LOS FRANQUISTAS EXTERMINARON SALVAJEMENTE A MILES DE REPUBLICANOS EN CANARIAS. San Lorenzo reconoce a sus “14 claveles rojos”, víctimas de la represión franquista

Sima de Jinámar word pressEn 1936 el Frente Popular obtuvo mayoría absoluta en las elecciones municipales de San Lorenzo (Tamaraceite, Las Palmas de Gran Canaria), dando paso a iniciativas de progreso ciudadano, laborales, alfabetización, Reforma Agraria, etc. La patronal nunca lo perdonó, caciques y terratenientes agrícolas ya tenían las listas negras para que las organizaciones fascistas asesinaran a miles de personas en toda Canarias. En San Lorenzo fueron represaliados muchos republicanos, la mayoría jornaleros que pertenecían a asociaciones obreras o sindicatos que trabajaban en Tamaraceite, un municipio eminentemente agrícola. “Las fuerzas franquistas y los caciques se cebaron en este municipio porque era de izquierdas, existía una gran movilización obrera y se habían emprendido mejoras de los derechos sociales para acabar con las condiciones de semiesclavitud en las que se trabajaba”, explica Francisco González Tejera, portavoz del foro de víctimas sobre la represión franquista en las Islas.

El 18 de julio de 1936 los furgones de la Falange subieron por la carretera general de Tamaraceite, disparando al llegar al Ayuntamiento de San Lorenzo. Arrancaron las persecuciones y detenciones masivas en todos los barrios. Las “Brigadas del amanecer” de Falange, Acción Ciudadana, la oligarquía de la zona, con la participación directa de la Iglesia Católica, masacraron a la población Republicana, violaron mujeres y niñas, algunas menores de 10 años, asesinaron niños como el caso del bebé Braulio González Santana. Desplazaban a los detenidos a la montaña de Los Giles para torturarlos. Algunos fueron tiroteados mediante la Ley de Fugas; otros fueron asesinados en los escenarios del horror de Gran Canaria: Jornaleros y funcionarios eran apaleados y transportados en camiones para ser arrojados por los agujeros volcánicos de la Sima de Jinámar de hasta 80 metros de profundidad, los pozos de Arucas, Tenoya, o precipitados al mar por los acantilados de la Mar Fea. Muchos cadáveres, con evidentes signos de torturas, fueron enterrados en la fosa común del cementerio de Vegueta de Las Palmas.

Juan Santana Vega, alcalde de San Lorenzo; Antonio Ramírez Graña, secretario municipal; Manuel Hernández Toledo, jefe de la Policía Local, y los sindicalistas Francisco González Santana y Matías López Morales, fueron fusilados en el campo de tiro de La Isleta el 29 de marzo de 1937 tras ser condenados a muerte en un consejo de guerra sumarísimo. Gracias a las labores de investigación del Foro Canario de Víctimas del Franquismo y de miembros de dicha Plataforma de Familiares, los “14 claveles rojos” de San Lorenzo, han sido reconocidos y homenajeados como víctimas de la represión franquista por el Ayuntamiento y el Cabildo, con un monumento en el parque de Mayordomía, junto al que recuerda a los “5 de San Lorenzo”. Una placa en el calabozo donde permanecieron hacinados, en la actual casa de la cultura de Tamaraceite, recuerda el sufrimiento de estas víctimas. “Los gritos de dolor han quedado ahí encerrados durante el paso de tiempo”.


