EL ASESINATO DE ISIDRO FERNÁNDEZ CORDERO y otros vecinos Republicanos de Almonte por falangistas en 1936

Isidro Fernández Cordero word pressIsidro nació en Pola de Siena (León) en 1895. Sus padres eran campesinos y pastores. Con 7 años, Isidro y su padre se desplazaron al Rocío, Huelva, para prosperar, aprovechando los mejores pastos del coto y las marismas. Con el tiempo, Isidro se casó con María Vargas de la Torre y tuvo 4 hijas y un hijo. Isidro era de izquierdas, hablaba de política con otros amigos pero nunca se metió con nadie. En la Choza del Acebuchal se reunían para organizar algunas movilizaciones en defensa de la República, de la democracia y la libertad.

Isidro fue nombrado Secretario General de las “Izquierdas” de El Rocío, algo que llevó con mucho orgullo. El guardia del Coto de Doñana andaba detrás de Isidro por este asunto, y porque Isidro furtiveaba, ya que la gente de la zona, necesitaba los alimentos que la Marisma y Doñana aportaban a la escasa y pobre dieta local. La familia tenía una bandera republicana en la choza del Acebuchal donde vivían. Desde allí organizaron una pequeña manifestación de apoyo a la República, dando una vuelta por las calles principales de El Rocío. Las hijas María y Luz, vestiditas con un traje rojo que les hizo Isabel la Coraje, presidían la marcha con la bandera republicana. Aquello no sentó bien a los sectores más reaccionarios de la aldea, y esto se sumó a la rabia que el Guarda del Coto y algunos falangistas le tenían.

El 25 de julio las tropas fascistas rebeldes entraron en Almonte, e Isidro se alejó varios días a la marisma a recoger el ganado y alejarse de la angustia del ambiente. Cuando a los pocos días volvió, se enteró de que 2 guardias civiles habían estado preguntando por él; al día siguiente volvieron a la choza con instrucciones de que se presentase en el Ayuntamiento de Almonte. Amigos y familia le aconsejaron huir, pero Isidro, convencido de que no habría acusación ya que nada había hecho, acudió a la cita, aunque las niñas le decían, ¡Papá no te vayas! ¡Papá te queremos! ¡Acuérdate de nosotros!

Isidro fue empujado por 2 falangistas al despacho del alcalde. En una habitación cercana, Frasquita una buena mujer republicana, lloraba con un llanto que desgarraba el alma preguntando por su hermano, estaba rapada y su cara reflejaba un gran dolor. Tras un interrogatorio y 3 días de cárcel le dejaron libre, los falangistas le habían robado un caballo, 2 yeguas y parte del ganado. Pero volvieron a por él, le subieron a un camión con otros vecinos y le llevaron al cuartelillo, donde los maltrataron, y después a la cárcel. En la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser fusilados y se pedían voluntarios. A quien se ofrecía le daban un bocadillo y un litro de vino, después en el cuartel de Falange pagaban 1 peseta de jornal. Allí tenían las listas de fusilamientos, acumulaban lo que robaban a los “rojos”, rapaban, daban ricino, maltrataban o violaban a las “rojas” o las que tenían vínculos con algún “revolucionario”.

Mariquita se acercó a preguntar al alcalde y al cuartel de la guardia civil: “Lo llamamos y lo tenemos encerrado para matarlo. ¿Pero él que ha hecho? Nada, lo matamos por sus ideales”. Sin preguntas, causa, juicio, amparo, cargos, inscripción, los trasladaron directos a fusilar en un camión que los llevó hasta las tapias del cementerio de Hinojos. Los bajaron, les quitaron lo que llevaban, a empujones los colocaron en fila detrás de un pino. Sonó una voz, ¡ahora os vamos a dar vuestro merecido rojos de mierda!. Estaba casi amaneciendo, cuando sonaron las descargas. Después trasladaron los cadáveres a una fosa común.

Mariquita enloqueció. Estuvo más de 3 meses llorando de noche y día, intentó rehacer su vida, con la dificultad y la presión de ser mujer de un “rojo asesinado”. Lo peor que se podía ser. Ella y la niñas fueron humilladas y rechazadas. No pudieron ir a la escuela y desde muy pequeñas, tuvieron que ganarse la vida sirviendo a esa clase dominante, a los vencedores. Al poder que había matado a su padre.

