LAS 13 ROSAS DE GUADALAJARA, vilmente asesinadas en las tapias del cementerio de la ciudad por fusileros franquistas

LAS 13 ROSAS DE GUADALAJARA word pressEntre las 1330 víctimas mortales de la represión franquista en Guadalajara, entre abril de 1939 y finales de 1944, un total de 822 personas fueron fusiladas por en las tapias del Cementerio de Guadalajara, identificadas por las actas levantadas por sus asesinos. Eran muertes muy ambicionadas por los golpistas, que mientras esperaban la caída de la capital castigaron a la población de las zonas de la provincia bajo su dominio. Otros 71 republicanos fueron directamente asesinados y arrojados a fosas clandestinas o quedaron directamente insepultos. La lista se amplía a medida que avanzan las investigaciones. Hay que añadir los fallecidos en la cárcel, los deportados a campos nazis, los torturados hasta la muerte…cientos de historias de crímenes de personas por lucharon por la libertad y la justicia social frente al fascismo.

Finalizada la guerra civil, el franquismo puso en marcha la máquina del terror de las Auditorías de Guerra, para exterminar a los que se opusieron al golpe de Estado. Para hacer más evidente los terroríficos castigos, los tribunales usaron los edificios más nobles de Guadalajara, dotando de un aire de apariencia judicial a lo que eran simples e ilegales crímenes de guerra. Mas de 7000 “sentencias” son un terrible testigo de la abominable persecución y vejación de muchos republicanos.

El régimen franquista se ensañó especialmente con las mujeres, que perdieron totalmente sus derechos y libertades. Fueron las grandes represaliadas de la dictadura. En prisión fallecieron 15 mujeres, como Prudencia Castillo, de 50 años, natural de Yunquera de Henares, que murió en la cárcel de Saturrarán; otras perecieron en bombardeos de la provincia, como Tomasa Sedán de Peñalver, cientos fueron encarceladas, deportadas, vejadas, perseguidas, multadas, torturadas, violadas, rapadas, luchadoras que tuvieron que sacar adelante a sus familias en solitario, tras perder a sus maridos.

Menos conocidas que las “13 rosas“, las jóvenes de las JSU fusiladas en el cementerio del Este de Madrid, son las también 13 mujeres fusiladas en el Cementerio Municipal de Guadalajara. He aquí sus nombres:

Dolores Díaz López. 23 años, soltera, profesión: s.l. Natural de Brihuega. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 04-06-1940

María Fernández Fernández. 26 años, casada, profesión: s.l. Natural de Matallena (Zamora), domiciliada en Guadalajara. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 04-09-1940)

Martina García Alcalde. 30 años, soltera, profesión, s.l. Natural de Budia. Condenada por adhesión a la rebelión. No figura filiación política alguna, pero si constan sus antecedentes como “izquierdista” en su sentencia. Fusilada el 24-02-1940

Elidia Guillén Celada. 24 años, profesión: s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, Condenada por adhesión a la rebelión, militante del PCE. Fusilada el 16-03-1940

Gregoria Jiménez Pérez. 39 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 03-01-1941

Josefa Lázaro de Castro. 28 años, soltera, Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. En su sentencia destaca que es una “extremista destacada”. Fusilada el 07-08-1940

Valentina Lázaro Santos. 22 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 03-01-1940

Virginia Martínez Bozada. 28 años, soltera, profesión s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, afiliada al PCE. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 16-03-1940

Juliana Martínez Martínez. 38 años, casada. Profesión: s.l. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 14-09-1940

Heliodora Rebollo Rebollo. 47 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Hontanillas. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 03-05-1940

Antonia Sáenz Gamo. 50 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Espinosa de Henares, residente en Guadalajara. Afiliada al PCE. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 22-12-1939

Lucía Sánchez Lorenzo. 45 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Armuña de Tajuña. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada el 14-07-1940

Francisca Santos Portal. 55 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. Acusada de “izquierdista”.Fusilada el 12-02-1940

Además otras 2 alcarreñas fueron asesinadas en las tapias del cementerio del Este de Madrid, con lo que el número total de fusiladas asciende a 15:

Francisca Cuerdo Cortés. 36 años, soltera, natural de Torija (Guadalajara), residente en Madrid. Profesión: s.l. Condenada por adhesión a la rebelión, Fusilada el 06-09-1939

Clotilde García García. 54 años, profesión; s.l. Natural de Hontoba (Guadalajara), residente en Fuencarral (Madrid) s.l. Militante de UGT y PCE, (Concejal y Secretaria del PCE en Fuencarral). Condenada por adhesión a la Rebelión. Fusilada el 20-11-1939

En recuerdo de estas mujeres, este documento hace una pequeña parte del homenaje que merecen.


