CAÑIZA MÁRTIR, CINCO REPUBLICANOS DE LA LOCALIDAD ASESINADOS por los franquistas en 1936

Cañiza Mártir word pressEn 1936, los rebeldes apenas tenían oposición en Galicia, pero aquellos que representaban instituciones democráticas, como miembros del consejo municipal, o miembros de partidos políticos de izquierda o republicanos fueron arrestados, juzgados, condenados a muerte o simplemente asesinados.

Cañiza, Pontevedra, en el sur de Galiza, tiene sus propios vecinos mártires asesinados por los franquistas. Al producirse el golpe de estado, los Republicanos recibieron instrucciones del gobernador civil de formar un comité de defensa y de irse a Pontevedra, pero no pasaron de Ponteareas ante el avance de los militares. Volvieron al pueblo, y cuando los sublevados entraron en la Cañiza, no hubo ningún enfrentamiento, sólo represión por parte del bando franquista.

En Septiembre 24 vecinos fueron encarcelados y juzgados en consejo de guerra, acusados del “delito de Rebelión”. Fueron condenados a muerte 5 de ellos, pero a María Purificación Gómez, la única regidora en la Galicia de la época le fue conmutada la pena por reclusión perpetua. Probablemente salvó la vida porque había sospecha de que pudiera estar embarazada. Todos ellos eran buenas personas, idealistas, nunca hicieron mal a nadie, sólo habían sido culpables de tener un sueño y de ser leales a la República y a la legalidad. Sus nombres eran:

Justo Moure Giráldez nació el 19 de agosto de 1908. Hombre de conducta recta apreciado por sus conciudadanos. Su crimen consistió en ser teniente de alcalde y miembro del partido socialista de A Cañiza, tenía 27 años, mujer y 3 niños muy pequeños, y era propietario del Bar El Paraíso. Fue acusado de dirigir el comité de defensa y de ser un líder destacado. Como el mismo contó, no entendió su juicio, condena y fusilamiento.

Jesús Eugenio Pérez Pérez era natural de A Cañiza, socialista y maestro de la parroquia de Achas. Un miembro destacado del partido socialista en el municipio de A Cañiza y activo en su militancia. Murió con 49 años dejando mujer y 5 niños.

Tirso Servando Justino Gómez, nació el 1 de febrero de 1887, era natural de Ribadavia, vecino de A Cañiza, presidente de Casa del Pueblo y miembro destacado del partido. Era industrial latonero, profundamente preocupado por las mejoras en las condiciones de trabajo de los trabajadores. Luchador y firme defensor de la República. Fusilado a los 49 años de edad, dejando mujer y 3 niños mayores.

Antonio Mojón Vázquez, nació el 10 de octubre de 1915 en A Cañiza. Socialista y maestro. El más idealista de los 4 y el más joven. Estaba convencido de que la enseñanza era el verdadero camino de la libertad para las personas. Era el más temido por sus verdugos, la cultura era un peligro real. Fusilado a los 21 años dejando padres y hermanos.

Fueron asesinados a las 16 horas del 31 de octubre de 1936 en el Castillo de Castro en la ciudad de Vigo, muy cerca de donde ahora se levanta la Cruz do Castro de Vigo, monumento fascista que se mantiene en pie después de que el Tribunal Superior de Galicia revocase la sentencia del juzgado de Vigo que ordenaba su retirada tras el recurso de la administración local.

El caso de Benjamín Malvar García todavía es más triste. Nació el 3 de febrero de 1902 y había sido asesinado el 10 de octubre de 1937. Era zapatero, natural de Mondariz, vecino de A Cañiza. Apareció muerto en una zanja en la cima del Confurco en Ponteareas. Dejó mujer y 4 hijos.

La sentencia de muerte fue una estafa de juicio como todos los que se celebraron con la única intención de aniquilar a los enemigos del fascismo. Los juicios fueron ilegales, por lo tanto deben ser anulados por el actual gobierno democrático, que hoy tiene la obligación de defender los derechos de los hombres y mujeres que han sufrido la represión de una organización criminal. Para que ninguno de ellos sea olvidado y para que todos sepan que la lucha por los republicanos reprimidos continúa, Cañiza Republicana no dejará de recordarlos.