Según recoge el historiador Francisco Espinosa Maestre en su libro: Contra la República. Los “sucesos de Almonte” de 1932, en Hinojos fusilaron de Almonte a:

Antonio Rodríguez Soltero, “El niño de la casa del reloj”, 41 años, fusilado el 2 de septiembre de 1936 en Hinojos.
Francisco Acevedo Salguero, concejal en Almonte durante 5 años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
Juan Trigueros Cáceres, 56 años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
Martín Auden Peláez, 55 años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
Francisca Cabrera Rodríguez, “Frasquita la Charamusca”, de 36 años, fusilada el 4 de septiembre de 1936.
Isidro Fernández Cordero, 41 años, fusilado el 4 de septiembre de 1936. Vivió en el Rocío.
Manuel Domínguez Valladolid, fusilado el 4 de septiembre de 1936. Alcalde pedáneo de El Rocío.
José Medina Martínez “José Pamuez”, 26 años, fusilado el 5 de septiembre de 1936.
Alfonso Espina Cabrera, 28 años, fusilado el 5 de septiembre de 1936.
Manuel Ramos Peláez “Espiritista”, 48 años, fusilado el 5 de septiembre de 1936

Si olvidáis lo que fuimos, vuestros Gobiernos serán democráticos, pero legitimados en el Olvido sufrirán nuestro desprecio. La Libertad y la Democracia no se fortalece sobre el Olvido, y la Sangre derramada de miles de personas inocentes. No fuimos inscritos, sino arrojados en una fosa desmantelada por gobiernos democráticos, que no se han interesado en su búsqueda. Gobiernos de “izquierdas” no han esclarecido que más de 12 personas seguimos DESAPARECIDOS, Enterrados, OLVIDADOS, en el frío suelo, inhóspito cubículo de una fosa común


Documentos originales: El nieto de Isidro. Todos los nombres. Agradecimiento a D. Francisco Espinosa Maestre, historiador e investigador de los hechos ocurridos en su libro La Guerra Civil en Huelva


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ANUNCIACIÓN CASADO ATANES, sindicalista despiadadamente asesinada por elementos franquistas en 1936 en Reverdeitas, Orense

Anunciación Casado Atanes word pressAnunciación Casado Atanes, “la Pasionaria Gallega”, era una campesina nacida en 1887 en Viana do Bolo según unas referencias, o en Cualedro según otras, ambas poblaciones de Orense. Destacó notablemente como oradora y organizadora sindical. Fue responsable del Partido Comunista en España en la región de Bolo. En 1932 se dedicó a actividades de propaganda entre los trabajadores ferroviarios de la línea A Gudiña y Vilar de Barrio. Anunciación fue una de las mujeres con una participación política y sindical más prominente durante la 2ª República.

En este grupo también hay que destacar a Mercedes del Campo, que participó en las III y IV Asamblea del PG en 1934 y 1935 como representante del Grupo Femenino de Orense; a Concepción Alfaya López y Amanda Rodríguez Guerra, candidatas a las elecciones de 1931; a Amparo López Jean, secretaria y presidente de la Agrupación Republicana Femenina de La Coruña, y miembro del Ejecutivo de la PG; a Elvira Bao Maceiras, también presidenta del Grupo Republicano Femenino de La Coruña; a Trinidad Villalón, miembro del Comité Local del Partido Socialista Radical en La Coruña; o a las sindicalistas Olivia Calvar Lemos y Dolores Blanco Montes (anarquistas), Consuelo Rabuñal Suárez (UGT) o Florencia Marzoa.

Después de varios días de persecución, el 21 de Agosto 1936 Anunciación fue detenida por falangistas en Verin. La “pasionaria” fue duramente vilipendiada, torturada y asesinada en Reverdeitas, un lugar localizado en el camino entre A Gudiña y Viana do Bolo, y sus bienes incautados. En el registro se puede leer que la causa de su muerte se debió a “fractura y destrucción masiva de la masa cerebral”. Sin embargo, antes de ser ejecutada fue rapada y exhibida en un carruaje de bueyes alrededor de la Gudiña. Su ejecución se enmarca dentro de la fuerte represión ejercida precisamente contra los obreros del ferrocarril de la provincia de Orense. Y es también una demostración de la ferocidad que golpeó la violencia contra las mujeres durante el golpe de Estado de 1936

Los franquistas se especializaron en la puesta en escena de las víctimas antes de matarlas, y la posterior exposición de los cuerpos sin vida a la vista del público en senderos, carreteras y cruces de caminos, demostrando que había un interés por parte de los asesinos en aterrorizar a la población, que de repente se encontraba con tales macabros espectáculos, obligando a los vecinos a menudo a transportar y enterrar los cadáveres. Las mujeres comprometidas no eran una excepción a estas prácticas, destacó el uso frecuente de rapas contra mujeres detenidas, violaciones y otras humillaciones. Muchas mujeres fueron sometidas a agresiones sexistas con el fin de castigar a ellas y a sus familias, aplicando los prejuicios patriarcales de la deshonra sexual. El objetivo era acallar y exterminar a las mujeres de ideología contestataria, la humillación sexual servía para aniquilar toda resistencia.


