Las miserables FECHORÍAS de los CRIMINALES franquistas contra los Republicanos en Ciudad Real

Represion Ciudad Real word pressCiudad Real rescata del olvido a sus 3.887 represaliados del franquismo y les rinde homenaje. El proyecto ‘Mapas de Memoria’, tras 8 años de investigación da cuenta de 86 mujeres y más de 3.700 hombres de pueblos de toda la provincia, recopilados por profesionales del Centro Internacional de Estudios de Memoria y Derechos Humanos (CIEMEDH) de la UNED una larga investigación dirigida por Julián López y los investigadores María García, Jorge Moreno Alfonso Vilalta, Tomás Ballesteros y los estudiantes Pilar Rodrigo, Isabel Rodríguez, Pedro Patón y Luis Pizarro.

La represión fue especialmente intensa en la provincia de Ciudad Real, el franquismo institucionalizó la violencia. Miles de ciudarrealeños fueron hechos prisioneros por vengativas escuadras falangistas, carlistas y los soldados franquistas. Tras los campos de concentración fueron remitidos a Ciudad Real para ser juzgados y condenados. Muchos fueron víctimas de sacas indiscriminadas y asesinados extrajudicialmente. Otros fueron fusilados tras parodias de juicios con tribunales irregulares.

Los represaliados eran “afiliados a sindicatos o partidos de izquierda”, habían ostentado cargos públicos como alcaldes, etc. Decenas de Republicanos murieron en el garrote vil, como el regidor de Valdepeñas, Félix Torres. En la provincia de Ciudad Real las víctimas de la represión franquista dede 1939 a 1941 fueron en su mayoría intelectuales y jornaleros, “injustamente condenados y asesinados”, sufrieron una represión “dura y prolongada en el tiempo” aderezada con miedo. Más de un centenar de alcaldes fusilados, 200 concejales y cargos directivos de organizaciones sindicales y políticas, asesinados por escribir o firmar un panfleto.

Desde Abril de 1939 hasta Abril de 1943 al menos 956 personas fueron ejecutadas en la cárcel de Ciudad Real. En apenas 4 años, hubo 2.800 fusilamientos, fórmula habitual y espectacular, los disparos resonaban en todo el pueblo, se llevaban a otros presos a contemplar la ejecución. Murieron en prisión 850 Republicanos. Los intentos “desesperados” de evasión en la cárcel de Almodóvar en enero de 1940 se saldarón con más de 40 muertos. Decenas de miles de ciudarrealeños fueron dispersados por los campos, prisiones, penales y cárceles de toda España. En El Dueso, San Simón con 25 asesinados, Orduña, Ocaña, Miranda de Ebro, Puerto de Santa María, Gran Canaria, Tenerife, Madrid, Valencia o Barcelona, aún se conserva la memoria de muchos presos de La Mancha, y se guardan sus restos en fosas innominadas. Sólo en la de Valdenoceda se conservaban los restos de 50 ciudarrealeños, el 30% del total de los fallecidos.

En el cementerio de Puebla de Don Rodrigo fueron enterradas 7 personas fusiladas entre el año 1940 y 1941: José María Méndez Carrasco vecino de Agudo (Ciudad Real), tenía 67 años de edad cuando fue asesinado en El Alcornocal de los Bonales en julio de 1941. Había huido al monte junto a 4 de sus hijos en noviembre de 1940 y, a excepción de su hija Asunción, todos fallecieron a manos de la Guardia Civil en distintos lugares y situaciones.

Otra víctima que debe estar en este cementerio era Victorio Ramírez García, de 56 años, jornalero de Puebla de Don Rodrigo fusilado por considerarlo un enlace con una partida de huidos. Detenido el 9 de noviembre de 1940 mientras trabajaba en las tareas del campo y asesinado a las afueras de la población. Su hija tuvo después que ir a reconocer a su padre.

Margarita Antón Ortega de Socuéllamos, la roja de la Tejeda, tenía 63 años, viuda con 5 hijos, fue encarcelada acusada de incitar a la rebelión. Murió en el hospital de Tomelloso de septicemia provocada por las represivas condiciones de la prisión.

El 3 de junio de 1939 los falangistas subieron a un camión en la plaza de Chillón a Marcelino Agudelo Serrano, Alfonso Capilla Casado, Isidoro Castillo Mosqueda, Bernardino Gallego Franco, Manuel León Rodríguez, Pablo Madrid Amaro, Patricio Mata Gómez, Manuel Puebla Perianes y Julio Segador Núñez, sacado de su casa unos minutos antes. El camión salió hacia Agudo y entró en la finca “El Contadero”. Los presos intentaron salvar la vida de Bernardino, que a sus 17 años de edad no merecía ser fusilado. Pasaron 5 días hasta que las familias encontraron los cadaveres de las 9 víctimas, creando pánico y terror entre la población de Chillón.