Documentación: Eldiario.es (Miguel Pardo). Les nostres víctimes. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Nomes e voces. Cañiza Republicana


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ESTEBAN URKIAGA BASARAZ, comandante del ejército vasco, periodista, poeta, FUSILADO POR LOS FASCISTAS EN 1937

ESTEBAN URKIAGA BASARAZ word pressEsteban Urkiaga Basaraz, conocido como Lauaxeta, nació en la Erriko Taberna de Laukiz, Bizkaia, en 1905, pero pronto la familia se trasladó a Mungia. Estudió en los jesuitas de Durango, donde adquirió un fuerte espíritu religioso. Allí fue compañero de uno de los gigantes de la cultura euskaldún del siglo veinte, Jokin Zaitegi. Se creó un grupo con otros intelectuales vascos importantes de la época, Andima Ibinagabeitia o P. Mújica. Esteban conoció desde Cicerón o Sófocles, hasta Shakespeare, a los clásicos de la lengua castellana, inglesa, francesa, alemana, portuguesa o catalana, y comenzó a escribir y a publicar en la revista Jesusen Biotzaren Deya. Auténticos cultivadores de la lengua vasca, la conciencia política no tardaría en despertar.

A los 21 años Esteban pasó a Oña a completar sus estudios. Después continuó su formación literaria y política, publicaba traducciones de poemas en el diario Euzkadi, los nuevos vientos en la vida cultural vasca dieron a conocer su nombre por todo el pais vasco. En 1930 la sociedad Euskaltzaleak organizó el primer día de la poesía, Olerti Eguna, impulsada especialmente por José Ariztimuño, Aitzol, sacerdote católico, uno de los 16 religiosos vascos leales a la República fusilados por los franquistas. El primer premio fue para Lauaxeta, que comenzó a influir decisivamente en la vida cultural, social y política vasca, con sus libros, poemas, artículos en prensa en el diario Euzkadi, con su página Azalpenak. El trabajo de Esteban Urkiaga a favor de la lengua vasca fue trascendente.

Fue miembro de la asociación de escritores en lengua vasca Euzkel Idazleen Batzarra, de la Asociación Vasca de Acción Social Cristiana, la Asociación de Estudiantes Vascos, Euzko Ikasle Batza, y del grupo Mendigoizaleak. Su postura ante la cuestión social entendía la colaboración entre trabajadores y patronos, según la doctrina social de la iglesia de la encíclica de León XIII “Rerum Novarum”.

Fue agitador sindical entre los baserritarras, a los que instaba a afiliarse en Solidaridad de Trabajadores Vascos, participó en cursos, conferencias, debates y mítines. Se centró en la juventud, en la mujer y en el sindicalismo agrario. Entre sus actividades “a favor de la patria”, colaboró con el Colectivo de Mujeres Vascas Euzko Emakume Batza, que llegó a reunir a más de 30.000 mujeres, conscientes de la importancia de la mujer como transmisora de valores, ideología, lengua, religión, costumbres. Al llegar la guerra civil, fue nombrado Comandante de Intendencia de los batallones de gudaris.

Esteban Urkiaga fue detenido el 29 de abril de 1937 en Guernica acompañando a un corresponsal de La Petite Gironde como traductor, para mostrar los efectos del bombardeo de la ciudad por la Legión Cóndor. Condenado a muerte, Esteban fue fusilado contra la tapia del seminario viejo de Vitoria el 25 de Julio por un pelotón fascista. El sacerdote Moreno, que conoció en Oña, dejó testimonio de los últimos momentos del poeta: “Esteban Urquiaga, sereno y cristianísimo, sumergido en la apacible dulzura de nuestra Santa Fe a través del Nuevo Testamento, diariamente rumiaba en la lentitud de las horas de cárcel, horas grises, sin objeto, eternas… ¡Jesús vida. Jesús, el único!”.

El colectivo Ahaztuak estima que 196 personas, entre nacionalistas, comunistas, anarquistas y representantes elegidos en las urnas, fueron ejecutadas entre los años 1936 y 1977 por los franquistas en la parte trasera del camposanto de Santa Isabel de Vitoria. A todos ellos el Ayuntamiento gasteiztarra les rindió un sentido reconocimiento, una ofrenda floral frente al busto de Lauaxeta, ya que en el convento de las Carmelitas permaneció encarcelado este prolífico impulsor de publicaciones, poesía y teatro, en euskera.


Documentación: Hotsak, Gobierno vasco. Noticias de Álava (Carlos GonzálezJosé Agurtzane Salazar y Ramón Gómez). Pérgola, Bilbao (Esteban Antxustegi Igartua). Aunamendi


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LOS ASESINATOS DE REPUBLICANOS por elementos franquistas en ESPINOSA DE LOS MONTEROS durante la guerra de España

Fosas Espinosa de los Monteros word pressEl municipio de Espinosa de los Monteros quedó partido en 2 al comienzo de la guerra, quedando la mayor superficie del término en la zona republicana, pero los sublevados se hicieron con el control del casco urbano, donde la represión franquista, durante y después de la guerra, fue feroz. Recientemente se han exhumado 2 fosas en la ciudad. En el blog Las merindades en la memoria, se da cuenta de la identidad de las personas encontradas.

