La sirvienta y activista REPUBLICANA MARTINA IGLESIAS MOLINERO, MURIÓ en la prisión franquista de Saturrarán, seguramente FUSILADA

Martina Iglesias word pressMartina Iglesias Molinero, 29 años, natural de Espeja, 9 hermanos, vecina de Ciudad Rodrigo (Salamanca). Ama de casa, casada con Leonardo Ángel García González, madre de 3 hijos menores. Fue víctima de la feroz represión que se ejerció en la retaguardia franquista. El 5 de agosto de 1937 Agustín Calzada Hernández, jefe local de Falange, que se manifestó con el golpe fascista en un verdugo y extorsionador, denunció a Martina atribuyéndole “ideas extremistas”, expresadas antes del Movimiento en mítines, manifestaciones y reuniones e insistiendo en su escaso entusiasmo por el “triunfo de los Nazionales”. Martina fue detenida al día siguiente.

Varias vecinas rivalizaron en entusiasmo por acusar a Martina Iglesias: Magdalena Blanco Regato, Felicidad Jiménez Cruz, Antonia Mederos Cañada, Antonia Jiménez Cruz. Magdalena la acusó de manifestar júbilo por la muerte del general Sanjurjo. Felicidad, esposa del mencionado jefe de Falange, denunciaba que Martina había confeccionado “banderas marxistas” para Espeja, que no mostró entusiasmo por la toma de Bilbao por el Ejército nazionalista, y que no reprendió a su hijo Antonio García Iglesias, de 4 años cuando gritó: “viva el comunismo y muera Franco”. Magdalena insistió en el desafecto de Martina por el Ejército, incluso habría amenazado a quienes los aplaudían. Felicidad describió que Martina no respondió a los gritos nazionalistas ni saludó “a la romana con la llegada de soldados heridos en el frente de Brunete. Faustina González Aranda manifestó el visible izquierdismo de Martina en todas las manifestaciones y mítines. Teresa Domínguez García confirmó el asunto de las banderas.

El sargento jefe del cuerpo de seguridad puso de relieve que Martina no dejaba descansar a un guardia, con “cantares que sólo son insultos para él”, lo que el guardia, Ildefonso García, confirmó. Otro agente recordó que Martina, antes del Movimiento, era contertulia de la maestra Antonia García Martín, que también había sido detenida. Martina negó todos los cargos que se le imputaban ante el juez militar, contradiciendo testimonios adversos, aparte del caso de la “bandera roja”, un encargo de Nicolás Méndez Álvarez, vecino de Espeja, para estrenarla el 1º de mayo por la Sociedad Obrera local. Nicolás estaba preso en Salamanca, así como Vicente José Juan, “elemento de la directiva” y hermano del presidente de la Sociedad. La confección corrió a cargo de Aurelia Sánchez Álvarez, hermana de Francisco, el alcalde republicano, quien por esas fechas estaba procesado también.

Martina Iglesias Molinero tenía las ideas obreristas bien arraigadas, adquiridas en su casa natal de Espeja, de donde partió para servir en Ciudad Rodrigo a sus 14 ó 16 años. El padre, Nicolás Iglesias Vicente perteneció y fue vicepresidente de la sociedad de “La Tierra y Oficios Varios” y trabajó por el triunfo del Frente Popular, y su madre, Petra Molinero Sánchez, era “mujer habladora y provocativa”, asidua de actos y manifestaciones izquierdistas, y por ello ambos estaban detenidos en la cárcel de Salamanca. El asunto que realmente importaba en este expediente era “la muerte del Barrendero” el 12 de mayo de 1936, que había obligado a los implicados a esconderse. Martina Iglesias había querido denunciarlos ante los compañeros de la víctima. En la instrucción del proceso los jueces e instructores militares, fieles al mecanismo que protegía la impunidad de los represores, no identificaron a la víctima ni a sus agresores, que en este caso ya se conocían de antes.

Después del atestado, un Consejo de Guerra en Salamanca condenó a Martina a 20 años y un día de prisión por “adhesión a la rebelión”, ingresando en el presidio de Ciudad Rodrigo, donde dio a luz a su hija Margarita. Cuando ésta tenía apenas 1 mes, su madre fue trasladada, junto a otra presa, Francisca Álvarez López, hasta la cárcel de mujeres de Saturraran, en Motrico (Guipúzcoa). En 1944 le redujeron la pena a 12 años, nunca se pudo enterar, estaba muerta desde hacía casi 4 años, según un oficio del centro penitenciario: “falleció en la enfermería el 25 de marzo de 1940”. Después de muerta la sancionaron con 100 pts de multa aun siendo insolvente.

Está cuestionada que muriera por enfermedad. Diversos testimonios, como el de Ángel De Miguel Hernández, afirman que fue fusilada con otras 3 mujeres y sus restos están localizados. Un historiador de Ondárroa, D. Fernando Aguirre, ha publicado que probablemente Martina fue fusilada y sus restos están localizados junto a los de otras 3 víctimas. Dos meses después de ser fusilada Martina, Leonardo pudo recoger a su hija en Saturrarán.


Documentos: Farinatos por la memoria. Salamanca al día (David Rodríguez). La foto se publica gracias a su hija Margarita y sus nietos Ana , Josean , Maite , Luismi y Jesús. La imagen de la placa en Presas en Saturrarán


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