JESÚS MARÍA GARCÍA RIPALDA, militante del Movimiento Comunista de Euskadi, ASESINADO por un policía franquista en San Sebastián en 1975. Tenía 23 años

Jesus Maria Garcia Ripalda word pressSan Sebastián. Tarde de domingo del 31 de agosto de 1975. Jesús García Ripalda, militante del Movimiento Comunista de Euskadi (EMK), llevaba la pancarta de la manifestación contra las penas de muerte impuestas a Garmendia y Otaegui. Le acompañaban unos 300 jóvenes, en uno de aquellos “saltos” breves, que se disolvían en cuanto aparecía la policía. Un policía de la brigada político social le disparó a los segundos de iniciarse, sin embargo, los testigos del crimen nunca tuvieron la oportunidad de declarar.

En la confluencia de las calles Larroca y Miracruz, unos policías de paisano les atacaron y uno de los secretas, de apellido Lestón, le disparó un tiro en el abdomen a bocajarro. Ripalda cayó desplomado. Sin embargo, Odón Elorza, exalcalde socialista de San Sebastián, asegura que “el asesino no fue Lestón, sino otro de los policías de la patrulla, José Fernández Espejo, según el expediente del archivo militar de El Ferrol”.

El herido fue trasladado al hospital militar, que por el desuso no disponía de médicos, solamente unas enfermeras y una monja. Llegó vivo y pidiendo que llamasen a su familia. La monja le decía que “lo que tenía que hacer era rezar” y Jesús María contestaba que sí, pero que llamasen a su familia. Y allí murió sin que nadie le ayudase a salvar su vida.

Lo trasladaron al cementerio de Polloe donde Petra Ripalda, su madre, fue la única a la que le permitieron velar el cadáver custodiado por policías armados con metralletas. Al cadáver se le hicieron 2 autopsias. En la 1ª el facultativo enseñó a la familia la bala con la que le mataron. La 2ª, a petición de la policía, fue realizada por un médico militar totalmente borracho, que sacó el cuerpo de la caja, lo tumbó en el suelo e hizo una carnicería con su cadáver, concluyendo que había muerto por anemia y parada cardíaca.

El entierro y funeral estuvieron vigilados por la policía armada, que apuntó más de una vez a la familia con sus metralletas. No dejaron que se pusiese esquela en ningún periódico de la época. La persecución a la familia no acabo allí, días después una pareja de policías de paisano irrumpió por la fuerza en el domicilio familiar para pedir a la madre que perdonara públicamente al asesino de su hijo. La familia del joven no accedió jamás. Durante algún tiempo vivieron con la constante vigilancia policial y los teléfonos intervenidos.

El juez militar de instrucción abrió un sumario que envió a la Capitanía General de Burgos con la petición de que lo archivara, lo que así se hizo, dado que era un asunto de terrorismo y el “terrorista”, García Ripalda, había fallecido. No hubo ni vista ni juicio, ni la familia de la víctima pudo personarse en el caso. Los 3 policías fueron destinados fuera de San Sebastián y premiados. La familia García Ripalda engrosó la lista de víctimas de los crímenes de la dictadura franquista.

Odón Elorza califica de “increíble” la versión del auditor militar, que recoge “un cúmulo de mentiras, en el clásico estilo literario de la dictadura franquista, con el objetivo de lograr el archivo de la causa. La total arbitrariedad e impunidad con que fue tratado su caso por la justicia franquista ha provocado unas secuelas que exigen la reclamación de una memoria justa y la eliminación de obstáculos a la investigación del pasado reciente. Estamos ante un caso en el que no hubo juicio, y en el que el asesinado no era terrorista”.

Elorza ha “Reivindicado la Memoria de Jesús García Ripalda como militante antifranquista por la democracia, la entereza y valentía de su familia y amigos de lucha, a la vez que ha denunciado que la Ley de Transparencia no ampara el acceso público a estos documentos y el conocimiento de tantas atrocidades que desconoce la ciudadanía, joven y mayor. Las barreras legales impiden hacer públicos estos expedientes, necesarios para conocer la verdad; por dignidad democrática y por recuperar la Memoria”.

En 2011, el alcalde Odón Elorza entregó la Medalla de Oro del Ayuntamiento de San Sebastián a la familia de Jesús García Ripalda. Un año antes, el Gobierno central había reconocido a García como víctima policial. Una placa con la frase “Te Recordaremos Siempre” en homenaje al joven Jesús María García Ripalda, fue inaugurada en 2013 en la calle Padre Larroca de San Sebastián.


Referencias: El País (Luis R. Aizpeolea). Blog Odón Elorza. Comité d’Asturies Pola Amnistía


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española

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