En la 1ª fosa aparecieron los restos de 9 hombres, todos boca abajo para que fueran al infierno, con fracturas en el cráneo por entrada de bala, muchos muestran roturas de huesos de piernas y brazos por efecto de golpes cuando fueron torturados. Fueron asesinados el 20 de octubre de 1936, y podrían ser:

Laureano Fernández Gómez, de 64 años, soltero, labrador de Barcenillas del Cerezo (Sotoscueva). Desaparecido ese 20 de octubre.
Basilio Gómez Fernández, de unos 40 años vecino del municipio de Espinosa. Fue visto por última vez el 12 de octubre de 1936. Se presume que fue paseado, fusilado y enterrado en la fosa junto con los otros espinosiegos.
Francisco Laso Ruiz, de 40 años. Desaparecido, vecino de Espinosa, de quien no se volvió a tener noticia desde el 18 de octubre de 1936.
Aurelio Lavín Ortiz, de unos 48 años, vecino de Espinosa, casado con Generosa Fernández que fue asesinada al día siguiente, tenía 8 hijos. Paseado.
Eduardo Martínez Mazón, de unos 38 años, alcalde pedáneo de Quintana de los Prados. Paseado.
Emeterio Palacios Gómez, de unos 28 años domiciliado en Santa Olalla, soltero, labrador. Paseado en el término municipal de Espinosa.
Nicolás Revuelta Santayana, de unos 28 años de edad, nacido y vecino de Espinosa, soltero, labrador. Paseado.
Claudio Sainz-Maza Fernández, nacido en Espinosa el 15 de febrero de 1920, vecino de Quintana de los Prados. Tenía solo 16 años aquel aciago 20 de octubre de 1936. Fue acusado de pasar información sobre las posiciones enemigas al bando republicano. Sus restos muestras múltiples fracturas indicando que fue asesinado a golpes.
Celestino Zorrilla Baranda, de 51 años. Vecino de Espinosa, 10 hijos, labrador y fabricante de alpargatas. Murió a manos de los falangistas del pueblo por “socialista”. La gente mayor contaba que oyó a los asesinos decir: ‘Le pegué el tiro y no veas cómo pataleaba’. Después de ser fusilado fueron a por su mujer, le raparon la cabeza y la llevaron a la plaza. Querían atrapar a uno de sus hijos, Donato, de 27 años, pero había escapado y en represalia, mataron a su nuera, Amelia Cano.

En la 2ª fosa, cercana a la 1ª, aparecieron 4 mujeres asesinadas un día después que los hombres. Entre los restos apareció un espejito y una peineta. En el pueblo se recuerda tristemente que una de las mujeres logró escapar y se refugió en un molino, pero la encontraron y la trajeron a rastras a la fosa. Se encontraron sus medias y su peineta con el rastro de sangre. Las 4 mujeres asesinadas eran:

Amelia Cano, de 27 años vecina de Espinosa, nacida en Treto (Cantabria) hacia 1909, mujer de Donato Zorrilla Parcero. Madre de un hijo de 2 años y embarazada de 7 meses, Amelia era la nuera de Celestino Zorrilla. Como su marido se había fugado de la cárcel de Burgos, ella fue asesinada en venganza.
Generosa Fernández Ortiz, de 45 años nacida y vecina de Espinosa el 19 de abril de 1885. Casada con Aurelio Lavín Ortiz asesinado un día antes, viuda, 8 hijos, “sus labores”. Dos de sus hijos habían quedado aislados con el rebaño en unas cabañas al otro lado de la línea del frente. Les fue a llevar comida y alguien la vio, con lo que se interpretó que llevaba información a la zona republicana, por lo que fue asesinada acusada de “espía”. Los 8 hermanos quedaron huérfanos. Una de las hijas, con 20 años, tuvo que sacar adelante la familia. Aunque sus principales recursos estaban requisados, debía llevar personalmente 10 litros de leche diarios a la Comandancia de la Guardia Civil.
Ángela Salinas Leciñana o Ángela García Arana, conocida como “La de los Periódicos”. Nacida hacia 1891, vecina de Espinosa, casada, repartía periódicos y ofrecía “El Liberal”, su marido se pasó a la zona republicana así que a ella la mataron.
Mujer desconocida. Hay dudas sobre la identidad de la 4ª mujer, sería una señora que se hallaba veraneando en Quintana de los Prados.

