En HOMENAJE a las MUJERES REPUBLICANAS TORTURADAS y ASESINADAS por fusileros franquistas en las tapias del cementerio de Gijón

Gijón 8 fusiladas 2 word pressRecientemente se ha colocado en la plaza de Europa de Gijón una placa con los nombres de 8 mujeres fusiladas. Está cerca del antiguo Asilo Pola, una institución docente gijonesa de la que fue directora una de ellas, Eladia García Palacios. Las mujeres son las siguientes:

Anita Orejas López natural de Sama de Langreo, soltera, 23 años, no comandó ningún batallón, no practicó espionaje, delación, no era maestra, dirigente sindical, concejala o miliciana, y aunque lo hubiera sido. Anita era empleada de hogar, durante la guerra se afilió al Partido Socialista y trabajó como enfermera en Gijón. Fue acusada de haberla visto con una pistola al cinto y un pañuelo rojo al cuello. En consejo de guerra se condenó a muerte a Anita y a otros 13 hombres. El 9 de Noviembre de 1937, todos ellos, amarradas sus muñecas con alambres, fueron llevados hasta el paredón del cementerio de Ceares. El fraile que asistía a los fusilamientos había dicho antes a los presos: “dos tiros a la cabeza y tres al corazón”. La villa de Gijón amaneció con 70 disparos. Quedaron los cuerpos formando montón hasta ser arrojados a la zanja, el de Anita con los 5 plomos reglamentarios que pusieron fin a su corta vida.
Teresa Santianes Giménez tenía 26 años, hija de Antonio y María, soltera, vivía en Gijón. Su consejo de guerra fue una siniestra pantomima, fue condenada junto con otros 7 hombres a la máxima pena. Esperaron a que le dieran de alta en el hospital para meterla en la cárcel de El Coto y fusilarla el día 21 de Diciembre junto con otros 4 hombres.
Juana Alvarez Molina, 40 años, casada, madre de 7 hijos. La acusaron de participar en manifestaciones y requisas, en realidad la tomaron como rehén para capturar a su marido, Luis Laruelo de la CNT, pero había huido a Francia. Entonces condenaron a Juana a pena de muerte en consejo de guerra. Camino del paredón Juana se aferró tan fuertemente a una de las barras del autobús en que la llevaban, que los guardias le rajaron una mano con una bayoneta. La fusilaron el 14 de diciembre de 1937 junto a un chico llamado Felicísimo García Casas de 24 años, natural de un pueblo de León y que se había pasado a la zona republicana.
Eladia García Palacios, natural y vecina de Gijón, casada, 33 años. Pertenecía a la sección local de FETE-UGT y a la ATEA. En Septiembre de 1936 fue nombrada directora del Asilo Pola y del Patronato San José. Durante la guerra civil fue cocinera en la UGT, y colaboró con la delegación de Instrucción Pública del Comité de Guerra en la organización de grupos escolares. El tribunal que condenó a muerte a Eladia no tuvo conmiseración alguna ¡Cómo no iban a fusilar a Eladia, la maestra “incivil, inmoral y atea que realizó una labor perniciosa y criminal en la población escolar, familiarizando a las alumnas con las ideas de libertad y emancipación humanas”, que “escribía artículos en ‘Avance’ y escarnecía a las autoridades y órdenes religiosas”, que “inculcaba a las niñas odio al fascismo” ¡Además fue la encargada de evacuar a los niños a Rusia cuando comenzaron los bombardeos sobre la ciudad, y gozaba de gran ascendiente en el Frente Popular! Lo raro es que no hubieran levantado para ella un patíbulo delante del Ayuntamiento y la hubieran matado a garrote vil. Eladia fue fusilada el 29 de diciembre de 1937.
Anita Vázquez Barrancúa tenía 27 años, soltera, labradora, nacida en Avilés, vivía en Gijón. En consejo de guerra fue condenada a muerte por pertenecer al PCE, al Socorro Rojo Internacional, y por haber ido como miliciana voluntaria al frente en el batallón “Máximo Gorki”. El 16 de febrero de 1938, había nevado en Gijón, hacía frío, estaba gris, ese amanecer los fusilados tiñeron la nieve de la tapia del cementerio de rojo sangre, que también brotaba por los cinco agujeros del cuerpo sin vida de Anita.
Belarmina Suárez Muñiz tenía 29 años, soltera, había nacido y vivía en Bocines, Luanco, concejo de Gozón, hija de Ramón y Josefa. La acusaron de pertenecer a la UGT y al Socorro Rojo Internacional, y de haber sido la jefa de la cárcel de mujeres de Luanco. A Belarmina la condenó a pena de muerte el tribunal militar en consejo de guerra celebrado el 21 de Enero. Fue fusilada el 15 de febrero de 1938 con 30 hombres más.
Máxima Vallinas Fernández, 42 años, hija de José y Elena, natural de Villaviciosa vivía en Ribadesella, viuda. Si tenía hijos quedaron completamente huérfanos. Ese sábado Gijón celebraba engalanada la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, misa, sermón, procesión por las principales calles de la ciudad. Todos, curas, monjas, feligresía, oyeron la sonora traca ritual matutina del holocausto republicano. El 25 de junio de 1938 las cotidianas descargas de los máuseres reglamentarios fusilaron a Máxima y a 20 hombres más para mayor gloria de la patria y la religión verdadera. Según uno de los capellanes de la cárcel de El Coto se oyeron 105 disparos, sucesivos y espaciados, y después los tiros de gracia sueltos de la pistola del oficial.
Estefanía Cueto Puertas, 39 años, natural de Nueva de Llanes, vivía en Sotrondio, soltera, modista, pertenecía al PCE. A Estefanía la sentenciaron a la última pena por venganza en un consejo de guerra acusada de haber sido una dirigente comunista principal, y de dirigir talleres de costura para confeccionar ropa para milicianos en Sotrondio, en Nueva y Posada de Llanes, y en Pola de Siero ¡grave crimen el de saber coser! Estuvo casi 6 meses en los corredores de la muerte hasta que el 29 de Agosto de 1939 fue fusilada junto a otras 15 personas.

