JOAN PEIRÓ, SECRETARIO GENERAL de la CNT, entregado por los nazis a los franquistas, fue FUSILADO en Paterna en 1942

Joan Peiro word pressJuan Peiró Belis nació en Barcelona en 1887. Con 8 años comenzó a trabajar en una fábrica de vidrio, no aprendió a leer y escribir hasta los 22. En 1907 se casó con Mercedes Olives Bonastre, obrera textil, con la que tendría 7 hijos. Junto a otros compañeros fundó la Sociedad Cooperativa Cristalerías de Mataró, que nunca abandonaría. Su militancia sindical se inició en 1906, teniendo cargos de responsabilidad entre 1915 y 1920, secretario general de la Federación Española de Vidrieros y Cristaleros, director de las publicaciones “La Colmena Obrera”, de los sindicatos de Badalona, y “El Vidrio”, de los vidrieros federados).

Su agudeza intelectual le llevó a ser director del diario Solidaridad Obrera (1930), del diario Cataluña (1937), vespertino de la CNT. Gracias a su capacidad de trabajo, dotes de organizador y gran prestigio, desempeñó los más altos cargos en la CNT sobre todo tras el Congreso de Sants en 1918. Durante los años 20 sufrió la represión desencadenada por el Estado y la patronal contra el movimiento obrero. Tan solo en 1920 sufrió 2 atentados y fue detenido y encarcelado en Soria y Vitoria. En 1922 fue elegido secretario general de la CNT. Se estableció en Mataró en 1922. Con la dictadura de Primo de Rivera la CNT fue ilegalizada, muchos de sus militantes fueron detenidos. Peiró, indultado en 1923, fue de nuevo encarcelado en 1925, 1927 y 1928. Este último año fue nuevamente elegido secretario general de la CNT.

Peiró defendió la ponencia de que la República podría suponer un avance para la clase trabajadora. Denunció el absolutismo y el nacionalista por reaccionarios. Abogó por un federalismo basado en la solidaridad universal, oponiéndose tanto al “imperialismo de España como al separatismo de Cataluña”. Defendió el principio de las nacionalidades ibéricas sin fronteras, un castellano, gallego, cualquier español no puede jamás ser un extranjero en Cataluña. El internacionalismo de Peiró siempre denunció que el separatismo era un instrumento de la burguesía para explotar a la clase obrera.

Tras la sublevación fascista Peiró defendió la entrada de la CNT en la Generalitat de Cataluña y en el Gobierno de la República, y planteó una República Social Federal como forma de estado cuando acabase la guerra. Fue uno de los 4 ministros anarquistas en el gobierno de Largo Caballero, encargado de la cartera de Industria, junto a Juan García Oliver, Federica Montseny y Juan López Sánchez. En 1938 participó en el gobierno de Negrín como comisario general de Energía Eléctrica, manteniendo una actitud antiderrotista.

En 1939 se exilió a Francia. En París trabajó con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), para sacar a los refugiados cenetistas de los campos de concentración franceses y facilitarles su traslado a México. Tras la invasión nazi fue detenido por los nazis y entregado a la dictadura franquista, como igualmente ocurrió con el presidente de la Generalitat Lluís Companys, el socialista Julián Zugazagoitia, o el periodista Francisco Cruz Salido, todos ellos finalmente fusilados.

En la DGS de Madrid fue interrogado y torturado, y en abril de 1941 trasladado a Valencia. Se le ofreció que asumiera un cargo en los nuevos sindicatos verticales franquistas, pero su reiterada negativa a esta propuesta determinaría su condena. La decisión de no traicionar sus ideales, aún a sabiendas de que sería asesinado, fue un gesto que quizá hoy en día muchas personas no estarían dispuestas a protagonizar. Sometido a juicio, Peiró contó con numerosos testimonios a su favor emitidos por instituciones y personas del nuevo régimen, como Luys Santa Marina, fundador de la falange en Barcelona, Francisco Ruiz Jarabo, director general de trabajo, o directores de 2 congregaciones monásticas, o veteranos oficiales del ejército, pero todo fue inútil.

Tras ser declarado culpable, fue ignominiosamente ejecutado el 24 de julio de 1942 junto a otros 6 cenetistas en el campo de tiro de Paterna. Es conocida su forma de afrontar la sentencia de muerte con la frase que compartió con su abogado: “Con mi muerte, me gano a mí mismo”. Peiró mantuvo hasta su muerte su compromiso con la clase obrera, manifestando una honestidad extraordinaria.


Referencias: WikipediaMemoria Libertaria. Público (Miguel Guillén)


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