LA DESBANDÁ, nazis, fascistas y franquistas asesinaron a miles de civiles inocentes e indefensos que huían por la carretera de Málaga a Almería

desbandá2 word pressLa desbandá fue uno de los mas cruentos episodios de la Guerra Civil. Las milicias obreras sofocaron el golpe del 36 en Málaga y gran parte de su provincia, quedando bajo control republicano, pero quedó aislada del resto del territorio de la República excepto por la carretera de Almería, que era vulnerable al bombardeo marítimo y dificultaba el envío de soldados y provisiones a la provincia.

Queipo de Llano lanzó una gran ofensiva sobre Málaga gracias a la llegada de miles de soldados italianos, 2 regimientos de 3 batallones fuertemente artillados con ametralladoras, morteros y piezas de campaña, unidades completas mandadas por oficiales italianos, y otros miles de legionarios y moros llegados de África. En total 5 regimientos de infantería, 4 compañías de tanques, autoblindados, motoametralladoras, un grupo de artillería de 14,90, 7 baterías, y el apoyo aéreo de escuadrillas de aviones alemanes e italianos de bombardeo, caza y reconocimiento desde la base de Tablada (Sevilla). El avance se hallaba apoyado desde el mar por cruceros fascistas armados con cañones de 203 y 120 mm. Las fuerzas republicanas eran muy inferiores en número, armamento y equipo, vestidos con ropas ligeras y calzados con alpargatas. Los soldados republicanos lucharon con tenaz encarnizamiento, pero no pudieron contener el ataque. El 5 de febrero los fascistas alcanzaron Málaga, el 6 la ciudad fue bombardeada desde el aire y el mar, el 8 Málaga fue ocupada, el 10 llegaron a Motril.

De barrio en barrio, calle en calle, casa en casa la misma frase: ‘Que vienen los moros’. Los temidos regulares de Marruecos arrastraban una fama funesta; llevaban meses cometiendo todo tipo de actos violentos, violaciones, asesinatos, mutilaciones, con sus cuchillos afilados se preparaban a entrar a degüello. Los legionarios del Tercio, sedientos de sangre allanaban las casas y los edificios en busca de la “canalla roja”. La gente gritaba y corría como almas que lleva el diablo. Las palabras de Queipo de Llano retumbaban en su cerebro: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres, sus mujeres por fin han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos”. Con la entrada en la capital cundió el pánico. Málaga ya no era una ciudad, era una carnicería, mujeres saltando por la ventana, olor a carne quemada, fascistas tiroteando por las calles indiscriminadamente a gente indefensa, la gente empezó a correr, muchos civiles optaron por huir por la carretera de Almería.

El resultado fue el caos, ‘La desbandá’. Decenas de miles intentaron huir por un camino en pésimas condiciones. André Malraux escribió “el mundo entero fluía, en este momento, en un único sentido”. Gamel Woolsey, esposa de Gerald Brenan, lo describió así: “Un siniestro rumor, ¡El tercio, que viene el tercio! como si hubieran dicho: Se ha abierto el infierno, Lucifer y su legión están sobre nosotros como una ola fría de horror. Desde la carretera la llamarada roja de Málaga dejaba escuchar a lo lejos los pasos del enemigo que se acercaba”. El alcalde de Málaga Eugenio Entreambasaguas de Unión Republicana, un hombre honesto y justo, valientemente se mantuvo en su despacho. De inmediato fue detenido y fusilado por decisión del “carnicerito” Arias Navarro.

El suceso muestra una estrategia deliberada por dañar a la población civil, y escarmentar a Málaga la Roja. En Guernica las bombas fascistas cayeron sobre 5.000 vascos, pero en la Desbandá más de 150.000 malagueños, en su mayoría mujeres y niños, tuvieron que huir de la ciudad a pie. Los pilotos alemanes, y los italianos entrenados en Etiopía en matar mujeres y niños, ametrallaron y bombardearon a la población civil que huía hacia Almería a lo largo de la carretera que bordea la costa, desde donde los buques fascistas persiguieron en paralelo y cañonearon a la población. La masa de personas que desembocaban de los pueblos de la montaña incrementaba sin cesar la de los que huían por la carretera de la costa hasta llegar a casi 250.000 desplazados. La escuadrilla aérea España, fiel a la República, trató de defender a los huidos con poco éxito. La mayoría de pueblos en el camino hacia Almería no ayudaron a los fugitivos ante el miedo a las represalias posteriores por parte de los sublevados. Los fascistas asesinaron a cerca de 6.000 civiles.

LOS TESTIMONIOS

“Eran militares profesionales, de la Marina o la Aviación sabían que disparaban contra civiles, ancianos, niños, mujeres. Los cruceros Cervera, Baleares y Canarias, y otros de la marina franquista e italiana disparan sus baterías a discreción, caían los proyectiles entre la multitud y contra las rocas de la montaña que la carretera bordeaba, desprendiendo enormes peñascos, las piedras estallaban, caían, aplastaban a hombres mujeres y niños inocentes dejando sus cuerpos despedazados”…“Para ellos era el juego del tiro al plato contra gente que no podía defenderse. No había escapatoria atrapados entre las paredes de roca y los acantilados marinos. El olor a sangre era penetrante, nauseabundo, las nubes de moscas amortajaban los cadáveres, la muchedumbre corría despavorida para guarecerse y esquivar las bombas”…“Era un desperdicio de munición contra objetivos no militares, pero Hitler había dado crédito ilimitado a los franquistas”…”Cada vez que daban en el blanco la oficialidad y marinería celebraban sus hazañas en sus cubiertas. Los veíamos, ellos nos veían perfectamente, estaban tan cerca, sabían que éramos civiles indefensos”.

