El Contralmirante ANTONIO AZAROLA GRESILLÓN fue FUSILADO en Ferrol en 1936, por negarse a apoyar el golpe fascista y permanecer leal a la República

Antonio Azarola Gresillon word pressEl contralmirante de la Armada Antonio Azarola Gresillón nació en Tafalla (Navarra) en 1874. Descendía de una familia de heroicos militares españoles que había emigrado a Uruguay. Estaba casado con Carmen Fernández García-Zúñiga, hija del vicealmirante Ricardo Fernández Gutiérrez de Celis, de quien había sido ayudante personal en dos ocasiones a lo largo de su carrera militar. Fue subsecretario del Ministerio de Marina y posteriormente ministro del mismo departamento en el último gabinete de Manuel Portela Valladares. Durante su mandato ministerial se concibió el último Plan Naval antes del estallido de la Guerra Civil, en el que se preveía la construcción de dos destructores, dos cañoneros y otros barcos menores.

Tras las elecciones de Febrero que dieron el triunfo al Frente Popular, José Giral Pereira, nuevo ministro de Marina, firmó el destino del contralmirante Azarola como 2º Jefe de la Base Naval Principal de Ferrol, jefe de su Arsenal Militar y presidente de la Comisión Inspectora. El marino que en Madrid se empeñó en que los obreros de la Constructora no se quedaran sin trabajo, colaboró en la mejora de Ferrol proyectando obras para mitigar el paro obrero. La clase obrera, el alcalde socialista Santamaría, la corporación municipal, las organizaciones ciudadanas admiraban, agradecían y respetaban a Azarola, lo que los mandos militares no comprendían ni admitían, por eso le fusilaron.

Cuando el 20 de julio la sublevación fascista triunfó en Ferrol, el contralmirante Azarola se mantuvo siempre leal a la República. En conversación del ministro de marina con Azarola, éste le dijo desde su puesto en la Base de Ferrol: “Señor ministro, estoy a sus órdenes; pero estar a las órdenes del ministro me va a costar la vida dentro de unas horas o de un momento, pero cuente usted con la adhesión del jefe de la base. Estoy sitiado desde tierra por los sublevados, pero la base está a las órdenes del ministro, como hemos jurado y hemos prometido.”

En Ferrol los rebeldes habían rendido el Ayuntamiento y detenido al alcalde y a 70 personas más. Ocuparon al asalto la Casa del Pueblo y eliminaron los pocos focos de resistencia que quedaban. Enviaron refuerzos a los insurrectos que estaban acosando la Base Naval, oficiales, soldados de artillería e intendencia, cañones, morteros, y ametralladoras. El contralmirante Azarola fue arrestado por sus propios subordinados. Era incapaz de imaginar que entre los oficiales de alta graduación con los que se relacionaba a diario imperasen la doblez y la deslealtad, precursoras de la traición y la crueldad: “¡Pero usted también, don Francisco!”, exclamó Azarola cuando vio al capitán de navío Francisco Moreno como uno de los cabecillas de la sublevación.

En el procedimiento contra Azarola los militares sublevados le acusaron de ordenar abrir el arsenal a las masas marxistas para apoderarse de las armas y de los buques allí fondeados. De los 12 testigos que declararon ninguno corroboró las afirmaciones de las que se le acusaba. Azarola afirmó que la acusación de “facilitar armas al pueblo le parecía monstruosa”. Declaró que “..no podía quebrantar sus principios militares, expresando la imposibilidad absoluta en que se hallaba de romper los sagrados compromisos que tenía contraídos con el Gobierno de la Nación, y que consideraciones de carácter militar le impedían en absoluto el sumarse a un acto que consideraba sedicioso..”. La sentencia condenó al contralmirante Azarola a la pena de muerte por un delito de abandono de destino del Jefe del Arsenal ante rebeldes y sediciosos, inhibiéndose en sus funciones, y oponiéndose a que se declarase el estado de guerra en esta plaza.

Los nuevos amos de la Base y de Galicia organizaron la ejecución dramáticamente, el reo no era un heterodoxo, sino un católico fervoroso que llevaba en la mano un crucifijo. Era un marino que no quiso colaborar con sus martirizadores, sino manifestarles su profundo desprecio. Se negó a estar presente durante el desarrollo del consejo de guerra, excepto cuando le tocó el turno a la defensa. No aceptó que se le leyese íntegra la sentencia, se negó a firmar la notificación. Le iban a asesinar, e hizo todo lo que pudo para que el asesinato no se pudiera ni justificar ni camuflar bajo el manto de ninguna clase de justicia. Manifestó que no vestiría el uniforme en la ejecución. A las 6 en punto del 4 de agosto de 1936, un piquete de Marinería fusiló el contralmirante Azarola, sin uniforme. Las bandas de música tocaron marcha y las fuerzas desfilaron por delante del cadáver dando vista a éste. Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio de Villagarcía de Arosa. Fue el primer fusilado tras consejo de guerra en Ferrol.


Documentos: Wikipedia. Benito Sacaluga. Asturias Republicana (Marcelino Laruelo). Diario de Ferrol (Juan Burgoa)


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