El ASESINATO de ANA JIMÉNEZ por elementos franquistas en Alcalá de los Gazules (Cádiz), en 1936

Ana Jimenez word pressAna Jiménez era madre del maestro de escuela y presidente de Izquierda Republicana, Joaquín García, y esposa de Antonio García, dirigente de CNT, hombre templado y tolerante seguía la línea moderada de Ángel Pestaña. Ana era una mujer sencilla y virtuosa que solo entendía de labores de su hogar, totalmente desvinculada de los aconteceres políticos del momento. El matrimonio tenía una tienda de ultramarinos en Alcalá, completada con un negocio de recova en Cádiz.

En Alcalá no hubo ninguna guerra, solo represión y asesinatos. El 19 de julio de 1936, los fascistas tomaron el Ayuntamiento. Joaquín y Antonio se escondieron en los montes cercanos de Alcalá. Ana recogió los enseres imprescindibles y se refugió en el Molino de Fernando Alex y Barbarita Costilla. Allí se refugiaron también varias familias del pueblo buscando acomodo en las habitaciones del recinto. Desde allí, de vez en cuando, Ana se desplazaba a Alcalá a recoger víveres de su tienda de comestibles.

Sobre el 15 de agosto, fue detenida para ser interrogada sobre el paradero de su marido e hijo. Su amiga “Juana la Rubiana”, la visitaba en la cárcel de Alcalá, decía que se encontraba un poco “maluquilla”. Incluso la mujer de Diego el carcelero, una buena mujer, le había preparado una infusión de algo. Un día, Juana la Rubiana, fue a la cárcel por la mañana para llevarle algo para el desayuno. Ana ya no estaba allí.

Esa madrugada la “sacaron” de la cárcel en dirección desconocida. Ya no volvería más. Al igual que otros muchos haría el mismo recorrido: desde la cárcel, camino de Medina o de Arcos. Algún siniestro camión la recogería para llevarla al lugar definitivo donde fue fusilada.

Algunos afirmaban que había sido denunciada por un albañil, que debía algún dinero en la tienda, por tener en su casa una bandera Republicana. Su único delito fue ser esposa y madre de personas progresistas. Ana fue asesinada como represalia porque hijo y esposo habían huido. Su casa y su tienda de ultramarinos fueron saqueadas.

Un camión en la puerta de su tienda cargó sus pertenencias. Los artículos de la tienda y el mobiliario del hogar fueron a parar, entre otros saqueadores, a la casa de un obrero que se había sumado a los rebeldes y que con sus delaciones envió a muchos idealistas alcalaínos al paredón.


Documento original en La Giganta Digital (J. Carlos Perales Pizarro)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española