“Aquello era un terrible infierno, tanta muerte, tanta sangre, tanto desprecio por la vida humana”…“Viejos apoyados en bastones, ciegos con sus lazarillos, paralíticos en silla de ruedas, niños tiernos, bebes en el regazo de sus madres, moríamos de hambre, sed, agotamiento”…”Muchos refugiados andaban descalzos. Los zapatos se deshicieron durante el camino”… ”Cuando pasaban los aviones ametrallando niños, viejos, enfermos, embarazadas, nos levantábamos para correr, atrás quedaban los cuerpos, a veces sus familias no podían parar a atenderles, tenían que seguir corriendo”…“El padre y la abuela cayeron al agua al cruzar el río Chíllar, como iban de los últimos al incorporarse se encontraron rodeados de muertos”…”Entonces se ensañaron con salvajismo los aviones, nos ametrallaban entre los árboles y las malezas, familias enteras sin defensa ninguna vendaban las heridas con pedazos de sus propias ropas”…”Hombres, mujeres, niños, corrían desesperados, maldiciendo al mar, la tierra, al cielo, a la guerra, al fascismo, a todo lo que era causa de su desgracia, a los responsables de sus sufrimientos, al dios que reinaba sobre esa tierra y ese cielo mortíferos”…”Madres obligadas a abandonar a sus hijos o familiares, ya cadáveres, en la cuneta de la carretera, heridos y enfermos que no podían seguir la marcha, llorando y pidiendo una ayuda que nadie puede prestarles, llamando a sus familiares perdidos en ese caminar”.

“Se presentaron bombardeando hasta 5 aviones, me dijeron que me quedara al aire libre tumbado en las zanjas de las huertas, porque si la metralla arrasa, te pasa por encima”…“En un tramo de la carretera apareció la aviación. Cada uno salió para un lado para esconderse, yo me tiré en una hondonada del terreno. A pocos metros un carabinero fue lanzado por una de las bombas, murió en el acto. Un trozo de metralla que dio en mi taleguilla lo he guardado hasta hace poco”…”Era una camioneta cargada de criaturas, apiñadas, llegaron varios aviones, mi madre dijo que todos debajo de un olivo, empezaron a bombardear a los olivos porque sabían que estaban las criaturas allí. Sentí los chillidos y los lamentos. Lo que había allí, aquella sangre, no quería verlo”…”Andábamos sobre todo de día, de noche nos tumbábamos en las cunetas y cuando venían los aviones nos tirábamos al suelo, descalzos, sin alpargatas, nos atábamos trapos en los pies”…”Los pequeños se adentran en los cultivos o comían los restos que dejan otros, andando y comiendo caña de azúcar y lo que cogíamos por el camino”

“Sentí llorar a un niño, una criaturita, con la madre muerta al lado, no se me olvida que llevaba una chaqueta azulina”…”Una niña lloraba sin parar mientras su madre, callada, impertérrita, la tenía agarrada en brazos. Se acercaron, vieron que la madre, con el bebé en brazos, estaba muerta”…”Nunca he olvidado a aquella mujer que, herida por un obús, en medio de un charco de sangre amamantaba y abrazaba a su hijo de 2 meses, mi madre me dijo que me tranquilizara porque de esas cosas íbamos a ver muchas por el camino”…”En el centro de la carretera encontramos muchos bultos y, encima había una niña de no más de 3 años llorando, alrededor su familia, todos muertos”…”Un trozo de metralla le arrancó la cabeza a una niña que llevaba su madre en hombros, la mujer chillando se negaba a soltar el cuerpecito decapitado de su hijita sumergido en un charco de sangre”…”Vi a una mujer muerta al lado de la carretera, en un terraplencito, y un niño de pecho mamándole”…”Angelita llevaba en brazos al bebé de Concha y era incapaz de proseguir. Nos dijo que nos salváramos mi hermano y yo, ella se quedó, seguí andando, cambié de idea y quise volver a recoger a mi hermana, pero ya estaban allí los italianos”…”El llanto de los niños no cesaba, ¡mamá! ¡papá! Los alaridos de las madres que perdían a sus hijos: ¡Ay Juanito! ¡Ay Joselito! ¡Ay Pepita! No hay caso, muy a su pesar debían continuar la marcha pues los fascistas les pisaban los talones”… ”Mi hermano me dijo: Ahí hay una mujer tendida con una cesta de tomates, vamos a cogerlos, ella no los quiere paná, que ya está matá’, pero al acercanos se nos quitaron las ganas, tenía una niña recién nacida mamando en el pecho”.

