MALTRATO INFANTIL DURANTE EL FRANQUISMO. “Los hijos de los presos franquistas redimían en los reformatorios las penas de sus padres”

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Dolores explica: “…El capellán me puso el miembro en la boca hasta que sentí que me empezaba a escurrir una cosa asquerosa, y por detrás también me hizo lo que quiso…”. El terror era lo habitual. Dolores recuerda también su primer desayuno allí: “…Probé la primera cucharada, pero la segunda vomité, entonces la cuidadora le dijo: Agáchate, marrana, puta, ahora te comerás lo que has vomitado…”. Don Mauro dejó sorda a Julia de un golpe en el oído, también en los días previos a recibir la primera comunión. La niña Julia preguntó al cura qué era la Hostia y recibió como respuesta una bofetada con tanta fuerza que la tiró escaleras abajo, mientras escuchaba la explicación: “Lo que te he dado es una hostia y lo que tú recibirás es la sagrada forma”.

Algunos de los afectados dan fe de la explotación laboral a la que fueron sometidos. “Yo fui vendido. Me sacaron del colegio y me llevaron a León a cuidar ganado a los montes completamente solo, con 13 años”, cuenta José Sobrino, uno de los afectados. “Nos hacían lavar de la mañana a la noche con sosa. Me quedaron las manos llenas de agujeros, con sangre y pus. En el colegio éramos esclavas”, afirma Isabel Perales sobre sus años en el centro religioso Ángeles Custodios de Bilbao. Otros testimonios relatan palizas cotidianas y vejaciones delante de los demás niños. “ los apaleaban de forma cruel, los humillaban en público, de manera que les han quedado secuelas terroríficas o les daban una comida infecta y si vomitaban les obligaban a comérselo, con el discurso aquél de ‘con el dinero que nos costáis y lo que hacemos por vosotros’”

Abusos sexuales a niñas y niños, maltratos psicológicos y físicos, experimentos médicos, explotación laboral. Eso fue lo que sufrieron miles de niños y niñas que pasaron gran parte de su infancia, cuando no toda, encerrados en internados durante el franquismo y hasta los primeros años de la democracia. Fueron víctimas de palizas, violaciones, torturas, trabajo esclavo y vejaciones, en unos centros que el régimen utilizaba para su propaganda. Colegios religiosos, orfanatos, preventorios antituberculosos o centros de Auxilio Social se convirtieron en una especie de cárceles para estos jóvenes. Muchos eran hijos de madres solteras o separadas a las que se les había quitado la custodia. A diferencia de países como Irlanda, que han reconocido los malos tratos a niños bajo su tutela, en España estos abusos no han sido nunca juzgados ni reparados.


De forma exhaustiva, con decenas de testimonios, el libro, “Los internados del miedo” (Now Books, 2016) de Montse Armengou y Ricard Belis, documenta esta realidad silenciada sobre la barbarie de la dictadura en España, dando voz a decenas de personas que sufrieron el adoctrinamiento nacionalcatólico. Estas dramáticas experiencias vitales se recogen también en el documental “Los internados del miedo” realizado por ambas periodistas, emitido en el programa Sense Ficció de TV3 el 28 de abril de 2015, de donde procede la imagen. Documentos en Iniciativa Debate, La Marea,  El  Mundo, Público,  El País, SER 


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