Crímenes franquistas contra la población Republicana de Astorga (León). Parte 2, Las Víctimas

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Viene de Parte 1, La Represión

El 18 de julio de 1936, los jefes militares de la Plaza de Astorga, fueron llamados por el alcalde Miguel Carro Verdejo, 42 años, soltero, empleado de Correos, miembro de la UGT y de la Agrupación Socialista de Astorga. En el Ayuntamiento los “militares” aseguraron bajo palabra de honor que no se iban a sublevar contra el Gobierno, al que eran leales. Sin embargo el 16 de agosto asesinaron a Miguel Carro, después de permitirle despedirse de sus hermanas y primos. Le acompañó en el paredón ese día el doctor Ildefonso Cortés Rivas, a quien le costó la vida su ideal, la mejora social de los humildes.

La represión del bando franquista durante y después de la guerra, se fundamentó en el empleo del terror, como sistema para provocar la paralización de los defensores de la República por medio del pánico. Una partida de falangistas y militares fascistas, asesinaron ese verano en el camino de Destriana a los siguientes Republicanos: Baltasar Carbajo Vidales; Feliciano Marcos Brasa, Presidente de las Juventudes Socialistas; Higinio Marcos Pérez; Tomás Martínez; Aquilino Ortega; Melchor Pérez Vidale; Salvador Pérez Turrado, concejal en Destriana; Julio Travesí Pérez; Cipriano Valderrey Marcos; Baltasar Vidales Valderrey; Paulino Vidales Valderrey; José Villalibre Toral, militar.

En los alrededores de Astorga aparecían personas asesinadas por los franquistas, un hombre en las cercanías de San Justo de la Vega, otro cadáver en el monte de Castrillo de los Polvazares, y un astorgano en las inmediaciones de Villavante. También resultaron represaliados militares y fuerzas de orden público fieles a la República, como el capitán Juan Rodríguez Lozano, asesinado en los primeros meses de 1937. Igualmente los fascistas “pasearon” el 7 de octubre de 1936 en Roperuelos del Páramo en una cuneta de la carretera de Valderas, al maestro de Valdespino de Somoza Diego García Román, 48 años, casado, natural de Tabuyo del Monte. Del cuartel de la guardia civil de Astorga se “sacaron” y asesinaron a los 3 hermanos Fuertes Martínez junto a José Herrero, dejando desamparados a su viuda y a sus 5 hijos de corta edad.

En parecido abandono e indefensión quedaron los deudos de los 6 ejecutados en diferentes fechas de agosto y septiembre de 1936 cerca del puente de Valimbre, procedentes de su cautiverio en el Cuartel de Santocildes o de la prisión de Astorga: El 23 de agosto, Amancio Sarmiento Alonso, de unos 30 años de edad, casado, vecino de Noceda del Bierzo y maestro nacional en el mismo pueblo. El 12 de septiembre apareció otra víctima, un hombre de unos 60 años, y a los 3 días fue asesinado Ernesto de Paz Guisasola, de unos 65 años. Al día siguiente, 16 de septiembre aparecieron asesinados los bercianos José Villar Sobrín y Agustín Alonso Jambrina, maestro de la cría del gusano de seda en San Román de Bembibre.

Pasada una semana, apareció en el mismo paraje el cadáver de Toribio Alfayate González, nacido en Santa Colomba de la Vega en 1910 y maestro en la escuela de niños de Posada de Valdeón, formado en la Escuela Normal del Magisterio Primario de León. La noche del 23 de septiembre fue “sacado” de su casa por la guardia civil. Sin pasar por ningún lugar de reclusión fue directamente conducido hasta el lugar de su martirio donde fue asesinado por disparos de uno de los guardias. En el asesinato de Toribio tuvo que ver el cacique y jerarca de falange Daniel Abascal González, por desacuerdos sobre la aplicación de la laicidad en la escuela, y sin que se opusiera el párroco de su propio pueblo, Bienvenido Arias Pérez, cura de pistola al cinto y entusiasta de falange.

José Gómez Chamorro fue detenido a principios de agosto de 1936 junto con 177 Republicanos de Valderas, y trasladado a la cárcel de Astorga. El 17 de septiembre de 1936 le inculparon, junto a otros 4 detenidos, Pacífico Villar Pastor, Teófilo Alvárez García, Vicente Rodríguez González y Germelino de Lera Caballero, del delito de traición condenando a los 5 a pena de muerte. Todos fueron fusilados por sediciosos franquistas en el cementerio de Astorga el 9 de octubre de 1936. En 2014, en el camposanto astorgano el Ateneo Republicano y un nutrido grupo de astorganos celebraron el 14 de Abril un acto en recuerdo de la II República. Allí se encontraba Sol Gómez Arteaga, nieta de José Gómez, y Chonina Miguélez Álvarez, sobrina de Teófilo Alvárez.

Cuenta Sol Gómez que “Mientras los bajaban de la camioneta, su abuelo oyó el canto de un pájaro, un jilguero, seguro. No supo si ese sonido era real o producto de su imaginación hasta que lo oyó de nuevo. Y frente al pelotón de fusilamiento se refugió en ese sonido que de forma casi continua, no dejaba de oír en su cabeza. Y seguiría sonando todos los amaneceres, para los que quedaban y los que, como él y sus compañeros, ya no estuvieran”.


Documentos: ARMH. Astorga Digital (Alejandro García Nistal). Astorga Redacción (José Cabañas González, 1 y 2; Marco Antonio Martínez y Sol Gómez Arteaga; M.A. Reinares). Jiminiegos36 (Luís González Pérez y Miguel García Bañales). Imagen placa


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española