CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ALBATERA (Alicante), el franquismo mas SINIESTRO

campo de concentración de Albatera word pressFranco metió a entre 20.000 y 22.000 personas hacinados como conejos en condiciones durísimas en el campo de concentración de Albatera. Subidos a un tren de ganado con restos de excrementos de las bestias, fueron transportados obligando a entrar a cada vagón entre 90 y 100 Republicanos a base de golpes, provocando varias muertes por asfixia.

El campo de Albatera se encontraba situado en un yermo salino que antes de la guerra era una estación de experimentación antipalúdica repleta de mosquitos, un lugar insalubre y salino, una llanura regada por aguas estancadas, charcos y pozos de agua salada. Tenían que permanecer de pié sin poder sentarse, muchos murieron deshidratados. Fue uno de los campos más crueles e inhumanos que hubo en España tras el final de la Guerra Civil, por lo que algunos lo bautizaron como el “Auschwitz español”. Pasaban un hambre atroz, apenas comían, y sólo les daban un poco de agua cada 2 días, era notable la sed que padecieron los presos por la falta de agua y el enorme calor que hacía en el lugar. La única comida que recibían los presos eran chuscos de pan y sardinas. Se suministró posteriormente un caldo de lentejas cocinado con agua de los pozos lo que produjo un estreñimiento masivo, 78 muertos el primer mes y 60 más de tifus. Las precarias condiciones para realizar necesidades corporales también provocaron fuertes epidemias.

Se produjeron torturas, humillaciones, vejaciones, fusilamientos. Se numeraba a los presos, de tal forma que si uno de ellos se fugaba, se fusilaba a los que tenían los números anterior y posterior. Sólo faltaban las cámaras de gas para igualarse a un campo de exterminio nazi: “..se nos echó abajo a punta de fusil y metralletas. ¿Quiénes esperaban en la estación a la expedición de prisioneros ? Los espadones y matones con algunos clérigos que ostentaban la representación de la España que comenzaba a nacer. La soldadesca no paraba de gritar y gesticular, amenazando siempre con fusilamientos masivos si no obedecíamos sus repugnantes gritos…En aquellas terribles condiciones aseguramos que aquel recinto seguía devorando a los hombres moral y materialmente, la muerte representaba para nosotros un acto de liberación…Allí se torturaba hasta dejar a los hombres hechos monstruos, para después asesinarles…largo capítulo de horror de la Historia de España. El desamparo de la víctimas les hacía mas vulnerables, para que los malvados pudieran saciar su sed de venganza, su sed de odio y su sed de sangre…: Extracto de Juan Caba Guijarro, un superviviente.

Llegaban falangistas de toda España identificando víctimas, que eran torturados para después hacerles desaparecer. Sacaron a más de 600 internos del campo para ser inmediatamente asesinados. A veces se realizaban fusilamientos públicos tras haber obligado a los condenados a cavar su propia tumba, mientras a otros se les obligaba a asistir a las ejecuciones cantando el cara al sol y brazo en alto. Los fusilamientos se efectuaban sin consejo de guerra ni trámite alguno. Incluso un teniente llamado Merino, efectuó pruebas de ametralladora con los prisioneros como blanco. Continuamente se recordaba a los internos que su vida no valía nada. Todo intento de fuga se pagaba ante el pelotón de fusilamiento.

En las “sacas de presos”, grupos de falangistas sacaban a los prisioneros del campo para torturarlos arrastrándolos, hasta que en su cuerpo había más sangre que piel, hasta que apenas podían respirar, hasta que veían la muerte como el mejor de los remedios para tanto sufrimiento y dolor. Julián Ramos recuerda como su padre, cuyo único delito era ser el hijo del alcalde socialista de San Bartolomé de las Abiertas (Toledo) nos contaba mil veces la historia de la zanja. Los militares ordenaron a los presos cavar una zanja para hacer sus necesidades junto a la verja de salida. Entonces, cuando los presos se acercaron la primera noche a hacer sus necesidades fueron ametrallados en aplicación de la ley de fugas.

Sin embargo, las fosas comunes que contienen los restos de cientos de republicanos, fusilados tras la Guerra Civil por el Franquismo en el campo de concentración de Albatera no se encuentran catalogadas en el Mapa de Fosas Comunes que recoge la Ley de la Memoria Histórica. Tras su cierre el lugar fue declarado zona devastada y las máquinas lo arrasaron todo para no dejar rastro. Luego se creó un poblado artificial (San Isidro) que fue colonizado por gentes de Aragón y el norte de España. La primera casa se entregó en 1956. Es imposible tener muchos datos pues se tuvo mucho cuidado en no dejar rastro, en que todo desapareciera.


Documentos originales: La crónica del pajarito (P. Sanchez), Alicante vivo (Juan José), Público, (Alejandro Torrús), Radio recuperando memoria (Marisa Ruiz), La H/historia en la memoria (Esther López, Antonio Ortiz). Tragedia y represión franquista en el País Valencià (Memòria antifranquista del Baix Llobregat: Del puerto de Alicante al campo de concentración de Albatera. Ricard Camil Torres Fabra)


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