febrero de 1936, militante socialista. Tras la sublevación militar fue detenido, juzgado y fusilado contra las tapias del cementerio de Pereiró de Vigo el 27 de agosto de 1936. Tenía 51 años.
Ánxel Casal Gosende. Alcalde de Santiago de Compostela. Natural de A Coruña, industrial, miembro de la Gestora Provincial, propietario de la Imprenta Nós, promotor de la Asociación de Escritores de Galicia. Tenía 41 años cuando fue asesinado extrajudicialmente por una partida de franquistas el 19 de agosto de 1936 en Ribeira-Cacheiras-Teo (A Coruña).
Jaime Quintanilla Martínez. Alcalde de Ferrol entre 1931 y 1934. Nació en A Coruña en 1891. Era médico, militante del PSOE, presidente de la Asamblea de Ayuntamientos de Galicia, participó activamente en la campaña para el referéndum de aprobación del Estatuto de Autonomía de Galicia. Fusilado en Ferrol el 17 de agosto de 1936.
Manuel Suárez Castro. Alcalde y natural (1889) de Orense. Cantero y maestro de obras. Militante socialista, presidente de la Casa del Pueblo y de la AS de Orense. Impulsor de la construcción de la Plaza de Abastos de Orense y fundador de la Caja de Ahorros Provincial (1932). Ejecutado el 27 de Julio de 1937 en el Campo de Aragón (Orense).
Manuel Noya Gil. Alcalde y natural (1897) de Guarda (Pontevedra). Era sastre, miembro de la Federación Obrera de Guarda adscrita a la CNT. Después de la revuelta del 18 de julio de 1936 se ocultó, pero fue descubierto y asesinado sin juicio en Xián-Oia (Pontevedra) el 25 de agosto de 1936
Brasilino Álvarez Sobrino. Alcalde y natural de Guarda (Pontevedra). Casado y con dos hijos. Militante de Izquierda Republicana y fundador de la Agrupación Republicana y del Partido Galeguista de Guarda. El 18 de julio presidió el Comité de Defensa de la República. Acusado de rebelión militar, fue fusilado en la Alameda de Tui (Pontevedra) con 40 años.
Castor Sánchez Martínez. Alcalde y natural de Amoeiro (Orense ). Cantero. Organizó los sindicatos campesinos y de varios oficios que en 1927 unirá a la UGT. Colaborador en los periódicos La Zarpa y La República, fue víctima de represión paralegal apareciendo su cadáver el 25 de Agosto de 1936 en la carretera de Berán, Beade, (Orense) con varios disparos. Tenía 43 años.
Juan Manuel Vidal. Alcalde de Arzúa (A Coruña). Nacido en Baión, Villanueva de Arosa (Pontevedra), en 1886. Comerciante. Emigrado a Argentina, remitía dinero para la construcción de escuelas en localidades gallegas. Declarado en rebeldía, fue detenido y paseado en Compostela en septiembre de 1936. Su familia quedó sin licencia para comercializar aperos.
Rudesildo Fernández Vilor. Alcalde y natural de Becerreá (Lugo). Militante de Izquierda Republicana. Con la sublevación del 18 de julio de 1936, fue arrestado en el embalse de Becerreá el 5 de septiembre. Fue paseado el 20 de septiembre de 1936 cuando intentaba escapar de la falange.
Tomás López de la Torre. Alcalde de Betanzos (A Coruña) donde nació en 1900. Abogado de profesión y miembro de UGT y PSOE. Tras el golpe de Estado, columnas de blindados franquistas acabaron con los defensores Republicanos de Betanzos. Tomás fue acusado de “rebeldía” por resistir a los sublevados y ejecutado en el Campo de la Rata (A Coruña) el 1 de Octubre de 1936.
José Gómez de la Cueva. Alcalde de Bueu (Pontevedra), natural de Vigo (Pontevedra). era conocido por su seudónimo Xohan Carballeira. Galleguista y periodista en las páginas literarias de Faro de Vigo. Fue detenido y asesinado por los franquistas en Poyo (Pontevedra) el 17 de abril de 1937 con 34 años.
Pablo Rico Couceiro. Alcalde y natural de Monferon (A Coruña). Durante la dictadura de Primo de Rivera fue concejal de Monfero. Militante de Izquierda Republicana. Tras el 18 de julio fue arrestado y paseado el 19 de agosto de 1936, tenía 63 años.
Álvaro Puentes Antón. Alcalde y natural de Cabañas (A Coruña). Militante de Unión Republicana, el 18 de julio escapó a un refugio en Couce, en el bosque de Eume (A Coruña). Fue asesinado en San Pedro de Eume el 27 de septiembre de 1940 por un infiltrado de la Guardia Civil en su escondite junto con su compañero Eduardo Prieto Alvariño.
Severino Rivas Barja. Alcalde y natural (1875) de Castro de Rei (Lugo). Labriego, hombre de extensa cultura y vinculado al PSOE. El 29 de octubre fue asesinado en Portomarín (Lugo), junto con un combatiente de las guerrillas republicanas.
Manuel Fernández Freijeiro. Alcalde de Cedeira (A Coruña), natural de Pontedeume (A Coruña). Asistente Militar de Intendencia retirado. Juzgado en Ferrol por rebelión militar y sentenciado a muerte. Ejecutado en el castillo de San Felipe del Ferrol el 18 de Diciembre de 1936, con 60 años.
Manuel Rodríguez Sangiao. Alcalde y natural (1901) de Cuntis (Pontevedra). Casado con 5 hijos. Participó en las obras de construcción del Capitolio Nacional de La Habana entre 1926 y 1929. Fue asesinado por los fascistas el 16 de septiembre de 1936.
Ramón Souto González. Alcalde de Fene (A Coruña). Natural de A Pobra do Caramiñal (A Coruña). Carpintero, fue asesinado el 16 de agosto de 1936 en la escollera del arsenal de Ferrol con otras 15 personas en aplicación de la ley de fugas. Tenía 36 años.
Cipriano Fernandez Brage. Alcalde de Finisterre (A Coruña). Nació en Serantes (A Coruña). Radiotelegrafista, militante de Izquierda Republicana. Promovió la construcción de fuentes, lavaderos , alumbrado eléctrico. A raíz del golpe del 18 de julio de 1936 fue arrestado por falangistas en Finisterre, y apareció muerto el 5 de noviembre de 1936 en Vilarraso, Aranga (A Coruña).
Celso Pérez Enríquez. Alcalde y natural de Gomesende (Orense). Industrial, instaló la tienda “El Recreo Obrero”. Miembro del Partido Galeguista, diputado, representante de la Junta de Transporte. Los franquistas lo arrestaron y fusilaron sin proceso en Monte Furriolo, Berredo (Pontevedra) el 18 de agosto de 1936 y enterrado en una fosa común. Tenía 51 años.