Rufina y Beatriz Ubeda Palomares, con 24 y 22 años eran las 2 hermanas mayores de una familia de 9 hijos. Como lavanderas guardaban su turno, para recoger agua de la fuente y no permitieron que una “señorita” pasara delante de ellas. La mujer privilegiada, de familia franquista, las denunció al ayuntamiento de Ciudad Real. Al día siguiente las 2 hermanas fueron detenidas por la Guardia Civil con un representante del ayuntamiento. Las pegaron. Las mantuvieron varios meses en prisión, y después fueron fusiladas en el cementerio de Ciudad Real. Advirtieron a su madre que llevarían consigo un lazo rojo, para que las reconocieran, si algún día buscaban sus restos. Además les robaron “las dotes” que poseían para casarse. Su madre acabó pasando una año de prisión en la cárcel de Málaga.

En palabras del presidente de la Diputación, José Manuel Caballero, en homenaje celebrado a las víctimas del franquismo en Ciudad Real, “No les podemos devolver la vida, ni tan siquiera les devolvieron los bienes personales que les arrebataron, pero sí que podemos recuperar su memoria, su dignidad y su honor, a la vez que proclamar la ilegitimidad de las condenas que les fueron impuestas”.


Documentos: Periodico CLM (S Jiménez, 1 y 2). Todos los Rostros (Paco de Jerez). Lanza Digital (Mercedes Camacho). Diputación CR, Mapas de memoria. Memoria Histórica (ARMH) (René Pacheco Villa). Mapas de memoria, Todos los nombres, Ciudad real. Lista de fosas provincia de Ciudad Real. Cadena Ser (Carmen del Campo). News Europa


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Los nazis ASESINARON al combatiente ANTIFRANQUISTA y REPUBLICANO GREGORIO REBOLLO GARCÍA en el campo de exterminio de Gusen (Austria) en 1942

Gregorio Rebollo García word pressGregorio Rebollo García nació en Alpedrete, Madrid, en 1903. Era empleado del Ayuntamiento de Madrid, personal sensible y hogareño, amante de su familia, su esposa Luisa y sus 4 hijas. Cuando estalló la Guerra Civil se unió a la defensa de la República y de la Ley. En ningún momento dudó en alistarse para combatir a las tropas sublevadas. Participó en la confrontación estratégica para la defensa de Madrid, en la Batalla de la Ciudad Universitaria, más tarde en la Batalla del Ebro.

Perdida la guerra, tuvo que refugiarse en Francia, donde volvió a empuñar las armas dentro del ejército francés, de nuevo contra el fascismo hitleriano. Pero fue hecho prisionero el 20 de Junio de 1940 por los nazis en Saint-Die (Vosgos), internado en el “Stalag-VD” en Strasburgo y después transportado al Campo de Exterminio de Mauthausen, gracias a la decisión del dictador Francisco Franco y su ministro Ramón Serrano Suñer de entregar a los nazis a todos los prisioneros españoles, declarados apátridas, desentendiéndose de su suerte. Es allí, donde entró el 13 de Diciembre de 1940 con el número 5176 en el envío 12, con otros 846 compatriotas más; cuando entró definitivamente en Gusen tenía el número 11877.

Siguiendo el programa de aniquilación sistemática, se sometía a los prisioneros desnudos a altas horas de la noche con bajísimas temperaturas, a sucesivos chorros de agua caliente y fría con potentes mangueras; a ello se unían los malos tratos extremos, una fortísima carga de trabajo acarreando granito de la cantera, desnutrición, con lo que, inevitablemente, aparecían pulmonías, neumonías, dejando al prisionero en estado agónico. Es entonces, cuando eran puestos en manos del “médico” SS “Sturmbanfuhrer” Eduard Kresbach, quien aplicándoles una inyección de benceno en el corazón, acababa con la vida del agonizante, luego al horno crematorio.

Gregorio fue cruelmente asesinado por la horda nazi, murió luchando por la libertad, y con él 7.000 españoles más. Sus días acabaron el 19 de Junio de 1942 en una fosa común del Campo de Exterminio de Gusen. Sus hijas mantuvieron un recuerdo borroso de su padre. La madre se encargó de sacar a su prole adelante sin prácticamente ayuda y poco les habló del destino del progenitor, en gran medida por miedo a las represalias en una España franquista.

