VIRGILIO CASTILLA CARMONA, Presidente de la Diputación Provincial de Granada, y otros REPUBLICANOS, ASESINADOS por los franquistas en Granada en 1936

Virgilio Castilla Carmona word pressVirgilio Castilla Carmona nació en Granada en 1888. Fue un comerciante y político, miembro del PSOE, delegado de la AS granadina en el Congreso del PSOE de 1931 y vicepresidente de la federación provincial. Miembro de la masonería integrado en la logia “La Alhama nº 35” de Granada con el nombre simbólico de “Gonzalo. Concejal del ayuntamiento de Granada en las elecciones municipales de 1931. Presidente de la Diputación Provincial de Granada, hasta 1934, repuesto en este cargo en 1936.

Virgilio Castilla se distinguió en su actuación pública: Fomento y mejora de la comunicaciones, atención a la beneficencia provincial, inversión en políticas que impulsaran el empleo en las zonas deprimidas de la provincia, dignificación de la institución (bajo su mandato consiguió que la Diputación dispusiera del Palacio Bibataubin, gestión económica extraordinaria), mejora de las arcas y fondos provinciales a base de actualización y agilización de la administración y recaudación.

Al producirse la sublevación militar fue detenido en Granada el 20 de julio. Fue juzgado en consejo de guerra sumarísimo el 1 de agosto, junto a un numeroso grupo de personalidades granadinas, una representación de la izquierda antifascista, élite política que debía ser aniquilada para doblegar la resistencia Republicana en la provincia. La sentencia condenó a Virgilio Castilla a 2 penas de muerte por rebelión militar, provocación, inducción e instigación a la rebelión, y por insultos a la fuerza armada, considerando la sentencia que preparaba “un amplio movimiento subversivo para implantar en la ciudad las doctrinas ruso-marxistas más avanzadas y por medio del terror”.

La “sentencia venía hecha”, no se comprobó ninguno de los cargos, no se respetaron las garantías procesales. Se condenó igualmente a pena de muerte al ingeniero de Obras Públicas, Juan José Santacruz Garcés, diputado en las Cortes Constituyentes de 1931-1933, y que había proyectado la carretera de la Sierra y la promoción turística del actual Parque de Sierra Nevada; a Antonio Ruz Romero, dirigente de la Federación Socialista de Granada maestro de personal y oficial retirado del Cuerpo de Artillería en la Fábrica de Pólvoras de El Fargue; a José Alcántara García, albañil y dirigente sindicalista y al abogado de Izquierda Republicana Enrique Marín Forero, de Socorro Rojo 

Por su liderazgo en la provincia de Granada, por no secundar, no aceptar el golpe de estado violento, Virgilio y sus 4 compañeros, fueron fusilados en el cementerio de Granada el 2 de agosto de 1936. Estrechos colaboradores de Castilla Carmona en la Diputación fueron Francisco Gómez Román, Miguel Tovar Martínez (Albuñol-Ugíjar), José García Vicente (Iznalloz), Manuel Pedrosa (Motril), Manuel Fernández Montesinos (alcalde de Granada), Juan Miguel Pérez Larios (Alhama-Orgiva), todos socialistas y todos fusilados durante la guerra y posguerra.

Aquellas injustas desapariciones violentas se llevaron por delante a miles de granadinos en 1936: La aniquilación de las élites de partidos de izquierdas, socialistas, comunistas, republicanos y la aniquilación sistemática de sus bases políticas y sindicalistas, ugetistas y anarquistas que se opusieron a la sublevación fascista y militar del verano de 1936 y que desencadenó la división y la guerra civil en la provincia.

Virgilio fue multado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas establecido después por la dictadura franquista y condenado a pagar 250.000 pesetas que fueron incautadas del patrimonio familiar. Era el botín y saqueo de guerra que discurrió paralelo a la aniquilación de demócratas, socialistas y republicanos. La familia consiguió la reparación de su memoria por resolución del ministerio de Justicia en 2007 y plantearon en 2010 una reclamación económica al Estado para recuperar lo incautado, valorado en 262.832 euros según informe pericial. Sin embargo, el gobierno negó el derecho de la familia a la indemnización por daños y perjuicios en resolución firme del 15 de julio de 2011.