José Antela Conde. Alcalde de Lavadores (Pontevedra) donde hubo resistencia contra el golpe. Nació en Teis (Pontevedra) en 1900, era camarero, militante de UGT y del PSOE. Juzgado en Vigo por traición fue ejecutado en el Cementerio de Pereiró (Vigo) el 27 de agosto de 1936. Su hermano, Luis Antela, también residente en Lavadores, fue asesinado en una saca.
Antonio Blanco Solla. Alcalde y natural (1987) de Marín (Pontevedra). Cantero, miembro del PSOE, compromisario para la elección del Presidente de la República por las Cortes. Detenido por los sublevados el 20 de julio con otros 5 vecinos, juzgado en consejo de guerra en Pontevedra y ejecutado, como los demás, por un delito de rebelión el 31 de diciembre de 1936.
José Fandiño Pidre. Alcalde y natural (1902) de Moaña (Pontevedra). Industrial, volvió de Nueva York para establecer un café económico en su casa de Seara. Tras la sublevación fue arrestado y procesado por ayudar a la rebelión. Fue fusilado el 31 de diciembre de 1936 y su casa fue confiscada.
Juan Prieto Balsa. Alcalde y natural de Mugardos (A Coruña). Originalmente sindicalista de la Industria Pesquera en Cuba, después de CNT, finalmente del PCE, secretario del radio comunista de Mugardos. Los fascistas le fusilaron en Ombre el 24 de Julio de 1936 según bando de guerra. Tenía 33 años. Su hermano Arturo, cenetista de Industrias Pesqueras, fue fusilado en Vigo el 25 de Enero de 1938.
Abdón Blanco García. Alcalde y natural (1899) de O Barco de Valdeorras (Orense). Agente comercial, concejal del Barco durante la dictadura de Primo de Rivera. Secretario de Izquierda Republicana. Fue juzgado y ejecutado en el Campo de Aragón (Orense) el 11 de octubre de 1936.
Aquilino Sánchez Rodríguez. Alcalde y natural (1874) de O Carballiño (Orense). Experto agrícola, director del diario La Torre de Maside, miembro de la Izquierda Republicana. Juzgado en Orense por rebelión y absuelto, posteriormente asesinado en Arca Aberta, Vilariño Frío, Montederramo (Orense) el 1 de noviembre de 1936 junto a Jacinto Santiago, Fructuoso Manrique Martín y Eligio Núñez Muñoz.
Manuel Díaz González. Alcalde de O Incio (Lugo), nació en Sirgeiros (O incio). Médico, había sido informante de Gregorio Marañón, llamado “O pequeniño, o médico dos pobres” por no cobrar a los necesitados. Miembro de Izquierda Republicana, asesinado en el 11 de Septiembre de 1936 por pistoleros falangistas en la carretera de Bóveda a O Incio, arrastrado 5 kilómetros de la cola de un caballo antes de ser rematado, sus restos nunca aparecieron. Tenía 50 años.
Telmo Bernárdez Santomé. Alcalde (1923) y natural (1885) de Redondela (Pontevedra). Vicepresidente del Colegio de Médicos de Pontevedra, delegado gubernativo de la República en Redondela, y de la Confederación Hidrográfica del Miño, comisario para la elección del Presidente de la República, líder provincial de Izquierda Republicana. Juzgado, condenado por traición y ejecutado en Pontevedra el 12 de Noviembre de 1936
Benito Gallego Montero. Alcalde y natural (1900) de Ribadavia (Orense). Militante de Izquierda Republicana. Arrestado y juzgado en Orense por rebelión, condenado a muerte y ejecutado en el Campo de Aragón (Orense) con otros 3 residentes de Ribadavia el 9 de febrero de 1937.
Antonio Fernández Pita. Alcalde y natural de Sada (A Coruña). Emigró muy joven a Nueva York participando en asociaciones culturales y políticas de la colectividad sadense. De vuelta a España fue marinero. Sada fue tomado por los falangistas, y Pita fue apresado, sometido a consejo de guerra y fusilado el 27 de noviembre de 1936.
Alejandro Porto Leis. Alcalde y natural (1887) de Serantes (A Coruña). Electricista en la Bazán, militante gallegista. Con la sublevación se refugió en el monte, en Santa Marina, Cobas, San Xurxo. Salió de su refugio por enfermedad y el médico le delató, y a sus compañeros Modesto del Río y Jesús Miño, labradores, y Avelino Landeira, carpintero. Todos fueron ejecutados por falangistas, sin juicio, en la playa de Frouxeira, Valdoviño, A Coruña, el 3 de febrero 1938.
Emilio Alonso Paz. Alcalde y natural (1878) de Silleda (Pontevedra). Miembro de Izquierda Republicana. Tras la sublevación se exilió en Portugal, pero fue delatado y apresado. Juzgado en Pontevedra por rebelión militar fue fusilado en Monte Porreiro el16 de marzo de 1937.
Daniel Álvarez Carnero. Alcalde de Sober (Lugo), natural de Lugo. Conocido como Pepe de Villastrille, tras la sublevación, fue detenido en agosto, juzgado por rebelión militar y organizar partidas armadas, ejecutado en Lugo el 29 de diciembre de 1936, tenía 33 años.
Celestino Carbia Campaña. Alcalde y natural de Valga (Pontevedra). Fundador de la Unión Agraria de Cordeiro, promotor del cooperativismo y defensor de los derechos ciudadanos. Miembro de Izquierda Republicana, reconocido, por “ayudar a los pobres”, modernizar el campo. Detenido por los franquistas tras el golpe, juzgado en Pontevedra por rebelión, y fusilado en Monteporreiro (Pontevedra), tenía 39 años de edad.
Carlos Reino Caamaño. Alcalde de Verín (Orense). Natural de Coruña (1889). Médico, inspector Municipal de Sanidad en Cartelle, Celanova y Poio. Médico de la Beneficencia municipal de Verín. Miembro de Izquierda Republicana. Los golpistas le juzgaron y ejecutaron por rebelión en el Campo de Aragón (Orense) el 17 de Junio de 1937 con otras 5 personas.
Antonio Iglesias Corral. Alcalde y natural de Vilasantar (A Coruña). Fue asesinado con 38 años el 15 de agosto de 1938 en Portoscarros-Miraz-Friol por fuerzas franquistas. Su muerte fue inscrita en el registro civil 5 meses después de ocurrida.
Balbino Cerdeiras Rey. Alcalde y natural (1903) de Viveiro (Lugo). Médico emigrado a Cuba, regresó a Viveiro, donde formó parte del Partido Gallego. Tras el golpe fue detenido junto a algunos concejales en julio, en agosto fueron juzgados por rebelión militar, siendo fusilado en Lugo el 12 de mayo de 1937.

