Cuando el AVERNO franquista se cernió sobre Sevilla. Los franquistas EXTERMINARON a cerca de 13.000 Republicanos. Parte 1, Terror y Represión

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El martirio de la provincia y ciudad de Sevilla fue el mayor de España, y Andalucía la región mas represaliada. Los franquistas asesinaron en la capital a más de 3.000 Republicanos desde julio de 1936 hasta enero de 1937. Mediante aplicación de bandos de guerra, eliminaron en el resto de la provincia a más de 8.000 personas. Hay 1.255 desaparecidos y 465 muertos en prisión. El exterminio puede superar los 12.854 asesinados. Hasta Marzo de 1953 los sublevados arrojaron 3.520 cadáveres anónimos a las fosas comunes del Cementerio de San Fernando de Sevilla.

Sevilla fue tomada por los rebeldes gracias al apoyo de todas las fuerzas armadas de la ciudad y la guardia civil. Solo permanecieron leales a la República la Guardia de Asalto, la base aérea de Tablada y algunos voluntarios de izquierda. La leyenda sobre Queipo de Llano es falsa. Queipo contó con casi toda la guarnición de Sevilla, varios miles de soldados. Los barrios de izquierdas carecían de armamento, que estaba en manos de los golpistas. Especialmente un potente e indiscriminado uso de la artillería, y en los días siguientes el salvaje terror africanista del tercio y los moros. Cómplices de los sublevados fueron el comandante del Estado Mayor José Cuesta Monereo, el responsable de Orden Público capitán de la Legión Manuel Díaz Criado, que Franco sustituyó en noviembre por Santiago Garrigós, quién aumentó la cadencia de fusilamientos. El cacique Pedro Parias nombrado gobernador civil, el auditor Francisco Bohórquez, quien con Felipe Acedo planificó la represión según los bandos de guerra. Al frente de la derecha local estaban Manuel Giménez y el comandante de la guardia civil Gregorio Haro Lumbreras, que llegó a gobernador de Huelva, y que se guardaba en sus bolsillos las alhajas que las señoras regalaban para la causa “nazional“, Hitler mediante.

Durante la sublevación se fusilaba sobre la marcha a todo Republicano capturado. Los responsables fueron los militares nazionales, dirigiendo arrestos, torturas, fusilamientos, llevados a cabo por falangistas, carlistas, guardia civil, paramilitares, sin procedimiento judicial. El objetivo era destruir físicamente a todas las fuerzas políticas Republicanas. Los pistoleros aterrorizaron la ciudad y luego los campos, una “policía montada” utilizaba garrochas para reducir a los campesinos fugitivos. En las plazas públicas se implantaba el “estado de guerra”: Los legionarios, guardia civil, falangistas y moros no tenían límites, cuando abandonaban un pueblo, dejaban incendios y cadáveres de hombres, mujeres y niños. Los golpistas empleaban una combinación brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias. Los crímenes sin juicio se sucedieron mucho tiempo junto a los cementerios o en las cunetas.

Si bien los asesinatos «en aplicación del bando de guerra» no cesaron, en febrero de 1937 se instauraron «oficialmente» los consejos de guerra. “Militares” rebeldes, juzgaron ilegalmente a civiles leales al Gobierno legítimo de la II República acusándolos de rebelión militar. Sometieron a muchos inocentes a un simulacro de juicio sin las mínimas garantías procesales ni de defensa, condenando a muerte a cientos de personas. Desde la Audiencia partían a la Prisión Provincial, donde se hacinaban 1.438 presos. De allí salieron muchos directamente para su ejecución, pero es que también en sus celdas fallecieron casi 500 entre 1936 y 1954 dadas las penosas condiciones de alimentación e higiene en que malvivían los encarcelados.

Se activaron múltiples centros de reclusión para miles de sevillanos: El cine y comisaría Jáuregui, el cuartel de falange, el cine Lumbreras, el cabaret Variedades, los sótanos de la plaza de España, las comisarı́as de Ciudad Jardı́n y la calle Palmas, cuarteles de la guardia civil… ayuntamientos, escuelas servían de prisiones en pueblos, y campos de concentración por toda la provincia. La familia Ybarra ofreció como prisiones las bodegas del vapor Cabo Carvoeiro, que albergó a cientos de presos, muchos de ellos terminarían fusilados Y la tristemente siniestra comisarı́a de Jesús del Gran Poder, donde se torturaba con saña, y que organizó la brigadilla de ejecuciones, que envió a la muerte a muchos detenidos las tapias y fosas comunes del cementerio de San Fernando.

Pronto comenzaron a utilizarse otros sistemas represivos: La incautación, o el robo directo de propiedades de colectivos y particulares, las depuraciones de puestos de trabajo, la utilización de los prisioneros como mano de obra esclava para humillarles, anular su personalidad y explotarles económicamente. El golpe militar puso en marcha un plan de exterminio perfectamente calculado. Hasta tal punto sus ejecutores eran conscientes de la magnitud de lo que estaban realizando que lo intentaron ocultar desde fechas muy tempranas. Después buscaron negar su existencia mediante la reelaboración de lo ocurrido, que pasó de ser una cruzada a un hecho del que todos fuimos culpables.

La actual España se traiciona a sí misma una y otra vez, cada día que pasa que no se ejerce la debida justicia, que los crímenes se ningunean, que las víctimas siguen desaparecidas en cunetas, fosas, cada día que pasa que el franquismo sigue siendo legal en este país.

Continúa en Parte 2, Los ASESINATOS


Documentos: Cosas de Andalucía (Fernando Repiso). Sevillapedia. Wikipedia. Público (Juan José Téllez). El Correo Web (Horacio Raya). ABC (Jesús Álvarez). El Plural (Juan Luis Valenzuela). Unidad Cívica por la República (Juan Miguel Baquero). Europa Press. Véanse los trabajos de José María García Márquez: La represión franquista en la provincia de sevilla. Estado de la cuestión, y Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1963). El Correo de Andalucía (Horacio Raya). Lugares de la memoria Golpe militar, resistencia y represión en Sevilla


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española