“Los Junkers alemanes bombardearon un autobús lleno de mujeres y críos y lo hicieron polvo. Otra familia se había metido en una vaguada, todos muertos, una mujer sujetando su estómago, sus ojos abiertos, aterrorizados”…”De entre la multitud surgió una mujer enloquecida que se tiró desde un acantilado para ahogarse en el mar, un hombre disparó su pistola y mató a su familia para luego pegarse un tiro en la sien, nadie tenía piedad de ellos, nadie oía sus suplicas, solo eran unos pobres campesinos, jornaleros, obreros, que levantaban los brazos al cielo implorando clemencia y la única respuesta eran más bombardeos y ametrallamientos”…”Los aviones alemanes e italianos iban y venían en constantes oleadas decididos, lanzaban su lluvia de fuego inmisericorde”…”Cuerpos esparcidos, retorcidos por el dolor de la metralla, la carretera destrozada por el efecto de las bombas, el olor putrefacto que emanaba de los cadáveres mutilados y las vísceras en descomposición era insoportable, el olor que perfumaba la carretera de la muerte”…”La procesión era incesante, un interminable gentío de huérfanos, viudas, niños que berreaban, perros que ladraban, los más viejos no aguantaban más las fatigas, agonizaban abrazados a sus seres queridos”…“La carretera era como una serpiente, la gente se caía, gritos, llantos, lamentos. El que quedaba herido, se desangraba, no había nadie que pudiera acudir”…”Perdí a mis padres, no volví a verles hasta que terminó la guerra”..

“Había multitud de niños pequeños extraviados buscando a sus madres”…“Niños llevando solamente su pantalón, las niñas su vestido ancho, niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados, niños sin zapatos, con los pies hinchados, niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio”…”Los 80 niños del orfanato esperábamos en la acera, apareció un avión, ametrallaba a baja altura, arrojó bombas incendiarias, del grupo de niños quedamos 10”…”Yo iba en un serón que colgaba del animal, me asomaba del capazo y contaba los cadáveres, mi madre me decía que era gente durmiendo”…”Una madre lloraba sobre el cadáver de su hijo, unos niños aterrados no soltaban la mano de la madre muerta, llenos de terrible desesperación, mujeres muertas y sus hijos llorando al pie de las mismas, cogidos a sus vestidos”…”A una mujer se le cayó el niño al río, quería cogerlo, pero el agua se llevó al angelito, tenía 2 o 3 dos o tres años”…“El maestro hacía recuento y con mucha pena decía: ‘Hoy faltan 3; hoy faltan 2’, no podía asistir a tantos, había tanta gente”…”Había un matrimonio con un niño de pecho que se estaba muriendo, luego lo enterraron en un hoyo en la carretera”…”Mi madre preguntaba por mi hermano tocando a los niños que estaban dormidos o muertos, llegó a recoger a 4 niños que lloraban”…”El hermanito preguntaba por la madre y pedía pecho, y mi hermana le decía: ‘Detrás de aquel monte, allí está mamá’. Y llegábamos y mamá no estaba. Y llorar, llorar, el angelito tenía mucha hambre, mi hermana le machacaba cañadú y se lo ponía para que chupara el caldito”.

”Y yo venga a menear al hombre que había allí, pero estaba muerto, porque íbamos destapando a los muertos en las cunetas pensando que quizás sería mi padre”…”Corríamos entre la gente, mi madre conmigo en brazos me apartaba la cara constantemente de la cuneta para que no viera a los muertos”…“Tuvimos que dormir metidas en una calera mientras seguían cayendo las bombas”…”Cada ataque de los aviones o los barcos dispersaba el grupo en busca de refugio. Al regresar a la carretera muchas familias habían perdido a alguno”…”Había personas agotadas que se abandonan a su suerte en las cunetas del camino, en su mayoría ancianos o embarazadas, la abuela decía: Ay, dejadme aquí, que ya no puedo más”…”Una madre lloraba porque se le había perdido su hija pequeña, salió su padre a buscarla, después, su hermano, luego otro hermano, un proyectil los alcanzó y los desintegró, en pocos minutos, desaparecieron todos”…”Cuando salí al puentecito a lo alto de la carretera de La Herradura vimos el panorama más grande de la Tierra, todo lleno de muertos, no se puede describir más que viéndolo, de muertos, de heridos”…”Las caravanas cruzaron Torre del Mar, Vélez-Málaga, Nerja, Almuñécar, Motril, Adra, llevaban 5 o 6 días de viaje, una semana para los más lentos, todos empujados por esa ola gigantesca de seres humanos, de animales, burros, mulas, caballos, cabras, carretas, coches que transitaban por la carretera de gravilla que molía la suela de los zapatos, de las alpargatas, de las sandalias de esparto, descalzos, con los pies hinchados cubiertos de llagas y ampollas”

“El día lo pasábamos escondidos en el monte, escuchando los cañonazos de los barcos y de noche avanzábamos entre sangre y cadáveres”…”Una corriente silenciosa de gentes, andando de noche, yo agarrada a mi mamá que se lamentaba diciendo “¡Ay, que ya he pisado uno!”, andaba otro trocito, ¡Ay, he pisado otro! y así era todo el camino, sembrado de muertos al andar de noche”…”Un proyectil los interceptó. La sangre y los trozos de carne de aquellas personas quedaron esparcidas por todos lados y hubo que taparlos como se pudo, con mantas con trapos, con ropa”…“No teníamos otra defensa que tirarnos al suelo. Si había una mata, nos arrimábamos. No se podía andar, todo el mundo corriendo, tropezando con los muertos. Pero tú lo que querías era correr más y quitarte de la carretera”…”Allí sólo había cachos de criaturas, cachos de bestias, era un cementerio, más de lo que vosotros os podéis imaginar”…“El puente del río Guadalfeo fue volado, el caudal iba muy crecido, los refugiados se adentraron en sus aguas para cruzarlo, algunos incluso de noche, con sus familiares en brazos, muchos murieron ahogados”…”Sentimos como un terremoto, un ruido ensordecedor, terrible, miedo, gritos aterradores de niños, mujeres. En la noche habían abierto las compuertas de la presa, bajaba una riada enorme que se llevó a cientos de personas, se ahogaron, enterradas entre el barro y los cascotes, murieron miserablemente, sus huesos cubren el trayecto, allí siguen bajo el asfalto de la nueva autovía”