El forense Paco Etxeberria, que ha exhumado más de 500 fusilados de la Guerra Civil, y que ha protagonizado los trabajos de exhumación de las 2 fosas de Espinosa en colaboración con la Sociedad de Ciencias Aranzadi, reflexiona que si las víctimas tienen 3 derechos (verdad, justicia y recuperación), la ley de Memoria Histórica salta de Verdad a Recuperación, sin pasar por Justicia.


Documentación: (Javier Ortiz, 1 y 2). El País (Nuria Tesón, Natalia Junquera [1 y 2], Eva Larrauri. Crónicas a pie de fosa (Jesús Pablo Domínguez Varona & Aiyoa Arroita Lafuente). Las merindades en la memoria.


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LAS 15 ROSAS DE PUEBLA DE GUZMÁN, hasta 81 vecinos FUERON ASESINADOS por criminales fascistas durante 1936-37

quince rosas de guzmán word pressLa provincia de Huelva había sido completamente dominada por los franquistas. El 23 de agosto 21 vecinos fueron asesinados en Alosno, 30 en Ayamonte; el 10 de septiembre, 15 más en Alosno; 3 en Huelva en 1937, y en septiembre de 1937 asesinadas 15 mujeres. Los máximos responsables fueron los comandantes, militar o de la Guardia Civil. Los ejecutores eran los falangistas, a los que la gente recuerda con terror. Los familiares de muchas de las víctimas eran acusados por los golpistas de Republicanos, porque ya en diciembre de 1930, guiados por el maestro Francisco Lianes y Francisco Pérez Carrasco, Puebla de Guzmán fue uno de los primeros que proclamó la República, ya que se tardó en conocer el fracaso del levantamiento de los capitanes Galán y García.

José Domínguez Álvarez (Pedro El Sastre) nació en 1918. Los franquistas fusilaron a su padre, Diego Domínguez Ponce, 2º teniente de alcalde en Puebla de Guzmán, y cuando Jose escribía cartas a su madre María Blasa, ésta ya había sido fusilada por los fascistas junto a otras 8 mujeres en el callejón de la Fuente Vieja. Carecían de actividad política o sindical, algunas eran religiosas, muchos familiares ya habían sido eliminados, pero padecieron un trato atroz durante los meses que permanecieron retenidas en el antiguo matadero municipal.

Fueron asesinadas con todo el ritual fascista de terror, rapadas, purgadas, muchas fueron vejadas. El cura ni se acercó a confesarlas. No tuvieron juicio, sacadas a media noche y llevadas a un paredón. Días después otras 7 mujeres corrieron la misma suerte. Los verdugos eran unos degenerados, uno del pelotón levantó la falda a una de las que acababa de fusilar y le hizo gestos obscenos, y se jactaban por el pueblo del crimen cometido.

Tenebrosamente los criminales cargaron los cadáveres de las mujeres en un carro requisado tirado por una sola bestia. Tuvieron que empujarlo para que el animal subiera la cuesta que lleva al cementerio. Una de ellas, Sampedro, era la madre de Félix el enterrador, que plantó un rosal sobre la fosa común donde fueron arrojadas las 15, amontonadas, abandonadas, compartiendo la sima. No hay señal de recuerdo, ni un simple monolito, ni hay referencia a los 81 vecinos asesinados por los franquistas, estos últimos se hicieron desgraciadamente famosos por todo el Andévalo. Pero entre la maleza aún existe el rosal que Félix sembró, injertó con otros, y allí crecieron rosas rojas, amarillas, lilas, las Rosas de Guzmán:

Asesinadas en Fuente Vieja el 13 de Septiembre de 1937: María San Blas Álvarez Cano; Beatriz Álvarez Gómez, a la que ya le habían matado a su hijo Gaspar; Dolores Clemente Martín; Catalina García Márquez, mujer del barbero Felipe Sández; María Márquez González, madre de dos hijas, una de ellas lactante; Mª Dolores Rodríguez Gallardo; María Roldán García. Fusiladas en el cementerio ese mismo mes: Mercedes Álvarez Pérez; Antonia Beltrán; María Rodrigo Domínguez Ponce; Concha Orta Blanco; Concepción Orta; María Peña Domínguez Suárez, que era mujer de Juan Mora ‘Farfán’, primer secretario del PSOE; Sampedro Álvarez Rodríguez; Dolores Ponce Barbosa fue fusilada en el patio de su casa, era hermana de Bartolomé y Blas Ponce.