Documentación: eldiario.es (Iván Suárez, Jennifer Jiménez, Alejandro Ramos: 1, 23 y 4), la casa de mi tía. Aarón León Álvarez, La represión franquista en Canarias. Francisco González Tejera, Tormenta en la memoria y Semilla de memoria


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REPUBLICANAS ESPAÑOLAS EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE RAVENSBRÜCK (II). Las supervivientes: “Quién lo diría, los débiles nunca se rinden” (Mario Benedetti)

Republicanas españolas en Ravensbrück II 2 word pressMercedes Núñez Targa, era barcelonesa, militante antifascista durante la República, aprovechó su libertad provisional en 1942 para incorporarse a la Resistencia contra los nazis. Fue deportada en condiciones infrahumanas a Ravensbrück, donde estuvo 40 días con Neus Catalá, Geneviève Anthonioz-De Gaulle, Lise London.. Pasó después al complejo industrial de Leipzig con otras españolas que se ayudaron y apoyaron: Constanza Martínez Prieto, Carme Boatell, Mercedes Bernal, Marita, Elisa Ruiz, María Ferrer (Contxita), María Benitez Luque. Trabajaban produciendo obuses 12 horas al día, de pie, comiendo una sopa y una pequeña rebanada de un sucio pan. El sabotaje era un deber primordial, aflojaban tornillos, inutilizaban obuses y máquinas, ralentizaban el ritmo de trabajo..incluso reivindicaron su condición de presas políticas.

Mercedes, enferma de tuberculosis y escarlatina ya no era útil para el trabajo, los nazis habían decidido su traslado a la cámara de gas el 14 de abril, pero ese día, aniversario de la República, recibió con una banderita republicana las tropas de liberación aliadas americanas. Algunas mujeres agonizantes murieron aquel mismo día. Las deportadas fueron repatriadas hacia sus países de origen excepto las españolas que los franquistas consideraban apátridas y acabaron en Francia. El gobierno francés concedió a Mercedes las máximas condecoraciones, la Legión d´Honneur, la Medalla Militar, la Cruz del Combatiente Voluntario de la Resistencia, la Medalla de la Deportación e Internamiento por hechos de Resistencia, la Cruz de Guerra y la Cruz del Combatiente. Fue delegada en Galicia de la “Amical de Mauthausen y otros campos”

Neus Català nació en Els Guiamets, Tarragona, hija de campesinos, enfermera, organizó las JSUC, participó con la Resistencia francesa, denunciada a los nazis fue detenida, salvajemente golpeada y trasladada a Ravensbrück en un infecto tren de ganado: “Mil mujeres, 4 días de viaje sin parar, sin higiene, sin aire para respirar, sin sitio para sentarnos, un cubo de basura para las necesidades. Algunas llegaron muertas a Ravensbrück, donde nos esperaban nazis, perros agresivos, 20ºC bajo cero, empujadas bestialmente entramos triunfalmente en el mundo de los muertos.

Fue transportada a Holleischen, en Checoslovaquia, para trabajar en la industria armamentística nazi. Día y noche se fabricaban armas, obuses, balas, sin parar. “Mientras podías producir, te perdonaban la vida”: “En las balas escupíamos o poníamos aceite, ¡sabotear, sabotear, dejamos 10 millones de balas inutilizadas!”. La Generalitat de Cataluña la galardonó con la Cruz de San Jordi y la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña. El Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico. También presidió el Amical de Ravensbrück.

Lise London: “Yo nunca tuve miedo, ¡jamás! yo era una luchadora”. Francesa de padres aragoneses, miembro de las Brigadas Internacionales, militante de las juventudes comunistas. Entró en la Resistencia contra los alemanes, arrestada, encarcelada durante más de un año, deportada a Ravensbrück, mientras su marido Arthur y su hermano fueron deportados al campo de Mauthausen. Setenta años después del final de la guerra civil seguía emocionándose cuando recordaba cómo habían abandonado a la República española los gobiernos capitalistas europeos. Siempre llevó a España y el comunismo en el corazón: “Las Brigadas Internacionales fueron el mejor momento de mi vida”.