Mientras el franquismo siga sin ser ilegalizado, este país, nuestra patria, la actual España, sigue cerrilmente condenada a ser traicionada por su pasado, y su futuro comprometido a seguir siendo un régimen carente de higiene democrática, debido a los intereses económicos y políticos, a la perversión ideológica e intelectual, al anclaje psicológico por la herencia social o familiar con el fascismo, y a la falta de sentido de Estado, y de valor, de algunos de sus políticos.


Referencias originales: Praza (Marcos Pérez Pena). La opinión de la Coruña (Sara Vázquez ). Nomes e voces, La génesis del Régimen franquista en Galicia, Antonio Somoza, Andrés Domínguez, Lourenzo Fernández. Wikipedia. Memoria do cárcere (Alfredo Suárez). Faro de Vigo (Javier Mosquera). La voz de Galicia (Sara Prieto). Fundación Pablo Iglesias. Galicia suroeste (José Antonio Uris). Ctxt (Xose Manuel Pereiro)


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La IGLESIA católica, CÓMPLICE de la REPRESIÓN franquista

iglesia franquista word pressDesde el primer momento la jerarquía eclesiástica se mostró beligerante pidiendo un levantamiento militar que acabara con la República. No podían consentir pasar de actores principales de la vida pública y política a ser meros espectadores de una nueva sociedad que les relegaba a un segundo plano. Todo la legislación que dudaba de sus prebendas era llamada persecución. La prensa de derechas controlada por la iglesia o sectores católicos integristas pedía un golpe de estado que acabara con el Frente Popular y con la propia República.

El respaldo de la iglesia a los sublevados fue inmediato, convirtiéndose en su apoyo moral y colaborando económicamente. La sublevación contra los republicanos, enemigos de la iglesia católica, fue una bendición a la que calificó de cruzada. La coartada del supuesto anticlericalismo de la República ya existía en la historia de España, como en el bienio revolucionario, en la Semana Trágica, o en muchas otras ocasiones. La conciencia anticlerical fue a menudo alimentada por la propia jerarquía, por sus abusos, sus riquezas, su sistemática oposición al progreso, su vinculación con la oligarquía. El cardenal Gomá afirmaba que la guerra era religiosa. El ferviente católico lekandari Aguirre contestó que “La guerra no es religiosa, es de tipo económico arcaico y de contenido social, no es la doctrina cristiana la que puede invocarse, díganlo los sacerdotes asesinados por los facciosos”.

La iglesia alentó y participó activamente en preparar la sublevación. Muchos sacerdotes arengaron desde los púlpitos y se incorporaron a la lucha. Con las cartucheras sobre las sotanas y rifle en mano, llenos de entusiasmo partieron a matar rojos. Los obispos y la mayor parte del clero eran cómplices de ese terror “caliente” que no necesitaba de procedimiento ni garantías. Lo silenciaban, lo aprobaban y lo aplaudían públicamente. A la Iglesia católica le gusta recordar lo mucho que perdió durante la República y la Guerra de España, pero hablar sobre la otra violencia que el clero no dudó en bendecir y legitimar, significa abrir “viejas heridas”.