Documentos originales en: Praza pública, Nomes e voces (1 y 2)


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EL ESPANTOSO GENOCIDIO CORDOBÉS, cerca de 12.000 republicanos fueron asesinados por los franquistas

Represión en Córdoba word pressEn Córdoba capital se fusilaron unas 7.000 víctimas, 100 personas diariamente, cada 3 o 4 horas, sin parar, de forma indiscriminada. Empezaban a las 3 de la mañana y los siguientes morían en el charco de sangre de los anteriores. Llegaba la mañana y continuaban ante los ojos atónitos de los vecinos. Las víctimas eran arrojadas a fosas comunes en los cementerios de La Salud y San Rafael. El exterminio comenzó con personalidades del Frente Popular, después se extendió con los fusilamientos en masa, y luego un vendaval de sangre espeluznante sumió en el pánico a toda la población, en los conocidos paseos del cortijo de El Telégrafo, carretera de Almadén, cuesta de Los Visos y en Alcoloea. Murieron concejales, ferroviarios, maestros, médicos, ingenieros…y muchos intelectuales.

De los 75 municipios cordobeses, 48 cayeron en manos de los golpistas, que realizaron más de 11.581 fusilamientos, entre los que hay que recordar el alto número de mujeres, entre ellos el triste caso de la periodista francesa Renée Laffont. Se fusilaba a personas anónimas, no aparecen en ningún registro, están desaparecidos, hay al menos, 4.000 personas asesinadas y enterradas sin identificar en las fosas comunes de La Salud y San Rafael, y sus familiares están muertos o exiliados. Mas de 80 años después de la masacre solo existe un listado que corresponde a 2.311 víctimas. A las cifras anteriores hay que añadir 1.600 represaliados en la posguerra, 220 exterminados en los campos nazis, unas 4.500 personas desaparecidas que aún reposan en fosas comunes a lo largo de la provincia. En las cárceles de la capital murieron 750 presos, hacinados en condiciones durísimas, insalubres, sin médicos, la alimentación era deplorable, los muertos se amontonaban en los pasillos, el olor era insoportable.

La represión franquista en Córdoba fue un auténtico genocidio preventivo, sin escrúpulos ni miramientos. El ejecutor fue el teniente coronel Bruno Ibañez, enviado ‘con carta blanca’ por el general Queipo de Llano; la masacre creció tras la visita de éste y del general Varela. Las derechas prepararon el alzamiento con meses de antelación, campañas de violencia callejera incluida, para promover la inestabilidad política y poner así a su favor al cuartel africanista, al casino latifundista y a la sacristía ‘cómplice e integrista’. Los fascistas mataron premeditadamente en todas partes, durante muchos años, de manera programada y ciega, en caliente y en frío. La horrible carnicería estaba programada para realizar una eliminación selectiva y sistemática del enemigo, un auténtico plan de “crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad”.

Lo ocurrido sobrepasa y desborda la capacidad de síntesis de cualquier historiador y de cualquier mente humana. Franco planeó una matanza a sangre fría, al estilo de la Solución Final nazi contra la comunidad judía, y programó su ocultación con total impunidad. Nunca se conocerán las cifras exactas porque el franquismo empleó todos los métodos posibles para borrar la huella de sus crímenes mediante la desaparición física, documental, histórica, la aniquilación de la memoria de lo ocurrido. Solo se inscribió un tercio de la matanza, el resto quedó desaparecido. El régimen franquista llegó a prohibir el luto a los familiares que estaban obligados a esconder su tragedia para poder sobrevivir.

En su avance por numerosas comarcas rurales andaluzas, las tropas rebeldes procedieron a la brutal aniquilación de numerosos integrantes de las clases medias reformistas o sectores populares izquierdistas, una represión selectiva contra los dirigentes de los sindicatos, partidos de izquierda, difusores de ideales democráticos y republicanos, jornaleros y campesinos izquierdistas. Los franquistas persiguieron, encarcelaron, ejecutaron masivamente a enemigos políticos mediante la implantación de una situación de auténtico terror, para borrar definitivamente toda idea encaminada a la recuperación o reconstrucción de un modelo de convivencia política de carácter democrático.

En poblaciones de gran envergadura, tales como Baena, Bujalance, Castro del Río, Peñarroya, Baena, Pedroches, Fuenteobejuna o Pozoblanco los tribunales y juzgados militares ordenaron miles de fusilamientos. Como consecuencia, en la provincia hay mas de 90 fosas comunes, muchas clandestinas como las descubiertas en Aguilar de la Frontera, otras en los municipios de Baena, Belmez, Lucena, Villafranca, Torrecampo, Pedro Abad, Espiel, Doña Mencía, Peñarroya, El Carpio, Bujalance, Santaella, Puente Genil, Villanueva. En la Córdoba rural, la virulencia de los consejos de guerra prosiguió tras la victoria, y durante los años 1940-41 se liquidaron a muchos republicanos políticamente significados. El nuevo Estado franquista continuó reprimiendo mediante cárceles, campos de concentración, tribunales especiales, requisos, humillaciones, nuevas ejecuciones. Eliminados los elementos más ‘indeseables’, la dictadura y sus hombres se centrarían en doblegar las esperanzas y destinos de los vencidos.