Armilla (Granada), ha realizado un reconocimiento al presidente de la Diputación, con la inauguración del Parque de Ocio Virgilio Castilla Carmona


Documentos: Wikipedia. Fundación Pablo Iglesias. El independiente de Granada (Rafael Gil Bracero). Granada hoy (D.B.F.). AGRMH


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REPRESIÓN franquista en Écija (Sevilla)

Écija word pressÉcija, entre Córdoba y Sevilla, era uno de los centros rurales más importantes de Andalucía, tenía unos 30.000 habitantes a principios del siglo XX. A partir del 18 de julio de 1936 la violencia fue el eje dorsal del franquismo, hablaron las armas, los golpistas tenían muy claro como reprimir a los Republicanos. Con el comandante Francisco Morales Martínez-Fortún al mando de los sublevados, militares golpistas, guardia civil y falange declararon el bando de guerra el 18 de julio de 1936. La represión ejercida durante los primeros momentos fue muy efectiva para conseguir sus objetivos por su brutalidad. En Écija se cometieron cientos de asesinatos, torturas, humillaciones y violaciones de los derechos humanos.

A las 22 horas del 18 de julio, el Capitán de Caballería Tello González de Aguilar, disparó su pistola mortalmente sobre el jornalero José Pérez Jiménez cuando este gritó ¡Viva el Ejército Rojo¡ Suerte parecida correría el guardia de asalto Antonio Baena González, fusilado en el cementerio de Écija. Fueron detenidos los concejales y todos los dirigentes políticos que había en el Ayuntamiento. El listado de víctimas del mausoleo del camposanto ecijano recoge 211 nombres aunque hubo más fusilados, muchas muertes no fueron registradas.

Uno de los primeros desaparecidos fue Manuel Cuenca Crespillo, dirigente del PCE, presidente de la Casa del Pueblo, que pagó con su vida el intento de resistencia. Su suegra, Pastora Soto Valderrama de 56 años, recibió un tiro a bocajarro delante de sus nietos, en su casa, todo por tener unas manos primorosas que bordaron una bandera; era una mujer inteligente, con un ideario político que seguir y defender, siempre iba la primera en las manifestaciones, huelgas, no le importaba hablar en público, era solidaria con los pobres, las mujeres y los niños.

En los días siguientes, se encarcelaron a muchas personas en un granero. Comenzaron los paseos, de allí saldrían muchas personas que fueron fusiladas en las tapias del cementerio. También se ejecutaba en distintos cortijos o en el depósito militar de la Turquilla. En Écija no sólo existe una gran fosa común en el cementerio, hay varias diseminadas por el término municipal.

Fusilado igualmente Antonio Salazar Belmonte, sindicalista ecijano, Fernando del Marco, relojero del Ayuntamiento, Antonio Baena González, Juan Jiménez García y su hijo Juan Jiménez Tovar, médico y practicante, fusilados el mismo día: el padre pidió ser fusilado primero para no pasar el trance de ver morir a su hijo. Jiménez García estuvo preso desde julio hasta el 23 de agosto; su hija Carmen fue a llevarle comida, como hacía todos los días, pero una mujer le dijo: «Vete, hija, que estos hijos de puta han fusilado a tu padre».

Ricardo Crespo Romero, parlamentario, fue asesinado en Écija junto con su hermano José, así como Manuel Barrios Jiménez, ecijano cuyos restos no están en esa fosa común pero que tuvo el fúnebre honor de ser asesinado en la misma saca de agosto que terminó con la vida del padre de la patria andaluza, Blas Infante. Las calles ecijanas fueron escenario de truculentas ejecuciones, como el asesinato de un grupo de mujeres que para escarnio público fueron expuestas en las puertas del convento de Santa Inés, rapadas y con un escapulario sobre sus bocas. Dos mujeres fueron fusiladas tras ser delatadas porque en la fuente de Cañato una le dijo a la otra que había que salir al campo a poner banderas rojas.

Los sublevados ejecutaron a buena parte de la corporación municipal, al alcalde Juan Tamarit-Martel, a los concejales, el socialista José Caraballo Caraballo o Francisco Yélamo Gallardo. Al médico Carlos Fernández Ballesteros; al maestro nacional Amable González Andrés, renovador pedagógico de la escuela nueva, abuelo de la socialista Carmen Cerceira Morterero, secretaria federal del PSOE, y al maestro Justo Morterero.

El resto de ecijanos fusilados eran jornaleros, José Rodríguez Fernández, militante de las JSU; Miguel Cordobés; los hermanos Juan y Celedonio Parque, con 16 y 18 años, fusilados juntos porque el pequeño se empeñó en acompañar a su hermano. Manuel Crespillo Fernández, comunista, había confeccionado la hoz y el martillo con rosas del jardín. Unos falangistas le obligaron a quitarlas con la boca, él se negó, entonces le asesinaron a tiros. Al tabernero de la casa del pueblo, Francisco Soria Garrido, su hija cada día le llevaba leche y tortas; hasta que le dijeron que no volviera, su padre había sido ejecutado.

