Bandas falangistas sembraron TERROR y MUERTE entre los REPUBLICANOS de Álora (Málaga). La NOCHE de los 60

Alora word pressTras el golpe rebelde del 36, jornaleros, milicianos, ayuntamiento, se aprestaron a defender las reformas Republicanas ante la amenaza de las tropas fascistas avanzando por el valle del Guadalquivir, organizando igualmente el trabajo colectivo, la ganadería y agricultura. Coincidiendo con el ataque a Málaga por tropas de moros, legionarios, falangistas, y por los ejércitos nazional e italiano, el avance a Álora de los sublevados se reforzó fuertemente, entrando a saco en el pueblo al tiempo que estallaba la “desbandá” en Málaga en Febrero de 1937.

Fueron los falangistas los encargados de llevar a cabo toda suerte de crímenes en Álora, siempre extrajudicialmente. Encerraron a cientos de Republicanos en condiciones lamentables en locales municipales, para después llevarlos a las tapias del cementerio donde fusilaron a decenas de ellos. Una de las ejecuciones masivas es conocida como “la noche de los 60”. El cementerio estaba localizado en la antigua fortaleza árabe, donde los cadáveres de los aloreños fueron arrojados a varias fosas, pagando sus pretensiones de defender la democracia y la República.

La Asociación de Memoria Histórica recoge 2 disposiciones del 4 de abril de 1937 en las que el Juzgado Militar ordena al Depósito Municipal que entregue al Ejército Nazional a los detenidos “los cuales han de ser ejecutados a las primeras horas del día de mañana”. Un escrito suma 40 personas. El otro, 20. La orden, firmada por el capitán juez militar, concluye con un “Dios guarde a usted muchos años”. Al alba, 60 personas subieron en fila la empinada cuesta hacia el castillo hacia la muerte y la fosa.

Como cada mañana, Antonia Álvarez Rueda fue a llevar la comida a su marido a la cárcel. Aquel día le dijeron que ya no hacía falta. Se armó de valor y subió al cementerio del castillo. Vio muchos cuerpos hacinados en una fosa común. Eran 60 y aunque removió cadáveres, no encontró el de su esposo, Juan Vera Muñoz. “Roja, vete de aquí si no quieres que te metamos ahí a ti también”, le avisaron.

Juan Lepe Vera, promotor de la Memoria Histórica en Álora es nieto de Juan Vera Muñoz, miembro de UGT, asesinado por los fascistas cuando tenía 37 años de edad. La guardia civil fue a por él a su casita de campo. Le encontraron con su hija María Vera Álvarez, de 11 años, que recuerda como se lo llevaron sin haber cometido delito, nada de nada. Fue a parar a la fosa común. Juan cuenta que a un hermano de su abuelo, mayor que él, los falangistas lo mataron a palos con las culatas de los fusiles porque se resistía a subir al castillo. El 5 de abril de 1937 fusilaron a otros familiares además de a su abuelo, 3 de sus hermanos y uno de los hijos de su tio abuelo, con 17 años, que había huido a la sierra con varios guerrilleros.

Antonio Mayo recuerda cuando los falangistas se llevaron a su hermano Martín, con 23 años, la madre y la hermana gritando. Fue fusilado, cuenta, señalando la fosa del castillo, igual que su padre ya acabada la guerra. El hijo de Martín, Martín Mayo, nació al mes siguiente del asesinato de su padre, entre los lloros de su madre. Mi padre era inocente de todo, no había hecho nada para que lo mataran. Había huido con la familia, la madre embarazada, y llegado a Almuñecar se volvió al pueblo convencido de que nada le ocurriría ya que no había hecho nada. Nunca lo hubiera hecho.

José Florido nació el año 36, su padre era jornalero, tenía 26 años cuando lo asesinaron a tiros. Los terratenientes, que organizaban partidas para “eliminar rojos”. Había huido con tantos otros hacia Almería con la “desbandá”, sufrieron los bombardeos de los barcos y aviones fascistas. La familia avanzaba casi a rastras sin apenas medios, con una niña de 3 años, otro de 2, y José con 6 meses. Así que se volvieron, el padre decía que él no había hecho nada, la madre, María Lobato Martínez, advertía de la maldad de los fascistas. Le costó la vida. Su madre, con 22 años, quedó viuda con 3 hijos, no tenían nada, ni para dormir.

Un equipo de ocho especialistas intenta 80 años después recuperar los restos de los fusilados en Álora. Se estima que existen 3 zonas de enterramientos clandestinos en el antiguo cementerio en las que hay más de 140 fusilados. En el castillo, que ya no funciona como cementerio, una placa recuerda que la construcción árabe es un bien de interés cultural. Nada indica que allí hay más de 140 fusilados. A un lado de la fosa, en un árbol, alguien ha puesto un cartel con flores atadas con los colores republicanos: “5 de abril del 37. Ochenta años esperándoos. No os hemos olvidado. Estáis en nuestros corazones”.


Documentos: Las huellas en la tierra. Anuario 2016-2017. Intervenciones en fosas comunes del franquismo en Andalucía. Junta de Andalucía. Un castillo para «la noche de los 60», por José Miguel Arlandi Pérez. – Málaga hoy (Leonor García)


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