Los Atroces CRÍMENES de los franquistas contra las mujeres REPUBLICANAS de Cazalla de la Sierra. Parte 1, Represión

Mujeres Cazalla de la Sierra word pressLa proclamación de la II República española significó para muchas mujeres de Cazalla de la Sierra, como de toda España, la apertura de un camino para solucionar la extrema necesidad y miseria que venían padeciendo en general, y la tiranía patriarcal y eclesiástica que soportaban desde siglos. El nuevo régimen abría a las mujeres nuevos y desconocidos cauces de libertad; comenzaron a movilizarse políticamente, llegando a alcanzar, durante la II República, unos niveles de participación política y social que no volverían a disfrutar hasta más de 40 después, tras la muerte del dictador.

Las desgraciadas condiciones de vida de la mayoría de aquellas mujeres eran lamentables, estaban abocadas a una lucha feroz por la supervivencia. El 96% de las mujeres adultas de Cazalla de la Sierra eran analfabetas, una amplia mayoría se dedicaba forzosamente a las tareas propias del hogar, con un promedio estimado de 4 a 6 hijos por mujer, además de trabajar en las faenas agrícolas con unos salarios de hambre, cuando los había.

La participación de las mujeres de Cazalla de la Sierra en la lucha política se puso de manifiesto en las concentraciones, actos electorales o manifestaciones. Muchas mujeres trataron de rebelarse contra la profunda injusticia social que las esclavizaba de por vida. Esta toma de conciencia les costó muy caro: Los fascistas se empeñaron en exterminar a todos aquellos personas conformes o colaboradoras con las instituciones democráticas de la II República española en Abril de 1931 Si sanguinaria y pavorosa fue la represión desencadenada por los golpistas contra los Republicanos, no menos despiadada y cruel fue la que desataron contra las mujeres Republicanas.

La represión franquista fue un hecho pensado, diseñado, dirigido y ejecutado por los militares sublevados el 18 de Julio de 1936. Los rebeldes fascistas tomaron el pueblo a sangre y fuego el 12 de agosto de 1936, y asesinaron a medio centenar de mujeres de Cazalla, la mayoría entre Agosto y Septiembre de 1936. Dos eran menores de 20 años, 8 tenían entre 20 y 30, 18 entre 30 y 40 años, 12 entre 40 y 50, y hubo 9 mayores asesinadas. Unas 102 fueron encarceladas, hasta 198 represaliadas desaparecieron, fueron depuradas o se exiliaron. La cifra total de crímenes cometidos por los rebeldes ascendió a 357. Se sucedieron las violaciones, sevicias, purgas y paseos públicos, vejaciones, rapado, palizas, torturas, y ejecuciones sumarias. Buena cuenta de todo ello dan los cadáveres exhumados en la fosa común del cementerio municipal.

Además de los asesinatos, los represores inflingieron ‘castigos ejemplares’ a las mujeres, por haberse atrevido a ocupar un espacio público y social que no les pertenecía, la política, y por haberse desnaturalizado como mujeres abandonando los preceptos morales cristianos que, según ellos, eran inherentes a su condición. Además de la violencia física, las Republicanas sufrieron una dura represión destinada a despojarlas de su dignidad como personas y mujeres, para definir con claridad cuales debían ser, obligatoriamente, sus límites de actuación, y cuales los valores a los que debían responder. No se trataba sólo de acabar con las vencidas, sino de insertarlas a la fuerza, de vuelta al mundo formado por las añejas realidades de siempre.

Nada justifica la orgía de violencia y sangre que los franquistas desataron desde la impunidad, la prepotencia y la cobardía, contra las cazalleras Republicanas, cuyo único “delito” había consistido en ser madre, esposa, hermana o hija de; haber participado en mítines, manifestaciones y huelgas en sus lucha y anhelos por aspirar a unas vidas y trabajos dignos o haber preferido las leyes laicas Republicanas. Las cazalleras Republicanas fueron perseguidas y castigadas también por haberse atrevido a crear el Sindicato de Empleadas del Servicio Doméstico, (Mujeres Obreras )afecto al Sindicato de Oficios Varios de la CNT, en febrero de 1936 tras la victoria del Frente Popular. No hubo más asesinatos porque habría acarreado desastrosas consecuencias económicas y de producción, ya que las castas reaccionarias necesitaban mano de obra esclava.

A toda la ignominia que les tocó padecer se añadió una condena explícita a la miseria que las abocaría a la marginación social, a una lucha feroz por la supervivencia de ellas y sus hijos, toda vez que la mayoría de los varones adultos de sus familias habían muerto, desaparecido o se encontraban presos en las cárceles y campos de trabajo esclavo de Franco. La consideración de los puestos de trabajo como botín de guerra para los vencedores, negaba a los vencidos hasta la posibilidad de ganarse el sustento, cuando no los arrojaba directamente a la marginalidad y las miserias inherentes a la esclavitud y al hambre.

Continúa en Parte 2: Las Víctimas


Información original procedente del trabajo del historiador José Antonio Jiménez Cubero: Crónica Local de la Infamia; La Represión de las Mujeres Republicanas de Cazalla de la Sierra, del que hay un resumen comentado en Público (Rafael Guerrero)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española