El terror se institucionalizó, quitaron la vida o los sueños a cientos de vecinos, incautaron sus excasos bienes, fueron juzgados en consejos de guerra y tribunales especiales acusados de rebelión militar. Fue un sistema de control político y social y fuente de ingresos. Todo culpable de delito contra el glorioso movimiento nazional, pagó penas pecuniarias, sanciones o embargo de bienes, ceses de la actividad, destierro.

Alcalde, jefes de falange, guardias civiles o municipales, vecinos, curas, tejieron una red de vigilancia para controlar a los disidentes. La represión ejercida por los franquistas en Écija fue tan cruenta que en el resto del país; los ecijanos leales al gobierno democrático se encontraron con la fuerza militar; los años del miedo se impusieron en Écija a golpe de disparo, segando vidas de centenares de personas, arruinando la de otros cientos a fuerza de incautaciones y años de cárcel.


Referencias: Extracto del documento de la historiadora de la Universidad de Córdoba Carmen Jiménez Aguilera: Hombres de corazón de trapo. Represión franquista en Écija 1936-1945, Memoria antifranquista del Baix Llobregat: La represión franquista en Andalucía, pg 67. Ciberécija. La crueldad humana Auschwitz (Raimundo de Ferrol). Represaliados de Écija en Todos los Nombres. El correo de Andalucía (Manuel Rodríguez)


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FRANCISCO PONZÁN VIDAL, ANARQUISTA, combatiente antifranquista, ASESINADO por los nazis en 1944

Francisco Ponzán Vidal word pressFrancisco Ponzán Vidal nació en Oviedo en 1911. Su padre, ferroviario, se estableció en Huesca, pero falleció cuando Francisco tenía 7 años. Paco se crió oscense, su madre escogió para su hijo una educación religiosa con los Salesianos. Tras el bachillerato, su carácter disconforme y apasionado le llevó a enfrentarse con los curas y fue expulsado. Se aficionó a la lectura siendo aprendiz en una librería. Esudió magisterio desde los 14 a los 18 años, recibiendo clases del profesor Ramón Acín que le mostró la pedagogía mas avanzada. La idea libertaria fue prendiendo y ya no la abandonaría nunca, Francisco se afilió a la CNT, y al Ateneo Cultural Libertario de Huesca.

Enviado como profesor al pequeño pueblo de Ipas, sufrió sus primeras detenciones a raiz de la insurrección Republicana en la cercana Jaca, de los capitanes García y Galán en1930, lo que les costó a ambos su ejecución. Después estuvo destinado en Castejón de Monegros, La Coruña, Baos-Corzón, Camelle (Camariñas), desde donde al terminar el curso en julio de 1936 acudió a Huesca ante la inminencia de unos acontecimientos que hacían presagiar catástrofes sin cuento.

Allí le pilló el golpe franquista. El 19 de julio el gobernador civil de Huesca, Agustín Carrascosa, determinó no entregar armas a la población para defender la legalidad Republicana. Ponzán, partidario decidido de la lucha, consideró que esta opción acrecentaría la catástrofe, como así ocurrió, pagándolo con su vida su admirado y querido Acín. Paco Ponzán huyó de Huesca. Tres meses más tarde era consejero de Transportes y Comunicaciones y después Subsecretariado de Información y Propaganda en el Consejo de Aragón. Más tarde se integró en el Servicio de Información Periférica del X Cuerpo del Ejército, que prestó notables servicios de sabotaje e información tras las líneas enemigas. Luchó en la 127 Brigada (“Roja y Negra”). Su experiencia sería capital en la resistencian francesa contra los nazis.

Tras la guerra española pasó al campo de concentración de Vernet (Francia), donde se concentraban anarquistas, restos de la 26 División, antigua Columna Durruti, brigadas internacionales, comunistas. El campo era duro y severo. Francisco se fugó y se instaló en Varilhes y Toulouse. Colaboró generando papeles para una red de evasión de prisioneros de los campos de prisioneros franquistas Los Almendros o Albatera. Enviaban grupos a Barcelona para obtención de fondos, realizar atentados personales, y mantener viva la llama en el combate contra el franquismo.

Generó una organizació de guías y pasadores en la que había muchas mujeres, su propia hermana, Pilar Ponzán, Alfonsina Bueno Ester o Segunda Montero, que sacaba personas de España por los Pirineos. Facilitó la salida a (y de) Francia a centenares de personas a cambio de armas y de dinero para la luchar contra Franco. El Grupo Ponzán se coordinó en 1941 con la red de evasión Pat O’Leary, en conexión con los servicios secretos aliados, ingleses, franceses y belgas (red Sabot), en línea con su plan antifranquista para la evacuación de miles de perseguidos por el nazismo. Fue la más amplia e importante red de evasión, información y correo al servicio de la resistencia y los aliados entre 1940 y 1944.