Documentos originales: Foro por la memoria, Memoria Guadalajara


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JOSÉ ARANGUREN ROLDÁN, GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL, el hombre de honor al que Franco fusiló sin piedad

JOSÉ ARANGUREN ROLDÁN 2.word pressNació en La Coruña en 1875, la familia tuvo dificultades al quedar huérfano con 8 años. Hizo buena carrera en la Academia Militar y en la Guardia Civil. En 1924 participó en importantes operaciones militares y de combate en África, pero deploraba la guerra y a los los oficiales africanistas. En 1929 fue ascendido a coronel. Cuando se proclamó la República era director del Colegio “Duque de Ahumada”, y meses después en La Coruña fue jefe del Tercio de la Guardia Civil, donde recibió al presidente Manuel Azaña, y a Santiago Casares Quiroga. Su familia y la de Franco se visitaban, pero la amistad nunca cuajó. Aranguren fue ascendido a general de brigada por el Gobierno del Frente Popular en marzo de 1936, para mandar la 5.ª zona de la Guardia Civil en Cataluña con cabecera en Barcelona.

Al estallar la Guerra Civil se negó a unirse a los sublevados, aunque era conservador y religioso. El 19 de julio de 1936, él y su subordinado el coronel Antonio Escobar se pusieron a disposición del Gobierno republicano, colaborando resolutivamente con el comisario general de Orden Público de la Generalitat Frederic Escofet, y con el decisivo apoyo de muchos paisanos armados, a que Barcelona no cayese en poder de los rebeldes. Durante la contienda mandó algún tiempo la IV División Orgánica y la comandancia militar de Valencia hasta el final de la guerra.

Aranguren no abandonó la España republicana, considerando que había cumplido con su deber, y al entrar los franquistas en Barcelona fue detenido y condenado a muerte en sentencia que es un monumento a la antijuridicidad, burda máscara legal de un asesinato. Franco se dio por enterado y negó clemencia: “Que lo fusilen aunque sea en camilla”. El 21 de abril de 1939 un pelotón acabó con su vida en el Camp de la Bota de Barcelona sentado en una silla por lesiones sufridas en un accidente. De nada sirvió que su hermano Carlos Aranguren fuera coronel del ejército vencedor, ni que sus 2 hijos varones hubieran luchado a las órdenes de Franco. Además fueron fusilados sus dos coroneles, Brotons y Escobar, los tenientes coroneles Lara Molina, Moreno Suero y Aliaga Crespí y el comandante Aznar Monfort. Ninguno cometió delito alguno, se atuvieron a las órdenes que recibieron por sus 3 cadenas de mando: la Gobernación de la Generalitat, el general jefe de la división orgánica, y el inspector general de la Guardia Civil. Todos les ordenaron defender la legalidad de la República.

Aranguren y los otros jefes de la Guardia Civil en Cataluña fueron tratados como los peores criminales de guerra. El golpista general Goded le pidió unirse a la sublevación el 19 de julio, llegando a amenazarle con fusilarle, a lo que Aranguren sin alterarse, respondió: “Si mañana me fusilan, fusilarán a un general que ha hecho honor a su palabra y sus juramentos militares; si le fusilan a usted, fusilarán a un general que ha faltado a su palabra y a su honor”. El fracaso del golpe en Barcelona no se debería solo a la defensa de los anarquistas o nacionalistas armados. La saña que los vencedores aplicaron a esos guardias civiles señala que fueron árbitros decisivos en esa jornada. Aranguren desmentía con su proceder la coartada que los golpistas vendieron, y que algunos aún pretenden convalidar: Que alzarse contra la República era justo, necesario y hasta imperativo. Por eso fusilaron a Aranguren a toda prisa, un general con 40 años de guardia civil a las espaldas, hombre de orden y militar ejemplar, con hoja de servicios impoluta, llena de condecoraciones, incluida la gran cruz de la orden de Isabel la Católica.

En el libro de Lorenzo Silva Recordarán tu nombre, se rescata la estampa de un Aranguren caballeresco, puro Quijote en la España de comienzos de siglo, y un Francisco Franco con ojitos de traidor: “Tenemos una gran memoria de la barbarie, pero no de la civilización. José Aranguren Roldán nos enseñó que la barbarie no era un imperativo”.


Artículos originales: El Mundo (Lorenzo Silva), El País (Javier Sampedro), La Voz de Galicia (Héctor J. Porto), Voz Populi (Karina Sainz Borgo), La opinión de la Coruña (J. L. Argüelles)


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CUANDO LA MANADA ENCUENTRA LA OCASIÓN PROPICIA esparce impunemente el terror. Cantabria, 1938

Fidelita Díez word pressUno los casos más terrible que se produjeron en Cantabria en un tiempo de ignominia y terror fue el ocurrido a la joven Fidela Díez Cuevas (1920-1938) cuando se hallaba encarcelada, junto a centenares de mujeres de todas las edades, por las tropas franquistas en Torrelavega.

