El trabajador ANTIFASCISTA RAFAEL GÓMEZ JAUREGI, militante de ELA-STV y ANV, fue ASESINADO a balazos por la guardia civil en Rentería (Guipúzcoa), en 1977

Rafael Gomez JauregiRafael Gómez Jauregi había sido trabajador motorista del puerto de Pasajes. Fue candidato de ANV en las elecciones generales de 1933. Este mismo año fue elegido,  junto con Graciano Ormaechea, presidente de la Confederación Sindical de Gipuzkoa en el Congreso de ELA de Vitoria-Gasteiz, cargo que desempeñó hasta 1936. Se escondió al acabar la guerra y militó en una red de información al servicio de los aliados. Atrapado por la policía franquista en 1941, fue condenado a 25 años de cárcel en 1942, salvándose a duras penas de la condena de fusilamiento a la que no logró sustraerse uno de sus compañeros, Luis Álava Sautu.

Jáuregui tuvo que exiliarse a Selliéres (Francia) en 1951, donde permaneció hasta 1968. En 1970, Franco le permitió regresar a España. El 12 de mayo de 1977, tuvieron lugar las masivas y populares manifestaciones durante la trágica Semana proamnistía. En Rentería, cientos de manifestantes fueron recibidos con disparos de pelotas de goma por la guardia civil, que lanzó sus jeeps contra los manifestantes mientras disparaba con fuego real. Siete personas debieron ser hospitalizadas con heridas de arma de fuego, el manifestante Cándido Peña de 23 años resultó gravemente herido de bala en el pecho. Los periodistas de Diario 16 Gorka Landáburu y Kepa Akizu fueron testigos de las numerosas ráfagas de metralleta por parte de la guardia civil, “no dispararon al aire, los impactos de los proyectiles podían verse en las carrocerías de los vehículos”.

Rafael Gómez Jauregi, que ya tenía 78 años, paseaba con un amigo por las calles de Rentería (Guipúzcoa) cuando resultó acribillado por una de las ráfagas de subfusil disparada por la guardia civil, cayendo gravemente herido. Rafael fue conducido en el coche de un particular, pero murió en el camino con un pulmón y una arteria perforada, mientras lo llevaban a la antigua residencia donostiarra Nuestra Señora de Aránzazu. Las protestas se extendieron a todo Euskal Herria, la represión se recrudeció y en los días siguientes hubo otros 6 muertos.

La escena congelada forma parte del patrimonio de la familia Gómez. “Es inhumano que un ciudadano muera por el capricho de un guardia civil y nadie nos diera explicaciones”, opina Iñaki Gómez, nieto de Rafael. Un mes después de la muerte de Rafael, la guardia civil de Rentería comunicaba al Juzgado de Instrucción número 1 de San Sebastián que no habían dado frutos las gestiones para averiguar lo ocurrido. Un año después, el juzgado ni siquiera conocía el nombre de los agentes que prestaron servicio en el cuartel el 12 de mayo de 1977. El juez se inhibió entonces a favor de la jurisdicción militar.

Lo primero que hizo el juez militar Carlos Espinosa de los Monteros Acedo fue acordar el archivo sin responsabilidad de la causa, “habida cuenta de no haberse acreditado la identidad del autor, teniendo en cuenta, por otra parte, que la guardia civil actuaba en el cumplimiento de su deber”. Ya habían pasado 2 años de la muerte de Gómez.


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