Los miles de heroicos combatientes por la libertad de España y de Europa, como Gregorio Rebollo García, no han tenido reconocimiento alguno en su patria; sí en otros países. Pesan sobre su memoria 40 años de silencio durante la dictadura y otros 40 de “transición”; años de silencio, primero porque su recuerdo era peligroso y ahora porque es “incomodo” ¿Hasta cuándo? A pesar de la “transición”, quizá por ella ¿Hasta cuándo se seguirá ofendiendo la memoria de los “vencidos”? Hay unidades en el actual ejército que siguen ostentando condecoraciones ganadas en la guerra civil contra el Gobierno Republicano legalmente establecido, ganadas evidentemente por la comisión de actos delictivos y criminales. A esta dolorosa e injusta situación se une la falta de valor o de honestidad a la hora de resolver esta situación anormal ¿Se puede “pasar página” así? ¿Hasta cuándo?


Documentos originales: Cadena Ser (imagen y Myrian Soto). Izquierda Republicana (Jesús Fuentes Pastor). Imagen de Guerra Civil Española y sus víctimas


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JESÚS KARRERA OLASCOAGA, albañil, Secretario General del PCE del interior, TORTURADO por la policía franquista, FUSILADO por militares franquistas en 1945

Jesús Karrera word pressJesús Karrera nació en Hondarribia (Gipuzkoa) en 1911, se afilió a la UGT y luego al PCE, fue secretario político de las Juventudes Comunistas. Desde joven, se manifestó en defensa de la clase obrera, fue un decidido antifascista ante el continuo ascenso de Hitler y Musollini. A raíz de la rebelión militar del 18 de julio de 1936 defendió la causa de la Libertad combatiendo a los rebeldes franquistas en la sección de abastecimiento y transporte del Ejercito Popular republicano. Luchó en el batallón comunista ‘Gernikako Arbola’, del que llegó a ser comandante, con 140 milicianos a sus órdenes.

Combatió en Bilbao, Gijón, Santander y Barcelona, como soldado de artillería. El 24 de febrero de 1937 el semanario de su Partido, Euzkadi Roja anunciaba la muerte de un vecino suyo, el hondarribitarra Comandante Kandido Saseta. Y pudo leer: “Ha muerto Saseta. Un soldado nuestro. Nuestro. De todos los antifascistas que dentro o fuera de Euzkadi vivimos y luchamos para exterminar el enemigo de la paz y de la libertad de los hombres y de los pueblos”.

En el año 1939, tras la derrota, se exilió en Francia, donde fue internado en diversos campos de concentración, en Gurs con otros 34 hondarribitarras, en 1940 en Rivesaltes, representando a dicho campo en la reunión del PCE ese año en el campo de Argelès-sur-Mer, en la que decidieron luchar al lado del pueblo francés contra la ocupación nazi. En 1941 se traslado a España para organizar la resistencia del PCE contra el franquismo por indicación de Jesús Monzón, entrevistándose entre otros con Heriberto Quiñones para que adoptase la política de Unión Nacional (UNE). Regresó a Francia para informar a la Delegación de los resultados del viaje.

Tras entrevistarse con los comunistas Eustaquio Amilibia y Jesus Monzón aceptó la misión de la reorganización del PC en Asturias, Galicia, Andalucia, Madrid, Euskadi. Jesús Karrera sabía que cientos de militantes habían sido detenidos, torturados, juzgados, condenados a cárcel y muchos fusilados. Entre ellos sus compañeros y camaradas del PC de Euskadi, Jesús Larrañaga y Manuel Asarta, fusilados en Madrid en enero de 1942.

A pesar de esa dura realidad aceptó el compromiso militante de reorganizar las diversas Secciones del PC, a sabiendas que podía acabar en los sótanos la DGS y fusilado en el muro de un cementerio. Jesús pasó clandestinamente la muga por Puntxas, Behobia, llegó a Madrid el 9 de abril de 1942 con una cédula personal a nombre de Jesús Aguirre Olascoaga, entrevistándose con Jesús Bayón quien se había hecho cargo de la dirección del PCE tras la caída de Quiñones. Cuando Bayón cayó detenido, Karreras asumió la jefatura del PCE en el interior tras unos meses de ser instructor de militantes.

Pero Jesús fue detenido en Madrid en marzo de 1943 y torturado durante cinco mese en la DGS por la Brigada Político-Social. Los policías de la Brigada Político Social de Madrid que le detuvieron e interrogaron fueron Bernabé Bachiller García, Salvador Guiu López, Roberto Conesa Escudero, Antonio Fernández Arias y Carlos Martín de Ellacuariaga. Todos ellos cumplían órdenes del comisario jefe de la mencionada brigada, Joaquín Gallego Quirós.

