Aurelia Gutiérrez-Cueto Blanchard, Maestra REPUBLICANA y Excelente Pedagoga, ASESINADA por bandidos franquistas en Valladolid en 1936

Aurelia Gutierrez-Cueto Blanchard word pressAurelia Gutiérrez-Cueto Blanchard nació en Santander en 1877. Era hija de Enrique Gutiérrez Cueto, periodista y fundador del diario “El Atlántico”, y Concha Blanchard Santisteban. Se crió en un ambiente muy familiar, su abuelo, Cástor Gutiérrez de la Torre era también periodista y fundador de un periódico regional, “La Abeja Montañesa”. Su hermana, María se dedicó profesionalmente a la pintura con gran éxito, es considerada la gran dama del cubismo; falleció en 1932. Aurelia se casó con Manuel Barahona con quien tuvo varios hijos: Manuel, Regina, Enrique y Elena.

Aurelia, de familia burguesa, progresista, laica, feminista, estuvo comprometida, y siempre en lucha, con la clase obrera. Era una pedagoga reconocida en todo el sistema educativo del país, había publicado artículos en prensa relacionados con una educación renovadora, los derechos de la mujeres o los derechos laborales. Tenía un gran talento y una cultura extraordinaria, y una bondad y una dulzura a tono con éstos, siempre ayudando y protegiendo a quien lo necesitaba, familia, amigos o conocidos.

Aurelia estudió en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid donde fue nº 1. Pensionada por la Junta de Ampliación de Estudios para varias estancias en Ginebra, sus estudios comparativos de la normativa británica para la educación le permitieron publicar, a partir de la década de 1930, artículos sobre la reorganización de la escuela primaria. En 1914, Aurelia llegó como profesora a la Escuela Normal de Maestras de Jaén. Llegó a Melilla en el año 1925 como profesora de Pedagogía en la Escuela General y Técnica de Melilla. En abril de 1932 fue Directora interina de la Escuela Normal del Magisterio Primario de Melilla.

En la ciudad africana se ganó el odio de los militares africanistas y el clero por sus artículos en “El Telegrama del Rif” y la revista “Crisol” sobre la laicidad, la educación renovadora, los derechos de las mujeres: En 1931 publicó en el “Popular de Melilla” el artículo ¡Mujer, despierta! Sobre el derecho al voto de las mujeres: “No solo he visto grandes ventajas y beneficios para la vida pública, sino también para la vida doméstica”, aleccionando a las mujeres de Melilla a votar, a entrar en la vida política, a que se acostumbren a “laborar” en el campo político y social, advirtiendo que “solamente los partidos demócratas y socialistas han logrado despertar y unir a ellos la conciencia de las mujeres para la lucha por sus derechos”

También escribió sobre las condiciones de trabajo en las minas de la colonia, pasando revista a temas como el salario, régimen de vida, vivienda, higiene, sanidad, despidos, aspiraciones.. «Hay que ponerse fervientemente de su parte en la exigencia de una enseñanza digna: escuelas donde se formen seres libres, fuertes y conscientes, no borregos para el matadero, no criaturas inermes, carne propicia a toda explotación». En este período fue nombrada Catedrática de la Universidad de Granada, donde más adelante impartió clases de Pedagogía y Prácticas de enseñanza en las titulaciones de Magisterio.

Cuando se produjo la rebelión nazi-franquista, en Julio de 1936, Aurelia se encontraba en Valladolid como profesora de paidología en la Escuela Normal de esa ciudad. Ese verano de 1936 fue asesinada por militares franquistas, quienes arrasaron con sus pertenencias, quemaron todos sus archivos, sus fotos y sus estudios. La familia franco-cántabra Gutiérrez-Cueto Blanchard era una de esas células de burguesía progresista que acabaron pagando caras las veleidades igualitarias e ilustradas que las llevaron a pactar con las izquierdas obreras la idea y el acto de una República Española. Resultaba molesta una pedagoga laica, feminista, socialista de las de antes; por todo ello fue ejecutada sin piedad.

Solo en la provincia de Valladolid fueron asesinados, encarcelados, inhabilitados y desterrados más de 200 enseñantes. Los caudillistas del 36, fieles a las cruzadas, mataban a los maestros laicos, que ahora son olvidados con más saña que a los artistas pioneros. La palabra transición oculta un vulgar fundido a gris plástico. Memoria histórica, sí, pero negociando los nombres de las calles y poco más. Negociar cosas así debería tener entrada propia en la Enciclopedia de Sesgos Cognitivos. El imaginario, antaño tan poderoso, deviene cada vez más confuso.


Documentos: Eldiario.es (Rafael Pérez Llano). El Norte de Castilla (Victoria M. Niño). Que fluya la información (Aída Herreros Ara). Wikipedia


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española

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