Cuando los refugiados llegaron a Almería se cobijaron en las aceras, el puerto, fábricas, almacenes. La aviación franquista bombardeó la ciudad provocando decenas de muertos. “Como si no fuera bastante haber bombardeado y cañoneado a esa procesión de campesinos a lo largo de su caminata interminable, cuando el pequeño puerto de Almería estaba atestado de gente refugiada, los aeroplanos fascistas desataron sobre la población un nutrido bombardeo. Cuando se habían alejado los aviones, levanté del suelo los cadáveres de tres niños. La calle parecía una verdadera carnicería” (Norman Bethune).

Balbino Santos Oliveira, obispo de Málaga, pronunció un emocionante tedeum solemne de agradecimiento al glorioso ejército nacional por haber liberado Málaga del “ateísmo dictatorial ” Se hicieron presentes en la catedral las autoridades civiles y militares que de rodillas comulgaron demostrando así su inmenso amor por Dios. El obispo con un hisopo asperjó con agua bendita la tierra mancillada por la “canalla roja”.


Wikipedia, Vimeo: Pantalones a la luna, Eldiario.es (1 y 2. Néstor Cenizo), Público (David Bollero), Diario Sur (1 y 2. Elena De Miguel), El Confidencial (Agustín Rivera), Rebelión (Carlos de Urabá), El Español (Pablo Gambero), López Cuenca


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RECORDAMOS A CONCHA MONRÁS, FUSILADA POR LOS FRANQUISTAS en 1936 junto a otros republicanos oscenses. Su marido Ramón Acín había sido ejecutado 2 semanas antes

Conchita MonrásConcha, nació en Barcelona en 1898, llegó a Huesca muy pequeña con sus padres, Joaquín Monrás, catedrático de Literatura, y María Casas. Concha era enérgica, independiente, libre, adelantada a su tiempo. Pero una buena hija que acabó sus estudios de piano. Se casó y vivió en Huesca con Ramón Acín, profesor de Dibujo en las Escuelas Normales, muy relacionado con la intelectualidad progresista, Lorca, Buñuel y otros muchos, un artista anarquista con el que vivió momentos apasionantes durante 13 años de compañerismo, complicidad y un común concepto de una vida de esperanzas y riesgos. Tuvieron 2 hijas, Katia y Sol, eran una familia feliz, poco convencional, ejemplar en cuanto al trato y la relación, demasiado modernos ante la sociedad local por la militancia anarquista, las aficiones familiares, el campo, baños en el río, excursiones, deporte, la felicidad, el buen carácter.

Los padres odiaban la violencia y educaron a sus hijas en casa. Conchita leía, dibujaba con ellas, interpretaba a Mozart o Chopin, en un aire cultural de lo clásico a lo moderno, tertulias, ideas museísticas, clases de esperanto. Creían en un mundo sin ataduras ni crueldades, Ramón luchaba por un mundo más justo y su mujer, armónica, atractiva, sonriente, centelleante, inteligente en temas sentimentales, políticos, económicos, enamorada de su marido, le acompañaba entusiasmada, compartía la vida plenamente con él, mantenía el equilibrio en el hogar. Ramón, delegado de la CNT, daba clases gratuitas a los obreros de la ciudad. Cuando fue encarcelado por algún artículo periodístico o reunión prohibida, Conchita le complementaba.

Fermín Galán, gran amigo de la familia, expresó con emotividad: “Me maravillan él, su mujer, sus niñas ¡Su casa entera! ¡Acín ha encontrado la compañera! ¡Ha tenido suerte!”. En 1930, Fermín Galán fracasó en su sublevación republicana junto a García Hernández. Ramón tuvo que huir hacia Francia dejando aquí a su familia. Conchita se quedó en Huesca y muchas tardes cogía a una hija de cada mano y marchaba a las Mártires a rendir tributo con flores sobre la tierra donde Galán había sido fusilado.

Con la llegada de la II República Concha y las niñas se reencontraron con Ramón que fue recibido por una multitud entusiasmada. Pero los fascistas acabaron trágicamente con la armonía de una familia presidida por el amor, la libertad y la generosidad. Huesca, que había votado masivamente a la izquierda, quedó en manos de los sublevados. Empezaron las detenciones y fusilamientos de republicanos. El 6 de agosto de 1936 un grupo de falangistas fue a buscar a Ramón, que se entregó para que dejaran de golpear y maltratar a Conchita.

El matrimonio fue encarcelado. Esa noche Ramón Acín fue fusilado con otras 130 personas en las tapias del cementerio. Conchita, presa en una celda sin luz y sin colchón, fue fusilada el 23 de agosto con otras 138 personas. La horrenda matanza silenciada hasta la actualidad, ha sido rescatada por Víctor Pardo y Manolo Benito: “La dantesca historia de las desgraciadas víctimas de la saca del 23 de agosto, salvajemente apaleadas, torturadas y finalmente linchadas hasta la muerte. Entre los asesinos sobresalía uno que, manchada su camisa de sangre y armado con un gran cuchillo de matarife, se ufanaba de no haber malgastado balas”.