Entre las víctimas más olvidadas, aquellos niños a los que les arrebataron sus seres queridos, su infancia, sus derechos. Es la otra cara del genocidio franquista. El sufrimiento, la marginación, la represión y el terror con el que tuvieron que vivir a lo largo de 40 años los hijos y familias de los asesinados, desaparecidos y perseguidos, el miedo con el que crecieron, su lucha por la supervivencia en una dictadura en la que vivían amenazados, obligados a guardar silencio, a esconder sus historias, a no manifestar dolor, ni pena. Familias siempre marcadas durante los 40 años del franquismo, y después de otros 40 de democracia aún no se les ha reconocido como víctimas de las atrocidades más horribles. No se podía llorar a los muertos, no se podía hablar de ello, el miedo lo invadía todo, hay personas que siguen traumatizadas sin que se les haya hecho justicia ni curado sus heridas. En España existen “víctimas del terrorismo de primera, con todos los reconocimientos, y víctimas del franquismo, de segunda, a las que nadie escucha”.

¡DEJADME Llorar! El Genocidio Olvidado


Documentos originales: En la imagen, portada del libro de Francisco Moreno Gómez: 1936. El genocidio franquista en Córdoba. Público (María Serrano y Jesús Centeno). Diario Córdoba (Dejadme llorar y Araceli R. Arjona). El Día de Córdoba (Alfonso Alba). Eldiario.es (Carmen Reina). 15Mpedia. La represión franquista en Andalucía, Francisco Cobo Romero (coord.)


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EN 1943 FRANCO FUSILÓ A LUIS ÁLAVA SAUTU, alavés, católico irreprochable y comprometido con la lucha antifranquista, que murió con un rosario entre las manos

Luis Álava Sautu word pressLuis Álava Sautu nació en Murgia, el 18 de noviembre de 1890. Tras acudir al colegio religioso de Murgia, estudiará ingeniería agrónoma y química en Madrid y Bélgica. Posteriormente fue empresario fabricante de colas y gelatinas en Vitoria, y presidente de la Junta Municipal del PNV de Vitoria cuando ocurrió el golpe de estado franquista de 1936.

Tras terminar la guerra en el País Vasco, a finales de 1937, a instancias del lehendakari José Antonio Aguirre comenzó a funcionar una red de resistencia, para ayudar a presos nacionalistas, facilitar la huida a Francia de otros, y para denunciar los fusilamientos y condenas a muerte del franquismo. En noviembre de 1938, la red se amplió y Luis Álava pasó a ejercer de secretario general, salvando a centenares de personas de la muerte y la represión tras la guerra.

Otros miembros de esta red fueron José María Sanz Eguren, Victor Ruiz de Gauna, Ceferino, Andrés Silva y Francisco Madinaveitia. Al estallar la guerra mundial, la red vasca realizaba transmisiones de información política, economía y militar para las tropas aliadas, sin olvidar a los perseguidos políticos en el interior. Luis y el perito radiofónico Victor González de Herrero, establecieron una emisora clandestina en su propia casa de Vitoria. Consiguieron enviar al Gobierno Vasco en el exilio, que después lo remitía al Ejército francés, un importantísimo volumen de información sobre el ejército de Franco, la “Legión Cóndor”, la localización de los aeródromos militares, las fuerzas legionarias italianas, la situación de presos, condenas de muerte (caso de los sacerdotes vascos), situación sociopolítica, etc.

En 1941, los nazis ocuparon la sede del Gobierno Vasco en París cuando invadieron Francia, recogiendo mucha documentación, lo que propició la captura de Luis de Álava. Los franquistas procesaron a 21 activistas, (2 alaveses, 2 vizcaínos, 7 navarros y 10 guipuzcoanos), y condenaron a varios a muerte, entre ellos Luis Álava, acusados de “Adhesión a la Rebelión y espionaje, con las agravantes de trascendentalidad y peligrosidad”.

Diversas personalidades políticas y miembros de la iglesia se movilizaron en contra esta condena solicitando un indulto, el arzobispo de París, el mariscal Petain, la hermana de Luis, Beatriz, monja de las hijas de la caridad en Arnedo, el escritor François Mauriac, el ayuntamiento franquista de Vitoria, la diputación de Álava, la guardia civil, acción católica, los obispos de Vitoria, Pamplona y Valladolid, el nuncio apostólico Cayetano Cicognan que alegó el deseo expreso de Pio XII. La campaña internacional lanzada por el nacionalismo vasco para salvar su vida no dio resultados: El Tribunal Supremo confirmó la pena máxima para Luis Álava, y el Consejo de Ministros franquista se opuso al indulto. Franco respondio “Ya lo pensaré” a los que solicitaron el indulto, pero no quiso quedar mal con su amigo Hitler y no lo firmó.