Fidelita era una niña-prodigio en el campo de la poesía. Hija del activista cultural Fidel Díez Asenjo, “el mejor ebanista de Torrelavega”, premiado carrocista, animador de la sección Amigos del Arte que durante la 2ª República funcionó con gran éxito en la Biblioteca Popular de Torrelavega. Su hija heredó estas aficiones desde muy pequeña dando ejemplo de sus aptitudes para el verso y la declamación, con recitales en la Biblioteca Popular de Torrelavega, Comillas, Cultural Vimenor de Renedo de Piélagos, Ateneo Popular y Ateneo de Santander, Teatro Principal y Cinema Solvay, y micrófonos de Radio Santander, con gran éxito como ha recordado el cronista de Torrelavega Aurelio García Cantalapiedra: “asombró a los asistentes por sus condiciones como rapsoda, por la manera de decir y por la memoria de que hacía gala”. Su repertorio estaba compuesto, principalmente, por obras de Antonio Machado, Federico García Lorca y Jesús Cancio.

Pero no todo el mundo debió de ver con buenos ojos la exhibición de sus facultades porque producida la sublevación militar y una vez cayó Cantabria en poder de los sublevados, la niña de apenas 17 años fue conducida a prisión, donde coincidió con Antolina Matarranz, una joven modista de familia izquierdista y que había confeccionado ropa para los soldados republicanos, quien describió a Fidelita como: “una joven guapa y encantadora, pero cuyo delito fue ser hija de padres de izquierdas y recitar poesías en el teatro”

Como a todas las presas, a Fidelita “las carceleras, le cortaron el pelo al cero y para ridiculizarla todavía más le dejaron un mechón largo atrás, para amarrarle un lazo rojo”. Pero ella preguntaba ingenuamente:– ¿Verdad que me sienta muy bien esto, Antolina?. – ¡Sí, Fidelita, estás encantadora! Este castigo no doblegó su espíritu, y una tarde visitaron la cárcel un grupo de falangistas. Acordaron, junto con las guardianas, sacarla aquella noche. Las compañeras quedaron horrorizadas cuando, a las pocas horas, vieron llegar a Fidelita hecha una piltrafa humana. Cayó de bruces y las compañeras no fueron capaces de que contara qué habían hecho con ella aquellos asesinos. Sólo podía repetir: “fueron cinco, fueron cinco”. Al poco tiempo murió y se llevó a la tumba todas las aberraciones que le hicieron aquellas bestias.

Quienes decidieron poner punto final a su existencia eran correligionarios de los que un año antes asesinaron a Federico, encerraron a Jesús Cancio y, un año después, mandaron a morir en el exilio a Antonio Machado. El 26 de junio de 1938 sería enterrada en el cementerio de La Llama, muy próximo a donde residía con su familia. Su padre pasó muchos años en prisión hasta conseguir la libertad condicional del Penal de Alcalá de Henares en 1954, mientras que a su madre, Eloína Cuevas, le fue denegada la licencia para poder vender en la calle como única forma de subsistencia.


Todas las referencias originales proceden del excelente trabajo del periodista José Ramón Saiz Viadero: La Vida por Delante-Radio Santoña: Semblanza de Fidelita Díez Cuevas, Ateneo Popular de Santander, Mujer, Guerra Civil y Represión Franquista en Cantabria, La Pajarera magazine


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LA DESBANDÁ, nazis, fascistas y franquistas asesinaron a miles de civiles inocentes e indefensos que huían por la carretera de Málaga a Almería

desbandá 3 word pressLa “Desbandá” fue uno de los mas cruentos episodios de la Guerra Civil. Las milicias obreras sofocaron el golpe del 36 en Málaga y gran parte de su provincia, quedando bajo control republicano, pero quedó aislada del resto del territorio de la República excepto por la carretera de Almería, que era vulnerable al bombardeo marítimo y dificultaba el envío de soldados y provisiones a la provincia.

Queipo de Llano lanzó una gran ofensiva sobre Málaga gracias a la llegada de miles de soldados italianos, 2 regimientos de 3 batallones fuertemente artillados con ametralladoras, morteros y piezas de campaña, mandadas por oficiales italianos, y otros miles de legionarios y moros llegados de África. En total 5 regimientos de infantería, 4 compañías de tanques, autoblindados, motoametralladoras, un grupo de artillería de 14,90, 7 baterías, y el apoyo aéreo de escuadrillas de aviones alemanes e italianos de bombardeo, caza y reconocimiento desde la base de Tablada (Sevilla). El avance se hallaba apoyado desde el mar por cruceros fascistas armados con cañones de 203 y 120 mm. Las fuerzas republicanas eran muy inferiores en número, armamento y equipo, vestidos con ropas ligeras, calzados con alpargatas, lucharon con tenaz encarnizamiento pero no pudieron contener el ataque. El 6 de febrero Málaga fue bombardeada desde el aire y el mar y el 8 fue ocupada.