En la cárcel de Alcalá de Henares se le preparó una fuga, pero fue imposible, le habían roto las 2 piernas. La muestra de su actitud en la DGS de los tormentos que tuvo que pasar los recoge la propia policía en los atestados: “sistemática negativa en las declaraciones”. Jesús estuvo incomunicado 3 meses más. Los franquistas pidieron informes a su pueblo natal y el alcalde de Hondarribia afirmó que era propagandista de izquierda y que su conducta moral fue buena. El juicio militar se celebró el 19 de septiembre de 1944, en Alcalá de Henares. Fueron condenados a muerte Karrera y Alberto Quesada. Jesús Karrera, albañil de Hondarribia, fue fusilado en Alcalá de Henares con 33 años, el 16 de enero de 1945.

Jesús Larrañaga Churruca, Manuel Asarta Imaz, Jesús Karrera Olaskoaga, José Isasa Olaizola, fusilados por el franquismo, tuvieron un papel muy importante en el PC en la lucha clandestina contra el franquismo de la posguerra. Jesus Monzón, Sebastian Zapirain, Clemente Ruiz, Celestino Uriarte Bedia, Asensio Arriolabengoa Ibabe, todos ellos, vueltos del exilio a la lucha clandestina al interior excepto Ruiz, fueron detenidos y torturados. Monzón y Zapirain fueron condenados a 30 y 20 años de cárcel y Asensio y Celestino tenían petición del fiscal de pena de muerte, se salvaron de una muerte segura al fugarse de las cárceles de Alcalá y Martutene.

Roberto Conesa también responsable por traición y chivatazo de la captura y ejecución de las 13 Rosas, colaborador de la Gestapo, torturó a luchadores antifranquistas de izquierda, y fue condecorado en 1977 con la Medalla de Oro al Mérito Policial por el ministro del Interior Martín Villa. Los que durante la dictadura franquista torturaron, juzgaron, condenaron a muerte y fusilaron a los luchadores antifranquistas del PCE, una vez llegada la democracia, nunca tuvieron que dar cuenta de sus crímenes, algunos fueron premiados con ascensos.

Jesús Karrera por si solo es un ejemplo y un símbolo en la defensa de valores universales que siempre serán inmortales, y junto con Kandido Saseta representan las dos caras de la misma moneda. Isasa, Larrañaga, Asarta, Karrera y miles de luchadores más lo dieron todo, hasta la vida, por la causa de la libertad de Euskadi, por la República, por una sociedad de personas y pueblos libres. Estos hombres y mujeres fueron los primeros opositores a la dictadura de Franco, valientes, ejemplares, persiguieron sin dudas una nueva sociedad, auténtica, justa, Republicana.


Documentos originales: Gara (Juan Ramón Garai). Alcala Hoy. Mundo Obrero. Angulaberria. EHK.


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ABUNDIO ANDALUZ GARRIDO, Vicepresidente de la Diputación de Soria, REPUBLICANO, asesinado por delincuentes falangistas en 1936

Abundio Andaluz word pressAbundio Andaluz Garrido nació el 29 de febrero de 1888 en Vinuesa, donde su padre era sacristán y organista. La familia se trasladó a Almazán en 1892 donde el padre trabajó como alguacil del juzgado, de sacristán y organista. Con él iniciaría Abundio su aprendizaje musical, que perfeccionaría en Madrid, a la vez que cursaba sus estudios de Derecho. En Almazán ejerció de Procurador de los Tribunales, dirigió la Banda de Música y fue pianista del Casino. En 1920 consta su pertenencia, junto con su hermano menor, Jesús, a la Junta Directiva del Partido Republicano de Almazán.

En septiembre de 1920 se trasladó al Burgo de Osma,donde continuó su trabajo de Procurador de los Tribunales, dirigió el Orfeón Burgense y fue delegado del Ayuntamiento en la Banda municipal. A partir de 1931 formó parte de los sucesivos Ayuntamientos como Concejal por el Partido Republicano Socialista Radical. Formó parte de la Diputación de Soria en 3 de las 4 comisiones gestoras como diputado por el Distrito del Burgo de Osma desde 1931 y en febrero de 1936 fue elegido Vicepresidente de la Diputación, cargo que desempeñaba en la fecha de su asesinato, en agosto de 1936.

En el plano musical, desplegó una intensa actividad en eventos religiosos, fiestas populares, procesiones de semana santa, corridas de toros, bailes, verbenas, obras de teatro, tanto al piano y al órgano, como a las batutas de la banda de Almazán y del Orfeón Burgense, al que dirigió en la serenata ofrecida el 20 de junio de 1925 al nuevo Obispo de Osma, por la que fue muy loado y felicitado. Se casó en 1916 con Petra Ezequiel Vega y tuvieron 6 hijos: Gloria, Abundio, Ángel, M. Carmen, M. Pilar y José Luis. Era un hombre muy culto y preparado, tenía un hondo sentido de la justicia, una persona de una bondad excepcional. Tanto en sus cargos políticos y profesionales, como en su vida privada defendió y luchó siempre por las personas más desfavorecidas, especialmente por la infancia.

