La conspiración monárquica contra la REPÚBLICA comenzó en cuanto esta se proclamó

La fascistización de las derechas, conspiracion-monarquica-word-pressen particular las monárquicas, condujo a complots entre militares, monárquicos y carlistas con Mussolini para destruir las reformas republicanas mediante una guerra civil. Las actuaciones de pistoleros falangistas pagados por los monárquicos generaron la sensación de un “estado de necesidad” agudo que justificase la insurrección. El diputado de Renovación Española Pedro Sainz Rodríguez firmó con Mussolini el 1 de julio de 1936 en Roma los contratos de compra de más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles por valor de 39 millones de liras, unos 339 millones de euros. Los monárquicos españoles estaban preparando la Guerra Civil. Hay indicios de que Alfonso XIII y su hijo Juan de Borbón no ignoraban estos tratos.

En el libro de Francisco Espinosa Maestre, “Contra la República, los sucesos de Almonte de 1932”, se describe lo siguiente: 

La primera reunión encaminada a acabar con la República tuvo lugar en la tarde del 14 de abril de 1931, es decir, unas horas después de que fuera proclamada. Se celebró en Madrid, en el domicilio de Rafael Benjumea Burín, conde de Guadalhorce, y tuvo un carácter netamente monárquico. A ella asistieron, aparte del indicado, Eugenio Vegas Latapié, Fernando Vallejo de Chaves (marqués de Quintanar), Ramiro de Maeztu, José Calvo Sotelo, José Yanguas Messía y Jose Antonio Primo de Rivera, hito del dictador, al servicio del cual habían estado casi todos ellos. El objetivo de la reunión era crear una escuela de pensamiento contrarevolucionaria para derrocar por todos los medios a la nueva República. Para ello habla que crear un partido y preparar un programa de financiación que permitiera contar con los medios necesarios para la tarea. Ese mismo mes de abril se produjo otra reunión en el mismo sentido organizada en Leiza (Navarra) por los carlislas, en la que ya establecieron dos juntas, una del partido y otra militar.

Poco después los conspiradores, con idea de que supiera lo que se tramaba, se entrevistaron en París con Alfonso XIII, quien les entregó una carta que les permitiera gestionar en su nombre las ayudas monetarias para el plan. Fue así como en fecha temprana se definió el antirrepublicanismo y los apoyos económicos con que contarían. Esta seria la trama civil a la que posteriormente se irían uniendo otros sectores hasta confluir en la gran conspiración de julio de 1936.

Actualmente, están cerrados los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, haciendo el ridículo frente a historiadores internacionales. Los archivos de otros Estados europeos dan cuenta de que la transición y el franquismo eran incompatibles, Juan Carlos tuvo que entrar en la senda de la reforma. Los europeos definieron los objetivos, entre ellos, la legalización de TODOS los partidos políticos. Si España no se homologaba democráticamente con Europa, habría tenido efectos muy negativos sobre la aceptación de la Monarquía por los españoles. Si Juan Carlos no se hubiera opuesto al golpe de Tejero la desafección popular hubiera sido inmensa, se habrían cerrado las negociaciones con la Comunidad Europea, y la implantación de un régimen incluso más aislado que el de los coroneles griegos habría causado el oprobio de todo el mundo civilizado. El exrey no hizo sino saldar una deuda histórica con la sociedad española y cumplir con su deber, impelido a ello por falta de alternativas en un país en el que, históricamente, la Monarquía no siempre se ha comportado como debía.


DOCUMENTOS de Ángel Viñas y Alejandro Torrús en El Confidencial y Público (1 y 2)


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