En cada barrio, calle, casa, la misma frase: ‘Que vienen los moros’, arrastrando una fama funesta por sus violaciones, asesinatos, mutilaciones, con sus cuchillos afilados entraban a degüello. Los legionarios, sedientos de sangre allanaban las casas en busca de la “canalla roja”. Cundió el pánico, la gente gritaba y corría. Málaga era una carnicería, mujeres saltando por la ventana, olor a carne quemada, fascistas tiroteando a gente indefensa, Decenas de miles de civiles optaron por huir por la carretera de Almería. El resultado fue el caos, ‘La desbandá’. André Malraux escribió “el mundo entero fluía, en este momento, en un único sentido”. Gamel Woolsey, esposa de Gerald Brenan, describió: “Un siniestro rumor, ¡El tercio, que viene el tercio! se ha abierto el infierno, Lucifer y su legión están sobre nosotros como una ola fría de horror”. El alcalde de Málaga Eugenio Entreambasaguas de Unión Republicana, un hombre honesto y justo, valientemente se mantuvo en su despacho. Fue detenido y fusilado por decisión del “carnicerito” Arias Navarro.

Hubo una estrategia deliberada por dañar a la población civil, y escarmentar a Málaga la Roja. En Guernica las bombas fascistas cayeron sobre 5.000 vascos, pero en la Desbandá más de 150.000 malagueños, en su mayoría mujeres y niños, tuvieron que huir de la ciudad a pie. Los pilotos alemanes, y los italianos entrenados en Etiopía en matar mujeres y niños, ametrallaron y bombardearon a la población civil que huía hacia Almería a lo largo de la carretera que bordea la costa, desde donde los buques fascistas persiguieron en paralelo y cañonearon a la gente. La masa de personas que desembocaban de los pueblos de la montaña incrementaba la de los que huían por la carretera. Los fascistas asesinaron a cerca de 6.000 civiles.

LOS TESTIMONIOS

“Eran militares profesionales, de la Marina o la Aviación sabían que disparaban contra civiles, ancianos, niños, mujeres. Los cruceros Cervera, Baleares y Canarias, y otros de la marina franquista e italiana disparaban a la multitud indefensa y a las rocas de la montaña, desprendiendo enormes peñascos que aplastaban a las personas”…“Era el juego del tiro al plato, no había escapatoria entre las rocas y el mar, el olor a sangre era nauseabundo, nubes de moscas sobre los cadáveres, la muchedumbre corría despavorida para esquivar las bombas”…”La oficialidad y marinería celebraban sus hazañas en las cubiertas, estaban tan cerca que nos veíamos perfectamente”.

“Era un terrible infierno, muerte, sangre, desprecio por la vida humana”…“Viejos con sus bastones, ciegos, paralíticos en silla de ruedas, niños tiernos, bebes con sus madres, moríamos de hambre, sed, agotamiento”…”Muchos andaban descalzos, los zapatos se deshacían en el camino”… ”Los aviones ametrallaban y atrás quedaban los cuerpos, sus familias no podían atenderles, tenían que correr”…“El padre y la abuela cayeron al agua del río Chíllar y se encontraron rodeados de muertos”…”Los aviones se ensañaron con salvajismo, nos ametrallaban entre los árboles, las malezas, las gentes vendaban las heridas con pedazos de sus ropas”…”Hombres, mujeres, niños, corrían desesperados, maldiciendo al mar, la tierra, al cielo, a la guerra, al fascismo, todo lo que era causa de su desgracia, a los responsables de sus sufrimientos, al dios que reinaba sobre esa tierra y ese cielo mortíferos”…”Madres abandonaban a hijos o familiares, ya cadáveres, en las cunetas, heridos y enfermos no podían seguir la marcha, llorando, pidiendo una ayuda que nadie podía prestarles, llamando a sus familiares perdidos”.

“Venían 5 aviones bombardeando, me tumbé en las zanjas de las huertas, porque si la metralla arrasa, te pasa por encima”…“Apareció la aviación. Cada uno saltó para esconderse, a pocos metros un carabinero murió en el acto lanzado por una bomba. Guardé un trozo de metralla que dio en mi taleguilla”…” Llegaron varios aviones sobre la camioneta cargada de chiquillos, mi madre dijo que todos bajo los olivos, los bombardearon, sabían que allí estaban las criaturas, chillidos, lamentos, aquella sangre, no quería verlo”…”Andábamos de día, de noche nos tumbábamos en las cunetas, cuando venían los aviones nos tirábamos al suelo”…”Ibamos descalzos, sin alpargatas, con trapos en los pies”…”Los pequeños comían los restos de los cultivos, caña de azúcar, lo que cogíamos por el camino”.

“Lloraba una criaturita, la madre con una chaqueta azulina muerta al lado”…”La mujer sangrando, herida por un obús, amamantaba y abrazaba a su hijo de 2 meses, mi madre me dijo que veríamos muchas de esas cosas por el camino”…”En la carretera lloraba una niña de unos 3 años, alrededor su familia, todos muertos”…”Un trozo de metralla le arrancó la cabeza a una niña que llevaba su madre en hombros, la mujer chillando se negaba a soltar el cuerpecito decapitado de su hijita sumergido en un charco de sangre”…”Una mujer muerta en un terraplén, y un niño de pecho mamando”…”Angelita con el bebé de Concha en brazos era incapaz de proseguir, seguí andando, cambié de idea y volví a recoger a mi hermana, pero llegaron los italianos”…”Una niña lloraba sin parar, su madre impertérrita, muerta, la tenía agarrada en brazos”…”El llanto de los niños ¡mamá! ¡papá! Los alaridos de las madres que perdían a sus hijos ¡Ay Juanito! ¡Joselito! ¡Pepita! Pero debían continuar la marcha, los fascistas les pisaban los talones”… ”Mi hermano me dijo: Hay una mujer muerta con una cesta de tomates, al ir a cogerlos vimos a una niña recién nacida chupando de su pecho”.

