Casi 3.000 REPUBLICANOS fueron ASESINADOS por los franquistas en Valladolid durante la guerra de España

Valladolid word pressEn Valladolid apenas sí hubo Guerra Civil, la resistencia a los sublevados fue escasa. En una semana toda la provincia quedó bajo control militar. En la capital había trabajadores ferroviarios, concienciados y politizados, y una pequeña y mediana burguesía de profesionales liberales cultos y progresistas que simpatizaba abiertamente con el sistema democrático republicano. Enfrente, las clases altas monárquicas y conservadoras, los propietarios rurales, falangistas, mandos medios del ejército, guardia civil y de Asalto, comprometidos con la rebelión militar, y la Iglesia católica, oponente tenaz de la República.

El día 18 de Julio, oficiales medios y falangistas bajo la supervisión del general Saliquet tomaron los edificios de la radio, correos, telégrafos y telefónica. Asaltaron el edificio de la división ejecutando a los comandantes Liberal y Rioboo y arrestando al general Molero. Se ocupó la estación del Norte, la fábrica de gas y demás centros neurálgicos, se tomó el Gobierno Civil, se cañoneó a socialistas y Republicanos reunidos en la casa del pueblo, deteniendo a 800, muchos de los cuales serían fusilados más adelante.

Comenzaron las detenciones masivas, asesinatos de autoridades, de afiliados a partidos republicanos o de izquierdas, sindicalistas, maestros, gentes no creyentes, familiares, madres, padres y hermanos de los que osaban escapar. Entre julio y diciembre de 1936 se detuvo a más de 2.000 vallisoletanos, hacinados en las comisarías y cárceles de la ciudad, la cifra ascendió a 3.000 en 1940. Durante y después de la guerra, la represión franquista fusiló en Valladolid capital en torno a 40 personas cada día, hay documentados mas de 600 casos. Los derechistas asistían al espectáculo de las ejecuciones en el campo de San Isidro, donde un puesto ambulante acompañaba el macabro evento con churros y chocolate.

Herminio Agudo tenía 30 años el 18 de julio de 1936, participaba en la Casa del Pueblo de Laguna de Duero (Valladolid) fue ejecutado pocos días después. Dejó viuda y 2 hijos. Ambrosio Alejo ingresó en el depósito judicial el 31 de julio con fractura de cráneo y amputación del brazo derecho, llevaba más de 24 horas muerto. Valentina Almaraz tenía 31 años y 5 hijos, fue paseada el 8 de agosto por falangistas que buscaban a su marido al que mataron al día siguiente. Ángel de la Fuente desapareció en los primeros días del golpe de Estado. Nunca más se ha vuelto a tener noticias de él. Son sólo 4 vidas con las que el fascismo acabó de raíz en la provincia de Valladolid. Pero hay miles más.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha documentado en la obra “Todos los nombres” el asesinato de 2.334 ciudadanos en la provincia (se cree que fueron 3.000), entre ellos 124 mujeres, durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura, y más de 7.000 represaliados. Entre el 19 de julio y el 4 de agosto la frenética espiral de fusilamientos ascendió a mas de 150. En los días 5 y 6 de agosto se asesinaron a 114 personas. Entre el 6 y el 15 la cifra se elevó a 200. Del 15 al 30, hubo 233 asesinatos. En el mes de agosto fueron 550. En septiembre 260, y en octubre 125. Casi mil vallisoletanos fueron asesinados en menos de 3 meses. En los 12 meses siguientes cayeron entre 10 a 50 personas por mes. Durante el resto la guerra y posguerra no cesó el goteo de sangre.

Lugares de ejecuciones en la capital eran el Campo de San Isidro, y fuera de ella los Montes Torozos. En el Cementerio del Carmen se ubica una de las mayores fosas comunes de la guerra civil. Las víctimas eran sometida a juicios ilegales, sin garantías, sin defensa, sin apelación, acusados de rebelión militar por los militares sublevados contra la legalidad constitucional a la que habían jurado lealtad por su honor. Los presos eran fusilados en las afueras de la ciudad por la noche, por cuadrillas de falangistas, japistas, guardia civil y policía sin siquiera el simulacro de un juicio. Los cuerpos aparecían en el Prado de la Magdalena, los muros del cementerio, el Canal y la explanada del Carmen.

Las máximas autoridades locales y la mayoría de los líderes socialistas perecieron en los primeros meses. Entre las víctimas, el alcalde de Valladolid, Antonio García Quintana ejecutado en San Isidro el 8 de octubre de 1937. El socialista abogado del Estado y diputado a Cortes en 1936 Federico Landrove López fue fusilado el 15 de agosto de 1936. El médico y concejal socialista del Ayuntamiento, José Garrote Tebar fue ejecutado el 29 de julio de 1936; idéntico trágico final sufrieron sus compañeros de partido Alfredo García Conde el 11 de abril de 1937, el tipógrafo Eusebio González Suárez presidente de la Casa del Pueblo, Tomás González Cuevas, Bernardo de los Cobos Mateo, fusilado el 26 de julio de 1936, y el edil republicano y diputado provincial Apolinar Polanco Criado.

El último gobernador civil de Valladolid, Luis Lavín Gautier, pereció fusilado el 18 de agosto de 1936 en compañía del estudiante Félix Lefler Benito, destacado dirigente local de la Federación Universitaria Española (FUE). De igual manera los miembros de las Juventudes Socialistas de la ciudad Julián Muñoz, María Ayllón y Vicenta Bermejo Adrián (novia de Lefler); el republicano Eliseo San José Vigo, el abogado de Acción Republicana José Fuentes Valdés, y Florentín Quemada Blanco, militante de Izquierda Republicana.

También, los militantes anarquistas Carlos San José Rodríguez, Rafael Holgueras Sesmero, José González Juste, Mariano ‘El Rojo’ y Daniel Martín Rodríguez ‘el Viruela’, liderados por Anastasio Holguín Rodríguez; y lo mismo le ocurrió, el 1 de junio de 1938, al dirigente de la FAI Emilio Pedrero Mardones. Al Partido Comunista pertenecían Julio López Blanco, fusilado el 24 de mayo de 1937, y María Doyagüe de la Calva, asesinada junto a su hija, la maestra comunista María Ruiz Doyagüe, el 12 de septiembre de 1936.

Entre las ejecuciones extralegales perpetradas por falangistas, los masones José Getino Carreño y su hijo, Julio Getino Osaca, y los socialistas Víctor e Isidro Valseca (también padre e hijo). Igualmente el socialista Luis Gutiérrez García, directivo de la Casa del Pueblo, los dirigentes el Sindicato Ferroviario Manuel Holgado García y Pedro Asegurado, el de la Federación Provincial de Trabajadores de la Tierra, Pablo Arranz Sanz, y el dirigente del sindicato ugetista de Correos Higinio Bustelo Méndez.

Hay que recordar a 238 personas que murieron en las cárceles, y 29 asesinados en la fuga del fuerte de San Cristóbal. Otros 20 fallecieron en los campos de concentración alemanes. El fascismo terminó con una generación entera de vallisoletanos cuyo único delito había sido mostrar afinidad con la II República.


Referencias: Textos de Orosia Castán en Último Cero y Represión franquista en Valladolid. El Norte de Castilla (Enrique Berzal). Público (Alejandro Torrús)


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