La casa familiar fue saqueda, robada, desmantelada. Katia y Sol quedaron huérfanas y desoladas, condenadas a la ausencia de unos padres que tanto las habían amado. Nada pudo, sin embargo, arrebatarles la preciosa herencia de la dignidad, el ejemplo de la coherencia y la ética, siempre han guardado la memoria fresca del ideario paterno, mantuvieron el espíritu de sus progenitores, el sentimiento de ser diferentes, y subsistieron con ese fondo de tristeza que invade a cuantos les ha sido pisoteada la vida.

Max Aub escribió en La gallina ciega: “No cuenta la multitud donde los vecinos –esos terribles vecinos españoles– denunciaron a troche y moche ¡Ay, Ramón Acín, fusilado y fusilada su mujer por culpa de sus buenos vecinos de Huesca”.


Documentos originales: Antón Castro (Lola Campos), Cartujerías (recomendada), Fundación Acín. La fotografía es original de la Fundación Ramón y Katia Acín.


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EN VALCALDERA (NAVARRA), 52 REPUBLICANOS FUERON FUSILADOS en agosto de 1936, POR CRIMINALES FRANQUISTAS, con la bendición de la iglesia católica

pintura de josé ramón urtasunAmaneció el 23 de Agosto de 1936, domingo, bochorno, calor, en Pamplona rezos, plegarias, cantos, rogativas, y solemne procesión de la Virgen del Rosario, Santa María la Real del Sagrario, pidiendo fuerza y valor a las tropas fascistas y los requetés navarros, para su triunfo en el frente de batalla, y para salvar a España de la deriva republicana. Participaron gremios, asociaciones, cofradías, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, Se dijo que se iban a poner en libertad a 52 presos, en su mayoría vecinos de Pamplona, personas asociadas a sindicatos o partidos de izquierda. La realidad fue la contraria, tanto el Ayuntamiento de Pamplona, como el gobernador civil y la Iglesia sabían que se iba a producir una “saca” de la cárcel de Pamplona. La Junta de Guerra, hombres fervientes católicos, dieron carta blanca a requetés y falangistas para sanear Navarra de rojos y masones.

Esa tarde, un funcionario de prisiones en el patio de la cárcel leyó una lista de nombres para que salieran al exterior. Allí, requetés y falangistas tras atarles de 2 en 2 los brazos a la espalda, les obligaron a subir a 2 autocares, enfilaron el camino de las Bardenas, los presos en los asientos delanteros, detrás empuñando los fusiles sus verdugos, dispuestos a disparar ante cualquier conato de rebeldía a aquellos desgraciados, que habían soñado con una sociedad más justa. En el término de Caparroso viraron hacia un terreno árido a unos 70 Km de Pamplona. Entonces los encerraron hasta la noche.

Ese 23 de agosto, El obispo de Pamplona Marcelino Olaechea, tras participar en actos de exaltación falangista, bendición de bandera, besamanos, canto del Cara al sol, calificó el “Alzamiento Nacional como Cruzada”. No solo no se opuso, fue uno de los principales artífices del monstruoso crimen que se estaba cometiendo en nombre de Dios, envió a aquella salvajada que se celebraba en Valcaldera a varios sacerdotes, entre ellos el clérigo paramilitar Pascasio Osácar, y Antonio Añoveros, años más tarde obispo de Bilbao, para prestar auxilios espirituales a los condenados a muerte.

Al caer la noche comenzaron las primeras descargas de los fusiles que truncaron la vida de los 52 presos. Los fusilaron de 10 en 10. Hubo gritos histéricos de desesperación, presos que lloraban en silencio, ofrendando sus lágrimas a sus seres queridos. Los verdugos llevaron a rastras por el suelo a presos, derrumbados sin conocimiento por la tremenda tensión, para rematarlos a tiros. La víspera de aquella cruel matanza se había abierto una gran fosa común de 3,5 metros de ancho por 7 de largo en la corraliza bardenera de Valcaldera, en el municipio navarro de Cadreita. Allí fueron a parar todos.

Pero Honorio Artera, acordeonista de la peña La Veleta, consiguió romper las cuerdas que lo ataban a su compañero, echó a correr, una bala le alcanzó en una pierna, pero huyó, era de noche, se subió a un árbol mientras lo buscaban, remontó el río Aragón, llegó a los Pirineos, pasó a Francia, regresó a Cataluña y se enroló en el bando republicano; refugiado en Francia, fue capturado y encarcelado en el campo de concentración de Saint Cyprien; luchó contra Hitler con la resistencia francesa. Su nieta, Chantal Estrade, fue una de las lanzadoras del chupinazo de San Fermín en 2015.

La Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA) sigue buscando los restos de las víctimas: “¿Dónde están nuestros muertos? no se puede entender que después de tantos años sigan desaparecidos, mayor crueldad no se puede cometer, el estado español es responsable, las instituciones navarras y la Justicia deben ayudar a localizarlos. Nadie puede perdonar a quien no te ha pedido perdón, hasta ahora ni la Iglesia ni los asesinos lo han hecho”.


