Represión y CRÍMENES franquistas contra los miembros del Cuerpo de Miñones de Vizcaya

Minnones de Bizkaia word pressEl Cuerpo de Miñones de Bizkaia, también conocidos como Forales, fue la policía provincial del territorio hasta que en 1937 fue disuelta por los militares franquistas. El Cuerpo era sostenido económicamente por la Diputación. El Cuerpo de Miñones se organizaba militarmente, quedando sus integrantes sujetos a las ordenes del Ejército y al Código de Justicia Militar. A fecha de la rebelión fascista el Cuerpo estaba compuesto por 131 hombres ubicados en distintos puestos, Gernika, Plentzia, Ondarroa, Urduña o Karrantza. Su cuartel general estaba en Bilbao.

El Cuerpo de Miñones de Vizcaya se convirtió en la policía más querida y eficaz que nunca había tenido la provincia ya que con su creación atajó de raíz los diferentes problemas que habían surgido con los Cuerpos anteriores que no habían sido demasiado profesionales ni policialmente eficaces. La edad media de los miembros del Cuerpo era de 40,79 años. Al menos 121 estaban casados, otros 4 eran solteros y 2 eran viudos. La actitud del Cuerpo de Miñones y de sus jefes tras la sublevación de parte del Ejército fue la de mantenerse completamente fiel a la democracia Republicana lo que provocó que posteriormente sufriera una dura represión. La Diputación de Bizkaia y el Gobierno vasco no reprimieron a los miñones considerados derechistas.

Las órdenes otorgadas a los miembros del Cuerpo de Miñones tras el 18 de julio de 1936 fueron claras, mantener el orden público y sumarse a la constitución de los Comités de Defensa de la República que se formaron en la mayoría de pueblos de Bizkaia. El cabo Bernardo Romero fue secretario del Comité de Mundaka, mientras que Serapio Ugarte vocal del de Arakaldo. El responsable del cuerpo que mayor participación tuvo en el esfuerzo bélico del Gobierno vasco fue el capitán Guerrica-Echevarria, que llegó a ser jefe del Cuerpo de Artillería del Ejército Vasco y luchó directamente en las batallas de Villarreal de Álava o en la de Peña Lemona.

La instrucción militar de la que disponían los Forales hizo que muchos de ellos se ofrecieran voluntarios para instruir militarmente a los milicianos, como el cabo de Ortuella Quirico López Vallejo. Este hecho también se dio entre miembros de izquierdas de la Guardia Civil y del Cuerpo de Asalto y fue muy necesario para la rápida formación de milicianos, ya que muchos de ellos no tenían formación militar. Otra de las labores que desempeñaron varios miñones, entre ellos José Eguia Marcaida, José María Arteche Bolumburu, Domingo Ibarra Enciondo o Santiago Minteguia Eizaguirre, fue la de ser escoltas personales del lehendakari José Antonio de Aguirre. Este hecho revela un alto grado de militancia política y compromiso personal.

Un número elevado de miñones partieron como voluntarios a los distintos frentes de combate para luchar contra los facciosos. Allí actuaron como mandos provisionales, milicianos o incluso policía militar. A lo largo de los 9 meses de conflicto bélico, al menos 4 miñones desempeñaron un mando militar en los distintos batallones del Cuerpo de Ejército Vasco. Eduardo Abio Aguirrezabal fue teniente de la 2ª compañía del Batallón Jean Jaurés; Agustín Elorza Salazar y Daniel Zalvidea Sagastuy fueron tenientes del Batallón M. A. I. Irrintzi, cuyas siglas corresponden a Máquinas de Acompañamientos de Infantería. El miñón Julián Azpitarte desempeñó el cargo de sargento en el Batallón Rosa Luxemburgo.

La mayoría de miembros del Cuerpo fueron hechos prisioneros en Bilbao o en sus propios puestos, aunque al menos 10 de ellos partieron al exilio. El Cuerpo de Miñones de Bizkaia fue el cuerpo de la Diputación que más sufrió la represión física franquista, ya que 9 de sus miembros fueron fusilados: José Eguia Marcaida, Gregorio Urquijo Alberdi, Francisco Arrugaeta López, Félix Gallastegui Velar, Benito Barayazarra Uribe, Leandro Echevarria Arguinchona, Ángel Mardones Oteo, José María Egusquiaguirre Golzarri y Eladio García Pérez. A otros 4 se les conmutó la pena de muerte por la de cadena perpetua; otros 9 fueron condenados a cadena perpetua; siete a pena de 12 años y un día y otros 19 a distintas penas de cárcel.

El precio que pagaron los miembros del Cuerpo de Miñones de Bizkaia por mantenerse fieles a la legalidad vigente y hacer frente a la sublevación fascista se saldó con la muerte, cárcel, depuración laboral y exilio. Además, las autoridades franquistas abolieron el Cuerpo el 23 de agosto de 1937 bajo la acusación de haber luchado contra el Ejército Nazional, por lo que significarse con la democracia y la legalidad también supuso la muerte para el propio cuerpo.


Original en Deia (Aritz Ipiña Bidaurrazaga). Imagen: Miñones vizcaínos al mando del capitán Benito Urquiza/J. Cabanellas


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española