Juan Carlos Jiménez de Aberásturi y Rafael Moreno Izquierdo cuentan que: «Los últimos momentos de Álava estuvieron envueltos en un clima de extremado fervor religioso, el final de su vida se asemejó a la de un santo mártir por la fe». El capellán de la cárcel, Víctor Martínez de Salinas describía: “Está en capilla de rodillas, los brazos en cruz, habla con Dios, besa una y cien veces mi crucifijo, me abraza y dice: Perdono y amo a los que pudieron ser mis enemigos, para mí no existe esta palabra, no veo más que almas redimidas con la sangre de Jesucristo con quien voy a gozar eternamente”. El 6 de mayo de 1943, en las tapias del cementerio del Este de Madrid, un pelotón de 28 soldados acabó con la vida de Luis Álava Sautu y otras 9 personas.

Luis no fue el único peneuvista represaliado en Vitoria: Hubo muchos otros condenados a muerte como Martínez de Aguirre y Unceta, y Luis de Abaitua, ejecutado con otros 15 presos mas y enterrados en el Puerto de Eguileta. El asesinato de Luis fue una venganza, 6 años después de haber acabado la guerra en Euskadi y 4 después de haber acabado la guerra civil en España. Fue un terrorismo aceptado, del que nunca ha habido reparación y la Memoria Histórica ha de cumplirse por exceso, no por defecto. Luis de Álava y millares de personas se merecen esto y mucho más.


Documentos originales: El correo (Francisco Góngora), Quienes eran (Tomás Montero), Historias de Vitoria, Mugalari (Iban Gorriti), Iñaki Anasagasti (1 y 2)


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EL EXTERMINIO DEL MAGISTERIO REPUBLICANO ESPAÑOL por agentes franquistas y clericales

Extermino magisterio Republicano word pressHasta la República la enseñanza pública se limitó a “las cuatro reglas y leer y escribir” para inculcar en los alumnos las ideas de disciplina, jerarquía y autoridad, indispensables para que aceptaran su condición de clases subalternas. Una de las puntas de lanza de la República Española fue la educación. Con Marcelino Domingo al frente del Ministerio de Instrucción Pública y Rodolfo Llopis de director general de Primera Enseñanza, se elaboró el mejor Plan Profesional para los maestros que ha existido en nuestra historia. El sueldo miserable de aquellos maestros subió a 3.000 pesetas, se organizaron cursos de reciclaje, se proyectaron 27.151 escuelas en 15 años a razón de 7.000 escuelas el primer año y 5.000 anuales a partir del 2º.

Con la llegada de la República cristalizaron proyectos pedagógicos progresistas e interesantes, y programas de formación para los maestros que les convirtieron en una de las mejores generaciones de docentes que ha tenido España. Viajaban al extranjero, conocían la educación de otros países, y el Plan Profesional de la República les reservaba una plaza al acabar su formación. Muchos destacaron en la lucha contra el analfabetismo que, en algunas zonas rurales, alcanzaba al 90% de la población. Dieron clases nocturnas para combatir el absentismo escolar de los niños jornaleros, participaron activamente en las Misiones Pedagógicas organizadas por el Ministerio de Instrucción Publica para llevar la cultura a los pueblos. Las familias jornaleras vieron, por primera vez, una obra de teatro, un recital de poesía o una función de cine.

Pero había que barrer el magisterio. La guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros republicanos, la bestia negra del régimen. La jerarquía eclesiástica, que utilizaba la escuela para adoctrinar a las masas vio a los maestros como una amenaza y puso en marcha una campaña de acoso y derribo contra el sistema laico de enseñanza, las principales acusaciones contra los maestros fueron de carácter religioso, lo que les puso en el punto de mira de los militares golpistas. El levantamiento militar arrasó el sistema educativo que tanto había mimado la República. El franquismo exterminó a miles de maestros, tras la purga dirigida por el escritor falangista José María Pemán, al frente de la Comisión Nacional Depuradora del Magisterio. Hay pocos pueblos andaluces que no tengan un maestro desaparecido al comienzo de la Guerra Civil por defender un sistema educativo, inspirado en la Institución Libre de Enseñanza.

De los 60.000 maestros que ejercían la profesión en el verano del 36, más de 15.000 fueron fusilados o apartados de la enseñanza por defender la escuela popular y laica que promovía la República. La depuración de maestros eliminó a quienes se habían identificado con el Frente Popular o colaborado con las autoridades republicanas, comprometidos con llevar a la escuela valores de igualdad, justicia social y libertad que emanaban de la Constitución republicana de 1931. No eran dignos de confianza para participar en la nueva escuela nacional-católica. Se les consideraba responsables de haber inoculado en la sociedad y en las mentes juveniles el virus republicano, por lo que los franquistas emprendieron una “limpieza”, absoluta y sin contemplaciones, para separar del cuerpo docente a los maestros “envenenados”.

