Sevilla 1943. Los franquistas ASESINARON a la colaboradora de la guerrilla antifranquista MARÍA ESQUIVEL VIZUETE

Maria Esquivel Vizuete 2 word pressMaría Esquivel Vizuete, era hija de Rafael y María. Nació en Azuaga (Badajoz) en 1911, donde vivía y trabajaba como sirvienta. Poseía una educación elemental. Se casó por lo civil en 1932 con su paisano Cipriano Diéguez Bella. Durante la guerra estuvo en su localidad natal trabajando como doméstica en el domicilio del director del banco Español de crédito Francisco Fernández Gaute, la única persona que firmó y remitió a los franquistas un informe de conducta favorable a María cuando fue detenida.

María tenía miedo de que les hicieran lo que les estaban haciendo a mucha gente de izquierdas como ellos. A primeros de septiembre de 1941, harta de las continuas amenazas y vejaciones de que venía siendo objeto desde que su compañero Cipriano Diéguez Bella se fugara de la cárcel de Azuaga, hecho por el cual María pasó 6 días detenida en el cuartel de la guardia civil de la localidad, se echó al monte para reunirse con él.

“Ninguna organización clandestina de aquella etapa pudo sobrevivir en la sierra sin el conocido papel de los enlaces, la mayoría, mujeres. Sin la ayuda, colaboración y apoyo de ellas, no se habría continuado la lucha” aclara el investigador José Antonio Jiménez Cubero en su libro ¡A vida o muerte! Guerrillas antifranquistas en la Sierra Norte de Sevilla, 1937-1951: “Fueron las verdaderas encargadas de abastecer a los combatientes de lo más necesario, alimentos, medicinas, armamento, ropas, información, correos y comunicaciones con sus familiares o las organizaciones políticas clandestinas”.

“El papel de aquellas valientes que subían al monte de madrugada, sin apenas equipamiento, la cumplían esposas, madres, hijas, hermanas o simplemente familiares en algún grado de los combatientes. El perfil de edad de las mujeres activas en la lucha armada, comprendía entre los 18 y los 50 años. A lo largo de 11 años de guerrilla, 133 mujeres fueron represaliadas por los franquistas, varias de ellas asesinadas”.

Breve fue la vida de María en la sierra. Los miembros de su grupo, el del «chato de Malcocinado», vivían abatidos de hambre, miserias y miedo. Apenas 2 meses después de incorporarse a la guerrilla, el 2 de diciembre de 1941, los fascistas realizaron un asalto al campamento que la partida tenía en terrenos de la finca Las Loberuelas, en el término de la localidad sevillana de Alanís. En la emboscada la guardia civil detuvo a María, y su compañero Cipriano y José Rubio Martínez resultaron asesinados.

Tras su detención María fue retenida varios días en los cuarteles de la guardia civil de Azuaga y de Alanís, para que se vengaran los vecinos de los pueblos que la habían buscado y maldecido tantas veces por su manera de pensar. El 23 de diciembre fue trasladada a la prisión provincial de Sevilla junto a su paisano Rafael Vera Parra, detenido junto a ella.

Once días después de su ingreso en la prisión sevillana, el 3 de enero de 1942, un consejo de guerra celebrado en el cuartel de san Hermenegildo de Sevilla el 9 de noviembre de ese mismo año la condenó a muerte. Nadie conoce a ciencia cierta sus últimos años pero creen que esperaron este tiempo por su estado de gestación. En prisión amamantaró a su hijo, dándolo posteriormente obligado en adopción.

La sentencia se cumplió por fusilamiento a las 6,30 de la mañana del 12 de febrero de 1943 en la tapia del costado derecho del Cementerio de San Fernando de Sevilla. María tenía 31 años. Su cadáver fue arrojado a la fosa común de Los Fusilados después de que el médico certificara su muerte “por heridas de arma de fuego”. Su defunción fue inscrita en el Registro Civil de San Román (Sevilla).


Documentos: José Antonio Jiménez Cubero en: Mujer y guerrilla antifranquista, y Todos los Nombres. El rastro del Águila. Público (María Serrano)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española