Tras el golpe de Estado del 18 de julio, toda la provincia cayó rápidamente en manos de los militares sublevados. No hubo combates ni víctimas entre los derechistas. Aún así, los rebeldes asesinaron en unos meses a cerca de 600 personas de la órbita republicana soriana: maestros, cargos públicos, sindicalistas o militantes de partidos democráticos. Abundio tenía enemigos entre caciques y poderosos, por su militancia política, su trabajo y su manera de ser franca, clara y honrada. Así que en cuanto pudieron, fueron derechos a por él, un hombre culto, preparado, un humanista, una figura que hubiera sido muy valiosa para construir un país mejor y que murió defendiendo lo que las urnas habían elegido.

El 18 de agosto le tocó el turno. Un grupo de falangistas acompañados por un sacerdote arrastró a Abundio hasta un lugar llamado La cuesta del temeroso y le fusiló. El cura que iba en la comitiva podía haberlo evitado y no lo hizo. El azar y la chapucería de sus verdugos le provocaron una lenta agonía, quedó mal herido y antes de morir se arrastró más de un kilómetro en dirección sureste. Lo encontró en el término de Calatañazor un pastor debido al olor que desprendía, Abundio había sido devorado, en parte, por los animales. Con la autorización del alcalde de Calatañazor, fue enterrado en el mismo lugar donde se le encontró. Una gran cruz de piedras marca el lugar donde fue enterrado. Las piedras además de dignificar su enterramiento fueron colocadas para evitar que las alimañas desenterraran el cuerpo, ya que se encuentra a poca profundidad debido a la dureza del terreno.

Las labores de búsqueda en Septiembre de 2017 llevadas a cabo por La Asociación soriana Recuerdo y Dignidad (AsRD), bajo la dirección de la Fundación Aranzadi han concluido en la exhumación y recuperación de los restos de Abundio Andaluz así como los de los maestros fusilados en Cobertelada. La jornada terminó con el enterramiento de una bandera republicana en el lugar donde yació Andaluz. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Soria ha sobreseído la causa interpuesta por la desaparición forzada del Vicepresidente de la Diputación Abundio Andaluz.

Ana Andaluz Caballero, nieta de Abundio, reclama que para que este país se considere una verdadera democracia, el Estado debe dar digno reposo a todos los “desaparecidos”, condenar y pedir perdón por el golpe de estado que dio lugar a la Guerra Civil y la dictadura franquista, anular los consejos de guerra, dar digna memoria a todos los represaliados, y que en los libros de historia se cuente la verdad de lo ocurrido: que asesinaron a lo mejor que tenía este país, a quienes estaban luchando por una España más solidaria, más justa y democrática condenándolo así para el futuro.


Documentos: El mirón de SoriaEl diario.es (Carlos Hernández). Biografía de Abundio Andaluz escrita por su nieta Ana Andaluz Caballero. Cadena Ser (Nerea Arostegui). El Norte de Castilla (Isabel G. Villarroel). El libro “La represión en Soria durante la guerra civil”  de Gregorio Herrero Balsa y Antonio Hernández García. Último Cero (imagen)


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El CRIMINAL CALVARIO de los presos REPUBLICANOS en las siniestras prisiones franquistas de Alicante

Cárceles de Alicante 2 word pressA finales de marzo de 1939 los franquistas tomaron los centros de poder en la capital y la provincia, los casi 5.000 Republicanos concentrados en el puerto de Alicante fueron llevados a campos de concentración. Tras la guerra comenzaba la victoria, pero no la paz. Empezó de inmediato la instauración de un sistema totalitario similar al de la Alemania nazi. Se revirtió toda la labor modernizadora de la II República, la sociedad quedó rígidamente dividida entre vencedores y vencidos, con la colaboración del ejército, la falange y la iglesia, los tres pilares fundamentales del franquismo.

La historia de los campos de concentración de Franco es la historia de la humillación y de la lucha por la integridad. Es la historia del maltrato arbitrario y del sufrimiento premeditado, de la explotación laboral y el enriquecimiento aprovechado, de la violencia de la dictadura europea más cruenta en tiempos de paz, que necesitó una larga guerra civil para imponerse sobre sus vencidos. Allí fueron a parar los mandos del ejército republicano, los dirigentes políticos y sindicales más destacados, los presuntos responsables de delitos de traición, rebelión o los de índole política o social cometidos antes o después del golpe, los individuos señalados por actos de hostilidad contra las tropas sublevadas.