Los discursos franquistas y eclesiásticos eran comparables, como decía Pemán,“tiempos en los que el humo del cañón y el incienso se fundía hasta las plantas de Dios”. La jerarquía católica loa a sus mártires, pero exige que se olvide a los que fueron asesinados con su bendición. La dictadura de Franco ha sido uno de los regímenes más criminales y a la vez más bendecidos de la historia del siglo XX. Los obispos se exhibían brazo en alto junto a los militares sublevados. A los disidentes con la postura oficial, la iglesia tenía preparada la misma carta jugada en toda su historia: apartarlos, expulsarlos, detenerlos e incluso justificar su asesinato. El integrismo de la jerarquía eclesiástica no conocía otro lenguaje.

La actitud de la iglesia ante la represión franquista fue cualquier cosa menos cristiana. El arzobispo de Zaragoza Rigoberto Domenech, justificaba la represión porque “se hace en servicio del orden, la patria y la religión”. Al obispo de Mallorca, Josep Miralles le preocupaba que los que iban a ser asesinados se hubieran puesto en “paz” con Dios. Miralles fue acusado por el escritor católico francés Georges Bernanos de dar el beneplácito a las atrocidades cometidas por el fascista Bonacorsi, conde Rossi, que asesinó a más de 2.000 personas en Mallorca. Ningún obispo protestó por la salvaje represión, la iglesia colaboró en el ocultamiento de lo que ocurría. El obispo de Ávila, Santos Moro Briz, envió una nota a sus párrocos instruyendo sobre los Republicanos asesinados en las cunetas, “guardándose mucho los señores párrocos de sugerencia alguna que revele al autor o la causa de la muerte”.

Fueron muchos los religiosos que destacaron en la represión, otros que pecaron por omisión y “prefirieron mirar hacia otro lado”, o los que llevaron a cabo una activa política represiva por venganza o revancha. Franco y la Iglesia ganaron juntos la guerra y juntos gestionaron la tragedia de la paz, decenas de miles de españoles eran fusilados, mientras los clérigos se adherían incondicionalmente a la dictadura paseando a Franco bajo palio. La Iglesia estuvo implicada, en connivencia con la dictadura de Franco, en la violencia fascista en primera línea, controlando la educación, perpetuando la miseria de todos esos pobres rojos y ateos que se habían atrevido a desafiar el orden social y abandonar la religión.

Los curas investigaban el pasado ideológico y político de los ciudadanos, colaborando con el aparato judicial y militar. Sus informes sirvieron para ayudaron al exterminio organizado por los vencedores en la posguerra. La Iglesia no quiso saber nada, exigen olvidar las palizas, tortura, muerte en las cárceles franquistas, los asesinados, desaparecidos, las mujeres presas, sus niños arrebatados, robados antes de ser fusiladas, o entregados a familias del régimen o a escuelas religiosas. Las víctimas merecen una reparación y la sociedad democrática española debe enfrentarse a ese pasado. La Iglesia podría ponerse al frente de esa exigencia de reparación y de justicia. Si no, las voces del pasado siempre le recordarán su papel de verdugo, que sólo quiere evocar a sus mártires.


Referencias: Eco Republicano. El País (Francesc Valls, Julián Casanova). Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Unidad cívica por la República


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JUAN ANTONIO BERGES DEL PALACIO, militar y legionario, por cumplir su juramento de LEALTAD a la REPÚBLICA fue FUSILADO por los franquistas en Melilla en 1938

Juan Antonio Berges word pressEl sargento legionario José Mª Fernández Clous, natural de Oviedo, hijo de Ernesto y de Pilar, comunista que también ejercía de abogado, en su vida anterior era Juan Antonio Berges del Palacio, un militar que había jurado compromiso de lealtad a La República. Se alistó en La Legión cambiando su nombre, algo legal y admisible en el Tercio de aquellos años. En La Legión no importaba la vida anterior, una de sus muchas leyendas y características. La historia completa de Juan Antonio Berges, su expediente personal tiene que encontrarse en los archivos del Acuartelamiento del Primer Tercio de La Legión, establecido en 1934 en Taouima.

Tras el golpe fascista en Melilla, Juan Antonio fue trasladado en 1937 desde Taouima en Marruecos hasta el fuerte de Rostrogordo, donde estuvo primero en espera de juicio, realizado en septiembre de ese año, hasta la fecha de ejecución de sentencia. El doble y cruel castigo para un padre era ver como el ensañamiento de la represión se extendía también hacia su esposa e hijas, que quedaron privadas de amparo y de cualquier medio económico de subsistencia. Su joven esposa, Mª de los Ángeles Ronda, apenas podía acudir ir a Rostrogordo a visitarle, además tenía que cuidar de sus hijos, los otros 4 hermanos de su joven hija, Mª de los Ángeles Berges.

