Los HORRORES del franquismo en Asturias. Parte 1, La Represión

Asturias 1 word pressAsturias tuvo que soportar una invasión desde Galicia y desde León. Fue parada por grupos de obreros, que sitiaron Oviedo donde estaba concentrado el Ejército durante 15 meses, y conquistaron los cuarteles militares de Gijón. No se trataba de un ejército regular sino de obreros que salieron a morir en combate para defender la legalidad vigente. Los militares fieles a la República serían un puñado, unas pocas docenas. Más que nada, unos 150 guardias de asalto de Gijón y unos 250 carabineros que estaban por la zona de la costa, que fue fiel a la República. Algunos sí estaban comprometidos con ella.

El 21 de octubre de 1937 las brigadas navarras entraron en Gijón comenzando una dura represión para los vencidos. Los fascistas ensangrentaron el suelo asturiano con multitud de acciones violentas. Las «operaciones de limpieza y policía» hablan de 6.000 prisioneros del Ejército Republicano en Asturias el 22 de octubre, y 15.000 al día siguiente. Se improvisaron cárceles en Sama, el teatro Manuel Llaneza y la Casa del Pueblo de los socialistas; en Oviedo, La Cadellada fue convertida en campo de concentración; en Avilés, hizo las mismas funciones la fábrica de La Vidriera y la Quinta Pedregal; en Gijón, la plaza de toros, El Coto, La Algodonera, el Cerillero.

Los prisioneros pasaron a batallones de trabajadores y otros quedaron a disposición de la farsa de los juicios franquistas, un 40% de las muertes fueron por estas sentencias. Otros eran conducidos a destacamentos de penados, a las minas, pozos en el Fondón, María Luisa, Samuño, San Mamés, en la cuenca del Nalón. Otros iban a Regiones Devastadas en deplorables condiciones, originando muchas muertes. Las cárceles y campos de concentración eran visitados por falangistas de las diversas localidades u otras «personas de orden», para formular denuncias contra los detenidos. Las acusaciones bastaban, sin más prueba, para que el consejo de guerra dictara la pena de muerte.

Aunque el número de desaparecidos no se conoce con certeza, desde noviembre de 1936 hasta diciembre de 1950, hubo 1.376 fusilados en Oviedo, y 1.246 en la cárcel de El Coto de Gijón; en Turón (Mieres) 500; en Grado, 500. Las fosas del Sucu-Ceares (Gijón) albergan los restos de mas de 3.000 republicanos asesinados por los franquistas. Sumados a los fusilados en Luarca y en localidades como Avilés, Mieres y otras, y los cientos de muertes irregulares, el total de Republicanos represaliados en Asturias por los franquistas se acerca a 20.000, alrededor de 7.000 fueron fusilados tras ser condenados en consejo de guerra. «Obviamente habrá más», explica Juan Cigarría, presidente de la Federación Asturiana Memoria y República (FAMYR), que recuerda que esta situación afecta al menos a una de cada 3 familias asturianas. Hay que recordar a los que durante la II Guerra Mundial fallecieron en los campos de concentración nazis. Una inútil matanza.

Algunos de los trabajos que están realizando al amparo de la Ley de la Memoria Histórica dan unas cifras mucho más elevadas de muertes irregulares. Luis Miguel Cuervo habla de unos 35.000 Republicanos víctimas de la represión franquista en Asturias. De ellas, 20.500 ya están recogidas están en el proyecto “Todos los nombres de Asturias”: Unos 17.000 murieron en combate, otros 4.000 asesinados después de ser sometidos a la farsa de los juicios franquistas, y 12.000 paseados. Además, otras 2.000 personas perecieron por sus malas condiciones de vida en campos de trabajo, cárceles y batallones de trabajadores. Según la historiadora Carmen García, hubo miles de asturianos que fueron víctimas «de la bota de Franco, y de una base social de apoyo al régimen que los denunciaba y que sí buscó venganza al terminar la guerra. Fundamentalmente, jefes locales de la Falange».

Hay cientos de fosas en Asturias. Cuando se desmoronó el frente de Asturias, los fascistas pasaron por las armas a cientos de milicianos en las trincheras, que fueron tapados con tierra allí mismo, o en antiguos pozos mineros, fosas comunes que ya estaban cavadas. Hay miles de asturianos, víctimas del franquismo, cuyos cadáveres siguen como estaban, en varios cientos de fosas comunes que se reparten por casi toda la región, sin identificar. “Actualmente el mapa de las fosas comunes de Asturias está bastante actualizado, pero todavía hay decenas de asentamientos pendientes de identificar” explica Cigarría,

Mientras que los muertos del bando de los sublevados obtuvieron reparación económica y social en cuanto concluyó la guerra, con enterramientos católicos, misas, honores, esquelas en la prensa y puestos en la administración reservados a los hijos de los caídos; los descendientes de los vencidos solo tuvieron derecho al olvido y la vergüenza.

Sigue en Parte 2, Los Crímenes


Documentos: La Nueva España (Javier Rodríguez Muñoz). La voz de Asturias (Elena G. Bandera). El Plural ( Marcos Paradinas). El Comercio (Azahara Villacorta). Público (Henrique Mariño). Crónicas a pie de Fosa (Jesús Pablo Domínguez Varona & Aiyoa Arroita Lafuente). Imagen Fosas comunes, Gobiernu del Principau d’Asturies


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