Para ser confirmado en el cargo, el maestro debía haberse opuesto a la enseñanza laica que preconizaba la República, las vacantes producidas por los maestros fusilados o destituidos eran cubiertas por afectos al régimen. Si no se acababa de raíz con aquellos maestros de espíritu republicano, al nuevo régimen se le iría de las manos la política nacionalcatolicista que pretendía imponer. Había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general, que quitara las ganas a cualquier otro de repetir aquel modelo de vida. Los maestros de la España franquista tenían que ser católicos convencidos y educadores apostólicos, la escuela nacional dejó de ser laica, y la enseñanza de la religión era obligatoria. Durante décadas la enseñanza fue impartida por profesores mal preparados por la enseñanza privada y católica, aislada internacionalmente de la docencia y la investigación.


Documentos en: Revista represión Andalucía (Granada 1936: muerte en la madrugada, pg 50. Francisco Vigueras Roldán. Las merindades en la memoria, Granada hoy (Francisco Vigueras), El País (Carmen Morán), Todos los nombres (La Depuración Franquista del Magisterio Público. Un Estado de la Cuestión. Francisco Morente Valero. Universidad Autónoma de Barcelona


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EN RECUERDO Y HOMENAJE A LAS MUJERES REPUBLICANAS torturadas y asesinadas por fusileros franquistas en las tapias del cementerio de Gijón durante la guerra civil

Gijón 8 fusiladas 2 word pressRecientemente se ha colocado en la plaza de Europa de Gijón una placa con los nombres de 8 mujeres fusiladas. Está cerca del antiguo Asilo Pola, una institución docente gijonesa de la que fue directora una de ellas, Eladia García Palacios. Las mujeres son las siguientes:

Anita Orejas López natural de Sama de Langreo, soltera, 23 años, no comandó ningún batallón, no practicó espionaje, delación, no era maestra, dirigente sindical, concejala o miliciana, y aunque lo hubiera sido. Anita era empleada de hogar, durante la guerra se afilió al Partido Socialista y trabajó como enfermera en Gijón. Fue acusada de haberla visto con una pistola al cinto y un pañuelo rojo al cuello. En consejo de guerra se condenó a muerte a Anita y a otros 13 hombres. El 9 de Noviembre de 1937, todos ellos, amarradas sus muñecas con alambres, fueron llevados hasta el paredón del cementerio de Ceares. El fraile que asistía a los fusilamientos había dicho antes a los presos: “dos tiros a la cabeza y tres al corazón”. La villa de Gijón amaneció con 70 disparos. Quedaron los cuerpos formando montón hasta ser arrojados a la zanja, el de Anita con los 5 plomos reglamentarios que pusieron fin a su corta vida.

Teresa Santianes Giménez tenía 26 años, hija de Antonio y María, soltera, vivía en Gijón. Su consejo de guerra fue una siniestra pantomima, fue condenada junto con otros 7 hombres a la máxima pena. Esperaron a que le dieran de alta en el hospital para meterla en la cárcel de El Coto y fusilarla el día 21 de Diciembre junto con otros 4 hombres.

Juana Alvarez Molina, 40 años, casada, madre de 7 hijos. La acusaron de participar en manifestaciones y requisas, en realidad la tomaron como rehén para capturar a su marido, Luis Laruelo de la CNT, pero había huido a Francia. Entonces condenaron a Juana a pena de muerte en consejo de guerra. Camino del paredón Juana se aferró tan fuertemente a una de las barras del autobús en que la llevaban, que los guardias le rajaron una mano con una bayoneta. La fusilaron el 14 de diciembre de 1937 junto a un chico llamado Felicísimo García Casas de 24 años, natural de un pueblo de León y que se había pasado a la zona republicana.

Eladia García Palacios, natural y vecina de Gijón, casada, 33 años. Pertenecía a la sección local de FETE-UGT y a la ATEA. En Septiembre de 1936 fue nombrada directora del Asilo Pola y del Patronato San José. Durante la guerra civil fue cocinera en la UGT, y colaboró con la delegación de Instrucción Pública del Comité de Guerra en la organización de grupos escolares. El tribunal que condenó a muerte a Eladia no tuvo conmiseración alguna ¡Cómo no iban a fusilar a Eladia, la maestra “incivil, inmoral y atea que realizó una labor perniciosa y criminal en la población escolar, familiarizando a las alumnas con las ideas de libertad y emancipación humanas”, que “escribía artículos en ‘Avance’ y escarnecía a las autoridades y órdenes religiosas”, que “inculcaba a las niñas odio al fascismo” ¡Además fue la encargada de evacuar a los niños a Rusia cuando comenzaron los bombardeos sobre la ciudad, y gozaba de gran ascendiente en el Frente Popular! Lo raro es que no hubieran levantado para ella un patíbulo delante del Ayuntamiento y la hubieran matado a garrote vil. Eladia fue fusilada el 29 de diciembre de 1937.