Conchita Ramos era de Torre de Capdella (Lleida). Con 17 años reorganizó grupos de la Resistencia francesa. Ella, su tía Elvira y su prima María, la familia Veleta, fueron detenidas por la policía de Pétain y entregadas a la Gestapo para ser interrogadas: “Arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo pero no hablé”. Enviadas a Ravensbrück, las 3 fueron seleccionadas aptas para trabajar, otras eran gaseadas. Acabaron en una barriada de Berlín, trabajando material de aviación. También lo saboteaban. “Me dieron muchos bastonazos y me cortaron el pelo al rape. De 650 mujeres quedamos sólo 115”. Conchita tiene muchas condecoraciones, como la Legión de Honor del Gobierno francés y la Medalla de la Resistencia; y posee el grado militar de sargento -lo recibieron las mujeres que hicieron de enlace-. Actualmente es la vicepresidenta de la Asociación de Deportados del Tren Fantasma.

Secundina Barceló, turolense de Veguillas de la Sierra, huyó a Francia donde distribuía prensa clandestina entre los españoles. Fue detenida e interrogada durante 15 días: “Bofetadas, puñetazos, quemaduras con cigarrillos Ante mi silencio, emplearon la matraca, el lavabo, la bañera. Continuaba sin hablar, me amenazaron con colgar a mi hijo si no daba nombres y domicilios”. La violencia la desfiguró tanto que solo era reconocida por sus zapatos. Deportada primero a Ravensbrück, fue llevada al campo de Markkleeberg. De día cumplía tareas con un pico y una pala y por la noche como refuerzo en la descarga de vagones de carbón.

El impacto que sufrieron estas mujeres superó al físico o psicológico. Aunque el silencio era lo único que las mantenía en pie, siempre tuvieron fe de salir vivas de aquella locura. Sólo unas pocas lo consiguieron y dejaron su testimonio para la posteridad. Sobrevivieron al horror. Aquí las hemos recordado.

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Documentos originales: DeportadosEl PaísMontserrat Llor, Amical Ravensbruck (1 y 2), El ConfidencialFaro de VigoForo por la memoriaHistoria de Iberia Viejablog de historia de rafaDiagonal, Unidad cívica por la República


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REPUBLICANAS ESPAÑOLAS EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE RAVENSBRÜCK (I), “donde en medio de la gran tragedia, quedó patente la fuerza invencible de los débiles” (Neus Català)

Republicanas españolas en Ravensbrück I 2 word pressEl 30 de abril de 1945, alrededor de 3.500 prisioneras del campo de Ravensbrück, malnutridas y muchas de ellas al borde de la muerte, fueron liberadas por el Ejército Rojo en su avance sobre Alemania. En Ravensbrück había pocas judías, pero había miles de francesas, holandesas, rusas, polacas..y las españolas que habían defendido a la República Española cuando fue atacada por el fascismo. Por su condición de mujeres padecieron sufrimientos adicionales a los de los hombres, el impacto físico y psicológico generó en las que sobrevivieron una larga etapa de silencio e introspección.

Tras el fin de la Guerra Civil, miles de Republicanas Españolas pasaron a Francia donde siguieron luchando en la Resistencia, realizando un papel heroico y fundamental, constituyeron redes de transmisiones, suministro, transportes de armas, enlaces y contactos. Cerca de 60.000 mujeres y hombres españoles dieron su vida por Francia. Muchas fueron detenidas y cruelmente torturadas por la Gestapo y la policía de la Francia colaboracionista. En 1940, el ministro franquista y jefe de falange, Ramón Serrano Suñer llegó a acuerdos con Himmler y Heydrich, sellando la suerte de miles de exiliados españoles ya que que Franco consideraba que los republicanos no eran españoles, y no tenían patria: No bastaba expulsarles del país, los franquistas permitieron su deportación a campos de concentración nazis. Suñer mintió en 1976 a la periodista Montserrat Roig diciendo que no lo sabía. En 1944 unas 400 españolas realizaron el mismo viaje que 3 o 4 años antes habían recorrido 10.000 republicanos españoles a Mauthausen y otros campos, siendo deportadas en vagones de ganado a Ravensbrück, el frío campo de concentración para mujeres.