José Domínguez ha descrito toda clase de pormenores sobre los crímenes cometidos contra los vecinos de Puebla, testigos de los fusilamientos, cadáveres de mujeres y hombres liquidados sin juicio previo ni pruebas en su contra, lugares donde se cometió el acto criminal, circunstancias que rodearon los hechos: “La dinámica de la maquinaria represiva fascista, desencadenada como un huracán de fuego en los primeros días, meses y años que siguieron al golpe de estado del 18 de julio de 1936, muestra descarnadamente su instinto criminal, dejando claro que el asesinato de las Rosas fue un crimen personal hacia ellas”… “Hubo matanzas indiscriminadas, no por un tema político, el asesinato de aquellas mujeres y hombres satisfacía el instinto criminal fascista, ese ansia de destrucción de la vida que tenían”… “Un arma grande de los franquistas fue el olvido, han desfigurado la realidad de un país. Y sus herederos políticos continúan hoy la tarea”.

Los intentos de familiares y de asociaciones por encontrar la fosa de las 15 rosas de la Puebla de Guzmán han sido infructuosos, el cementerio se ha removido, han ocurrido vaciamientos y rellenados en ocasiones clandestinamente, hay superposiciones de sepulturas y fosas. Sin embargo las Rosas de Guzmán no han desaparecido, permanecen en el recuerdo de todos los Antifascistas y Republicanos Españoles.


Documentación: Eco Republicano (Olivia Carballar). Andaluces diario (Antonio). Todos los nombres (María Serrano). Huelva Información (E.L.L). Perseguidos (Rafael Moreno). Informe La represión franquista en Puebla de Guzmán. Investigación histórica, arqueológica y antropológica. Resultados (Elena Vera, Juan Manuel Guijo y Elisabet Conlin).


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En Montecubeiro, Castroverde (Lugo), los franquistas asesinaron implacablemente a 15 Republicanos en 1937

Montecubeiro Castroverde word pressDurante la 2ª República Montecubeiro era un pueblo muy activo, por ejemplo, la anticaciquil Unión de Agricultores incluso creó una pequeña biblioteca popular en su sede. Las derechas habían recelado de estas actividades, y a partir del golpe de estado, los falangistas temían que en Montecubeiro se formarse un foco guerrillero con el apoyo de los vecinos, después de que Bonifacio Sarille Lenceiro, líder de la Unión de Agricultores, huyera a la montaña con 2 compañeros.

A lo largo de 1937, 15 personas fueron asesinadas en Montecubeiro, Castroverde, a manos de los franquistas. Como en otros lugares de Galicia, la represión fue más cruel y despiadada cuanto más activo y liberado era el lugar. En el verano de 1937 estos vecinos fueron exterminados en virtud de una lista proporcionada, según parece, por el sacerdote local y por algún falangista de la zona. Entre las primeras víctimas se encontraban 3 mujeres, las amapolas de Montecubeiro. Eran Virginia Meilán Varela (costurera), Carmen Sarille Lenceiro (hermana de Bonifacio, joven dirigente sindical huído) y Manuela Graña Rico (jóven de izquierda que hablaba en público ocasionalmente). Claudio Rodríguez Fer les dedicó un poema: “Entre los tojos, sobre la nieve, En la sequía y la inundación, Tres amapolas iluminan La noche y el día en Montecubeiro: Virginia, Carmen, Manuela, Eran hermosas como pétalos, Perduran como el granito.

También fueron ejecutados Manuel López López (agricultor) Antonio Pereira Calderón (director de la Unión), Manuel Grana Rico y José Grana Rico (Padre y hermano de Manuela), José Veiga López (molinero), José Palmeiro Valcárcel (hijo de un maestro paseado en 1936 ), Arximiro Rico Trabada (maestro en Baleira), José Blanco García, Domingo Fernández Díaz, José Freire Millares y dos desconocidos.

