En Mayo de 1977, las armas franquistas se pasearon por el País Vasco ASESINANDO a 5 personas

Mayo de 1977, amnistia a sangre y fuego word pressFue la semana más trágica en Euskal Herria tras la muerte de Franco. «La semana pro amnistía convocada por las Gestoras del País Vasco ha sido pasada por las armas». anunciaba la revista ‘‘Punto y Hora de Euskal Herria’’ el 19 de mayo de 1977. La portada de este semanario estaba dedicada íntegramente a los trágicos sucesos, bajo el título «AMNISTÍA. A sangre y fuego», y en páginas interiores hacía un relato detallado, día a día, de las numerosas movilizaciones por la libertad de los presos políticos y la forma en que fueron reprimidas.

Del 8 al 11 de Mayo se produjeron innumerables encierros, mesas redondas y manifestaciones, que eran disueltas con energía por la policía franquista, quienes detuvieron a muchas personas. El día 12, los policías usaron fuego real hiriendo en el pecho una mujer cuando se encontraba en su casa. En Rentería, la guardia civil, lanzó sus jeeps contra cientos de manifestantes disparando con fuego real. Siete personas debieron ser hospitalizadas con heridas de arma de fuego, el manifestante Cándido Peña de 23 años resultó gravemente herido de bala en el pecho.

El 12 de mayo de 1977, el histórico combatiente y sindicalista Rafael Gómez Jauregi, que ya tenía 78 años, paseaba con un amigo por las calles de Rentería (Guipúzcoa) cuando resultó acribillado por una de las ráfagas de subfusil disparada por la guardia civil, cayendo gravemente herido. Rafael fue conducido en el coche de un particular, pero murió en el camino con un pulmón y una arteria perforada mientras lo llevaban a la antigua residencia donostiarra Nuestra Señora de Aránzazu. “Es inhumano que un ciudadano muera por el capricho de un guardia civil y nadie nos diera explicaciones”, opina Iñaki Gómez, nieto de Rafael. Un mes después la guardia civil de Rentería comunicaba que no habían dado frutos las gestiones para averiguar lo ocurrido. Un año después, el juzgado ni siquiera conocía el nombre de los agentes que prestaron servicio ,el juez se inhibió a favor de la jurisdicción militar. Inmediatamente el juez militar Carlos Espinosa de los Monteros archivó el caso.

El viernes 13 de mayo la huelga era general produciéndose de nuevo heridos de bala. En Pamplona secundaron la huelga unos 11.000 trabajadores. Cerca de la confluencia de la calle Calderería con la Bajada de Javier, la policía fascista atrapó a José Luis Cano Pérez, de 28 años, afiliado a CCOO, y lo introdujeron en el bar Manuel donde los maderos franquistas le golpearon, patearon, en la cabeza, los testículos; entonces un disparo de uno de los policías le alcanzó mortalmente en la cabeza. Siguieron golpeándole después del disparo. El Juzgado se inhibió en la causa por la muerte de José Luis, y meses después se aplicó la llamada Ley de Amnistía, cerrando el caso. «Sacar del olvido muertes como la de José Luis es imprescindible para entender como se hizo la transición en el Estado español. La situación actual es heredera de aquella transición, de aquella reforma franquista que ha posibilitado la impunidad», ha destacado Ahaztuak.

El mismo día 13, En Ortuella, Vizcaya, un grupo de amigos salían de una despedida de soltero y se dirigían por la carretera hacia el centro del pueblo, cuando un jeep de la guardia civil, sin luces, se acercó por detrás. Los guardias les dieron el alto. Los 3 que obedecieron la orden fueron golpeados de inmediato. El resto de los jóvenes salió corriendo y los agentes abrieron fuego. Manuel Fuentes Mesa, de 31 años, casado y con un hijo recibió un disparo en la cabeza que le levantó el cuero cabelludo: ingresó cadáver en el hospital de Cruces-Baracaldo. «Tenía el cráneo totalmente arrancado de cuajo y los sesos fuera», declaró uno de los amigos que iba con Manuel Fuentes. Manuel era de Jaén, tenía 30 años, su hija nació al mes siguiente de morir. A su entierro acudieron unas 13.000 personas. La policía golpeó a los que llevaban el ataúd.

También el día 13, Gregorio Marichalar Aiestaran, de 63 años, que vivía en el barrio renteriano de Beraun, fue alcanzado por una bala que le atravesó el pecho cuando se encontraba en el balcón de su domicilio, situado en un tercer piso, en el transcurso de uno de los graves enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden que tuvieron lugar en esta localidad guipuzcoana. El balazo le causó graves destrozos internos en el pecho y abdomen el viernes. Gregorio ingresó gravísimo en la residencia sanitaria donostiarra de la Segundad Social de Nuestra Señora de Aranzazu, debatiéndose entre la vida y la muerte. Falleció el 23 de ese mes.

El lunes 16 se convocó una huelga general en protesta por las actuaciones policiales, y el paro fue generalizado. Francisco Javier Fernández Núñez, un humilde profesor de matemáticas vecino de Bilbao, fue golpeado brutalmente por la policía cundo paseaba con su hijita pequeña. Llegó como pudo hasta su casa, y al día siguiente se acercó al juzgado a interponer una denuncia. Fue arrojado al interior de una furgoneta donde unos policías le propinaron una monumental paliza, la ingestión de 1 litro de ricio y otro de coñac. Ingresado en el hospital de Basurto, falleció 13 días después. Su mujer, su hija y otros familiares fueron amenazados de muerte por los mercenarios de la policía franquista, aún muchos años después.

La transición, desde el franquismo hasta el franquismo, se abría camino a sangre fuego y muerte


Documentos: Naiz (Iñaki Vigor). Auñamendi Euskoentziklopedia. Todos los Nombres (Ana María Pascual). Europa Press. Naiz. Wikipedia. Deia (Enrique Santarén)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española