En Ravensbrück estuvieron presas 132.000 mujeres de 40 países. Las 400 españolas fueron marcadas con un triángulo invertido de color rojo (presas políticas), un traje a rayas y un número de matrícula. Fueron esterilizadas con inyecciones que anulaban la menstruación para aumentar su producción. Sometidas a duchas de “desinfección”, rapas de pelo, inspección de todo el cuerpo, humillante y antihigiénico control ginecológico. Las antiguas del campo advirtieron que: “No digáis que estáis enfermas porque os llevan a la cámara de gas”. Nos arrebataron absolutamente todo, incluso pañuelos, sostenes, paños higiénicos. Formaban en impecables líneas rectas durante horas inmóviles al pasar lista: Mover la cabeza, una mano, un pie, cuchichear, representaba recibir gran cantidad de latigazos. Las SS pegaban con saña por cualquier cosa a mujeres mayores, o a niños. Allí, quietas bajo un frío tremendo y débiles, algunas caían y no se las podía ayudar o les echaban a los perros encima.

Cerca de 90.000 mujeres murieron atrozmente de mil maneras en Ravensbrück: Varios millares fueron exterminadas por el hambre, las epidemias, disentería, tifus, desnutrición, tuberculosis, torturas, envenenamientos, dolorosas inyecciones de bencina en corazón o venas, fusilamiento, destrozadas por perros, ahorcadas, apaleadas, aplastadas por vagones de mercancías, apisonadas, ahogadas en las letrinas, a bastonazos, electrocutadas contra las alambradas. Unas 6.000 fueron a las cámaras de gas y después al crematorio, algunas fueron quemadas vivas como la joven madre Sofía Liman. Se moría anónimamente en “transportes fantasmas” en el que eran gaseadas sin dejar ninguna señal, unas horas de crematorio y al final todo lo que quedaba era un montón de huesos calcinados.

Algunos testimonios de estas mujeres son ESTREMECEDORES. “Ravensbrück era tan terrorífico que las víctimas no lloraban por los muertos, sino por los vivos que esperaban nuevos golpes hechos ovillos. Se abrieron zanjas donde se hizo bajar a los niños con un bombón, se llenaron de gasolina y se les prendió fuego, tan cerca del campo que sus madres se volvían locas de dolor al oír sus alaridos”. “En el quirófano del temido doctor Gebhardt, las “kaninchen” (conejitas de Indias) fueron sometidas a experimentos, operando sus piernas para dejar el hueso al aire, cortando e infectando huesos, músculos y nervios con bacterias para probar sulfamidas. Se mutilaron mujeres al realizar trasplantas de huesos entre ellas. Alfonsina Bueno, de Berga, que murió 39 años después de la liberación, padecía todavía las consecuencias de estos experimentos”.

Los magnates de la industria alemana preveían que en esas condiciones la esperanza de vida de cada presa no superaría los nueve meses, pero no contaban con la solidaridad de las mujeres, que renunciaban a una pequeña porción de su comida para dársela a las que más lo necesitaban. Los SS, asociados a las grandes firmas, Krupp, Thyssen, Siemens, Mercedes Benz, I.G.Farben (que suministraba el gas cyclon 3), entre otras, hicieron grandes fortunas aprovechándose de esta mano de obra barata y siempre renovable.

No olvidemos. Se lo debemos. En un país tan precario en memoria el olvido es inadmisible.

Continuación Aquí: Republicanas Españolas en el campo de concentración de Ravensbrück (II)


Documentos originales: Deportados, El País, Montserrat Llor, Amical Ravensbruck (1 y 2), El Confidencial, Faro de Vigo, Foro por la memoria, Historia de Iberia Vieja, blog de historia de rafa, Diagonal


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LA TRISTE SUERTE DE LAS CIGARRERAS DE CÁDIZ, REPUBLICANAS, orgullosas y valientes, asesinadas por criminales franquistas en 1936

Las cigarreras de Cádiz word pressEl golpe de estado del 18 de julio de 1936 triunfó en Cádiz capital prácticamente sin Guerra Civil. En plaza de Toros, Puertas de Tierra, playas de la Caleta, Victoria y Puntales se asesinaron mediante bandos de guerra a un millar de Republicanos. Esta espiral criminal alcanzó a muchas mujeres trabajadoras que fueron violadas, humilladas, reprimidas, asesinadas por sus ideas, por ser hermanas, madres o compañeras de republicanos. En Cádiz los gremios de cigarreras y sirvientas eran los sectores más numerosos de empleo femenino.