Mª de los Ángeles, nacida en Ceuta en 1926, con solo 12 años caminaba a pie casi a diario desde su casa hasta la loma donde estaba la prisión militar del fuerte de Rostrogordo, para encontrarse con su padre al que llevaba ropa y comida. Ese tétrico recorrido diario era un castigo para una niña de 12 años, su progenitor veía como tras cada encuentro, su hija se tornaba más demacrada y famélica. Mª de los Ángeles escribió un diario con sus vivencias de niña, enfrentada a la pesadilla que le creaban los cuervos del fuerte de Rostrogordo que poblaban entonces el histórico cerro. Los graznidos y la negra silueta de los cuervos la persiguieron durante el resto de su vida. La última vez que vio a su padre en Rostrogordo, fue en febrero de 1938.

Juan Antonio Berges del Palacio fue ejecutado a las 6,30 h del día 5 de marzo de 1938 tras sentencia de muerte vista, aprobada y con firma estampada por el dictador Franco. Fue enterrado en la parcela 19 del cementerio de Melilla, que fue vaciada en 1989 para edificar la Galería Norte y el actual enterramiento de los militares de La Legión, que tienen dos parcelas específicas. Casi todos los restos de la parcela 19 fueron trasladados al Osario general, en donde probablemente se encuentren los de Juan Antonio y los de otros muchos represaliados en Melilla.

La nieta de Juan Antonio,  Betty Bresse Berges, una mujer francesa, ha completado y documentado la historia de su abuelo. Betty y Marie Noelle han recorrido en Melilla, la ciudad de la desmemoria, los lugares en los que pasó sus últimos meses de vida el sargento legionario José María Fernández Clous, el campo de concentración de Zeluán y el siniestro Fuerte de Rostrogordo, donde los Republicanos esperaban para ser fusilados en el espaldón del campo de tiro. Betty ya estuvo en Melilla en 1991 acompañando a su madre Mª de Los Ángeles Bergés Ronda, que, falleció el mismo día que su padre, un 5 de marzo, pero del año 1999. Ellas consideran incomprensible que no exista recuerdo alguno en memoria de los represaliados que defendieron la legítima legalidad de la II República. Ni siquiera en las fosas comunes donde están enterradas las victimas del franquismo. Escribieron un pequeño texto sobre la fosa común de las víctimas civiles.

Hay una resistencia feroz a reconocer la memoria de los republicanos vencidos, no es solo desidia, es ejercicio de olvido deliberado, un total y consciente acuerdo con el franquismo. La beligerancia contra personas que intentan rescatar la digna memoria de sus familiares represaliados, se realiza desde la connivencia intelectual con el pasado franquista. La desmemoria de las víctimas de la represión franquista en Melilla es completamente intencionada, y sus cómplices, enterradores de la memoria, son los herederos de los vencedores.

Alemania renegó de Hitler y sus crímenes en el proceso de desnazificación, y Rusia hizo lo mismo a partir de 1956 con el proceso de desestalinización. Pocos verdugos nazis escaparon a la justicia. Las familias de las víctimas fueron rehabilitadas y compensadas en lo posible. En España los verdugos franquistas obtuvieron honores y compensaciones, algunos se hicieron ricos y lo siguen siendo, mientras que las familias de sus víctimas nunca obtuvieron el reconocimiento ni la reparación necesaria.


Toda la documentación original procede de los artículos 1, 2 y 3 del blog de Enrique Delgado, El alminar de Melilla


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MILES DE REPUBLICANOS FUERON ASESINADOS EN HUELVA por los franquistas durante la guerra de España

Huelva word pressEl Gobernador Civil de Huelva, Diego Jiménez Castellano, los tenientes coroneles de la Guardia Civil Julio Orts Flor y Carabineros Alfonso López Vicencio, y los mandos de Asalto decidieron defender a la República. Una columna de militares, milicianos, mineros, organizada por el diputado socialista Juan Gutiérrez Prieto y el federal Luis Cordero Bel llegó a Sevilla el 19. El comandante que la dirigía, Gregorio Haro Lumbreras Haro daba vivas la República puño en alto mientras traicionaba a los Republicanos. Queipo lo envió a combatirles con un fuerte contingente de Guardia Civil. Los Republicanos sufrieron numerosas bajas, siendo fusilados 67 de ellos el 31 de agosto.

El 24 de julio, el comandante José Cuesta Monereo mandó hacia Huelva una columna fuertemente artillada de la legión y el tercio. La aviación bombardeó Bollullos, La Palma, Manzanilla, Villalba o la misma Huelva, la débil resistencia popular fue arrasada. El 29 de julio Huelva y todo el sur de la provincia estaba en manos de los sublevados. En agosto Queipo envió 3 columnas bien armadas, Infantería, Caballería, Zapadores, Ametralladoras, Guardia Civil y aviación, que confluyeron por vías diferentes sobre la cuenca minera, al mando respectivo del comandante Eduardo Álvarez Rementería, el militar Luis Redondo, y el capitán Gumersindo Varela Paz. La columna Redondo alternaba las ejecuciones con misas de campaña. Los bombardeos fascistas de Riotinto, Nerva, Zalamea La Real, Salvochea, segaron muchas vidas civiles, mujeres, mineros. Campofrío, El Madroño y muchos pueblos mineros cayeron, la cuenca sucumbió el 21 de septiembre dadas las limitaciones artilleras de los mineros. Muchos escaparon integrándose en las milicias de defensa de Madrid.