La familia Sarille Lenceiro sufrió durante años la represión por la actividad de Carmen y Bonifacio, incluso su perro fue ahorcado, y el hermano menor Xosé Manuel Sarille Lenceiro, niño cuando ocurrieron los asesinatos, también fue amenazado de muerte. Años más tarde Xosé Manuel Sarille, hijo de Xosé Manuel el hermano de Carmen, la adolescente fusilada, publicó la memoria de la terrible historia en el libro “Polos fillos dos fillos” publicado en galego en 2003, que es ya uno de los libros referentes sobre la represión franquista en Galicia, y en el que da cuenta de los siguientes hechos:

“A Arximiro Rico Trabada, el maestro republicano y director del teatro campesino, le arrancaron los ojos, la lengua y los testículos y después lo mataron a palos. A Manuela Graña la violó toda la banda falanguista, luego la llevaron a la iglesia de Sao Cibrao para que el cura franquista la hiciera “confesar sus pecados” y después la fusilaron porque hablaba en las asambleas campesinas y era mujer. A Virxinia la fusilaron porque tenía un amante. A Manuel López López lo fusilaron por ser dirigente de la Unión de Labradores. Carmen Sarille Lenceiro era adolescente de 17 años y pertenecía a una congregación religiosa, la fusilaron por ser hermana de Bonifacio, de la Unión de Labradores, que estaba fugitivo. Igual suerte corrió Xosé Graña Rico, Victoriano González Carballedo, Xosé Blanco, Xosé Veiga y muchos otros.

La Iniciativa gallega para la memoria ha realizado un homenaje de dignificación de estas víctimas del régimen franquista, denunciando la ley de amnistía del año 1977. Fue precisamente Manuel Sarille Lenceiro quien promovió en 2003 la instalación en Montecubeiro del monolito de diez toneladas de peso en recuerdo “de las 15 personas inocentes asesinadas por el fascismo”. La piedra se sitúa de espaldas a la iglesia parroquial y orientada hacia la antigua casa de la Unión de Labradores.


Referencias: Marcos Pérez Pena (Praza Pública y eldiario.es). Diario de un médico de guardia (David Simón-Lorda). Nomes e VocesHomenaxe a Manuel Sarille Lanceiro. Los retratos de las amapolas proceden de Ámote Vermella


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LA MAESTRA ANA RICARDO CORBACHO y hasta 21 Republicanos, fueron asesinados en 1936 en JAUJA, Córdoba, por elementos franquistas

Ricarda Ana Cobacho word pressLa relativa calma que había vivido Jauja desde el comienzo de la guerra se rompió de forma brusca el 13 de agosto, cuando los falangistas de Lucena tomaron el pueblo sin ninguna resistencia. Sus moradores, agricultores sin tiempo para conspiraciones en cuarteles y sacristías, se vieron sorprendidos por el ciclón que les llegaba. Ningún desorden había ocurrido en Jauja, no se le había causado daño físico a nadie durante los 26 días de dominio republicano, además habían protegido al párroco Ildefonso Villanueva. Aunque nada había que reprochar a estos vecinos, la ruina y el dolor cayeron sobre ellos cuando los golpistas desencadenaron un represión muy dura,.

Muchos campesinos, hombres y mujeres, fueron detenidos. El cuartel de la Guardia Civil y la antigua Casa del Pueblo socialista se convirtieron en cárceles y una terrible ola de fusilamientos a manos de las “personas de orden” se llevó al menos a 21 vecinos a la tumba en el cementerio, en Lucena y en la vecina Badolatosa. Mataron a los funcionarios Pedro Toledano y Ángel Reyes Zaleones, al que torturaron antes de abatirle en el cementerio.

Ricarda Ana Cobacho Cañete tenía 36 años, era una mujer culta, esbelta, agraciada, en un hogar feliz. Tenían una tienda de comestibles y en los ratos libres hacía de maestra particular en el Centro Obrero Socialista, y de escribiente para la gente que necesitaba cualquier gestión administrativa. Sus 4 hijos eran menores de edad, el mayor Juan José de 13 años. A comienzos de la República se cruzó en su vida el guardia civil del puesto de Jauja, Antonio Velázquez Mateo de 33 años, un personaje maldito que le enviaba notas amenazantes por su campana de apoyo a la solicitud del concejal socialista de Jauja, para que una partida económica del Ayuntamiento se destinara a la construcción de un grupo de escuelas en el pueblo, en vez del arreglo del cuartel de la Guardia Civil, propuesta esta última defendida por los propietarios agrícolas.

Al estallar la sublevación de 1936, Velázquez se presentó en Jauja. Para conjurar el peligro Ricardita se trasladó a Córdoba. Sus hermanos, socialistas, también huyeron de Jauja. Los niños quedaron al cuidado del padre. Mientras tanto, en Jauja estaban sembrando el terror los franquistas mandados por Velázquez como jefe de los requetés y el falangista Rafael Écija «Seco Carrasquilla» de Lucena, que tenia tierras en Jauja.