“Los Junkers alemanes bombardearon un autobús lleno de mujeres y críos y lo hicieron polvo”…”Una familia en una vaguada todos muertos, una mujer sujetaba su estómago, sus ojos abiertos, aterrorizados”…”Una mujer enloquecida se tiró desde un acantilado para ahogarse en el mar, un hombre mató a su familia con su pistola, luego se pegó un tiro en la sien”…”Eran pobres campesinos, jornaleros, obreros, levantaban los brazos al cielo implorando clemencia, la única respuesta eran aviones alemanes e italianos en constantes oleadas lanzando su lluvia de fuego”…”Cuerpos esparcidos, retorcidos por la metralla, el camino destrozado por las bombas, el olor putrefacto de los cadáveres mutilados y las vísceras en descomposición perfumaba la carretera de la muerte”…”Una procesión incesante, un interminable gentío de huérfanos, viudas, niños berreando, perros ladrando, viejos fatigados que agonizaban abrazados a sus seres queridos”…“La gente se caía, gritos, llantos, lamentos, los heridos desangrándose, nadie acudía”…”Perdí a mis padres, no volví a verles hasta que terminó la guerra”.

“Multitud de niños pequeños extraviados buscaban a sus madres”…“Niños solo con su pantalón, niñas con su vestidito, niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados, niños sin zapatos, sus pies hinchados, niños llorando desesperados de dolor, de hambre, de cansancio”…”Había 80 niños del orfanato en la acera, un avión arrojó bombas incendiarias a baja altura, del grupo de niños quedamos 10”…”Yo iba en un serón que colgaba del animal, me asomaba y contaba los cadáveres, mi madre me decía que era gente durmiendo”…”Mujeres muertas y sus hijos llorando al pie de las mismas, cogidos a sus vestidos”…”Una madre lloraba sobre el cadáver de su hijo, unos niños aterrados no soltaban la mano de la madre muerta llenos de terrible desesperación”…”A una mujer se le cayó el niño al río, quería cogerlo, pero el agua se llevó al angelito, tenía 2 o 3 años”…“El maestro hacía recuento y con pena decía: ‘Faltan 3, faltan 2’, no podía asistir a tantos”…”Un matrimonio tenía un niño de pecho que se estaba muriendo, luego lo enterraron en un hoyo en la carretera”…”Mi madre tocaba a los niños, dormidos o muertos buscando a mi hermano, recogió a 4 niños que lloraban”…”El hermanito pedía pecho llorando y mi hermana le decía: ‘Detrás del monte está mamá’, llegábamos y mamá no estaba. El angelito tenía mucha hambre, mi hermana le ponía cañadú machacado para que chupara el caldito”.

”Destapaba a los cuerpos de las cunetas buscando a mi padre, yo venga a menear al hombre pero estaba muerto”…”Mi madre conmigo en brazos me apartaba la cara de la cuneta para que no viera a los muertos”…”Cada ataque de aviones o barcos dispersaba el grupo en busca de refugio. Al regresar a la carretera muchas familias habían perdido alguno”…”Personas agotadas se abandonan a su suerte en las cunetas, ancianos o embarazadas, la abuela decía: Ay, dejadme aquí, ya no puedo más”…”Una madre lloraba, había perdido a su hija pequeña, salió su padre a buscarla, después su hermano, luego otro hermano, un proyectil los alcanzó y los desintegró, desaparecieron todos”…”En lo alto de La Herradura vimos el panorama más grande de la Tierra, todo lleno de muertos, no se puede describir más que viéndolo, muertos, heridos”…”Esa ola gigantesca de seres humanos, animales, carretas, transitaban por la gravilla que molía los zapatos, las alpargatas, las sandalias de esparto, descalzos, los pies hinchados con llagas y ampollas”.