Documentos originales en: Pamiela (Galo Vierge. Los culpables. Pamplona, 1936), Europa Press, AFFNA (1, 2 y 3), orreaga fundazioaeldiario.es (Garikoitz Montañés), eitb. También en la obra de Iñaki Egaña: Los crímenes de Franco en Euskal Herria, 1936-1940


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EMILIANO BAJO IGLESIAS, ALCALDE REPUBLICANO DE MIRANDA DE EBRO, asesinado por fusileros franquistas el 18 de septiembre de 1936

Emiliano Bajo Iglesias word pressEmiliano Bajo Iglesias, nació en Miranda de Ebro el 20 de julio de 1889. Hijo de Zoilo y de María. Tras unos años en Cuba se asentó como sastre en Miranda. Casado con Natalia Quecedo tuvo 2 hijos. Era una persona culta, buen orador, militaba en Izquierda Republicana, tenía pasión por la cultura y el teatro. Con la proclamación de la 2ª República fue elegido concejal en Miranda y en 1936 fue elegido alcalde de la ciudad. Trabajó en paliar el paro obrero, en la construcción del Instituto de Enseñanza Media, la parcelación del “Prado”, la construcción de alcantarillado en las calles Pi y Margall y Castillo, aceras en Ramón y Cajal y Joaquín Costa, aguas corrientes para los barrios de las Matillas y Californias, iluminación pública, potenciación de las ferias y una primera feria del automóvil, mejoras en el cuerpo de Bomberos, estabilización en los precios de los artículos de primera necesidad. El 23 de mayo de 1936, Emiliano Bajo sufrió un atentado por parte de un sujeto de la CEDA que le clavó un cuchillo en la espalda.

En las fechas del golpe fascista del 18 de julio, Emiliano participó en el Comité de defensa de la ciudad en la Casa del Pueblo. Los responsables de adquirir armas en Eibar, el concejal Isidoro García de Albeniz y otros 2 mirandeses fueron interceptados por los golpistas y fusilados en agosto de 1936. El enfrentamiento el 19 de julio entre los leales a la República y los golpistas que venían desde Burgos se saldó con la toma de la ciudad por los golpistas. Algunos republicanos huyeron por la orilla del Ebro y fueron tiroteados por falangistas comandados por el cura de Zambrana a la altura del paso de la Revenga.

La represión sobre la población comenzó con fusilamientos en el paraje de La Arboleda. El alcalde Emiliano Bajo, varios concejales del Frente Popular y milicianos que defendieron la ciudad fueron trasladados a la Prisión Central de Burgos. Los franquistas asesinaron al diputado por Vizcaya Vicente Fatrás, al concejal socialista Isidoro García de Albéniz, el concejal socialista Ricardo Barrio y el concejal de Izquierda Republicana Francisco Mardones. En los pueblos cercanos los detenidos eran llevados al cuartel de la Guardia Civil, se les tomaba declaración mediante una brutal paliza, eran encarcelados en los bajos del ayuntamiento 2 o 3 días, los sacaban de la cárcel y eran fusilados y enterrados en fosas comunes, como La Pedraja, Estepar, Pancorbo, Zambrana, Sobrón, La Pilastra, Bayas, Armiñon…

El 7 de septiembre se celebró el juicio sumarísimo contra el alcalde Emiliano Bajo y otras 51 personas. Emiliano y otros 42 serian condenados a muerte por “Auxilio a la Rebelión”; otros 2 hombres fueron condenados a reclusión de 15 y 20 años respectivamente; y 5 mujeres serían condenadas a 7 años de cárcel en Saturrarán, entre ellas Natalia Quecedo, la mujer del alcalde.

El 18 de septiembre de 1936, Emiliano Bajo y los 42 condenados, fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento en el patio de la Prisión Central de Burgos, después trasladados hasta el cementerio de San José y enterrados en una fosa común, donde permanecen 81 años después. Ningun gobierno “democrático” ha recuperado sus restos, ni se ha anulado el juicio ilegal por el que fueron condenados, ni reparado su honor, nadie ha sido juzgado por aquel crimen, el tiempo pasa y la impunidad permanece.


Artículos originales: Miranda de Ebro en la Memoria (jmgnozal), Marginados en la Historia (Eduardo Montagut Contreras), Wikipedia, Eco Republicano (Luis Egea)


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CASTO PRIETO CARRASCO, REPUBLICANO, alcalde de Salamanca, médico, catedrático de anatomía, ASESINADO EXTRAJUDICIALMENTE POR CRIMINALES FRANQUISTAS

CASTO PRIETO CARRASCO word pressNació en Sequeros, (Salamanca) en 1886, hijo de José María Prieto y María de la Concepción Carrasco. Huérfano desde niño, fue criado por sus abuelos en Salamanca. Licenciado en Medicina por la Universidad de Salamanca, se casó con Ana Carrasco, de Valverde del Fresno (Cáceres), donde se trasladó para ejercer su profesión, tuvieron 4 hijos. En 1915 obtuvo el título de doctor, en 1919 ingresó por oposición en la Beneficencia Municipal de Salamanca. Denunció la pésima situación de la sanidad municipal y se mostró partidario de una socialización de la beneficencia pública. En 1928 obtuvo plaza en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca como catedrático de Anatomía.

Acompañó a Miguel de Unamuno en la proclamación de la República el 14 de abril de 1931 desde el balcón principal de la Casa Consistorial de Salamanca. Era dirigente de Acción Republicana, y salió elegido concejal de la Conjunción Republicano-Socialista. En diciembre de 1931 fue elegido alcalde, desde donde mostró conocer en profundidad la realidad de Salamanca y su provincia. Programó la reforma de la hacienda municipal, la urbanización planificada de la ciudad, la mejora del abastecimiento y saneamiento de las aguas, la lucha contra el paro obrero mediante las obras públicas y la construcción de escuelas en los nuevos barrios. Como presidente de Acción Republicana y luego de Izquierda Republicana abrió el partido a las clases medias y obreras.