El Grupo recogía aviadores aliados que caían en suelo francés, los ocultaba, procuraba residencia, alimentación, asistencia médica, documentación falsa, y cruzaban los Pirineos para regresar a territorio aliado vía Portugal y Gibraltar. La tela de araña tenía como centro Toulouse, iba de Bruselas a Lisboa por Pirineos franceses, Andorra, y la costa mediterránea hasta Banyuls. Desde la invasión alemana a mediados de 1940, hasta su expulsión, la red consiguió ayudar a muchos miles de personas.

Ponzán fue detenido en abril de 1943 por los franceses colaboracionistas. Encerrado en la prisión de Saint-Michel fue condenado a 6 meses de reclusión. De allí fue sacado por la Gestapo el 17 de agosto de 1944, junto a otros 52 detenidos, pocos antes de la liberación de Toulouse. Todos fueron ametrallados en un bosque a 27 km de Buzet-sur-Tarn. Los cuerpos fueron arrojados a 3 enormes hogueras, sin que se haya podido saber si algunos estaban aún con vida.

Allí acabó Francisco Ponzán, “Vidal” en la resistencia, que se dedicaba a salvar gente y que no pudo ser rescatado. Sus cenizas fueron depositadas en 3 féretros en un mausoleo de Buzet donde en una placa puede leerse: “A nuestro hermano Francisco Pozán Vidal, exiliado político español, Gran Resistente muerto por Francia el 17-8-1944 a la edad de 33 años”. Fue reconocido y condecorado a título póstumo por los gobiernos y ejércitos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, nunca por España. El Ayuntamiento de Toulouse le dedicó un paseo en su honor. Recibió la Cruz de Guerra como reconocimiento a su labor.

Francisco Ponzán Plasmó escribió sus experiencias en el libro “Lucha y muerte por la libertad (1936-1945), y en su testamento: «Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Huesca, al lado del profesor Ramón Acín». Su voluntad todavía no se ha cumplido y su ciudad, de corta memoria, no lo recuerda ni evoca su figura en ningún lugar público.


Documentos: Facebook, Todos los nombres. Wikipedia. El salto diario (Imanol). Diario del Alto Aragón (Carlos Bravo Suárez). Unizar (Víctor M. Juan Borroy). Libros de Antonio Téllez Solá : “La red de evasión del grupo Ponzán: anarquistas en la guerra secreta contra el franquismo y el nazismo, (1936 – 1944)” y “Francisco Ponzán Vidal y la red de evasión Pat O’Leary (1940-1944)


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El TERRIBLE ASESINATO de 3 mujeres y 10 hombres, REPUBLICANOS, por los franquistas en el valle de Tiraña (Asturias) en 1938

Tiraña word pressEl estremecedor relato de Enesida García Suárez, hija de 2 de los asesinados. sobrecoge porque transmite contundentemente, el miedo y la desesperación de las mujeres, niñas y niños que vivían en un temor continuo por ser familiares de quienes habían luchado en una guerra perdida. La historia de la familia de Enesida es una más entre las historias de las familias afectadas que dieron lugar a la fosa común del cementerio de Tiraña, en el concejo de Laviana (Asturias).

El 21 de octubre de 1937 los franquistas entraron en Asturias, demostrando su poder, fuerza e instinto de matar. Confeccionaron una larga lista de personas afines a la República Española. Enesida vivía con sus padres y 4 hermanos (tenían 17, 14, 11, 8 y 3 años) en La Arbeya, parroquia Tiraña, concejo Laviana. Desde entonces la vida fue una tortura. Los falangistas, vagos, maleantes, asesinos, como toda la camarilla franquista, no les dejaron en paz ni de día ni de noche. Buscaban a sus tíos que habían huido al monte, pero la persecución continuó contra la familia, a la que visitaban a diario, casi siempre se llevaban algo que encontraban de valor, su padre pagando multas sin tener fondos para mantener a vagos.

El 21 de abril del 38 los mismos franquistas mataron a un infeliz soldado. Al día siguiente aseguraron que fueron los del monte. Arrancó la “venganza”. Los militares fueron a la casa de Enesida, los muy cobardes maltrataron a 4 criaturas, abusaron de la madre, una pobre mujer completamente inocente, y la cubrieron a latigazos. Tras un par de horas se la llevaron, los niños quedaron llorando, la madre con las ropas ensangrentadas les decía «ay, hijinos, qué me harán, me dan ganas de marchar por donde no me vean». Durante media hora se escucharon disparos, decía Enesida que para matar a una indefensa mujer emplearon tanta munición como para matar un ejército.