En Huelva hubo poca guerra y salvaje represión. Hasta marzo de 1937 militares, guardia civil y oligarquía local eran dueños de la situación. El gobernador Jiménez Castellano y los tenientes coroneles Orts y López Vicencio fueron fusilados en público en el parque de El Conquero. Propietarios, falangistas, requetés, guardias civiles, militares y curas se lanzaron a una matanza sin precedentes. La huida de los Republicanos la pagaban padres, hijos o mujeres, humilladas por doquier, rapadas, purgadas, violadas, 200 asesinadas. Los fusileros, señoritos, falangistas, de “Escuadra Negra” organizados por la oligarquía onubense, enterraron en 2 meses a 800 víctimas a las fosas del Cementerio de Huelva. En la mayor fosa común de la provincia, en el cementerio de Nerva, los franquistas arrojaron más de 1.400 fusilados. Hay muchas más zanjas en lugares desconocidos de la sierra.

Casi todos los pueblos de la provincia padecieron la indiscriminada y brutal violencia fascista. La cultura Republicana fue arrasada. Alcaldes, concejales, líderes políticos y sindicales, Republicanos, fueron aniquilados con la colaboración de acusadores, chivatos, confidentes, delatores. El silencio impuesto a esos años de plomo se debe a los miles de implicados en la represión. Los afectados fueron trabajadores, campesinos, mineros, pescadores, afiliados a la izquierda. Llama la atención las brutales matanzas de mujeres, como en Zufre.

Las ejecuciones en la provincia se acercan a las 8.000 mil personas, además de los miles que en los siguientes años caerían víctimas de hambre y enfermedad. Desde 1937 a 1939 las crueles pantomimas de los Consejos de Guerra carentes de garantía procesal condenaron a 600 personas a muerte. A mediados de 1937 hubo cientos de fusilados en cunetas y cementerios, como las matanzas efectuadas en Almonaster, 23 personas, 28 en Aroche, 36 en Calañas, 34 en Rosal, 62 en Valverde o 37 en Zalamea. Miles de personas procedentes de Huelva, Badajoz y Sevilla huyeron a a las sierras cercanas y hacia la Extremadura republicana. La aviación y las ametralladoras de Queipo diezmaron esta columna civil en una emboscada mortal cerca de Llerena (Badajoz) a mediados de septiembre. Miles de presos recluidos en campos de concentración en tristes condiciones de vida, hambre, enfermedades, miedo, hacinamiento, miseria, fusilamientos, realizaron una fuerte criba. En la Prisión Provincial perdieron la vida entre 1941 y 1942 unas 200 personas.

Es el legado, inasumido y oculto, de aquella masacre organizada y financiada por los grupos privilegiados que perdieron el control político y social el 14 de abril de 1931. La impunidad de los crímenes franquistas se fundamenta en el enorme peso de la propaganda franquista, la falta de conciencia histórica y voluntad política durante la Transición, la actitud cerril de una derecha que no ha roto con el franquismo, que aborrece de la memoria histórica, que no es otra cosa que la voluntad de que el pasado reciente no sea sepultado para siempre.


Referencias originales: Memoria antifranquista: La represión franquista en Andalucía – Golpe militar y represión en Huelva, Francisco Espinosa Maestre, pg 23. Huelva Información (Rafael Moreno). Todos los nombres (Documento y Mapa de fosas). El País (Lidia Jiménez). La imagen de la fosa común del cementerio de Nerva procede de Junta de Andalucía


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GEORGETTE KOKOCZINSKI, militante ANARQUISTA, voluntaria francesa en la guerra de España, ASESINADA por los franquistas

Georgette Kokoczinski word pressGeorgette Léontine Roberte Augustine Kokoczinski, nació en Versalles el 16 agosto de 1907 en una familia de clase media, hija de Robert Ango y de Léontine Brivadis. Cuando tenía 16 años, marchó a París, donde fue acogida por André Colomer y su compañera Magdalena, que la introdujo en las ideas libertarias. Frecuentó los cabarets de Montmartre, atraída por el mundo del espectáculo y de la poesía. A partir de 1925 se juntó en unión libre con el anarquista Fernand Fortin y fue miembro del grupo “Éducation Sociale”, que Fortin había fundado en Loches, donde empezó a intervenir en mítines y en festivales libertarios.

En 1928 volvió a París y bajo el nombre artístico de “Mimosa” formó parte de un grupo de animación que amenizaba las reuniones y los festivales libertarios de la región parisiense con canciones, poesías y obras de teatro. También frecuentaba las reuniones libertarias de la “La Revue Anarchiste”, cuyo gerente era su compañero Fortin. En estos años obtuvo el diploma de enfermería. El 7 de noviembre de 1931 se casó con el periodista socialista francés Miecsejslaw Kokoczinski, de quien tomará el apellido, que estaba adherido a la XIV Sector parisiense de la Sección Francesa de la Internacional Obrera. A partir de este momento comenzó a frecuentar círculos socialistas de extrema izquierda, sin dejar de mantener relaciones estables con sus antiguos camaradas.

El 28 de agosto de 1936 participó en un mitin a la sala parisiense Wagram en apoyo de la Revolución española y decidió implicarse más directamente. El 18 de septiembre de 1936 marchó a luchar a la Guerra Civil española y se enroló en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. Fue enviada al frente de Aragón con las militantes anarquistas alemanas Augusta Marx y Madeleine Gierth, donde se hicieron cargo de servicios de enfermería y de cantina.

