CARMEN ARROJO MAROTO y EUGENIO MORENO PASTOR, compañeros en el amor y comprometidos con los valores REPUBLICANOS. Eugenio fue ASESINADO por los franquistas en Paterna (Valencia), en 1940

Carmen y Eugenio word pressCarmen Arrojo Maroto (Madrid, 1918) era una destacada líder de la Juventud Socialista Unificada (JSU), organizó importantes tareas de retaguardia para mejorar la vida en los frentes bélicos de Madrid: Coser uniformes, lograr remuneración a las mujeres que realizaban esta labor, organizar guarderías, impartir clases en la escuela de mandos del partido, ofrecer charlas a los artilleros y colaborar con los servicios sanitarios del ejército popular en primera línea de batalla.

Eugenio Moreno Pastor (Teruel, 1914) estudió Derecho en Granada; era abogado del Cuerpo Jurídico de la República. Militante de Izquierda Republicana, tras el golpe de Estado se formó en la academia militar de artillería, en Murcia, y participó en los frentes de Somosierra, Guadalajara o Valencia. Durante la guerra formó parte de la JSU. Carmen le definía como un hombre con una clara conciencia social y de la justicia.

En abril de 1938 la joven acudió con 2 compañeras a informar a los artilleros de la JSU desplazados en Arganda (Madrid) sobre los últimos acuerdos del partido. Allí encontró a Eugenio y se enamoraron, pero su historia terminó sólo un año después, y dejó marcada a Carmen hasta su muerte. Siempre hablaba de él como su compañero. Y no conoció a otro. «Nuestra relación fue algo serio y definitivo. La afinidad era perfecta en todos los sentidos. La comprensión y el cariño entre nosotros se vieron destrozados cuando bestialmente fue fusilado».

Él fue destinado a Valencia, al tribunal militar del XX cuerpo del ejército. La joven se encontró allí con él en los albores de la derrota Republicana en febrero de 1939. Acordaron casarse el 14 de abril, pero el barco inglés que les llevaría al exilio nunca llegó. Frente a la costa, un navío de guerra con las banderas nazi y monárquica les amenazó por megáfono con lanzar los cañones si no se rendían. Fueron trasladados al campo de concentración de Los Almendros «..bajo un pasillo de fascistas que, brazo en alto, nos insultaban y se reían de nosotros..». Ya en el campo, llegaron los camiones que se llevaron a las mujeres. Nunca más volvieron a verse.

Las últimas brisas de esperanza le llegaron a Carmen en una carta en marzo de 1940, desde la cárcel de Valencia. Existían testimonios a su favor de personalidades de Almería: «no se tienen noticias de que haya cometido actos delictivos», «su conducta fue buena». El dueño del hotel almeriense de La Perla o el ex presidente de la diputación durante la monarquía intercedieron por él.

En 1940 el padre de Eugenio fue notificado de que su hijo, encarcelado en Valencia, había fallecido por un derrame cerebral. Era mentira. Fue acusado de «rebeldía», pero nunca se le juzgó, no pudo defenderse, no hubo sentencia. Eugenio, con 25 años, fue sacado de la cárcel de Valencia y entregado a la “fuerza pública” el 27 de julio de 1940, siendo fusilado ese día en Paterna. Ella supo de su asesinato 5 meses después, y tardó 64 años en conocer el paradero de su cuerpo.

A finales de 2020 el cuerpo de Eugenio emergió de la tierra. En una fosa de 6 metros de profundidad, excavada por los propios hombres que después fueron a parar a ella, se hallaron los restos del abogado artillero. «Él fue del último grupo, así que se encontraba en la parte de arriba; eran 33 hombres», detalla a Público Juan José González, presidente de la Asociación de Víctimas del Franquismo de la Fosa 127, la 2ª mayor fosa común de España, con más de 2.250 personas fusiladas.

Las paredes del salón de Carmen han rendido toda su vida homenaje al amor de su vida. Entre los libros asomaba una fotografía con la imagen de Eugenio, con boina y uniforme militar. En el ocaso de su larga vida, a Carmen aún se le volvían pesadas las palabras al recordarle, el dolor le brotaba por los ojos. Falleció en 2017, con 98 años pero la exhumación ha llegado tarde para ella. Los restos de Eugenio reposan en un columbario a la espera de que algún descendiente los reclame.


Referencias: Público 1, 2 y 3 (Patricia Campelo). El Mundo, incluyendo fotos de Archivo personal y Alberto Di Lolli. Javilarrauri


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española