Micaela de Castro Bedoya tenía 62 años era viuda, obrera, tabaquera, vivía con sus 2 hijas, un nieto y un yerno. Destacada y veterana militante de la Federación Tabaquera Española, muy cercana al PCE, participaba activamente en luchas sindicales. En 1918 viajó a Madrid a defender frente a organismos del gobierno y la administración, los derechos laborales de sus compañeras cigarreras. Para los fascistas no había duda, y ferozmente se cebaron con ella. Fue encarcelada en la prisión de Cádiz el 4 de septiembre de 1936, y el día 6 fue sacada para ser conducida a la prisión de El Puerto de Santa María. Pero nunca llegó, fue asesinada en el trayecto y arrojado su cadáver en lugar desconocido.

Amparo García Cano (24 años), Antonia Cabañas Casanas (32 años y 3 hijos) y Francisca Torres Fernández (20 años), eran cigarreras y sindicalistas de la CNT, las 3 rosas de Tabacalera cortadas de raíz en un aciago episodio. Fieles a la República, autodidactas, feministas, Amparo se había destacado en diversas ocasiones interviniendo en mítines y llevando una bandera republicana en una manifestación de cigarreras que cruzó la ciudad hasta la plaza de San Antonio. Un compromiso social que les llevó a la muerte. Amparo fue detenida por orden del nuevo alcalde fascista Eduardo Aranda, e interrogada por el instructor golpista Tomás Sevillano. Negó las acusaciones de agitadora, lo que corroboraron varios testigos, pero Vicente González, primer jefe de la Guardia Civil, la acusó de destacar por sus ideas avanzadas, y perturbadora del orden.

El 20 de octubre de 1936, Amparo, Antonia y Francisca fueron violentamente sacadas de sus casas, pasaron por Comisaría y prisión, y ese mismo día, fueron llevadas en camiones al paredón de la plaza de toros y fusiladas. Sus cadáveres, encontrados en los alrededores de la plaza, fueron enterradas al día siguiente en el cementerio de San José. Pero los familiares de Francisca Torres no fueron avisados, y tuvo la mayor desgracia de quedar sepultada en una desconocida fosa común. Sus restos siguen desaparecidos.


Documentación: Cádiz Directo (1 y 2. José Luis Porquicho y Vanessa Perondi), el costurero de ideas, mas tipico no lo hay (Santiago Moreno), Todos los nombres. Y en el libro de Alicia Domínguez Pérez (2004), El verano que trajo un largo invierno. La represión político-social durante el primer franquismo en Cádiz (1936-1945)


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RAFAEL DE VEGA BARRERA, PROMINENTE CIRUJANO, REPUBLICANO, FUSILADO POR AGENTES FRANQUISTAS en la tapia del cementerio de Lugo el 21 de octubre de 1936

Don Rafael de Vega Barrera word pressDon Rafael de Vega Barrera, considerado el mejor cirujano de Galicia, aseguraba que “Los pobres y desposeídos tienen derecho a la asistencia médica, porque el derecho a la salud es de todas las personas y ellos lo necesitan más”. En 1930 inauguró como director el nuevo Hospital de Santa María, donde los enfermos “de beneficencia” recibían tratamiento semejante a los que tenían la posibilidad de pagar. También llevaba el servicio de radiología, colaboraba en revistas médicas de toda España, y destacaba por su ingente labor formativa en el extranjero. Casado con Doña Teresa Fernández Crespo, tuvo 5 hijos. Proclamó la llegada del régimen republicano izando la bandera de la II República desde el balcón del ayuntamiento. En las elecciones constituyentes, dos meses después, fue elegido diputado.

