Los CRÍMENES de los nazionales en Cantabria: “Sólo hay una forma de tratar a los ROJOS, matarlos.” 1, La REPRESIÓN

CRÍMENES de los nazionales en Cantabria, Parte 1, La REPRESIÓN word pressA partir del verano de 1937, los franquistas aprisionaron a unos 30.000 Republicanos, el 10% de la población total, un 40% de la población activa masculina de Cantabria. Funcionarios, maestros, médicos, trabajadores,fueron “investigados” por las nuevas autoridades militares para depurar responsabilidades. A últimos de septiembre comenzaron los fusilamientos. El total de víctimas de la represión franquista osciló en torno a las 2.500 personas.

De ellas 1.300 fueron ejecutadas por consejos de guerra y el resto fueron asesinados irregularmente. En el campo de exterminio nazi de Mauthausen-Gusen acabaron 101 cántabros, de los que murieron 65, en cárceles franquistas murieron 389 cántabros, hubo 75 guerrilleros asesinados o en el piquete de ejecución. Casi 800 presos forasteros murieron en cárceles cántabras.

Muchos fueron enviados a prisiones y campos de concentración. A los hombres a Bilbao, Escolapios, Larrinaga, prisión central de Burgos. Las mujeres iban a cárceles vascas, Saturrarán, Amorebieta y Durango. En todas ellas muchos y muchas dejaron su vida. Encontramos ciudadanos cántabros por toda España. En ningún caso se mantuvieron las condiciones mínimas de salubridad, higiene y condiciones dignas, formaban parte del castigo. Los soldados y oficiales del Ejército Republicano trasladados a Santander fueron conducidos a los campos de La Magdalena, Plaza de Toros, Monte Corbán, Sport del Sardinero, hipódromo de Bellavista. Muchos fueron al Penal del Dueso, a Medina de Rioseco, Santoña, Miranda de Ebro, Orduña o Valdenoceda.

Hubo cárceles en Torrelavega, algunas para mujeres en el Faro de Castro Urdiales y en Laredo. En la prisión oriental de mujeres sacaron para su fusilamiento a 6 de ellas en 1937. Prisiones o campos de concentración hubo en Pejanda, Polaciones, Silio, Renedo, Molledo, Liérganes. En el valle de Carriedo se fusilaba en el Puente del Diablo. En Cabárceno, los mineros fueron recluidos en la Casa de la Mina, de donde eran sacados para ser fusilados. En el frontón de Reinosa se procedían a los fusilamientos derivados de los consejos. Son lugares de memoria los espacios franquistas de represión, incluyendo aquellas obras públicas levantadas con la mano de obra de los prisioneros: el embalse y los saltos del Nansa, las instalaciones de la nueva Sniace, el túnel de la Engaña en la Vega del Pas, la reconstrucción de Potes y de tantos otros pueblos, puentes y carreteras y vías de ferrocarril, dañadas por la guerra.

Los consejos de guerra carecían de garantías procesales. Se celebraron consejos en las cabeceras de los partidos judiciales, y las ejecuciones tuvieron lugar en Castro Urdiales, Reinosa, Santander, Santoña y Torrelavega. Actuaban además tribunales militares en Bilbao, algunos sentenciados a muerte eran ejecutados en la capital vasca. En 1938 se trasladaron 61 condenados en Santoña desde Bilbao, para ser fusilados en Burgos. Las acusaciones procedían de guardia civil, falange, o denuncias particulares, vecinos deseosos de venganza. No se practicaba prueba alguna ni declaraba ningún testigo, excepto para acusación. El abogado defensor no defendía, solo apelaba a la benevolencia del tribunal. Fueron especialmente duras las condenas a muerte de grado superior a capitán, comisarios políticos y miembros del cuerpo de dinamiteros. Los Republicanos se veían impotentes y desesperados: no entendían como se les acusaba de rebeldes cuando habían defendido al gobierno legalmente constituido.

El investigador Antonio Ontañón, presidente de la ‘Asociación Héroes de la República y la Libertad’, ha estado más de 20 años investigando por sus propios medios, la historia de los Republicanos desaparecidos en Cantabria entre 1937 y 1948: En las Fosas comunes del Cementerio de Ciriego (Santander) yacen mas de 1.200 Republicanos identificados, asesinados por los franquistas, entre ellos 809 fusilados, 21 muertos a garrote vil, 90 paseados, 3 ahorcados, y 284 muertos procedentes del penal santoñés de El Dueso y de otras cárceles santanderinas.

El arqueólogo Ángel Armendáriz elaboró en 2010 un mapa de 150 fosas franquistas en Cantabria. Los cadáveres eran enterrados por los propios asesinos, a veces las víctimas cavaban su fosa. Otros permanecieron insepultos hasta su inhumación por vecinos de la zona. Las fosas se ubican en lugares anónimos: campos, prados, riberas de ríos y cunetas o zonas próximas a las carreteras. Otras en áreas civiles, zonas exteriores de los cementerios, cuyas tapias sirvieron como lugar de ejecución. En torno a 40 cementerios cántabros albergan inhumaciones de este tipo y en algunos de ellos se han levantado recientemente monumentos conmemorativos. En ocasiones los cadáveres fueron sencillamente arrojados a torcas o simas naturales. Ha habido un cierto desinterés, no solo del Gobierno de Cantabria, sino también del de España, el Gobierno de Mariano Rajoy no destinó ningún presupuesto para la recuperación de la Memoria Histórica.

Continúa en Parte 2, Las VÍCTIMAS


Documentos: Cuatro derroteros militares de la guerra civil en Cantabria, Jesús Gutiérrez Flores y Enrique Gudín de la Lama. Federación Estatal de Foros por la Memoria (Isidoro Bermejo). Eldiario.es (Rubén Alonso)


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