REPUBLICANOS ASESINADOS por mercenarios nazionales en La Teyera, Langreo (Asturias)

La Teyera word pressLa Teyera no tenía en 1936 más de 50 habitantes, vivían en unas 5 o 6 casas que albergaban al doble de familias. Eran trabajadores de la industria del carbón o cultivaban pequeñas propiedades. En La Teyera, el Sindicato Minero y la Juventud Socialista Unificada eran un valor importante para las fuerzas progresistas. En apenas 4 años, elementos de la guardia civil y de falange asesinaron a 15 vecinos; otros 7 pasaron por diferentes campos de concentración y prisiones y otro fue desterrado.

Tras el golpe de Estado fueron perseguidos hasta llegar la atrocidad, denuncia Maximino Rodríguez, nieto de 2 víctimas de la represión franquista en la localidad. ¿Por qué no se habla del daño que hicieron quienes nos arrebataron la II República? pregunta Joaquín Fernández García, nieto de una víctima de la localidad. Con la victoria definitiva de los fascistas en el Norte, la guardia civil, militares, falangistas, mercenarios moros, convirtieron el lugar en un escenario de violencia y muerte. Los ancianos, las mujeres y los niños tenían que vivir entre aquellos individuos enloquecidos. Los jóvenes varones habían huido al monte o permanecían ocultos en refugios.

Los 2 primeros asesinatos se produjeron el 27 de octubre de 1937, 6 días después de la entrada en Gijón de las tropas franquistas. Fueron Vicente Rodríguez y Cecilio González. Ninguno había participado en la guerra. A Vicente lo sorprendieron en la calle y a Cecilio fueron a buscarlo a casa. En un monte cercano los torturaron cruelmente, los molieron a palos, después les pegaron 2 tiros y los dejaron tirados un par de días en una cuneta. Sus cuerpos fueron enterrados en el mismo monte.

Pocos días después falleció en la prisión de Avilés Jesús Iglesias. El 4 de diciembre de ese mismo año 2 hijos del asesinado Vicente, que habían huido al monte, fueron detenidos y condenados en consejo de guerra a la pena de muerte. Después fue descubierto en el monte y acribillado a balazos otro hijo de Vicente. Carmen, la vecina que le protegía, fue enviada al Campo de Concentración de As Figueiras (Castropol). Otros 2 hijos de Vicente también fueron perseguidos. Uno fue desterrado y el segundo, junto a su esposa, fue enviado al mismo campo de concentración.

Una vez eliminada la familia de Vicente, la violencia fascista se cebó con la familia de la viuda Pilar Terente. Su hijo mayor fue llamado a filas por los fascistas pero no acudió y se fue a luchar con la guerrilla a los montes cercanos. Unos franquistas sacaron a Pilar de su casa a golpes con su hijo de 7 años cogido de su mandil, lo separaron de su madre de un culatazo dejándolo en el suelo tirado. Prendieron fuego al domicilio de Pilar, dejando a la madre y a 5 criaturas en la calle. Dieron caza en el monte a uno de los hijos, Belarmino, de 17 años y lo asesinaron de inmediato.

Pero aquí no acabó la cosa para Pilar, en octubre de 1938 le llegó el turno letal junto a su vecina Amada Zapico, cuyo marido estaba huido. Sacaron a ambas de sus casas y las pasearon por el pueblo mientras recibían una monumental paliza. Les cortaron el pelo, las violaron, las subieron al monte, las mataron y las tiraron cuesta abajo; unas vecinas las vieron ya muertas, los asesinos les habían cortado los pechos a ambas. No se pudo recuperar sus cuerpos, porque las arrojaron a una sima abierta por las explotaciones mineras. Con el asesinato de Pilar quedaban 5 niños de entre 7 y 16 años huérfanos de padre y madre y completamente desamparados. Tuvieron que irse del pueblo y servir como criados.

El siguiente fue Samuel Solís, fusilado en el cementerio de San Salvador de Oviedo. Después serían asesinados el marido de Amada Zapico, Tomás Fernández, además de Aladino García, Silvino Iglesias, César Rodríguez y Eliseo Argüelles, todos capturados en la montaña. Los cadáveres de César y Eliseo fueron expuestos largo tiempo, como trofeos, en la plaza pública, para asombro de la vecindad y regocijo de sus carniceros. Por las mismas fechas, otro joven vecino, Manuel González, falleció en el Penal del Dueso (Santander).

La última persona en morir fue la viuda de Vicente Rodríguez, Josefa Zapico. El 27 de octubre de 1941 esta mujer ya había sufrido destierro y había visto morir a su marido, a 2 de sus hijos y condenar a pena de muerte a otros 2. No fue suficiente pena para sus verdugos, una tropa enloquecida entró en su casa violentamente. La insultaron y golpearon con rabia, con fusiles y bastones, la patearon en el suelo, la arrastraron, se ensañaron con su cuerpo exhausto hasta límites inenarrables, acabaron con su vida y allí abandonaron el cadáver.

En el Monumento a la libertad construido en homenaje a las víctimas del franquismo en la Teyera puede leerse:

  • En recuerdo a los caídos en la guerra y la posguerra de los concejos de Langreo y Mieres
  • A los fugaos, en memoria de los bravos guerrilleros que regaron con su sangre las montañas asturianas luchando por la libertad
  • A los ex-presos y represaliados políticos de la dictadura franquista que lucharon sin desmayo por la democracia y la libertad
  • ¡¡Nunca más!!  La Teyera, 14 de abril de 2004

Referencias: Público (Alejandro Torrús). El comercio (Marta Varela). La Voz de Asturias (Carmen Liedo)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española