Anita Vázquez Barrancúa tenía 27 años, soltera, labradora, nacida en Avilés, vivía en Gijón. En consejo de guerra fue condenada a muerte por pertenecer al PCE, al Socorro Rojo Internacional, y por haber ido como miliciana voluntaria al frente en el batallón “Máximo Gorki”. El 16 de febrero de 1938, había nevado en Gijón, hacía frío, estaba gris, ese amanecer los fusilados tiñeron la nieve de la tapia del cementerio de rojo sangre, que también brotaba por los cinco agujeros del cuerpo sin vida de Anita.

Belarmina Suárez Muñiz tenía 29 años, soltera, había nacido y vivía en Bocines, Luanco, concejo de Gozón, hija de Ramón y Josefa. La acusaron de pertenecer a la UGT y al Socorro Rojo Internacional, y de haber sido la jefa de la cárcel de mujeres de Luanco. A Belarmina la condenó a pena de muerte el tribunal militar en consejo de guerra celebrado el 21 de Enero. Fue fusilada el 15 de febrero de 1938 con 30 hombres más.

Máxima Vallinas Fernández, 42 años, hija de José y Elena, natural de Villaviciosa vivía en Ribadesella, viuda. Si tenía hijos quedaron completamente huérfanos. Ese sábado Gijón celebraba engalanada la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, misa, sermón, procesión por las principales calles de la ciudad. Todos, curas, monjas, feligresía, oyeron la sonora traca ritual matutina del holocausto republicano. El 25 de junio de 1938 las cotidianas descargas de los máuseres reglamentarios fusilaron a Máxima y a 20 hombres más para mayor gloria de la patria y la religión verdadera. Según uno de los capellanes de la cárcel de El Coto se oyeron 105 disparos, sucesivos y espaciados, y después los tiros de gracia sueltos de la pistola del oficial.

Estefanía Cueto Puertas, 39 años, natural de Nueva de Llanes, vivía en Sotrondio, soltera, modista, pertenecía al PCE. A Estefanía la sentenciaron a la última pena por venganza en un consejo de guerra acusada de haber sido una dirigente comunista principal, y de dirigir talleres de costura para confeccionar ropa para milicianos en Sotrondio, en Nueva y Posada de Llanes, y en Pola de Siero ¡grave crimen el de saber coser! Estuvo casi 6 meses en los corredores de la muerte hasta que el 29 de Agosto de 1939 fue fusilada junto a otras 15 personas.

Otras muchas mujeres fueron “paseadas”, asesinadas directamente sin preámbulos jurídicos. Se conoce el nombre de algunas, pero no el de todas, en el libro de defunciones del Registro Civil, 8 de Noviembre de 1937, figura: “mujer de unos 45 años, ignorándose sus señas, morena, delgada, viste abrigo negro con tres costuras transversales en las mangas, calza medias grises..falleció en la carretera Gijón-Avilés por disparos de arma de fuego, según autopsia..”. O los cadáveres de mujeres sin identificar que aparecían flotando en la mar. A Consuelo Hevia Prendes, 25 años, natural y vecina de Albandi, en Carreño, viuda de Marcelo Alvarez Rodríguez muerto luchando en el frente, con 2 hijas de 2 y 4 años, los gatilleros de Falange de Carreño la mataron de 2 tiros delante de la puerta de su casa en la madrugada del 12 de diciembre de 1937. Y tantas otras cuyo asesinato figura enmascarado con la socorrida apelación de “hemorragia interna”, “fractura del cráneo”..y cosas similares. Y sin olvidar a Sabina Alvarez Díez, 76 años, vivía en La Calzada donde fue detenida, y falleció en la cárcel de El Coto el 19 de Noviembre de 1939. A Elena Villar Cué, natural y vecina de Celorio, Llanes, 69 años, murió en dicha cárcel el 19 de Julio de 1938. O Cándida Mayor Noriega, 64 años, vecina de Ceceda, falleció el 21 de Octubre de 1939 en la cárcel de Infiesto. Muchas eran viudas, como Amelia Noriega Martínez, 37 años, natural y vecina de Vidiago, que murió el 8 de Abril de 1939 en la cárcel de Saturrarán.

Las víctimas de los crímenes franquistas deben salir de su eterna reclusión, y pasar a ocupar el lugar que merecen en la historia de la nación, recibir homenaje público a su memoria y tributo a su honor que hace tanto tiempo se les adeuda.


Documentación en: “La represión franquista. Ejecutados y fallecidos en la cárcel de El Coto (1937-1949)”, de la historiadora Enriqueta Ortega Valcárcel. Asturias Republicana. Asturias laica. Fundación Pablo Iglesias (1 y 2). El Comercio (Marcos Moro). Consejos de guerra y fusilados en: Asturias Republicana. 1934 Nombres. Xixón Si Puede. Memoria antifranquista


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MATÍAS LÓPEZ MORALES, REPUBLICANO, fusilado en 1937 en La Isleta de Las Palmas de Gran Canaria por los franquistas. Tenía 25 años.