Georgette Kokoczinski murió el 17 de octubre de 1936 durante la batalla de Perdiguera-Zaragoza, junto con otras enfermeras y decenas de voluntarios y activistas extranjeros y franceses, entre ellos Roger y Juliette Baudard, Yves Vitrac, Bernard Meller, Jean Delalai, Suzanne Girbe, Louis Recoulis, René Galissot, Jean Albertini, Jean Giralt, Raymond Bergé y Henri Delaruelle. Georgette fue capturada por las tropas franquistas, fusilada con otros compañeros y, según ciertos testigos, su cuerpo fue quemado en una granja. Según el testimonio de Antoine Giménez, habría sido capturada con Augusta Marx y ambas fueron evisceradas, y desnudas pero aún con vida, fueron lanzadas en primera línea del frente donde perdieron definitivamente la vida rematadas.

Georgette Kokoczinski escribió un diario durante su estancia en la Península, que fue encontrado después de su muerte y recopilado por Fortin; se conserva en el International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam. En mayo de 1937, en su homenaje, un grupo francófono de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) del distrito barcelonés de Gracia, al que pertenecía Fortin, tomó el nombre de “Mimosa”.


Documentación: Puertoreal.cnt. Autogestionacrata. Militants-anarchistes. Fuentes: A. Giménez y Los Gimenólogos, “Los Hijos de la Noche“. Lola Itube,La mujer en la lucha social” Ed. Mexicanos Unidos, 1974. David Berry, “French anarchists volunteers in Spain” (1997). Acte de naissance, Mairie de Versailles (transmis par Eric Coulaud). La Voix Libertaire, 21 novembre 1936


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CELESTINO CARBIA CAMPAÑA, ALCALDE DE VALGA (Pontevedra), REPUBLICANO, agricultor, cooperativista, FUSILADO por los franquistas en 1937

Celestino Carbia word pressCelestino Carbia Campaña, hijo de Francisco Carbia Fariña, fue el fundador de la Unión Agraria de Cordeiro, promotor del cooperativismo y defensor de los derechos de los ciudadanos. Con la dictadura de Primo de Rivera fue concejal de Valga desde el 9 de marzo de 1924 con su padre Francisco Carbia. Sin embargo, ambos renunciaron al cargo un año más tarde como protesta por la forma en que se llevó a cabo la segregación del párroco de San Xulián de Requeixo para formar el Ayuntamiento de Pontecesures. En las elección de 1931 fue elegido concejal de Valga y teniente de alcalde. Asumió la alcaldía cuando Maximino Mosquera renunció por problemas de salud. Fue alcalde de Valga hasta 1933. Militante de Izquierda Republicana, fue nuevamente alcalde tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.

Era un terrateniente, pero sabía lo que hacía, comenta su nieto Manuel Carbia. Quería para Valga las mejores plantaciones y el mejor ganado, lo que motivó la creación del mencionado sindicato. Tenía en sus terrenos una plantación de tabaco, que fue lo primero que le incautaron, y alrededor de 200 cabezas de ganado. Era conocido y reconocido, no solo por “ayudar a los pobres”, sino por contar también con aparejos punteros para el trabajo en el campo. En aquel momento, cuando todos tenían aún arados de palo, mi abuelo compró dos de hierro. Uno era para quedárselo y el otro para enseñar a la gente a cultivar con él.

Manuel recuerda además uno de los proyectos más ambiciosos de su antepasado, truncado por la muerte. Quería plantar 16.000 manzanos para constituir en Valga una cooperativa de elaboración de sidra. Y se le recuerda, igualmente, por haberse enfrentado a la Iglesia. Los curas exigían, cuando moría una persona, que la familia les llevaran sacos de cereales a modo de impuesto y mi abuelo sacó un edicto prohibiendo esas prácticas en una época en la que la gente vivía de los productos que cultivaban.

Tras el alzamiento militar contra el Gobierno de la República, fue detenido por los franquistas. Estuvo preso en la isla de San Simón hasta que se le juzgó en Pontevedra por rebelión militar, siendo sentenciado a muerte. La condena se cumplió el 11 de mayo de 1937, fue fusilado en Monteporreiro, tenía 39 años de edad. Su cadáver fue enterrado en el cementerio de San Mauro de Pontevedra. Años más tarde, en 1977, su familia logró traer sus restos a Valga, descansando actualmente en el cementerio de Cordeiro.

Celestino Carbia no fue el único miembro de su familia víctima de la represión. Su yerno, Arturo Ferro Eiras fue juzgado y sentenciado a muerte por el régimen de Franco, acusado del crimen de pensar diferente, ser miembro del Frente Popular. Fue sancionado en el tribunal de San Simón, y encarcelado en el penal de San Cristóbal, en Pamplona, y resultó asesinado cuanto trataba de escapar a Francia, ya que fue descubierto mientras bebía en una fuente y murió al ser abatido a disparos. Su cuerpo nunca ha sido recuperado. Sigue perdido en algún lugar de los montes de Pamplona.


Referencias: Faro de Vigo (y M. Angueira). Nomes e Voces. Praza.gal (Marcos Pérez Pena). La voz de Galicia (R. Estévez). Wikipedia. Blogoteca


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SARTAGUDA, el pueblo de las viudas, mas de UN CENTENAR DE REPUBLICANOS FUSILADOS por los fascistas

Sartaguda word pressSartaguda, Navarra, fue el municipio más castigado por la durísima represión franquista, muy representativo de lo que sucedió en la Ribera, zona en la que en solamente unos pueblos, como aquel, la izquierda tenía más presencia y el Frente Popular ganó en las elecciones de 1936. El tercio meridional de la Comunidad Foral concentró el 59% de los mas de 3.000 asesinados residentes en Navarra. Sartaguda fue el pueblo mártir por excelencia, 67,6 asesinados por cada 1.000 habitantes, fueron eliminados el 40% de los votantes masculinos del Frente Popular.