Tras asesinarla, los criminales, cobardes, asesinos la dejaron en medio de un camino. La habían destrozado la cara a tiros. Su cuerpo mostraba el ensañamiento, la paliza ¿qué os hizo esa pobre madre, no vieron que dejaba los hijos sin criar? No permitieron hacerle entierro, unos hombres la bajaron al cementerio. El mismo día fuerzas civiles y militares franquistas llevaron a cabo una serie de arrestos, en las casas, en la bocamina, a la salida de cada turno de trabajo. La sede de falange, situada en el centro del pueblo hizo las veces de cuartelillo para quienes iban llegando «a declarar». Muchos fueron torturados en aquellas horas de espera, hasta el momento en que los condujeron, atados, al cementerio.

Allí fueron fusilados el padre de Enesida junto con otros once, 2 de ellos mujeres. Los echaron a todos a una fosa en el cementerio de San Pedro, no sin antes registrarlos para quitarles lo que traían de valor. Después arrojaron a la fosa el cadaver de la madre de Enesida. Allí descansan, junto a los de Celestino García y Virginia Suárez (progenitores de Enesida), los restos de José Casorra, Avelino Cepeda, Sara Corte, Alfredo González, Juan Iglesias, Benito Martínez, Tomás Montes, Pedro Pedrezuela, Baldomero Suárez, Selina Valles, y Alfredo Vigón.

Una acción violenta que en pocas horas impactó en 12 familias dejando huérfanos a 35-40 personas. Tuvo una fuerza ejemplarizante de largo alcance, muy rentable en términos de control social. La represión hizo muy bien su trabajo, generó tanto miedo que impuso un silencio atronador durante décadas afectando al comportamiento individual, y también al colectivo. El bando vencedor sentó las bases del nuevo régimen franquista mediante prácticas represivas, amenazas, detenciones, palizas, violaciones, robos, persecuciones, fusilamientos, etc, generando consecuencias traumáticas de largo alcance.

Los franquistas sometieron a martirio a los hermanos durante los 4 años siguientes. Los continuos arrestos de la hermana mayor Isabel, con 17 años, se prolongaban durante días. Por fin la detuvieron el 1 de septiembre de 1942 en la cárcel de Laviana, incomunicada hasta que la sacaron a Rioseco donde estuvo 2 días, lo suficiente para que el criminal y degenerado capitán Bravo hiciera de ella lo que le vino en gana. La violó, le dio palos hasta dejarle el cuerpo negro, le quemó los pechos y algunas partes más del cuerpo, y le pidió una pistola.

Cuando Isabel recobró el conocimiento tras bastante tiempo inconsciente y se vio cómo estaba, le dijo: «sí, tengo la pistola, suélteme que voy a buscarla». Se fue a Barredos, a casa de la abuela paterna. Con el cuerpo destrozado por las palizas, Isabel escribió, como lo hizo Enesida después, poniendo nombre a los verdugos, despidiéndose de sus hermanas y hermanos. Una de las cartas la escribió al capitán diciéndole que ponía fin a su vida por no volver a sus manos, le dijo que tenía la pistola para verse libre y hacer lo que iba a hacer. Sus cartas nunca fueron encontradas, los franquistas las hicieron desaparecer. Fue inútil, la memoria de Isabel vivió en su hermana.

Hablar de memoria histórica es también recordar a todas las Enesidas de este país, seguir viviendo después de sumar tantas pérdidas, una detrás de otra. Seguir viviendo bajo un régimen dictatorial que decretó, desde primera hora, represión para las víctimas e impunidad para los victimarios. La permanente ausencia de políticas rigurosas sobre la memoria histórica en España continúa 80 años después. Los descendientes de aquellos vencidos siguen reivindicando que su historia, y su dolor, también forman parte de la historia de este país. Recibieron el impacto organizado y sistemático de dosis de violencia desproporcionadas, y hasta hoy, demasiado poco se ha hecho para restituir su dignidad moral, social y política.


Documentos: Mi infancia en el franquismo. Tiraña, Asturies, 1938 por Enesida García Suárez, comentarios de Eva Martínez Álvarez y Yerba Segura Suárez. Blog de Anton Saavedra (imagen de Albino Suárez). Red Latina sin fronteras


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VÍCTOR FRAIZ VILLANUEVA, maestro y sindicalista, su hijo VÍCTOR y él fueron ASESINADOS por elementos franquistas en Vigo, durante la guerra de España

Victor Manuel Villanueva Fraiz word pressVictor Manuel Villanueva Fraiz nació en Bandeira, parroquia de San Tirso de Manduas,(Silleda, Pontevedra) el 26 de de marzo de de 1887. Hijo del maestro Salustiano Fraiz Andón y de Manuela Villanueva Mosquera y sobrino del también maestro Vicente Fraiz Andón. En su infancia pasó una larga temporada en la Isla de Cuba con su tío, y a su regreso a Galicia estudió Magisterio en la Escuela Normal de Santiago de Compostela.