En febrero de 1936, el Frente Popular ganó las elecciones en Salamanca. Prieto volvió a ser alcalde y diputado de Izquierda Republicana. Cuando estalló la rebelión fascista del 18 de julio, Prieto y el presidente de la Federación Obrera, el diputado socialista José Andrés y Manso confiaron en la promesa de fidelidad del comandante Manuel García Álvarez, sin embargo los felones traicioneramente se hicieron con el control de la ciudad. Por orden del comandante militar, Casto Prieto y José Andrés y Manso fueron conducidos a la prisión de Valladolid, pero ambos fueron asesinados extrajudicialmente en una cuneta de la carretera del monte de La Orbada, a unos 30 kilómetros de Salamanca. Su muerte fue una de las causas de que Miguel de Unamuno cambiara de actitud respecto a los sublevados.

Su familia quedó en una situación económica muy precaria. Terminada la guerra, en 1942, Indalecio Prieto, en su libro Palabras al viento, se preguntaría por las razones del asesinato de Prieto Carrasco: “¿Qué delito purgó, al ser asesinado, el ilustre catedrático de Anatomía de la gloriosa Universidad, don Casto Prieto Carrasco? Ser republicano.”

Prieto había elaborado a lo largo de 1935, por encargo de la Facultad de Medicina, 2 ponencias para el X congreso de la Sociedad Internacional de Historia de la Medicina, Dos estudios sobre la enseñanza de la medicina en la universidad de Salamanca. El vicerrector de la Universidad logró ocultar y salvar un ejemplar, y en 1986 la Universidad de Salamanca publicó las dos ponencias de Casto Prieto Carrasco para el congreso de la Sociedad Internacional de Historia de la Medicina.


Documentos en: Wikipedia, Salamanca 24 horas, Ver también la biografía de Casto Prieto Carrasco elaborada por Severiano Delgado Cruz y Javier Infante Miguel-Motta


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ENCARNACIÓN MAGAÑA Y SUS 7 COMPAÑEROS fueron fusilados en Almeria por franquistas, por difundir partes de la BBC sobre el transcurso de la 2ª guerra mundial

Encarna Magaña word pressNació en Tabernas en 1921, hija del José, jornalero y Dolores, ama de casa. Su padre murió en accidente laboral en 1922 y 4 años después perdería a su madre, siendo adoptada por Rafael García, que falleció en 1936, y Epifanía Córdoba. Era muy popular, recordada como divertida, educada, guapa, inteligente y noble, estudió hasta secundaria, trabajaba en la librería inglesa y destacó por su entusiasmo, sus inquietudes políticas, intelectuales.

Luchadora republicana desde temprana edad, cuando estalló la guerra, la joven Encarnita con 15 años ingresó en las Juventudes Libertarias, fue secretaria de Mujeres Libres. Realizó actividades de agitación, propaganda, intendencia, apoyo en los frentes. Al final de la guerra fue detenida y liberada en 2 ocasiones, cuando trataba de huir a Alicante, y de nuevo por su unión marital al republicano José Hernández Ojeda, delegado de Orden Público y Abastos, y por posesión de cuadernos y libros de la CNT, y cuartillas donde se criticaba el bombardeo alemán a Almeria por a Hitler.

La victoria de los aliados en la 2ª Guerra Mundial era una esperanza para los republicanos, la fuente de información eran los partes sobre la guerra de la BBC de Londres, ampliamente difundidos en España, y que llegaban a Almeria a través del consulado inglés. En los primeros años de la dictadura Encarna participó en un grupo dirigido por Joaquín Villaespesa, que traducía, copiaba y distribuía estas noticias, pero los franquistas eran socios de Alemania e Italia. En 1941, el Gobernador Militar ordenó el procesamiento de ella y 116 compañeros. En abril de 1941 se inició una parodia de consejo de guerra. El sumario, o “parte inglés” les inculpaba de intrigar y querer favorecer la victoria de Inglaterra y la URSS en la II Guerra Mundial, para propiciar un cambio de régimen en España. Se les acusó de “autores de un delito de adhesión a la rebelión, como parte de una organización clandestina de tipo marxista para la propaganda, la agitación, acción y el socorro rojo”.

En Almeria, Falange y Guardia Civil pugnaban para hacer “méritos”, la falange quería eliminarlos y puso la excusa de los partes de guerra. La causa fue inquisitorial, los métodos para obtener declaraciones llegaron a la violencia o tortura, algunos presentaban toda clase de contusiones por todo el cuerpo y fracturas de huesos. El tribunal dictó dictó 4 sentencias de cadena perpetua y decenas de largas condenas a 101 encausados. Contra Encarnación Magaña, secretaria de la organización, y 7 de sus compañeros, Joaquín Villaespesa, Cristóbal Company, Francisco García, Antonio González, Juan Hernández, Diego Molina y Francisco Martín se dictó pena de muerte.

El 11 de agosto de 1942 llegó “La Leona”, el camión de transporte de presos para su fusilamiento en las tapias del cementerio de Almería. Llegado el momento Encarna Magaña se negó a recibir la comunión igual que el resto de sus compañeros excepto Joaquín Villaespesa. La joven besó uno por uno a sus compañeros, con orgullo sin lágrimas en los ojos. Se alineó junto a ellos, sus ultimas palabras fueron” ¡Tirad al corazón! ¡Matadme! Sonaron las descargas, los 8 cuerpos cayeron fulminados al suelo. Los cadáveres fueron arrojados a una fosa común. Nadie pudo velarlos en intimidad. Encarnación tenía 20 años.