Otras muchas mujeres fueron “paseadas”, asesinadas directamente sin preámbulos jurídicos. Se conoce el nombre de algunas, pero no el de todas, en el libro de defunciones del Registro Civil, 8 de Noviembre de 1937, figura: “mujer de unos 45 años, ignorándose sus señas, morena, delgada, viste abrigo negro con tres costuras transversales en las mangas, calza medias grises..falleció en la carretera Gijón-Avilés por disparos de arma de fuego, según autopsia..”. O los cadáveres de mujeres sin identificar que aparecían flotando en la mar. A Consuelo Hevia Prendes, 25 años, natural y vecina de Albandi, en Carreño, viuda de Marcelo Alvarez Rodríguez muerto luchando en el frente, con 2 hijas de 2 y 4 años, los gatilleros de Falange de Carreño la mataron de 2 tiros delante de la puerta de su casa en la madrugada del 12 de diciembre de 1937. Y tantas otras cuyo asesinato figura enmascarado con la socorrida apelación de “hemorragia interna”, “fractura del cráneo”..y cosas similares. Y sin olvidar a Sabina Alvarez Díez, 76 años, vivía en La Calzada donde fue detenida, y falleció en la cárcel de El Coto el 19 de Noviembre de 1939. A Elena Villar Cué, natural y vecina de Celorio, Llanes, 69 años, murió en dicha cárcel el 19 de Julio de 1938. O Cándida Mayor Noriega, 64 años, vecina de Ceceda, falleció el 21 de Octubre de 1939 en la cárcel de Infiesto. Muchas eran viudas, como Amelia Noriega Martínez, 37 años, natural y vecina de Vidiago, que murió el 8 de Abril de 1939 en la cárcel de Saturrarán.

Las víctimas de los crímenes franquistas deben salir de su eterna reclusión, y pasar a ocupar el lugar que merecen en la historia de la nación, recibir homenaje público a su memoria y tributo a su honor que hace tanto tiempo se les adeuda.


Documentación en: “La represión franquista. Ejecutados y fallecidos en la cárcel de El Coto (1937-1949)”, de la historiadora Enriqueta Ortega Valcárcel. Asturias Republicana. Asturias laica. Fundación Pablo Iglesias (1 y 2). El Comercio (Marcos Moro). Consejos de guerra y fusilados en: Asturias Republicana. 1934 Nombres. Xixón Si Puede. Memoria antifranquista. La imagen procede de un grabado de Francisco de Goya.


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