BLASA JIMÉNEZ CHAPARRO, alcaldesa REPUBLICANA de Alhambra (Ciudad Real), MURIÓ encarcelada por los franquistas en 1940, tras padecer VEJACIONES, crueles TORTURAS, HAMBRE y ENFERMEDADES

Blasa Jiménez Chaparro word pressBlasa Jiménez Chaparro nació en Alhambra el 4 de marzo de 1889, hija de los labradores Lucio y Juliana, casada con Andrés Orejón Peláez, madre de 5 hijos, de profesión sus labores Tenía el sobrenombre de “la letrá”, era de las pocas mujeres rurales que por aquella época sabía leer y escribir; durante la II República alcanzó responsabilidades políticas hasta entonces desconocidas en una mujer sin estudios académicos. Era decidida y aguerrida, empleó sus escasos conocimientos y recursos en defensa de las libertades, ayudar a sus convecinos a salir del analfabetismo, luchar contra las injusticias sociales, en la salvaguarda de las instituciones y en la protección de su familia.

De ideología marxista, antes de la Guerra Civil Blasa Jiménez formó parte de la Casa del Pueblo de Alhambra. Fue interventora del PSOE durante las elecciones de 1936. En 1938 fue la máxima dirigente del Partido Comunista en su pueblo en 1938 y uno de sus miembros con más actividad al ejercer como Secretaria de la Radio Comunista de Alhambra. El 21 de marzo de 1938, Blasa Jiménez fue nombrada consejera de la Corporación Municipal de Alhambra por la Gobernadora Civil de Ciudad Real, Julia Álvarez Resano, la primera mujer gobernadora civil de España.

El 22 de abril de 1938 fue nombrada consejera de propaganda del Ayuntamiento de Alhambra. También fue concejala, depositaria de los fondos municipales y representante del Comité Local del Socorro Rojo Internacional durante la etapa de la Guerra de España. Blasa fue alcaldesa de Alhambra desde el 3 de junio a finales de agosto de 1938, la primera alcaldesa rural de Ciudad Real (Castilla-La Mancha).

Pocos días después de que finalizara la guerra, Blasa fue detenida por los fascistas, llevada a la prisión de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) y sometida a juicio. Los franquistas locales realizaron múltiples acusaciones contra Blasa, la mayoría de ellas basadas en su activismo y militancia política. Fue acusada del delito de “Adhesión a la Rebelión Militar” y de ser uno de los miembros más destacados del Partido Comunista de Alhambra. “Ser mujer e involucrada en la República” era, para los franquistas, un “doble delito”, como quedó reseñado en el juicio a partir del informe de la falange local, quienes la denunciaron por haber sido la primera mujer alcaldesa Republicana en Ciudad Real.

Durante su mandato como alcaldesa, según su declaración, “no se produjo en el municipio ningún asesinato, ni detención, ni incautaciones de bienes”, hecho que también ratifican los testigos en su sumario. Hubo 2 mujeres de la Sección Femenina de Falange de Alhambra, y algún hombre, que la defendieron afirmando que no cometió ningún atropello contra gente de derechas, contradiciendo los informes realizados por los fascistas locales. A pesar de ello Blasa fue víctima de la represión franquista, extendiéndose la inquina represora a toda su familia.

Blasa fue condenada a pena de muerte, luego conmutada por 30 años de prisión. Fue trasladada a la prisión femenina de Amorebieta (Vizcaya), una de las cárceles franquistas de mujeres más duras. Allí, Blasa fue sometida a múltiples torturas, como la gota china, vejaciones, mutilaciones, (le arrancaron los pezones), condiciones insalubres, hambre y enfermedades, “estaba rellenita y se quedó en los huesos”. Durante su encarcelamiento, ejecutaron a su marido, Andrés Orejón Peláez, y a uno de sus hijos, Severiano Orejón Jiménez. Sus otros dos hijos varones también fueron encarcelados. Falleció a los 10 meses de su encarcelamiento. Las causas de su muerte nunca fueron explicadas, su cuerpo nunca fue encontrado.

Dejó 4 hijos huérfanos, una de ellas discapacitada, solos y abandonados, sin apenas recursos materiales para sobrevivir. Toda la familia quedó marcada para siempre. Con objetivos intimidatorios y ejemplarizantes, los franquistas exterminaron a familias completas deshaciendo hogares y eliminando a todos los que pensaran y actuaran de forma contraria al estado fascista, en la mayoría de los casos sin fundamento alguno y sin ninguna garantía jurídica y procesal,

Los rebeldes aplicaron la violencia extrema contra las mujeres como venganza contra el feminismo naciente de la II República. Blasa Jiménez Chaparro había roto el esquema patriarcal: formó parte de la 1ª generación de mujeres que participaba en la política española. La represión especial de género partía del terror caliente durante la guerra de España: secuestro, vejaciones, tortura y asesinato.


Documentos: Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Wikipedia. Academia.edu (Luis Ángel Gómez Santos en el libro Para hacerte saber mil cosas nuevas. Ciudad Real 1939). Memoria antifranquista, La Represión Franquista en Castilla-La Mancha: Blasa Jiménez Chaparro: La Represión de una Alcaldesa Rural por Mª Sol Benito Santos Esmeralda Muñoz Sánchez. Pg 28. Imagen: Colección particular familia Orejón


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