Documentos originales: Público (Alejandro Torrús). Cultura en Andalucía (José Miguel Naveros). Todos los nombres (Sofía Rodríguez López), del libro Memoria Viva de Andalucía”. Junta de Andalucía (2011) pag. 224-225. Diario de Almería


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HIGINIO CARROCERA, EL MILICIANO ANARQUISTA QUE NUNCA RECULABA, condecorado por su heroica defensa de El Mazucu, fusilado por los fascistas el 8 de mayo de 1938

Higinio Carrocera word pressHiginio nació en Barros (Langreo) en una familia obrera, trabajó en el campo y como metalúrgico en Duro Felguera afiliándose a la CNT. La Felguera y Gijón, eran bastiones anarcosindicalistas en cuyo ambiente se formó Higinio. Participó activamente en todas las luchas sociales, siendo detenido muchas veces, desde los años 1930, y después con la República.

Al comenzar la Guerra Civil participó con la CNT y la FAI en la toma del cuartel de la guardia civil de La Felguera, y el 20 de julio, con 400 anarcosindicalistas, tomaron Gijón y sus 3 bastiones facciosos, la fábrica de gas, el cuartel de la guardia civil, y el fuerte del cerro de Santa Catalinael. El 21 de agosto, tras combates encarnizados, encabezó la captura del cuartel de zapadores de El Coto y Simancas. El arrojo de Higinio fue vital y evitó una masacre, ordenando a gritos acabar con la matanza, ya que debían salvar a militares republicanos presos en el interior del cuartel. Higinio Carrocera se convirtió en un miliciano intrépido cuya leyenda le precedía, por su capacidad para la dirección de la batalla, su empeño en evitar represalias entre los enemigos capturados, la captura de preciado armamento, su habilidad para moverse con agilidad por todos los frentes. Fue el responsable de la voladura del puente sobre el Nalón entre Muros y Soto que detuvo el avance franquista por el Occidente.

En Langreo formó un batallón de unos 500 combatientes, el 24 de agosto en Salas frenó a las columnas franquistas que avanzaban desde la costa gallega por Malleza y Mallecina, y con astucia, dinamita y coraje las hicieron retroceder hasta San Martín de Luiña. Después en Villafría fue herido de gravedad, pero se recuperó y se unió a los esfuerzos por parar a las columnas que se dirigían a Oviedo, Fue destinado 6 meses a Belmonte poniendo en graves aprietos las comunicaciones de los facciosos.

En septiembre de 1937 los franquistas arremetían con fuerza tras tomar Santander. Higinio y la 192 brigada móvil a su mando les hicieron frente. El día 8 las brigadas fascistaa avanzaban desde Llanes tratando de forzar las posiciones leales del desfiladero del Mazucu. Los franquistas disponían de 33.000 hombres apoyados por los bombardeos del Almirante Cervera, y por un impresionante número de aviones de la Legión Cóndor, cazas y bombarderos Heikel 46. Su ímpetu fue frenado en seco por las fuerzas republicanas, que aunque no superaron nunca los 6.000 efectivos, derrocharon coraje y heroísmo conteniendo durante 15 durísimos días la poderosa maquinaria de guerra fascista y retardando la caída del frente Norte. El papel de Higinio Carrocera fue decisivo, los que lucharon a sus órdenes lo bautizaron como ‘El héroe del Mazucu’. En octubre seguían combatiendo en Cangas de Onís.

El 3 de octubre se concedió a Higinio Carrocera la Medalla de la Libertad, pero no acudió a recogerla, comunicó por teléfono que las medallas “están en las trincheras”. Pero la resistencia era imposible, el frente del Norté cayó, era la desbandada. Higinio decidió embarcar el último, siendo capturado, conducido a La Coruña y a la cárcel de Oviedo. Acusado de “rebelión militar” los franquistas quisieron aprovechar su valor y capacidad militar, y trataron infructuosamente de captarlo para sus filas. Fue condenado a muerte en una farsa de juicio.

Higinio escribió a sus compañeros: “Me ha correspondido La Filomena en el Consejo de Guerra, pero no me importa, es un orgullo morir por la libertad, una causa justa y noble”. Se arrancó 4 piezas de oro de su dentadura para que se las hicieran llegar a su madre. Delante del pelotón Higinio arengó a los soldados exculpándoles “del acto criminal que vais a cometer, los oficiales son los únicos responsables, quizás algún día tengáis que enfilar vuestros fusiles contra ellos. ¡¡Viva la CNT, viva la libertad!!”. En esa misma jornada fueron ejecutados 30 prisioneros de un total de 259 cuyos asesinatos se fueron dosificando durante esos días. A las 5:30 de la mañana del 8 de mayo de 1938 los franquistas fusilaron en el cementerio civil de Oviedo a un hombre extraordinario, el anarcosindicalista Higinio Carrocera Mortera, tenía 30 años.


Documentos originales: El Comercio, (M. Gutiérrez), La Marea (Félix Población), Atlántica, Jesús Aller, Antón Saavedra. Agradecimiento muy especial a Fernando Romero, periodista ovetense que ha rescatado la figura del Héroe del Mazucu en su libro Caerán bajo la espada. Higinio Carrocera, la lucha de un anarquista, publicado por la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo


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