ANTONIO LÓPEZ SÁNCHEZ-PRADO, médico, diputado y alcalde de Ceuta, REPUBLICANO, COMUNISTA, FUSILADO por los franquistas en 1936

Antonio Sánchez-Prado word pressAntonio López Sánchez-Prado nació en 1888 en Utrera. Se licenció como médico cirujano y en marzo de 1923 llegó a Ceuta para encargarse de la Clínica de Partos y Ginecología del Hospital de la Cruz Roja, un años después era inspector municipal, tuvo otros cargos médicos en años sucesivos. El alcalde se granjeó las simpatías y el querer de sus vecinos desde el primer momento. Realizaba una labor clínica ejemplar y altruista con las personas más necesitadas de la época. No les cobraba las medicinas o incluso les metía dinero en la mesita de noche.

Fue elegido alcalde de la ciudad por Unión Republicana en 1931, pero por problemas personales dimitió a los 57 días de su nombramiento. Ese año fue elegido hijo adoptivo de la ciudad. En mayo consiguió escaño de diputado por el Partido Republicano Radical Socialista en las elecciones a Cortés, cargo que desempeñó hasta 1933. Posteriormente ingresó en el Partido Comunista y participó en la Asociación “Amigos de los Soviets”. En las elecciones municipales de 1936 Sánchez-Prado fue elegido de nuevo alcalde por la corporación municipal. El pueblo ceutí le tenía tal cariño por su dedicación e intento de igualar las clases sociales, que el día de su cumpleaños de 1936, el barrio del Sarchal organizó una verbena en su honor, en agradecimiento por haber llevado el agua corriente hasta este lugar.

Fue de los primeros cargos públicos que tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo durante el golpe fascista. Recibió varias llamadas de amigos, indicándole que se marchara hacia Tánger, como ya lo habían realizado otros muchos ante el inminente golpe militar. Se quedó en su puesto como mandatario republicano y celebró un pleno en el Ayuntamiento al que no asistió ningún concejal conservador y si Moisés Benhamú de Unión Republicana, Luís García Independiente, los miembros del PSOE Valentín Reyes, José Lendínez, Manuel Pascual, David Valverde y Antonio Becerra; del Partido Comunista Antonio Berrocal y Sertorio Martínez y Juan Arroyo de Izquierda Radical-Socialista, también asistió el secretario particular del alcalde, Adolfo De la Torre. De los presentes en el pleno ocho fueron fusilados, en diferentes fechas.

Sánchez-Prado acabó con un alegato por la República: “Se aproximan días terribles para la República y es preciso que nos unamos y nos preparemos para defenderla, cumplamos nuestro deber ¡Viva la libertad! ¡Viva la República!”. El Puente Almina y todo el Rebellin se llenó de soldados y falangistas, y la Delegación del Gobierno fue tomada por fuerzas de Regulares.

Fue detenido el 18 de julio de 1936 por las tropas sublevadas de la legión mandadas por el coronel Juan Yagüe, igualmente fueron detenidos los hermanos Medina de Unión Republicana. Sánchez-Prado fue trasladado a la prisión de García Aldave, allí pudo ver a la mayoría de los políticos y sindicalistas de la Ciudad, que también estaban detenidos. Durante el tiempo que permaneció en prisión fue testigo de como los falangistas locales realizaban sus tristes sacas y ejecuciones en la vía publica. Sánchez-Prado sabía que las tropas sublevadas tenían como primer objetivo crear pánico y miedo entre la población civil con ejecuciones sumarísimas, y él en estos dos meses de detención había sido testigo de muchas.

Tras consejo de guerra, la noche del 4 de septiembre fue condenado junto a Don Antonio López Sánchez-Prado, Adolfo de la Torre Guillén, Ángel Guijo Higuero y Fidel Vélez Roldan a la pena de muerte por el delito traición a España y rebelión militar. Trasladados en camión a la playa del Tarajal el 5 de septiembre de 1936, un piquete de 20 golpistas al mando de un oficial llevó a cabo el fusilamiento de todos ellos.

Cuando los franquistas acabaron con la vida de este médico y alcalde de Ceuta, trataban de que su figura se olvidara para siempre. Difícilmente podían imaginar que provocarían justo lo contrario: mataron al médico comunista y masón y generaron la leyenda. “San” Antonio Sánchez-Prado, el alcalde ateo y republicano, respetaba las creencias pero no era religioso. Actualmente en Ceuta es venerado en lápidas, estampitas, goteros, pulseritas que envuelven las muñecas de los pacientes de los hospitales de Ceuta. Los ceutíes se consagran a él con fervor, incluso se le atribuyen milagros.

La actual corporación municipal rinde tributo cada 5 de Septiembre al alcalde Antonio López Sánchez-Prado. En septiembre de 2006 se inauguró una estatua en bronce de Sánchez-Prado en la avenida que lleva su nombre, frente al edificio del Ayuntamiento que presidió, hoy Palacio de la Asamblea de Ceuta.


Documentos: Todos los nombres (Francisco Sánchez Montoya). Cádiz Directo (Jose Manuel García Bautista y Jesús García). El Español (Marta Espartero). El País (Jesús A. Cañas). Ceuta Actualidad (1 y 2)


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