CARLOS GONZÁLEZ MARTÍNEZ, estudiante, ANTIFASCISTA, ASESINADO en 1976 en Madrid, por disparos de pistoleros y policías franquistas. Tenía 21 años

Carlos Gonzalez Martinez word press 2El 27 de septiembre de 1975 ocurrieron los últimos fusilamientos del franquismo por ordenes de un moribundo asesino, Franco: José Humberto Baena, de 24 años; José Luis Sánchez Bravo de 22; Ramón García Sanz de 27; Juan Paredes Manot de 21; y Ángel Otaegui Etxeberria de 33 años. Los consejos de guerra fueron farsas, los fusilamientos fueron reales. En el primer aniversario de las ejecuciones, 27 de septiembre de 1976, se  sucedieron varias manifestaciones en Madrid en memoria de aquellos jóvenes antifranquistas. Duraban poco, enseguida todos salían corriendo antes de que llegase la policía.

Carlos González era estudiante de Psicología. Estaba comprometido con la lucha por la libertad. Durante la mili perteneció a los Comités de Soldados, clandestinos como todo en esos años, que advertían a soldados rojos de que fueran prudentes, que los mandos les vigilaban. Andaba en el aura a la izquierda del PCE. En la calle Barquillo, la policía franquista y sus comandos auxiliares los guerrilleros de Cristo Rey, cargaron contra los manifestantes del grupo de Carlos González, unas 150 personas. Unos de los fascistas sacaron sus pistolas y dispararon varios tiros. Los asesinos no se habían marcado un objetivo concreto, cualquiera les valía; escogieron a Carlos sólo por su aspecto: era joven y tenía el pelo largo. Suficiente.

Carlos fue alcanzado por la espalda por 2 impactos de bala a menos de un metro de distancia, de arriba a abajo, en la zona lumbar. Le destrozaron un riñón, los intestinos perforados, pleura, pulmón e intestino grueso resultaron afectados. Sufrió una enorme hemorragia interna. Un taxi se negó a llevarle a un sitio diferente a la Puerta del Sol, donde estaba la Dirección General de Seguridad de la policía franquista. Otro taxi le llevó a casa de su novia y una amiga. El padre de la amiga, médico, viendo la gravedad avisó a la policía, y fue llevado al hospital donde falleció la madrugada del 28 de septiembre a pesar de extraerle una bala y hacerle una transfusión de sangre. Los presentes en la casa fueron llevadas a la DGS por la policía, donde Billy el Niño les recibió de forma chulesca. Les soltaron tras declarar, excepto a la novia que estuvo retenida hasta la mañana siguiente.

Nadie fue detenido, juzgado ni condenado por su asesinato. La auto reforma del franquismo se estaba imponiendo a punta de pistola. La transición “pacífica” se abría paso a tiro limpio en el “nuevo” Estado cuyo jefe era Juan Carlos de Borbón. El flamante gobernador civil de Madrid era Juan José Rosón; el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa; el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez; todos de la cúpula de la falange. Rosón mantenía a los policías fascistas en plena forma, declaró que no consideraba conveniente “trasladar o depurar a policías de extrema derecha, porque pueden ser buenos profesionales”. Existía una confraternización de policía, guerrilleros de cristo rey, brigada político social, guardia civil, y jueces que se mantendría durante muchos años.

El padre de Carlos González Martínez, antiguo miembro de la División Azul, reclamó a las autoridades policiales que aclararan los hechos. No se aclaró nunca nada. Al policía torturador Billy el Niño se le felicitó, y en febrero de 1977 recibió un premio por «su actuación en los hechos acaecidos el día 27 de septiembre pasado». Los casquillos de los disparos no fueron nunca cotejados con otros casquillos de otros incidentes y asesinatos, ni con los de los abogados de Atocha, cercano en el tiempo.

Un año tardó el franquismo, esta vez sin Franco, en volver a fusilar en Madrid, en arrancar la vida a Carlos, en saciar su sed de muerte. Los fascistas querían celebrar el 27 de septiembre, en la capital de su triste imperio de plomo y caspa. Ya habían asesinado a balazos en los meses previos, con o sin uniforme, a otros jóvenes luchadores en Elda, Vitoria, Basauri, Montejurra, Almería, etcétera. El régimen reservó la fecha negra, ese 27 de septiembre, para abrir de nuevo el grifo de la sangre en las calles de Madrid.

El Tribunal Supremo reconoció en 2006 a Carlos González Martínez como víctima del terrorismo. Treinta años ha tardado su madre, Margarita Martínez Corredor, en conseguir para su hijo este reconocimiento.


Documentos: Diario del Aire (Carlos Taibo). Rebelión.org (Santiago González Vallejo y Rafael Calero). Lo que Somos. El País (Julio M. Lázaro)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española