CONSUELO NICOLAU SOLER, Maestra REPUBLICANA, Comunista, otra VÍCTIMA más del franquismo

Consuelo Nicolau Soler word pressEsta emotiva historia está firmada por la maestra jubilada valenciana, Lupe Marín, que utiliza el recurso epistolar para contarnos la historia de la maestra comunista, Nicolau, asesinada después de la guerra de España. Nos cuenta Lupe: Consuelo, ¿qué es lo que nos une?… Que tienes una alumna que te recuerda. Se llama Pura y tiene 95 años. Y es amiga mía. En su recuerdo siempre serás una mujer joven, una maestra de pelo corto y traje de chaqueta. Los recuerdos pueden estar distorsionados por el tiempo, pero los sentimientos de Pura hacia ti no han cambiado un ápice desde niña.

Consuelo Nicolau nació en 1911, en Valencia. Desde muy joven eras comunista, su entorno lo formaban personas tan significadas del PC valenciano como Manuela Ballester, Renau, Pilar Soler, Rafael Pérez Contel, los hermanos Gaos… Y las maestras: Milagros Escales, Magdalena Marzal, Enriqueta Agut, miembros del PCE. Con 22 años eras maestra y tu primer y único destino fue a un pueblo del interior de la provincia de Valencia llamado Alcublas, en la comarca de la Serranía entre la Sierra Calderona y la Sierra de Andilla, que seguro te sorprendió por su tranquilidad comparándolo con la bulliciosa capital valenciana de los años treinta.

Los vecinos de Alcublas te confundían con tus alumnas cuando ibas por el monte a pasear y a recoger material para la clase, porque tú eras una de esas maestras Republicanas tan preparadas que utilizaban las corrientes pedagógicas más innovadoras, aquellas que formaron y utilizaron en sus aulas el material Montessori, las técnicas Freinet, los centros de interés decrolynianos.

Allí te integraste enseguida pues al ver que los hombres recibían clases nocturnas impartidas por maestros que pagaba el ayuntamiento, te ofreciste a dar clases a las mujeres gratuitamente (como consta en el acta el libro de actas de 1934 al 1939 en la sesión del 15 de octubre de 1935). Consuelo, no podías permitir que las mujeres no tuvieran derecho a la cultura porque tu militancia y tu creencia era garantizar la educación para que los ciudadanos y ciudadanas tuvieran unos nuevos valores democráticos, libertad de pensamiento y defensa de la República.

Pero llegó la guerra, y te fuiste de Alcublas. Como a otras maestras de demostrada fidelidad Republicana, recibiste la llamada para dar clases en el Instituto de Asistencia Social Mestre Ripoll para impartir clases a niños y niñas evacuados. A dicha institución, como a otras del mismo tipo, convocaban a las maestras más capacitadas y comprometidas con la pedagogía Republicana.

Mucho te debió afectar la guerra y por eso en la edición de 1937 escribes esta justificación de la incursión Republicana en la guerra: “¡NIÑOS”: Los antifascistas no queremos la guerra! La hacemos porque nos obliga a ello el fascismo. Pero nuestro pensamiento es guerrear sin descanso hasta acabar con el fascismo, pues cuando consigamos esto, las personas dejarán de matarse entra sí y dedicarán todas sus fuerzas a construir una vida nueva donde el rico no sea el dueño de todo y tampoco pueda, por tanto, conducir a la pobreza y a la miseria a los trabajadores y a sus hijos”.

Escribiste un cuento infantil, cuya primera impresión fue en 1934 y una segunda en 1937. Se llama «La bolita de marfil» El cuento tiene un objetivo ideológico, un fondo social que quería enseñar a los niños y niñas que el capitalismo oprime a los trabajadores y que la unión de estos puede acabar con esa situación. Está escrito como un cuento tradicional, en la que se enfrentaban los ricos capitalistas y fascistas a los trabajadores pobres pero solidarios. No podía ser de otro modo, ¿verdad Consuelo? En ese momento no cabían las medias tintas.

Después de la guerra te perdimos de vista. Tu madre coincidió con una tía suya en la cárcel Provincial de Valencia y le contó que habías muerto de tuberculosis al finalizar la guerra. Consuelo no queda ya nada más que despedirme. Tu alumna Pura Cubells te manda muchos besos y que te diga que se acuerda mucho de todo lo que vivió contigo. Muchos besos también de mi parte. Hasta siempre.


Original en El Común.es – La bolita de marfil


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española