Tras el levantamiento militar, figuras singulares de la izquierda y el republicanismo fueron los primeros objetivos de grupos falangistas que aterrorizaron Lugo. El doctor De Vega fue detenido y encarcelado, siendo humillado y maltratado durante 3 meses. En prisión tuvo que operar a un militar que se había disparado accidentalmente. No aprovechó aquella oportunidad para escapar porque, razonó, “sería admitir una culpabilidad que no existía”. Además, por temor bastante fundado de represalias contra su familia, que ya había sido amenazada.

Tras un juicio sumarísimo plagado de irregularidades y testimonios falsos, don Rafael Vega Barrera, junto al alcalde de la ciudad, Francisco Lamas, el gobernador civil don Ramón García Núñez, el practicante don Perfecto Abelairas, don José Ramos y don Ángel Pérez López, fueron considerados culpables de un delito de “traición” (ninguno era militar), y por colaborar con el “movimiento antipatriótico denominado Frente Popular”. La sentencia añadía, con abundantes errores ortográficos y gramaticales, que “Rafael de Vega era persona de ideas avanzadas y revolucionarias con gran influencia entre las masas”. Los asesinatos fueron perpetrados contra los muros del cementerio de la ciudad, lugar especialmente visible y propicio para aterrorizar al conjunto de la población.

Su desaparición, para Lugo y la región, fue una pérdida irreparable. El sanatorio privado del Dr. Vega, todos sus bienes personales y su finca de la calle Montero Ríos fueron incautados por el Nuevo Régimen. A su mujer e hijos se les impuso una multa de un millón y medio de pesetas. La antigua residencia del Dr. Vega fue repetidamente tiroteada y saqueada en presencia de la mujer e hijos. Los falangistas se apropiaron de material quirúrgico de gran valor y del vehículo particular de la familia. El impacto de este asesinato pasó de padres a hijos. Su familia padeció todo tipo de carencias y vejaciones, quedó marcada, destrozada, humillada, perseguida durante los 40 años que duró la dictadura.


Documentos originales: Doctor Rafael de Vega BarreraRafael de Vega, como médico, eldiario.es, youtube (1 y 2), Biografía, Búscame en el ciclo de la vida


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EN BETANZOS LOS FRANQUISTAS ASESINARON A 36 VECINOS. Hoy el Concello recupera su memoria

betanceiros word pressLa labor de varios historiadores locales, como Xesús Torres Regueiro o Alfredo Erias ha rescatado del olvido la identidad y trayectoria de estos 36 betanceiros represaliados. Tenían entre 17 y 69 años. Tres de ellos fueron fusilados sin causa previa; 7, tras un consejo de guerra; 22, paseados. Algunos asesinados en plena calle. Otros murieron en la cárcel. Entre los represaliados está el alcalde Tomás López da Torre, O Galo; el concejal socialista Bernardo Miño, o el edil de Izquierda Republicana José Novo. La mayoría no tenían cargos políticos ni sindicales.

Francisco Barreiro Permuy, O paragüero, 21 años, fotógrafo, militante en las Juventudes Comunistas fue asesinado en Ordes junto a Germán López, O Marulán, labrador, 35 años, inspector de arbitrios municipales afiliado a UGT, casado, con 2 hijos. Igualmente Manuel Allegue Regueiro, cabo de artillería de 24 años, tripulante del torpedero T-2, fusilado por supuesta sedición. O Manuel Calviño Babío, chófer de 38 años, paseado en A Espantosa, bajo el puente del ferrocarril. Su cuerpo apareció junto al de José Moreira Suárez, miembro de UGT al que acogía en casa.