A finales de octubre de 1936, Ricardita regresó a Jauja, en mala hora. El guardia Velázquez arrestó a la maestra, a su madre, a sus hermanas, y a una amiga de la familia, Rosalía Ruiz Gabacho, de 62 años, cuyos hijos, también socialistas, estaban huidos de la aldea. Las raparon, obligaron a tomar aceite de ricino y las torturaron en el cuartel durante 4 días. Querían que Ricarda desvelara el paradero de sus hermanos Juan y Manuel, afiliados al sindicato socialista UGT, que habían huido del pueblo. Después el guardia Velázquez se llevó a Ricarda sola a una casa de campo, la tuvo varios días encerrada, la torturo, la sometió a un calvario, y acompañado por un guardia apodado el Negro Gandul, y los requetés el Cota y el Mono, la condujeron al arroyo La Coja. A los pocos días apareció allí su cuerpo, estaba semienterrada y destrozada, al parecer había sido violada y le habían mutilado los pechos. La encontró un conocido de la familia, Vicente Maireles Carrasco, y la acabó de enterrar. El marido enfermó, perdió la razón y murió 7 años después. Al hijo mayor, de 13 años, le dieron una paliza. Tras su muerte, expoliaron su tienda y su casa.

Rosalía, que había soportado el cautiverio y las vejaciones con ella en la cárcel, cayó asesinada por varios disparos a bocajarro en la cabeza en la calle Pleito, el 5 de noviembre, cuando se negó a dar un paso más en dirección al cementerio, donde iban a fusilarla. Su muerte pudo ser un acto de venganza por la huida del pueblo a zona republicana de su hijo mayor, Francisco Cañete Ruiz, de 36 años, secretario y contador de la UGT entre 1931 y 1934.

La justicia ha dejado sin opciones en España a Rocío Borrego Cobacho, hija de Ricarda Ana Cobacho Cañete. Tras 4 años pidiendo en vano la investigación del crimen, el 27 de octubre de 2008. el Tribunal Constitucional desestimó por cuestiones de forma el recurso de amparo presentado por Borrego.

Los nombres de las 21 víctimas mortales de Jauja que hasta el momento tenemos identificadas se pueden consultar en este enlace.


Documentos originales: Arcángel Bedmar. Foro por la memoria. Jueces para la democracia. Cordobapedia. Comisión verdad franquismo.


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La tragedia de Melilla, ASESINADOS MAS DE 300 REPUBLICANOS por los franquistas a raíz del golpe de 1936

melilla escudos republicanos 2 word pressLa Sublevación del 17 de julio de 1936 en Melilla fue el inició de la Guerra Civil. Gobernaba el Frente Popular, pero la mayoría de la guarnición se rebeló. Los Republicanos carecían de armas, no pudieron resistir. Fueron detenidos o fusilados los personajes más influyentes, concejales del Frente Popular, sindicalistas, reformistas sociales, las directivas casi al completo de partidos de izquierda, Republicanos, logias masónicas.

La represión fascista, muertes, incautaciones, depuraciones, confinamientos, represión cultural y religiosa, tuvo un carácter premeditado, sistemático, institucionalizado, un objetivo en sí mismo, la utilización de la violencia como estrategia militar, un estudiado programa de juicios, paseos, fusilamientos en tapias, cunetas, asesinatos rápidos y espontáneos. Los falangistas realizaron junto con los militares toda clase de actos violentos, ultrajando, violando y realizando arbitrariedades sobre gran parte de la población. Acudían a casas de ciudadanos, a las prisiones, sacaban a las víctimas de madrugada para pasearlos de noche y ejecutarlas en cualquier lugar de la ciudad. Desde julio de 1936 a noviembre de 1938 se contabilizan al menos 316 asesinatos, 204 de civiles y 112 de militares.

Rapidamente fusilados el último alcalde socialista Antonio Diez, Diego Jaén figura emblemática del socialismo. El 22 de agosto de 1936 fue fusilado en Rostrogordo el secretario del PSOE Marcelino Martín Villasclaras, el secretario del PCE Salvador Calatayud Agazo y los comunistas Abselad Ben Moh-en y Mimon Moh- Hadu. También Julio Caro concejal republicano de la logia masónica “14 de Abril”; el 4 de agosto los funcionarios municipales Salvador Santana, y el 17 de mayo 1937 Luis Vicente. Cayeron también David Bitan, José Castellanos, Diego Haro, Eulogio Martínez Ledod, Jaime Romero, Eduardo Reyes y Manuel García Martín.