Los testimonios señalan terribles condiciones de vida, los presos fueron sometidos a las mas crueles experiencias, dormir al raso incluso cuando llovía, hacinamiento, suciedad, falta de higiene, hambre, sed, parásitos, vejaciones, enfermedades como el tifus, fiebres palúdicas, sarna, estreñimiento, diarreas, calor, sed, mala y escasa alimentación, palizas, fusilamientos. Los prisioneros eran tratados como enemigos a los que había que humillar y eliminar. Según cifras franquistas, en mayo de 1940 había en España al menos 240.916 prisioneros, en los campos de Alicante hubo hasta 30.000, más de 11.000 en cárceles.

En una carta a su esposa Josefina Manresa, Miguel Hernández pedía vendas, algodones, “se ha acabado todo en esta enfermería..cada día se hace más precisa mi salida a un sanatorio, aquí no me recuperaré nunca”. Miguel falleció el 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad, en el ”reformatorio de Adultos” de Alicante a consecuencia de una bronquitis, complicada con tifus y tuberculosis. Contaba Josefa, “Lo que sufrió Miguel. Se le pusieron los pies negros del frío. Se le quemaron. Y las palizas. Y dejarlo solo encerrado un mes entero. Eso no se le hace a un hombre. ¿Qué país es este?”. Las enfermedades, las lamentables condiciones higiénicas, la escasa alimentación, la escasez o falta total de medicinas, originaron centenares de muertes en las cárceles. Muchos reclusos sucumbieron al hambre, a enfermedades contagiosas como la tuberculosis, la colitis epidémica, el tifus. 

Además del terrorífico campo de Albatera, otras cárceles y campos de internamiento de presos alicantinos fueron Portacoeli (València), Alcoi y Orihuela, Elche, Monóvar, San Miguel, Novelda. Una vez juzgados, muchos fueron a parar a diversas cárceles, la Modelo de Valencia, la prisión de Burgos, Cartagena, San Fernando (Cádiz), El Dueso (Santoña), fuerte de San Cristóbal (Pamplona), San Marcos (León), San Pedro de Cardeña, Saturriarán (Guipuzcoa), la Cárcel Modelo en Valencia, y muchas otras en distintas provincias.

Muchos alicantinos fueron esclavizados en tareas de fortificaciones, construcciones militares y civiles, reforestación, minas, carreteras, canales de riego, ferrocarriles, aeródromos, pantanos, ciudades, etc, trabajos forzados prohibidos por la Convención de Ginebra de 1929. Hubo batallones y colonias penitenciarias en Talavera de la Reina, Añover del Tajo, Oyarzun, Gaucín, Dos Hermanas o Aranjuez, Belchite, Bielsa, Cangas de Onís, Oviedo, en la construcción del pantano de Benagéber, en ferrocarriles como el Madrid-Burgos, en Caminos y Puentes de Cataluña, el canal del Guadalquivir, Dos Hermanas y Los Palacios, o el Valle de los Caídos, en Cuelgamuros.. Al final de la guerra, el total de prisioneros en campos de concentración se aproximaba a los 300.000, y había 90.000 en Batallones de Trabajadores.


Documentos: La represión franquista en la provincia de Alicante, Universidad de Alicante). Imagen de el universal


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LA FOSA PICO REJA

fosa pico reja word pressSevilla es la 2ª gran capital del país en exhumar sus fosas comunes del franquismo, tras Málaga que sacó de la tierra a 2.840 víctimas. Junta de Andalucía, Diputación Provincial y Ayuntamiento sevillano han acordado un proyecto conjunto para intervenir las fosas franquistas. La primera excavación será en la fosa de Pico Reja, muy representativa de los crímenes franquistas, y una de las más numerosas en víctimas. Fue la 1ª fosa común que se abrió en el cementerio de San Fernando de Sevilla; desde el 18 de julio al 6 de agosto de 1936 los golpistas la colmataron con mas de mil cuerpos. La barbarie estaba servida.

Las pistas evidentes sobre el genocidio cometido en Sevilla se multiplican. Los trabajos de investigación de esta fosa han arrojado evidencias sorprendentes. Su dimensión es 4 veces mayor de lo previsto, supera los 700 metros cuadrados. Las estimaciones sobre la 2ª fosa, la del Monumento son aún más estremecedoras con 2.400 cuerpos. En todo el recinto del cementerio hay 8 fosas (Disidentes, Pozo Nuevo, Pico Reja, Monumento, Antigua, Rotonda, 1ª ampliación y 2ª ampliación), donde se esconden los restos de cerca de 4.000 represaliados. Las ampliaciones se hicieron a finales de los años 50, aún estaban necesitados de fosas, seguían asesinando.