Sartaguda constituía un caso singular en Navarra, todas las tierras de su término municipal pertenecían al Duque del Infantado. Los colonos tenían que pagar un canon anual por los solares de viviendas, el uso del molino y por arrendar la tierra. El administrador del duque cedía la tierra a los vecinos a renta según criterios discrecionales y parámetros no igualitarios. Mientras que el 25% de las unidades familiares carecía de tierra cedida a renta y otro 17% cultivaba fincas pequeñas, había sectores de medianos y grandes renteros que cultivaban mucha más tierra de lo que representaba su peso demográfico.

Las reivindicaciones de tierras por los colonos aumentaron a partir de 1918 y especialmente durante la República en la que los grandes y medianos renteros competían directamente con los pequeños. La izquierda, que gobernó el Ayuntamiento durante la mayor parte del periodo republicano, se esforzó en mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, exigiendo cesión de tierra para los más necesitados, renteros con explotaciones de menor tamaño y jornaleros, llegando a obtener logros sustantivos. Destacará en ese sentido la gestión del alcalde Eustaquio Mangado. El triunfo del Frente Popular en 1936 renovó las antiguas reivindicaciones, UGT y CNT pidieron la expropiación de los terrenos y que se quitara el puesto de la Guardia Civil.

El día de la sublevación el pueblo fue ocupado por carlistas y guardia civil, y el 20 de julio comenzaron las detenciones. Todos los representantes del Ayuntamiento y de la UGT fueron fusilados. De los 143 afiliados a la UGT, 45 fueron fusilados. Fueron aniquilados casi todos los cenetistas. La mayoría de los asesinados a partir de los 25 años eran cabeza de familia con hijos pequeños a su cargo. Los jornaleros entre 20 y 39 años sufrieron la mayor parte de la matanza, cerca del 75%. La represión los seleccionó a causa de sus circunstancias vitales, necesidad de cultivar más tierra de la que podían optar. Los hombres que mas habían reivindicado y hecho presión durante la Segunda República fueron los más castigados.

En total mataron a 86 hombres, 45 estaban casados dejando huérfanos a 135 niños. Si en 1935 había una viuda por debajo de los 40 años, en 1940 eran 40. A los pocos hombres del pueblo se les obligó a alistarse en el Tercio de Sanjurjo. De ellos 15 murieron en el frente y 45 fueron fusilados por los fascistas en octubre del 36. La limpieza política registrada en Sartaguda fue más abyecta considerando que algunos clanes familiares padecieron la violencia asesina en una magnitud ciertamente espectacular. En la familia del alcalde hubo 11 parientes asesinados.

Las viudas quedaron en una situación material penosa, además del dolor por la pérdida de los seres queridos, fueron agraviadas, rapadas en público, humilladas con ingesta de aceite de ricino, insultadas y zaheridas ante sus vecinos con bromas macabras para dañar su personalidad y mellar su integridad. Estos castigos estaban marcados por la envidia y en venganza de viejas rencillas. El objetivo era masacrar a la gente de izquierdas, hombres o mujeres, para acallar para siempre su voz. Pero las mujeres no lograron ser doblegadas del todo. Tuvieron que convivir con la humillación, las represalias, con sus verdugos, pero sacaron adelante a sus hijos, solas, en el más absoluto abandono, y ante todas las dificultades se hicieron fuertes. Lloraron a escondidas, llevaron su dolor en lo más profundo de su alma, pero lograron con valentía superar todos los obstáculos.

Nombres como Paca Urbiola, Avelina Cordón, Luisa Martínez, Rafaela García, Anuncia Ruiz, Sofía Ramírez, Trinidad Mangado, Antonia Narcue, Carmen Garatea, Francisca Martínez, hasta un total de 30 sufrieron algún tipo de tortura. Las maestras Ramona Laredo Cuadra y María del Carmen Arraiza Mikeo fueron trasladadas a otras localidades, a El Busto y Leitza, respectivamente, con una reducción del salario del 50%. Y después siguió su sufrimiento. Pérdida de tierras, desvalijamiento de sus casas, confiscación de sus cosechas, multas. Tras la guerra, los franquistas no respetaron esas propiedades y se adueñaron de los terrenos. No tuvieron compasión con las pobres viudas, que quedaron en una situación económica y emocional lamentable.

Y para vergüenza de sus verdugos, de los cómplices y de quienes han manteniendo hasta hoy la voluntad cobarde de los vencedores, impidiendo la reparación de los crímenes cometidos, decenas de asesinados en Navarra siguen hoy bajo el silencio de las cunetas, mientras personajes y símbolos golpistas siguen impuestos en la vida pública por quienes nunca han pedido perdón. Que el Parque de la Memoria de Sartaguda sirva para recordar a las víctimas y reclamar la justicia que se les debe. A lo largo de estos 71 años la palabra “perdón” nunca ha resonado en las paredes de las calles de Sartaguda. Los asesinos no tuvieron la valentía de reconocer sus actos y pedir disculpas por ello, prefirieron esconderse y llevarse consigo el secreto a la tumba.



Documentación: Eldiario.es (Tere Sáez). Radio Recuperando Memoria (Nanny García Gómez). Noticias de Navarra (y Ateneo Basilio Lacort). Euskonews (Fernando Mikelarena). Pamiela, presenta el libro Sartaguda 1936. El pueblo de las viudas, por Jimeno Jurio, J. María; coautor: Fernando Mikelarena.


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