Muchos asesinados eran jornaleros, o civiles de diferentes profesiones, Ricardo Rodríguez Salmerón con 16 años, el 27 de julio el médico Aurelio Solís concejal de Izquierda Republicana y directivo del Ateneo, el 14 de agosto Cándido López Castillejos, militar, abogado, arabista, de Izquierda Republicana. El dirigente de la CNT y del Ateneo Libertario Pedro Navarro, el fiscal de Nador Vicente Palazón, concejales como Francisco Uclés, José Marín Figueras, Ángel Gómez Mullor, el juez de instrucción Joaquín Polonio fusilado el 23 de julio de 1937, el socialista Bienvenido Rutland, Manuel Cámara de izquierda Republicana, el presidente de UGT Diego Gómez Mullor, o Diego González Doña.

A finales de julio fue asesinado el comerciante Enrique Gutiérrez Quiñones y el zapatero José Estapé. Las JSU fue masacradas: El 20 de julio fue asesinado Fortunato Mahfoda, el 23 Rafael Montoya, José Gallego el 30, el 31 Ricardo Cantón, el 4 de agosto Manuel Tárrago y José Martín Peña. El 6 Manuel Rosa, el 10 Manuel Ramírez Valdeiglesias, el 11 el Secretario General Pedro Salazar, y Manuel Gómez Galindo, el 14 su hermana Carmen, y el 23 de febrero de 1937 José, hermano de ambos. El 12 de agosto Juan Lomeña, y el 7 de mayo de 1937 Enrique Pérez.

En los primeros días muchos militares cayeron asesinados por no adherirse a la rebelión. El 28 de agosto de 1936 el Comandante General de Melilla Manuel Romerales, fue fusilado tras Consejo de Guerra en el campo de tiro de Rostrogordo. Igualmente fusilados el Alférez Emilio Soler, el 3 de diciembre el Comandante Pablo Ferrer de Madariaga, en mayo de 1937 el Brigada Jose Batlle. El 23 de Julio cayó fusilado el héroe del Rif en 1921 capitán Luis Casado Escudero junto al capitán de Cazadores Joaquín Fernández Gálvez, y el 24 el Brigada Pedro del Pozo.

Fusilados los miembros del Batallón de Transmisiones de Marruecos Francisco Tonda, José Caballero, Martín Vázquez, Luis Toledo y el trompeta José Sanz. Pena de muerte para los soldados del Batallón de Cazadores Marcelo Campins y Manuel Luaret, José Pardela sargento del Tercio, Francisco Calatayud soldado de Aviación. Eliminados en el mes de julio José Alvarado Sargento de Artillería, Juan Villasán Comandante de Caballería, Manuel Zaldivar Teniente de Cazadores y secretario general de la UGT, Pascual Sánchez Pujalte sargento de Ingenieros. El Comandante Virgilio Leret y los alféreces Armando González y Luis Calvo fueron los primeros fusilados de la guerra, al amanecer de 18 de julio, combatieron hasta el final defendiendo la base de Hidroaviones del Atalayón de los ataques fascistas.

Mención especial merece el campo de concentración de Zeluán, a 30 Km de Melilla, los franquistas lo utilizaron para detener a los que se opusieron al golpe de estado o que destacaron por su militancia política o sindical, funcionarios, autoridades municipales, sindicalistas, militares. Fueron tratados con objetivos aniquiladores, degradados, obligados a realizar actos fisiológicos en público, la suciedad como ofensa, meses sin lavarse, prisioneros torturados de manera salvaje, colgados de las manos, sacándoles las uñas con cuñas, violencia gratuita dirigida hacía la eliminación física y moral del detenido, gran parte de los presos mantuvieron lesiones de por vida, como cojeras y cegueras llegando incluso a fallecer.

La democracia trajo una amnesia colectiva, nadie había sido falangista, franquista, sin conciencia de los crímenes y asesinatos pocos querían remover el pasado. Los criminales falangistas y militares nunca fueron perseguidos, continuaron su carrera civil sin ser molestados, en sus despachos actuaban como demócratas, denunciando incluso a los que sacaban a la luz sus crímenes, obligando a olvidar, negando los hechos. Es hora por el bien de España de recordar, rescatar y comprender la historia silenciada, que va aflorando en discursos, libros, artículos de prensa bien documentados.


Documentos originales: Guerra civil en Melilla (Carlos Esquembri, Juan Díaz). Guerra Civil y Revolucion Social. Melilla Izquierda (Carlos Esquembri). Agradecimiento muy especial a la doctora Maria Elena Fernández Díaz por su excelente trabajo, Violencia política y represión. Melilla después del alzamiento: el campo de concentración de Zeluán


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