Victor tenía 24 años cuando se casó con Praceres Castellanos, que tenía 15 años. Tuvieron 9 nueve hijos, de los que sobrevivieron 7: Milagros, Salustiano, Consuelo, Víctor, Vicente, Ramón y Manuel. Trabajó como docente en las escuelas de Ponte Caldelas, donde fundó y dirigió el periódico El Heraldo en 1915. Allí creó la Asociación de Maestros de la que fue presidente y organizó a los exploradores “Boy Scouts”.

Después de esta etapa el matrimonio se trasladó a Vigo, donde Víctor fue destinado a una escuela en la calle Tomás Alonso. Praceres se dedicó a criar a los 7 hijos, a pesar de ello en los momentos libres realizaba algunas actividades sociales y solidarias. En 1924, preocupada por la infancia participó en la Junta de Protección Juvenil. Victor fue editor de Nova Galicia en Vigo (1927) y colaborador en publicaciones como la Escuela de Trabajo Ourense y El Pueblo Gallego, y en 1931 secretario fundador de FETE-UGT en Pontevedra, desarrollando una intensa labor sindical y política,

Praceres se involucró en la actividad política Republicana. En 1932 colaboró con la Liga para la Defensa de los Derechos Humanos fundada en 1913 por Azorín, Falla, Galdós, Azaña, Ortega y Gasset, Miró, Besteiro, García Lorca, Américo Castro, Sánchez Albornoz, Machado, Madariaga, Marañón, Menéndez Pidal, Rivas Cherif, Valle Inclán, Zuloaga, Picasso, Pablo Cassals, Companys, Maciá, Blasco Ibáñez y muchos otros. En 1933 fue nombrada secretaria del Comité de Vigo el Socorro Rojo Internacional. El matrimonio se afilió al Partido Comunista. En 1934 Victor fue encarcelado durante 3 meses en represalia por la Revolución de Octubre. Colaboró con asiduidad en la sección de la FETE de “Escuela Vivida”. Destaca su “Historia sindical de los trabajadores de la enseñanza” publicada en abril de 1936. En febrero de 1936 fue candidato a Diputado en Cortes.

Con el estallido de la guerra Fraiz y los comunistas solicitaron armas, pero las autoridades socialistas consideraban que la situación estaba controlada. Esos líderes se equivocaron y la gran mayoría de ellos fueron fusilados. Fraiz, y cientos de personas que vieron sus vidas en peligro, no querían correr el mismo destino; Victor se escondió en las montañas que rodeaban Vigo hasta pasar a Portugal.

En represalia detuvieron a su hijo Víctor como rehén, y lo llevaron a un campo de concentración en el centro de Vigo donde cientos de personas dormían en el piso. De allí los trasladaron al lazareto de san Simón. Una noche, el hijo de Victor Fraiz, y el periodista del Faro de Vigo, Lámparas Rivas fueron sacados de su celdas. El paseo acabó el 10 de noviembre de 1936 en la carretera de Vigo a Redondela, muy cerca del actual puente de Rande, donde aparecieron los cadáveres de ambos. Víctor Fraiz Castellanos tenía 19 años.

Sus hijos Vicente y Ramón también fueron detenidos, los franquistas anunciaron que matarían a todos si el padre no aparecía. Victor Fraiz decidió rendirse a cambio de la liberación de sus hijos y de un juicio justo, y con la firme promesa de que no lo matarían, sino que lo juzgarían en Consejo de Guerra. Pero la promesa no se cumplió en ninguno de los casos.

Victor fue encarcelado en 1937, escribió cartas de despedida a su hermano y a su mujer. Se le juzgó en Vigo por rebelión militar, y condenado a muerte fue fusilado en el Monte del Castro de Vigo el 14 de septiembre de 1937, junto al comunista Manuel Fernández Careu. Tras su muerte, Vicente y Ramón fallecerían a causa de la guerra. Los restos de Vicente Fraiz Castellanos fueron trasladados en 1959, desde la fosa común de La Pobla de Segur (Lleida) a Cuelgamuros.


