El Ejemplar y Renovador Maestro REPUBLICANO ROMÁN FRANCISCO APARICIO PÉREZ, fue FUSILADO por asesinos franquistas en Madrid, en 1939

Roman Francisco Aparicio Perez word pressRomán Francisco Aparicio Pérez nació en Ciempozuelos (Madrid) en 1892. Completó su formación en la Escuela Normal de Maestros de Toledo, obteniendo el título en 1914 con la calificación de Sobresaliente. Tras un breve paso por las escuelas de El Pobo de Dueñas (Guadalajara) y Fuente el Fresno (Ciudad Real), en mayo de 1919 tomó posesión como titular de la Escuela Unitaria de niños n° 2 de Arganda del Rey. Aquí estaban ya ejerciendo sus padres, también maestros, Esperanza en la escuela de niñas y Francisco en la escuela n° 1. Román tuvo 8 hijos de su matrimonio con Rosa Cuevas Clemente.

Obtuvo una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios para viajar al extranjero, y conocer las innovaciones en la práctica educativa en Europa, los métodos del pedagogo belga Ovidio Decroly inspirados en el nuevo tipo de educación del norteamericano John Dewey. Los principios renovadores de la “Escuela Activa”, guiaron su magisterio enriquecido con su conocimiento de su viaje por Europa. La enseñanza de Román Aparicio supuso siempre una corriente de aire innovador alejada de la rigidez de otras escuelas de la época. Aparicio se comprometió con una enseñanza viva, eficaz y esencialmente educadora: Acostumbrar al niño a la observación, al razonamiento y la reflexión, enseñándole a aprender por sí mismo, haciendo de la escuela un privilegiado espacio de convivencia. Román introdujo actividades libres para desarrollar la imaginación, el espíritu de iniciativa y la creatividad, siendo además la tolerancia una de sus virtudes importantes.

Los niños observaban y estudiaban objetos reales,destacando los juegos educativos, los talleres en grupo, las actividades para sugerir ideas en el tiempo y en el espacio y desarrollar la imaginación. Son conceptos de absoluta actualidad, pero los maestros Republicanos ya los pusieron en práctica. Después de un primer curso de ensayos los niños sin excepción leyeron, escribieron y tenían noción del tiempo. Román Aparicio rompió con audacia las rígidas y anquilosadas formas de educación de la época. Buscaba el acercamiento de los niños a la vida, facilitarles el descubrimiento del mundo a través de, por ejemplo, una simple fórmula matemática, unas coordenadas geográficas, la observación de la naturaleza.

En el aula de Aparicio existía la coeducación, tanto él como un amigo habían decidido que las niñas, sus propias hijas, fueran directamente protagonistas compartiendo pupitre con los niños. La sorpresa para el maestro fue el adelanto de las niñas sobre los niños, que atribuyó al medio ambiente en que se desenvolvían, más higiénico, más moral, más culto, de horizontes más amplios

El maestro Román Aparicio programaba en aquella época lo que hoy se conoce como actividades extraescolares. La escuela se desplazaba allí donde convenía para realizar prácticas de agrimensura, geografía local y regional, visitas a fábricas, canteras, promover el respeto y amor el campo y la admiración y cariño hacia la gente que le trabaja. Román creó una Sociedad Local de Deportes, puso en marcha una Biblioteca, organizó conferencias, representaciones teatrales, exposiciones escolares, inició una caja postal de ahorros, puso en marcha una instalación pluviométrica donde los chavales recogían datos para los agricultores y abrió un pequeño museo donde reunió una notable muestra de productos locales que servían como instrumento de trabajo en las lecciones de las cosas.

Román Aparicio fue bien entendido por sus compañeros de profesión, pero su criterio vanguardista provocaba la incomprensión de los poderes tradicionales. Entre 1931 y 1933 Román perteneció a un partido muy ligado a la Institución Libre de Enseñanza, el Partido Republicano Radical Socialista, que se integraría en 1935 en Izquierda Republicana, la nueva formación que impulsó Azaña, y de la que fue también presidente local y consejero provincial de abril de 1938 a febrero de 1939. En 1937, en plena guerra, el profesor dirigió la primera campaña contra el analfabetismo en la comarca y se convirtió en Inspector Delegado de Enseñanza Primaria en 18 pueblos de la zona.

Desgraciadamente, el futuro de este ejemplar maestro, como la de tantos otros españoles, se truncó por la rebelión militar fascista de 1936. Al terminar la contienda, Román fue encarcelado en Madrid. Tenía 46 años cuando fue fusilado por por mercenarios franquistas el 23 de noviembre de 1939 en el Cementerio del Este de Madrid. De nada sirvió que semanas más tarde apareciera su nombre entre los detenidos a los que se conmutaba la máxima pena.


Documentos: 15mpedia. Ayuntamiento de Arganda (Julio Cerdá Díaz). Biblioteca Municipal de Ciempozuelos


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española