“Escondidos en el monte de día escuchando los cañonazos de los barcos, de noche avanzábamos entre sangre y cadáveres”…”Una corriente nocturna de gentes, yo agarrada a mi mamá que se lamentaba:“¡Ay, ya he pisado uno!”, andaba otro trocito, ¡Ay, he pisado otro! así todo el camino, sembrado de muertos”…”Un proyectil los interceptó, sangre y trozos de carne esparcidas por todos lados, los tapamos como se pudo, con mantas, trapos, ropa”…“La defensa era tirarnos al suelo, arrimarse a las matas, no se podía andar, todos corrían tropezando con los muertos, tú querías correr más, quitarte de la carretera”…”Sólo había cachos de criaturas, era un cementerio, no lo podéis imaginar”…“El puente del río Guadalfeo fue volado, el caudal iba muy crecido, algunos se adentraron para cruzarlo, incluso de noche, con sus familiares en brazos, muchos murieron ahogados”…”Sentimos un terremoto ensordecedor, terrible, miedo, gritos aterradores de niños y mujeres, habían abierto las compuertas de la presa, una riada enorme se llevó a cientos de personas, enterradas entre el barro y los cascotes murieron ahogadas miserablemente, sus huesos cubren el trayecto, allí siguen bajo el asfalto de la nueva autovía”.

Cuando los refugiados llegaron a Almería se cobijaron en las aceras, el puerto, fábricas, almacenes. “Como si no fuera bastante bombardear y cañonear a esa procesión de campesinos en su caminata interminable, cuando el pequeño puerto de Almería estaba atestado de refugiados, los aeroplanos fascistas desataron sobre la población un nutrido bombardeo provocando decenas de muertos. Levanté del suelo los cadáveres de 3 niños. La calle era una verdadera carnicería” (Norman Bethune).

Balbino Santos Oliveira, obispo de Málaga, pronunció un emocionante tedeum solemne de agradecimiento al glorioso ejército nacional por haber liberado Málaga del “ateísmo dictatorial”. Estuvieron presentes en la catedral las autoridades civiles y militares, que de rodillas comulgaron demostrando así su inmenso amor por Dios. El obispo con un hisopo asperjó con agua bendita la tierra mancillada por la “canalla roja”.

Pantalones a la luna


Wikipedia, Eldiario.es (1 y 2. Néstor Cenizo), Público (David Bollero), Diario Sur (1 y 2. Elena De Miguel), El Confidencial (Agustín Rivera), Rebelión (Carlos de Urabá), El Español (Pablo Gambero), López Cuenca


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RECORDAMOS A CONCHA MONRÁS, FUSILADA POR LOS FRANQUISTAS en 1936 junto a otros republicanos oscenses. Su marido Ramón Acín había sido ejecutado 2 semanas antes

Conchita MonrásConcha, nació en Barcelona en 1898, llegó a Huesca muy pequeña con sus padres, Joaquín Monrás, catedrático de Literatura, y María Casas. Concha era enérgica, independiente, libre, adelantada a su tiempo. Pero una buena hija que acabó sus estudios de piano. Se casó y vivió en Huesca con Ramón Acín, profesor de Dibujo en las Escuelas Normales, muy relacionado con la intelectualidad progresista, Lorca, Buñuel y otros muchos, un artista anarquista con el que vivió momentos apasionantes durante 13 años de compañerismo, complicidad y un común concepto de una vida de esperanzas y riesgos. Tuvieron 2 hijas, Katia y Sol, eran una familia feliz, poco convencional, ejemplar en cuanto al trato y la relación, demasiado modernos ante la sociedad local por la militancia anarquista, las aficiones familiares, el campo, baños en el río, excursiones, deporte, la felicidad, el buen carácter.

Los padres odiaban la violencia y educaron a sus hijas en casa. Conchita leía, dibujaba con ellas, interpretaba a Mozart o Chopin, en un aire cultural de lo clásico a lo moderno, tertulias, ideas museísticas, clases de esperanto. Creían en un mundo sin ataduras ni crueldades, Ramón luchaba por un mundo más justo y su mujer, armónica, atractiva, sonriente, centelleante, inteligente en temas sentimentales, políticos, económicos, enamorada de su marido, le acompañaba entusiasmada, compartía la vida plenamente con él, mantenía el equilibrio en el hogar. Ramón, delegado de la CNT, daba clases gratuitas a los obreros de la ciudad. Cuando fue encarcelado por algún artículo periodístico o reunión prohibida, Conchita le complementaba.

Fermín Galán, gran amigo de la familia, expresó con emotividad: “Me maravillan él, su mujer, sus niñas ¡Su casa entera! ¡Acín ha encontrado la compañera! ¡Ha tenido suerte!”. En 1930, Fermín Galán fracasó en su sublevación republicana junto a García Hernández. Ramón tuvo que huir hacia Francia dejando aquí a su familia. Conchita se quedó en Huesca y muchas tardes cogía a una hija de cada mano y marchaba a las Mártires a rendir tributo con flores sobre la tierra donde Galán había sido fusilado.

Con la llegada de la II República Concha y las niñas se reencontraron con Ramón que fue recibido por una multitud entusiasmada. Pero los fascistas acabaron trágicamente con la armonía de una familia presidida por el amor, la libertad y la generosidad. Huesca, que había votado masivamente a la izquierda, quedó en manos de los sublevados. Empezaron las detenciones y fusilamientos de republicanos. El 6 de agosto de 1936 un grupo de falangistas fue a buscar a Ramón, que se entregó para que dejaran de golpear y maltratar a Conchita.