A los 3.529 cuerpos arrojados a las fosas, ejecutados en aplicación del Bando de Guerra por sentencias de tribunales militares, José Díaz Arriaza en su libro ‘Ni localizados ni olvidados’ apunta que hay que añadir 43 cuerpos enterrados en distintas sepulturas individuales o familiares, y 14 ejecutados en la prisión provincial, inhumadas en sepulturas de 3ª clase, en total no menos de 3.586 hombres y mujeres identificados, asesinados por los golpistas entre 1936 y 1955, y enterrados en las fosas sevillanas. Además, los no identificados y los desaparecidos pero allí enterrados.

En Sevilla el golpe militar se inició partir la tarde del 18 de julio de 1936, el general Queipo de Llano, inspector general de Carabineros se rebeló con unos 4.000 soldados. Queipo, el “genocida” y “criminal de guerra”, como le definen Paul Preston y Francisco Espinosa, ansioso de barbarie dirigió las tácticas terroristas de los rebeldes, animando tras el golpe de Estado del 36 a la matanza de izquierdistas y a la violación de mujeres.

Los sublevados fusilaban o mataban allí mismo a todo el que se suponía resistente. Un alto número de representantes sindicales, gran parte de la corporación municipal de 1936, políticos, intelectuales, destacadas personalidades, así como muchas personas anónimas de la Sevilla Republicana fueron masacrados durante las primeras horas del mismo 18 de julio. La miseria moral de los golpistas arrojó a la zanja de Pico Reja los cuerpos de esta multitud de mujeres y hombres, exterminados los primeros días del golpe. En los meses siguientes asesinaron a cerca de 6.000 personas.

En Pico Reja se ubican los restos de Blas Infante, padre de la patria andaluza, los mineros de Riotinto acribillados en una emboscada en Camas cuando acudieron ante el auxilio de los vecinos de la Sevilla Roja, los concejales del último ayuntamiento democrático antes del estallido de la guerra, diputados y alcaldes de localidades de la provincia que se hallaban el fatídico sábado 18 de julio de 1936 en Sevilla, los obreros que defendieron el edificio de Telefónica en la plaza Nueva aquel mismo 18 de julio, muchos anarcosindicalistas, y cientos de inocentes sevillanos que habían cometido el delito de ser Republicanos. Entre los masacrados ilustres se hallarían los restos del alcalde Horacio Hermoso (Izquierda Republicana) regidor de Sevilla el 18 de julio de 1936, de su predecesor José González Fernández de la Bandera (Republicano Radical), del maestro racionalista José Sánchez Rosa, y del diputado Manuel Barrios Jiménez, del PSOE.

Mercedes Luna López es una de aquellos cientos de mujeres sin identificación política arrojadas tras su asesinato en Pico Reja mujeres. Ama de casa de 51 años, cordobesa, residía en Morón de la Frontera; fue detenida en el cine Jáuregui, desde la cárcel la llevaron muerta a la fosa. No se inscribió su muerte en el registro.

Rafaela Dorado Ayala trabajaba con su familia en el cortijo de Arenales (Sevilla), propiedad del Conde de la Maza. Cuando supo que su marido estaba preso en Morón de la Frontera marchó con su hija mayor a buscarlo. Las llevaron ante el cadáver en el sitio de su asesinato. Comenzaron a llorar, gritar e insultar a los asesinos y las acribillaron allí mismo. Más tarde mataron a 2 de sus hijos varones. Los sublevados decomisaron todas sus pertenencias, cosecha, aperos, yuntas, caballerías, ganado, su casa, su finca. Posiblemente sus cuerpos se encuentren en la fosa de Pico Reja.

Ramón Sánchez de 19 años estaba afiliado a las juventudes comunistas. Fue acribillado en Julio en el parque de María Luisa por un grupo de falangistas, dejaron el cuerpo allí varios días para sembrar el pánico, Su cadáver está posiblemente en la fosa de Pico Reja. “A mi tío Antonio que era mayor lo llevaron a prisión” cuenta Ana Sánchez, sobrina de ambos. Antonio fue asesinado en 1937 en las tapias del cementerio.

Josefa Amado y su hermana Carmen guardan la memoria de aquella madrugada del verano de 1936 en que varios guardias civiles se llevaron a su padre, quien ya nunca más volvió. “Los que nos dicen, déjenlo estar, ¿por qué lo dicen?” La cuneta, el limbo, el olvido, la ausencia. Muros en el cementerio contra los que golpeaban los cuerpos muertos una vez fusilados, después arrojados a Pico Reja. En Sevilla, años de orfandad, miedo, dolor, soledad, silencio.