Matías López Morales word pressMatías nació en Antigua, (Fuerteventura) en 1912, nieto del ilustre majorero Matías López Hernández, fundador de Gran Tarajal. Su madre, Dolores murió en 1922, y su padre contrajo segundas nupcias con Carmen Delgado Expósito. Matías estudió en Gran Canaria, demostrando sus habilidades artísticas, escultura, pintura, artesanía. Hizo el servicio militar en el Regimiento de Ingeniería. Con el triunfo del Frente Popular, fue secretario de la Federación de Obreros, y trabajó como contable en el Ayuntamiento de San Lorenzo, donde gobernaba el partido de izquierdas. También daba clases de pintura.

A raíz de la rebelión fascista de 1936, Matías López fue encarcelado. En esas fechas ocurrió la terrible represión franquista en San Lorenzo, siendo detenidos 21 miembros de la corporación municipal. En Enero de 1937 Matías fue juzgado en consejo de guerra acusado de rebelión, de huir y de tenencia de armas y explosivos. En el proceso fueron condenados a muerte Matías López y los 5 de San Lorenzo. Matias alegó: “Señores del Consejo yo les ruego que tomen en cuenta mi conducta militar y civil, pues nunca se me ha arrestado ni se me ha llamado la atención, siempre he cumplido con mi deber”. Inmaculada Pérez, autora de la obra ‘Muero como quien soy. Matías López Morales‘ ha constatado que murió por su ideología, que las acusaciones eran infundadas, y recupera para su recuerdo “la fuerte personalidad de Matías, un intelectual autodidacta, una persona formal para su edad, un demócrata que murió con honor y gritando a la libertad”.

En Enero de 1937 su madrastra Carmen viajó a la comandancia militar de Santa Cruz de Tenerife para pedir clemencia de rodillas al General Dolla La Hoz: “ayer me condenaron un hijo a muerte y no tiene causa ninguna para eso”, quien le contestó “señora no puedo hacer nada porque esa condena hace tiempo que la tiene el generalísimo en Burgos”. Bajando las escaleras, le pegó la boca a la oreja de Carmen “…nos tomamos unas cervecitas, bajo ese árbol, nos damos un paseíto y yo le doy la vida de su hijo”, a lo que Carmen respondió “a ese precio no compro la vida de mi hijo yo”. Unas monjas que se enteraron del motivo de la visita de Carmen al general, le dijeron “Si lo han condenado es porque es un malhechor y tiene causa para eso”. Carmen visitó a Matías, llevándole ropas, comida, tabaco, un ajedrez.. Juan, tío de Matías también le visitó constatando su entereza: ”no te preocupes de nada, los que me van a matar son los que tienen que temblar”.

Matías y los 5 reos de San Lorenzo fueron trasladados al campo de tiro. Los soldados de guardia lloraban y Matías les tranquilizó. Un teniente le ofreció una botella de coñac “tómate un buche para que te serenes”. Matías le contestó: “¿más sereno me quiere? Usted es el que no lo está, yo no bebo nunca, y hoy menos lo haré. Estoy escribiendo a mi padre varias cosas, y hablando con mi madre que es un ser extraordinario y ha venido a acompañarme hasta el último momento en que me van a asesinar”. Un cura le dijo “muchacho, confiésate que es el último momento de tu vida”. Él miro de arriba abajo, y le dijo “No señor, mi vida no se sabe lo que podría durar, Dios me la dio y él es quien podía quitármela, usted viene aquí a apadrinar el crimen. Su puesto está ante un jefe a decir que no sea un criminal despiadado dando órdenes de matar a hombres que no han cometido ningún delito y siempre han cumplido con su deber de ciudadanos trabajadores y honrados, muchos de ellos padres de familias, dejando huérfanos niños y mujeres sin amparo y sin consuelo de nadie”. El cura dio media vuelta y no volvió.

Matías fue fusilado el 29 de Marzo de 1937 por sus compañeros de regimiento. Carmen le limpió la cara embarrada de sangre y tierra, pues el oficial que le dio el tiro de gracia, estaba temblando y se lo dio en el ojo en lugar de en la sien. Carmen le decía “¡ay mi hijo, como te acribillaron las balas asesinas”. Después cubrió su cara con un paño rojo como Matías le había pedido, ya que “me matarán por rojo”. Se acercó el cura a decir un responso, y Carmen le dijo “Haga usted el favor de retirarse”. Ese día fueron igualmente asesinados los 5 de San Lorenzo. Los amigos de Matías, camaradas del Partido Comunista de Canarias, reunieron el dinero necesario para comprar el féretro y el nicho.


Documentos originales: Blog de Pedro Medina Sanabria, (Recopilación del testimonio de Carmen Delgado Expósito por Manuel Henríquez Ranz). Noticanarias


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