El matrimonio fue encarcelado. Esa noche Ramón Acín fue fusilado con otras 130 personas en las tapias del cementerio. Conchita, presa en una celda sin luz y sin colchón, fue fusilada el 23 de agosto con otras 138 personas. La horrenda matanza silenciada hasta la actualidad, ha sido rescatada por Víctor Pardo y Manolo Benito: “La dantesca historia de las desgraciadas víctimas de la saca del 23 de agosto, salvajemente apaleadas, torturadas y finalmente linchadas hasta la muerte. Entre los asesinos sobresalía uno que, manchada su camisa de sangre y armado con un gran cuchillo de matarife, se ufanaba de no haber malgastado balas”.

La casa familiar fue saqueda, robada, desmantelada. Katia y Sol quedaron huérfanas y desoladas, condenadas a la ausencia de unos padres que tanto las habían amado. Nada pudo, sin embargo, arrebatarles la preciosa herencia de la dignidad, el ejemplo de la coherencia y la ética, siempre han guardado la memoria fresca del ideario paterno, mantuvieron el espíritu de sus progenitores, el sentimiento de ser diferentes, y subsistieron con ese fondo de tristeza que invade a cuantos les ha sido pisoteada la vida.

Max Aub escribió en La gallina ciega: “No cuenta la multitud donde los vecinos –esos terribles vecinos españoles– denunciaron a troche y moche ¡Ay, Ramón Acín, fusilado y fusilada su mujer por culpa de sus buenos vecinos de Huesca”.


Documentos originales: Antón Castro (Lola Campos), Cartujerías (recomendada), Fundación Acín. La fotografía es original de la Fundación Ramón y Katia Acín.


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EN VALCALDERA (NAVARRA), 52 REPUBLICANOS FUERON FUSILADOS en agosto de 1936, POR CRIMINALES FRANQUISTAS, con la bendición de la iglesia católica

pintura de josé ramón urtasunAmaneció el 23 de Agosto de 1936, domingo, bochorno, calor, en Pamplona rezos, plegarias, cantos, rogativas, y solemne procesión de la Virgen del Rosario, Santa María la Real del Sagrario, pidiendo fuerza y valor a las tropas fascistas y los requetés navarros, para su triunfo en el frente de batalla, y para salvar a España de la deriva republicana. Participaron gremios, asociaciones, cofradías, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, Se dijo que se iban a poner en libertad a 52 presos, en su mayoría vecinos de Pamplona, personas asociadas a sindicatos o partidos de izquierda. La realidad fue la contraria, tanto el Ayuntamiento de Pamplona, como el gobernador civil y la Iglesia sabían que se iba a producir una “saca” de la cárcel de Pamplona. La Junta de Guerra, hombres fervientes católicos, dieron carta blanca a requetés y falangistas para sanear Navarra de rojos y masones.

Esa tarde, un funcionario de prisiones en el patio de la cárcel leyó una lista de nombres para que salieran al exterior. Allí, requetés y falangistas tras atarles de 2 en 2 los brazos a la espalda, les obligaron a subir a 2 autocares, enfilaron el camino de las Bardenas, los presos en los asientos delanteros, detrás empuñando los fusiles sus verdugos, dispuestos a disparar ante cualquier conato de rebeldía a aquellos desgraciados, que habían soñado con una sociedad más justa. En el término de Caparroso viraron hacia un terreno árido a unos 70 Km de Pamplona. Entonces los encerraron hasta la noche.

Ese 23 de agosto, El obispo de Pamplona Marcelino Olaechea, tras participar en actos de exaltación falangista, bendición de bandera, besamanos, canto del Cara al sol, calificó el “Alzamiento Nacional como Cruzada”. No solo no se opuso, fue uno de los principales artífices del monstruoso crimen que se estaba cometiendo en nombre de Dios, envió a aquella salvajada que se celebraba en Valcaldera a varios sacerdotes, entre ellos el clérigo paramilitar Pascasio Osácar, y Antonio Añoveros, años más tarde obispo de Bilbao, para prestar auxilios espirituales a los condenados a muerte.

Al caer la noche comenzaron las primeras descargas de los fusiles que truncaron la vida de los 52 presos. Los fusilaron de 10 en 10. Hubo gritos histéricos de desesperación, presos que lloraban en silencio, ofrendando sus lágrimas a sus seres queridos. Los verdugos llevaron a rastras por el suelo a presos, derrumbados sin conocimiento por la tremenda tensión, para rematarlos a tiros. La víspera de aquella cruel matanza se había abierto una gran fosa común de 3,5 metros de ancho por 7 de largo en la corraliza bardenera de Valcaldera, en el municipio navarro de Cadreita. Allí fueron a parar todos.

Pero Honorio Artera, acordeonista de la peña La Veleta, consiguió romper las cuerdas que lo ataban a su compañero, echó a correr, una bala le alcanzó en una pierna, pero huyó, era de noche, se subió a un árbol mientras lo buscaban, remontó el río Aragón, llegó a los Pirineos, pasó a Francia, regresó a Cataluña y se enroló en el bando republicano; refugiado en Francia, fue capturado y encarcelado en el campo de concentración de Saint Cyprien; luchó contra Hitler con la resistencia francesa. Su nieta, Chantal Estrade, fue una de las lanzadoras del chupinazo de San Fermín en 2015.

La Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA) sigue buscando los restos de las víctimas: “¿Dónde están nuestros muertos? no se puede entender que después de tantos años sigan desaparecidos, mayor crueldad no se puede cometer, el estado español es responsable, las instituciones navarras y la Justicia deben ayudar a localizarlos. Nadie puede perdonar a quien no te ha pedido perdón, hasta ahora ni la Iglesia ni los asesinos lo han hecho”.


Documentos originales en: Pamiela (Galo Vierge. Los culpables. Pamplona, 1936), Europa Press, AFFNA (1, 2 y 3), orreaga fundazioaeldiario.es (Garikoitz Montañés), eitb. También en la obra de Iñaki Egaña: Los crímenes de Franco en Euskal Herria, 1936-1940


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EMILIANO BAJO IGLESIAS, ALCALDE REPUBLICANO DE MIRANDA DE EBRO, asesinado por fusileros franquistas el 18 de septiembre de 1936

Emiliano Bajo Iglesias word pressEmiliano Bajo Iglesias, nació en Miranda de Ebro el 20 de julio de 1889. Hijo de Zoilo y de María. Tras unos años en Cuba se asentó como sastre en Miranda. Casado con Natalia Quecedo tuvo 2 hijos. Era una persona culta, buen orador, militaba en Izquierda Republicana, tenía pasión por la cultura y el teatro. Con la proclamación de la 2ª República fue elegido concejal en Miranda y en 1936 fue elegido alcalde de la ciudad. Trabajó en paliar el paro obrero, en la construcción del Instituto de Enseñanza Media, la parcelación del “Prado”, la construcción de alcantarillado en las calles Pi y Margall y Castillo, aceras en Ramón y Cajal y Joaquín Costa, aguas corrientes para los barrios de las Matillas y Californias, iluminación pública, potenciación de las ferias y una primera feria del automóvil, mejoras en el cuerpo de Bomberos, estabilización en los precios de los artículos de primera necesidad. El 23 de mayo de 1936, Emiliano Bajo sufrió un atentado por parte de un sujeto de la CEDA que le clavó un cuchillo en la espalda.

En las fechas del golpe fascista del 18 de julio, Emiliano participó en el Comité de defensa de la ciudad en la Casa del Pueblo. Los responsables de adquirir armas en Eibar, el concejal Isidoro García de Albeniz y otros 2 mirandeses fueron interceptados por los golpistas y fusilados en agosto de 1936. El enfrentamiento el 19 de julio entre los leales a la República y los golpistas que venían desde Burgos se saldó con la toma de la ciudad por los golpistas. Algunos republicanos huyeron por la orilla del Ebro y fueron tiroteados por falangistas comandados por el cura de Zambrana a la altura del paso de la Revenga.

La represión sobre la población comenzó con fusilamientos en el paraje de La Arboleda. El alcalde Emiliano Bajo, varios concejales del Frente Popular y milicianos que defendieron la ciudad fueron trasladados a la Prisión Central de Burgos. Los franquistas asesinaron al diputado por Vizcaya Vicente Fatrás, al concejal socialista Isidoro García de Albéniz, el concejal socialista Ricardo Barrio y el concejal de Izquierda Republicana Francisco Mardones. En los pueblos cercanos los detenidos eran llevados al cuartel de la Guardia Civil, se les tomaba declaración mediante una brutal paliza, eran encarcelados en los bajos del ayuntamiento 2 o 3 días, los sacaban de la cárcel y eran fusilados y enterrados en fosas comunes, como La Pedraja, Estepar, Pancorbo, Zambrana, Sobrón, La Pilastra, Bayas, Armiñon…

El 7 de septiembre se celebró el juicio sumarísimo contra el alcalde Emiliano Bajo y otras 51 personas. Emiliano y otros 42 serian condenados a muerte por “Auxilio a la Rebelión”; otros 2 hombres fueron condenados a reclusión de 15 y 20 años respectivamente; y 5 mujeres serían condenadas a 7 años de cárcel en Saturrarán, entre ellas Natalia Quecedo, la mujer del alcalde.

El 18 de septiembre de 1936, Emiliano Bajo y los 42 condenados, fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento en el patio de la Prisión Central de Burgos, después trasladados hasta el cementerio de San José y enterrados en una fosa común, donde permanecen 81 años después. Ningun gobierno “democrático” ha recuperado sus restos, ni se ha anulado el juicio ilegal por el que fueron condenados, ni reparado su honor, nadie ha sido juzgado por aquel crimen, el tiempo pasa y la impunidad permanece.


Artículos originales: Miranda de Ebro en la Memoria (1 y 2jmgnozal), Marginados en la Historia (Eduardo Montagut Contreras), Wikipedia, Eco Republicano (Luis Egea)


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