Documentos: Wikipedia. Fundación Pablo Iglesias. Asamblea Digital (María Cristina Fraiz, biznieta). Galicia Confidencial (Lois Pérez Leira)


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El ASESINATO de la corporacion municipal REPUBLICANA de Arenas de San Pedro (Ávila) por agentes franquistas en 1936

Arenas de San Pedro word pressArenas de San Pedro era una villa próspera a la que acudían muchos visitantes. En el año 1936 componían el Ayuntamiento hombres de ideario republicano. La Guerra de España estalló, y las tropas de Franco avanzaban sobre el pueblo. El 8 de septiembre de 1936 los franquistas capturaron al alcalde y a los concejales.

Arenas de San Pedro tuvo el honor de ver como su alcalde, Serafín Felipe Gómez, herrero de oficio, fue arrastrado hasta el cauce de un río, allí fue ejecutado y quemado. Sus compañeros no corrieron mejor suerte. Asesinaron a los 11 miembros de la corporación municipal de los 13 que estaban en el ayuntamiento. Uno de ellos, con un tiro en la pierna, se escapó y otro de ellos, un carpintero llamado Apolonio Ferraz que era teniente de alcalde y que se pasó toda la vida aterrado y doblado por las palizas. Cuando la gentuza quería divertirse iban a buscarlo lo llevaban al cuartelillo y lo baldaban a palos.

Los demás están en una fosa en el camino de Ramacastañas. “Todos ellos, llevan reunidos en un pleno eterno desde 1936, a 6 metros bajo tierra “, como dice Mariano López, el fundador del Foro de la Memoria del Valle del Tiétar y la Vera. Sus nombres eran:

Gonzalo Buitrago Iglesias. Isidro Domínguez Argenta Virgilio Quiroga Feliú. Gabriel Sánchez Almela. Apolonio farraces Muñoz. Onésimo Gómez Moreno. Adrián Sánchez Manzanares. Crescencio Lozano Rodríguez. Manuel Plasencia Lozano. Andrés Rodríguez Gómez. Serafín Felipe Gómez. Isaac García Rodríguez.

Según los archivos de la iglesia, en Arenas los franquistas asesinaron a 93 Republicanos. Al carabinero Pedro Corcho Feliú, el levantamiento militar le pilló en su pueblo de Arenas de San Pedro (Ávila). Cuando las tropas de Franco entraron en el pueblo huyó a Madrid, donde se enroló en el Ejército Republicano llegando a teniente de carabineros. Al final de la contienda, fue encarcelado. El 18 de marzo de 1940 fue fusilado acusado de rebelión. junto a otras 13 personas, 2 de ellas del mismo pueblo de Arenas de San Pedro y otra de otra localidad cercana, Hoyo de Pinares, en la tapia del cementerio del Este de Madrid.

Colgado de la ladera de la Sierra de Gredos se encuentra el pueblo de El Arenal, lugar de asesinatos y fosas. En el año 2008, se abrió una de ellas donde se encontraban, entre otros, los restos de una familia: padre, madre y un hijo, todos pertenecientes al partido comunista. Esta familia eran los abuelos y tío de Julián Muñoz, alcalde de Marbella y por aquel entonces novio de Isabel Pantoja.

Julián no fue a la exhumación alegando que “para Isabelita iba a ser muy desagradable presenciar esas cosas y además se iba a armar un gran revuelo con su presencia”. Si acudieron al enterramiento, que se hizo, según ordeno el alcalde marbellí, de noche y sin nadie presente. Metieron la cajita con los restos en un nicho y mandó que colocaran una placa con sus nombres. Ni lápida, ni año de muerte ni nada. La vergüenza por tener parientes “rojos” y asesinados por gente como él, pudo más que la dignidad de sus abuelos que murieron por defender un gobierno legal.

El Valle del Tiétar es un cementerio escondido hay muchas fosas por descubrir y muchas historias bárbaras que contar. La dignidad, el reconocimiento y el fin de la impunidad son importantes. No se puede dar la espalda a quienes defendieron los valores en los que presuntamente se asientan nuestras sociedades actuales. Pero en este país todavía no se han enterado.


Documentos: Público (Sol López-Barrajón). Intervíu (Joaquín Vidal). Arenas hoy y siempre. Tiempo de hoy (Carlos Fonseca y Alejandrina Gómez)


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En Noviembre de 1936, los franquistas ASESINARON a RAMONA ORTIZ JUAN, FIDELA GARCÍA SÁNCHEZ y JULIA CIFUENTES VELEDO en el cementerio de San Atilano de Zamora

Ramona, Fidela y Julia word pressEl 19 de Julio del 36 los franquistas tomaron Villalpando (Zamora) sin ningún tipo de resistencia armada, había comenzado la guerra. El cura, el alcalde y gentes rencorosas denunciaron a los vecinos Republicanos.

