El Socialista MIGUEL RANCHAL PLAZUELO, alcalde REPUBLICANO de Villanueva del Duque (Córdoba), fue ASESINADO por elementos franquistas en Barcelona, en 1940

Miguel Ranchal Plazuelo word pressMiguel Ranchal Plazuelo nació en Pozoblanco (Córdoba) en 1902). Era cantero, albañil, y trabajador del campo. De formación autodidacta, llegó a ser empleado de minas. Hizo el servicio militar en la guerra de Marruecos donde fue herido. En 1918 participó en la constitución de las Juventudes Socialistas en Los Pedroches. Perteneció a la UGT y a la AS de Villanueva de Córdoba. En 1928 se trasladó a Villanueva del Duque para hacerse cargo del secretariado del Sindicato Minero en la cuenca de “El Soldado” y dirigir el periódico “El Combate”.

Ese mismo año asistió al XVI Congreso de la UGT como delegado del Sindicato Minero de Peñarroya. En septiembre de 1932 fue nombrado diputado provincial de Córdoba. Fue elegido alcalde de Villanueva del Duque (Córdoba) en abril de 1933, cargo que mantuvo hasta 1938. En 1933 participó en la elaboración del Anteproyecto sobre el Estatuto de Autonomía de Andalucía. Ágil escritor colaboró en artículos de prensa entre otros, Córdoba Obrera y libros como ¡Alerta!, Octubre rojo y Hombres que dejan huella.

Como alcalde mantuvo una laboriosa actividad en pro del empleo, y en la adaptación de la localidad cordobesa al laicismo que reconocía y defendía la Constitución de la II República. Ranchal se preocupó que no le faltara trabajo a los mineros de la cuenca del Alto Guadiato, y para ello, durante su mandato como alcalde realizó varios viajes a París para entrevistarse con los propietarios de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya a fin de intentar el mantenimiento de la actividad de las minas.

En plena guerra de España, en el año 1937, fue denostado por el franquismo, aunque había demostrado ser sensible y humanitario al dejar libres a los presos de derechas de la cárcel de su pueblo, y a 60 derechistas retenidos en las minas. Posteriormente se incorporó al VIII Cuerpo del Ejército. En diciembre de 1938 fue nombrado Comisario de Aviación, siendo destinado al Campo de Alcantarilla (Murcia) donde le sorprendió el final de la guerra. Como aviador tuvo la oportunidad de salir del país a través del espacio aéreo, pero no quiso huir y fue apresado en abril de 1939, siendo internado en el campo de concentración de Albatera, pasando posteriormente por las prisiones de Valencia y Barcelona.

A Miguel Ranchal Plazuelo lo fusilaron los vencedores de la guerra de España después de uno de aquellos consejos de guerra celebrados sin las más mínimas garantías procesales y cuyos tribunales inquisitoriales llevaron a tantísimos miles de Republicanos a la muerte, al paso alegre de la paz. La sentencia aplicada por el duro tribunal militar fue la pena capital en razón a su “adhesión a la rebeldía». La ejecución se realizó el 13 de Junio de 1940,en la playa barcelonesa del Camp de la Bota, donde los franquistas asesinaron a más de 1.700 antifascistas. Lo enterraron en la Fosa de la Pedrera del cementerio de Montjuic.

La familia se enteró de que iba ser fusilado por una carta que él mismo envió a su esposa el 13 de junio de 1940. Su esposa hizo gestiones frente a las mismas personas que Ranchal había salvado. Casi 50 personas de derechas enviaron diferentes cartas e instancias para intentar librar a Ranchal de la pena de muerte, pero todo fue inútil. El hijo de Miguel, Antonio Ranchal Luna, que hubo de soportar con su madre y sus 3 hermanos una durísima posguerra llena de penalidades, cuenta que él y otro hermano mayor fueron acogidos en un orfanato.

Muchos años más tarde, Antonio Ranchal, que llegó a ser un importante empresario cordobés, buscó sin descanso toda la documentación que generó el procesamiento y muerte de su padre, sin recibir en su día el más mínimo apoyo por parte de las instituciones ni del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, durante uno de los gobiernos socialistas de Felipe González.

Antonio, ha aprovechado ahora la publicación de un libro sobre su padre, escrito por Manuel García Parody (Miguel Ranchal, hasta la eternidad), para expresar un solo deseo: «Que un Tribunal repase esa sentencia y si lo cree justo, anule esta Audiencia y se le devuelva el honor arrebatado por las balas y no quede en las páginas de la historia como un proscrito, fusilado y arrojado a la fosa común», argumentando que Miguel sólo cometió el delito de defender la legalidad constitucional, y que no se le podían imputar delitos de sangre, dado que su actitud fue la contraria, siendo un hombre que liberó a muchos de sus oponentes de una muerte segura.


Documentos: Fundación Pablo Iglesias. El Salto Diario (Félix Población). Cordobapedia


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española