El ASESINATO del Gobernador Civil de Huelva, DIEGO JIMÉNEZ CASTELLANO, por mercenarios franquistas en 1936

Diego Jimenez Castellano word pressDiego Jiménez Castellanos, natural de Cartagena, se inició en política con el Partido Republicano Radical. Formó parte de la candidatura de la Conjunción republicana-socialista en las elecciones municipales de abril de 1931 por Cieza (Murcia), convirtiéndose en teniente de alcalde, miembro de la Gestora de la Diputación Provincial, y alcalde hasta entrado 1934. Se unió a Diego Martínez Barrio cuando este formó la Unión Republicana.

Tras la victoria de la izquierda en las elecciones de febrero de 1936, fue nombrado Delegado Gubernativo en Melilla, donde se hizo cargo de diversos y graves problemas como la crisis económica, el paro obrero, la readmisión de trabajadores despedidos en las huelgas de 1934, la conflictividad social y política, huelgas, algaradas callejeras, enfrentamientos entre extremistas de izquierdas y derechas, el robo a mano armada de la sucursal del Banco de Bilbao por unos soldados desertores. Creó la Junta Local contra el Paro Forzoso con el Alcalde Antonio Díez, el Comandante General de Melilla general Romerales, el Delegado de Trabajo Antonio Ávila, el ingeniero Casto Nogales, Fernando Chacón como secretario y Eugenio López director del diario El Popular como jefe de prensa. Jiménez Castellanos no pudo ver su obra culminada porque el 4 de julio fue nombrado Gobernador Civil de Huelva por dimisión del anterior titular del cargo.

A los pocos días de su toma de posesión, Jiménez Castellano tuvo que hacer frente a la sublevación militar. Había recibido la visita de Queipo de Llano la mañana del 18 de julio, con la insurrección desatada en Marruecos, y sospechó del general a pesar de su declaración de lealtad a la República. Nada más salir éste de la sede del Gobierno Civil, alertó a Sevilla, y ordenó vigilancia a la Guardia Civil de las comandancias de los pueblos de la carretera nacional. Pero Queipo de Llano se sublevó en Sevilla a las 2 de la tarde.

Con la ayuda del teniente coronel de carabineros Alfonso López y el de la Guardia Civil Julio Orts, controló a los golpistas y mantuvo el orden público, recluyendo en un buque a los sublevados para salvaguardarlos de posibles represalias de grupos exaltados. Sin embargo, muchos mandos inferiores de la guardia civil y el ejército partidarios de los sublevados sabotearon los intentos de enviar fuerzas que liberaran Sevilla. El 29 de julio las tropas de Queipo entraron en Huelva, efectuando fusilamientos en diferentes zonas de la ciudad, como las tapias de los cementerios de San Sebastián y La Soledad. En la provincia de Huelva hubo más de 7.000 víctimas de la represión franquista. En las fosas de Huelva hay un total de 4.500 represaliados, las cifras hablan de más de 1.000 fusilados solo en la capital.

El 4 de agosto un consejo de guerra condenó a Diego Jiménez Castellanos a muerte por un «delito de Rebelión Militar», acusado de no acatar la orden de declarar el estado de guerra que le había dado Queipo desde Sevilla, «subsistiendo el mando de la Autoridad Civil y colocándose esta en manifiesta rebeldía hacia la única potestad pública y legítima ante la historia nacional». Jiménez Castellano fue fusilado el 5 de Agosto en la explanada del Conquero, junto al Parque Moret en una ejecución diseñada como espectáculo público, por grupos de falangistas de la temida Escuadra Negra, dejando bien claro hasta dónde estaban dispuestos a llegar los sublevados contra el poder democrático.Por idéntico delito fueron ejecutados el teniente coronel de la Guardia Civil Julio Orts Flor y el teniente coronel de Carabineros Alfonso López Vicencio. Queipo de Llano confirmó las ejecuciones sin dejarse conmover en absoluto por las muchas peticiones de clemencia para los condenados que le llegaron.


Documentos originales: Memoria de Huelva. Melilla Izquierda (Carlos Esquembri). El holocausto español (Paul Preston). Junta de Andalucía


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española