Ramona, de 45 años, natural y vecina de Bamba, había sido trasladada a la cárcel de Zamora desde la cárcel de Toro. Viuda de Manuel Fernández, tenía 2 hijas de 5 y 7 años, que tras la detención de la madre fueron ingresadas en el hospicio. Fidela García Sánchez, de 33 años, era natural de La Aldehuela (Salamanca) y vecina de Zamora, tenía una hija, su hermana Nazaria también había sido encarcelada en Toro.

Baldomera Veledo era madre de Pilar, Julia, Estefanía, Anisia y Teresa; tenían un pequeño comercio de aperos de labranza. La familia había sido señalada también porque Estefanía se había casado civilmente con un militante de la CNT, Quintín Gil Calvo, que moriría en Asturias, y la mayor, Pilar, había sido denunciada por intrusión en una de las fincas de grandes propietarios de la localidad.

Una noche, franquistas armados entraron en la casa familiar y se llevaron a Julia y a su madre Baldomera, a la que acusaban de haber participado en las protestas, para exigir que el ayuntamiento destinase a la enseñanza pública el coste de su concierto con las Hijas de la Caridad. Ambas fueron encarceladas el 24 de agosto en la cárcel de Zamora. A Julia la confundieron con Estefanía creyeron que era la que estaba casada con el confederal Quintín. Tuvieron que llevar un colchón para que no durmieran en el suelo, pasaron hambre, frió, humillaciones y mucho miedo. Fueron compañeras de celda de Amparo Barayón, la esposa de Ramón J. Sender, también asesinada.

También fueron detenidos el padre de la familia y Martín, el marido de Pilar, que pasó 2 años en prisión y otros 2 de destierro en Fuentesaúco. Otro primo de la madre, Froilán Veledo, había sido asesinado el 29 de agosto. Unos días antes del 20 de Noviembre del 36 habían fusilado a 3 maestras nacionales y a Matea Luna, que había salido en manifestación con Baldomera en Villalpando. A Matea le cortaron los pechos y la remato de un tiro el alcalde de Villalpando.

Julia tenia 29 años. Escribió una carta despidiéndose de sus hermanas y repartiendo sus cosas personales, parece que presentía su final, estaba agotada. Poco antes de la media noche del 20 de Noviembre de 1936, Ramona, Fidela y Julia fueron sacadas de la cárcel de Zamora y tras ser asesinadas fueron enterradas en una fosa del cuartel de San Benito. Baldomera se quedó muda de espanto cuando mataron a su hija.

Cuando Pilar fue a llevarles la comida al día siguiente, al preguntar por su hermana un falangista le contesto: “a esa ya se le enfrió el cielo de la boca”. Pilar comprendió que habían matado a Julia. Baldomera, que estaba enferma de corazón fue juzgada varias veces y condenada a muerte. En una visita de Teresa a su madre a la cárcel, una celadora apodada la “hiena” por su crueldad le cerró el portón tan de golpe que le rompió los labios a la pobre, se pasó la visita con un pañuelo en la boca para que mi abuela no se diera cuenta y no sufriera más. Baldomera finalmente sobrevivió a su encarcelamiento. La soltaron en Julio del año 38, padeció graves secuelas físicas y psicológicas el resto de su vida.

Los bienes de la familia fueron incautados en el consiguiente procedimiento de responsabilidades políticas, pero ya antes el comercio había sido saqueado por falangistas de Villalpando en un asalto en el que fue vejada y golpeada Teresa, la hija pequeña. Al coincidir la fecha de la muerte de su hija con la de José Antonio Primo de Rivera, el padre se negó, año tras año, a asistir a los funerales que se celebraban en Villalpando por el fundador de la Falange, razón por la que fue multado en varias ocasiones por el alcalde.

Cinco años después de que mataran a Julia, Baldomera y Estefanía fueron a Zamora, desenterraron el cuerpo de Julia, lo reconocieron por restos de ropa y por la deformidad que tenia en la pierna, de pequeña enfermó de poliomielitis, estuvo 7 años en una silla sin poderse mover. Compraron una caja para trasladar los restos a Villalpando. En el ayuntamiento de Zamora querían que la causa de la muerte constara como natural. Mi abuela dijo que había sido asesinada y no firmaría nada que dijera lo contrario. No las dejaron trasladar los restos, tuvieron que enterrarla en Zamora. Baldomera murió en 1954, 18 años después que su hija acordándose de ella hasta su último aliento. 

Yolanda Allende Cifuentes, sobrina de Julia, le dedicó un emocionado homenaje, En memoria de Julia (1 y 2)


Documentación original en Foro por la Memoria de Zamora


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