También José Carro Pena, jornalero de 30 años, de la CNT, asesinado a tiros y lanzado a una cuneta, Aurelio Castillo Barreiro, pintor, 32 años, el Dandy, afiliado a la CNT, fusilado el 9 de octubre de 1937. El soldado de la Marina José Edreira Seoane, 21 años, paseado en un monte de Aranga. Manuel Fernández Pérez, mecánico, 18 años, asesinado junto a otros cuatro betanceiros: Bernardo Miño, Antonio Lagares, Camilo Naveira y Francisco Moreno. La mayoría pertenecía a UGT o CNT. Al igual que Tomás Fuentes Velón, Julio Sas Barros, Antonio Maceiras, Antonio López, Manuel Vales, José Rilo, Felipe Veiga, Manuel Ríos Fraga, Juan Moreira, Pedro y Julio Teijo, Pedro Salgado, Luis Naveira, Gerardo Mosquera, Manuel Vázquez, Francisco Fraga, José Maseda Vaamonde, Celestino Veiga o José Vaamonde. La lista la completa Manuel Muñoz, Francisco Barreiro y Manuel Veiga. Más que 36 nombres para una placa.

El Concello instalará un monolito con los nombres de estas 36 víctimas del franquismo, mártires por la libertad y la democracia, en el entorno de la antigua fábrica de curtidos de A Magdalena, recordando la función que tuvo como campo de concentración. El homenaje ha sido aprobado por todas las fuerzas, salvo por supuesto el PP. El pleno aprobó también celebrar un homenaje anual que recuerde a los represaliados por la dictadura, y la reivindicación de las personas que sufrieron la represión en el campo de concentración. Todos los grupos votaron a favor, salvo el PP, por supuesto.


Documentación: La Opinión A Coruña (1 y 2), Antares Pérez Betanzos


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LOS FRANQUISTAS CONVIRTIERON LOS FUSILAMIENTOS DE REPUBLICANOS EN VALLADOLID en un espectáculo público en el que no faltaban los churros y el aguardiente

sangre churros y aguardiente word pressFrente al paredón había una caseta que servía copas de orujo, churros y anisete al público para que confortase la espera. Así animados, los espectadores pasaban un buen rato viendo caer a las víctimas una tras otra, y podían aguantar mejor el frío vallisoletano entre su llegada y el tiro de gracia con el que se despedían hasta el día siguiente. Valladolid era en 1936 una ciudad más bien pequeña en la que todos se conocían. Cuando las víctimas bajaban del camión camino del paredón, los espectadores, hombres, mujeres y niños, intentaban reconocer a los condenados entre comentarios poco compasivos.

El reconocimiento de alguna personalidad pública se comentaba señalándola unos a otros. El máximo interés se centraba en la forma con que estos personajes se enfrentaban a la muerte. Después se comentaba como la faena de un torero y la muerte del toro. “Fulano estuvo valiente” “Mengano dirigió la palabra a los presentes” “Zutano, tan bravucón él, no se tenía en pie…”. El colmo de la expectación se producía cuando entre las víctimas había alguna mujer. Todos los detalles se estudiaban para después difundir por la ciudad: que Vicenta Bermejo se había vestido con el traje de novia para su fusilamiento; que las Doyagüez, madre e hija, iban maquilladas…Se hablaba así de personas, a veces conocidas, a las que fusilaban, caían al suelo ensangrentadas, tiroteadas, muertas ante los ojos de los curiosos. Después podrían leer en el café El Norte de Castilla, en cuya sección “Han sido ejecutados” se daba cuenta exacta de las víctimas diariamente, y con la autoridad que confiere el haber sido testigo en primera fila, ampliar, comentar y hasta rectificar cada detalle con los amigotes.

Los fusilados de San Isidro habían sido acusados de “rebelión militar” y de “ayuda a la rebelión”, y condenados a muerte en juicios cuyos jueces, y los espectadores que se solazaban con el espectáculo de la ejecución, sabían que en realidad eran simples vecinos, civiles desarmados, inocentes de semejantes cargos que los acusadores les endosaban. Eran personalidades públicas, políticos elegidos en las urnas, sindicalistas, intelectuales, obreros concienciados, funcionarios… en total, cerca de 500 personas perdieron la vida en ese lugar, los altos de San Isidro, donde hoy se encuentran las pistas deportivas de un colegio público.


Artículo original de Orosia Castán: Represión franquista en Valladolid


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