Mas de 80 años después, pasados ya varios gobiernos “democráticos”, algunos herederos del 78 empiezan tímidamente a mover algo tras incansables requerimientos de las asociaciones memorialistas. Son los que defienden o permiten los símbolos franquistas y que se insulte a las víctimas y a sus familiares, los que incumplen la Ley de Memoria Histórica, los que insisten en el “olvido” y en “no abrir viejas heridas”,  los que no reconocen la ilegalidad fundamental del franquismo. Los que se llenan la boca invocando la “ley” y reclamándose “constitucionalistas”.


Documentos: Público (María Serrano, Raúl Bocanegra). El correo web (Francisco Veiga, Mario Daza). Cadena Ser (Mari Cruz Barroso). Todos los nombres (María Serrano). Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Radio Recuperando Memoria (Ani García Pérez). imagen (El Mundo)


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Las ROSAS de Zufre, cuando el aullido franquista estremeció de TERROR el aire, las aguas, los campos, las almas

Zufre word pressFrancisco Espinosa cuenta sus nombres y edades en el Libro “La represión en la provincia de Huelva”: Las mujeres de Zufre (Huelva) eran Teodora Garzón Núñez, 46 años, casada; Remedios Gil Cortés, 58 años; Modesta Huerta Santos, 30 años, militante de UGT, viuda; Josefa Labrador Arroyo, 40 años, casada; Elena Ramos Navarro, 55 años (UGT); Bernabela Rodríguez Ruiz, 39 años, casada; Dominica Rodríguez Ruiz, 39 años, viuda; Felipa Rufo Alcaide, 40 años, casada; Amadora Sánchez González, 53 años, casada; Mariana Sánchez Vázquez, 51 años (UGT), ávida lectora, ca​sada; Antonia Padilla Blanco, 51 años; Encarnación Méndez Díaz, 56 años (UGT), Faustina Ventura Sánchez, 62 años; Amadora Domínguez Labrador, 48 años (UGT); Carlota Garzón Muñoz, 47 años y Alejandra Garzón Acemel, 62 años. Las profesiones, “sus labores”. Algunas referencias apuntan hasta 25 mujeres.

Todas las detenidas en la cárcel de Zufre escuchaban el siguiente nombre de la lista en el espeso silencio. El guardia añadió: “!Vienen ustedes a declarar a Aracena!” Aquella salida de la cárcel hacia la comandancia de la Guardia de Aracena les costó cruelmente la vida en pocas horas. En una columna de tristeza y desconcierto desfilaron lentamente, sin querer pensar en el desenlace, hacia el funesto camión para el traslado. Muchos niños jugaban alrededor del pilar. Algunos vieron allí por última vez a sus madres, la primera mirada de sorpresa, pero al verlas amarradas en collera, maniatadas con alambres y cuerdas, sollozando, los niños agacharon la cabeza, dejaron de mirar.

Entre las 10 y las 12 de la mañana del 4 de noviembre de 1937, ante el muro del cementerio de la vecina Higuera de la Sierra, el pánico hizo que muchas de ellas no pudieran ni bajar del camión por lo que fueron empujadas a golpe de fusil como si se tratara de una pequeña cuadrilla de animales. Muertas de miedo, al llegar al estrecho camino que lo separaba de la cancela del cementerio comenzó la más absoluta humillación. Las raparon, purgaron con aceite de ricino, desnudaron, bañaron en aceite, azotaron y algunas fueron violadas. Después las fusilaron y arrojaron a una fosa común. De aquella terrible tarde quedan todavía algunas deformaciones en los barrotes del cementerio provocadas por los disparos.

Nunca se supieron las razones del fusilamiento, ni los “delitos” que se imputaban a estas mujeres, se les aplicó el “Bando de guerra” sin ninguna sentencia. Quizá acusadas de auxiliar a fugitivos, ser familiar de represaliados o encarcelados. No estaban relacionadas en ningún caso con delito grave. La pertenencia a UGT o su parentesco con algún republicano las llevó a ser recluidas en prisión sin imaginar el fatal desenlace.

Según Espinosa, “solo 7 fueron inscritas en el Registro Civil en 1937, de las otras nada hasta los años 80”. Murieron antes de declarar en la Comandancia de Aracena. Ninguna defunción se registró en plazo legal: Causa de muerte “anemia aguda” aunque en los 80 ya pone “Bando de Guerra”. Tras 80 años no hay actuaciones sobre su fosa, aún no localizada ni sus cuerpos exhumados. Muchos lugareños la sitúan en unos jardines con una cruz a la entrada del cementerio de Higuera de la Sierra.


Documentos en: Público,  La informacióneldiario.esAndalucía información (fermín Cabanillas)


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