franquismo y Muerte en Alameda (Málaga). La Represión (1)

Alameda 1 word pressTras el golpe fascista del 36, Alameda permaneció un mes en territorio leal a la República. Los afines a la causa Republicana se organizaron en comités locales, dedicándose a organizar cuadrillas de milicianos, a requisar los locales, los domicilios sospechosos de poseer armas de fuego y los cortijos de patronos, para repartir la cosecha entre los habitantes del pueblo, que tuvieron que abandonar sus trabajos para encargarse de tareas de defensa.

Dentro del objetivo de conquistar Málaga, la Vega de Antequera resultaba de vital importancia dada su importancia cerealista. El territorio terminó controlado por las bandas de mercenarios nazionales. Así, en los primeros quince días de agosto cayeron en manos insurrectas los municipios de Antequera, Fuente de Piedra, Humilladero, Mollina y Archidona, quedando Alameda acordonada y fuera del control rebelde, aunque este aislamiento fue por poco tiempo, era inminente su caída.

El 19 de agosto, las tropas sublevadas, dirigidas por los jefes de columna Florencio Campos Marques y Rafael Galisteo Burgos tomaron Alameda, ocupando el pueblo sin ninguna resistencia. Tras la caída de la localidad, se procedió de inmediato al nombramiento de la Comisión Gestora; al igual que ocurría con el resto de localidades al ser tomadas, los nazionales tenían detalladamente prevista la configuración del poder local.

La conspiración militar estaba ideada con una estrategia clara para asegurarse el éxito: la represión de sus contrarios. Inmediatamente después de tomar el municipio, los sublevados organizaron una escalada de persecuciones, detenciones y fusilamientos, sin procedimientos judiciales previos, principalmente a partir de denuncias orales, que respondían más a rencillas o envidias personales propias de los pueblos que a un objetivo político.

La metodología para apresar a los partidarios Republicanos fue simultáneamente variada y despiadada. Las primeras detenciones se realizaron contra aquellas personas sospechosas de formar parte de partidos o movimientos izquierdistas, y que no emprendieron la huida bien porque su situación se lo impidió o bien por su convencimiento de estar libre de cualquier atropello contra el nuevo orden establecido.

Los arrestos se producían cuando la guardia civil se presentaba en el domicilio de la víctima para detenerla y, si no lo encontraba, solía amenazar a la familia con volver horas más tarde. Además de ser sacados de sus casas, algunos de los detenidos fueron arrestados en la calle, para posteriormente ser llevados al centro penitenciario local. Para ello se habilitaron locales públicos que pasaron a ser centros de detención, como el calabozo de Alameda, establecido en la Calle Enmedio, que complementó la actividad represiva que se llevaba a cabo en el cuartel de la guardia civil, situado en la calle Baja.

La represión que se dió en Alameda desde los últimos días de agosto de 1936 hasta dos años más tarde fue muy dura. En Alameda, el terror desatado por los sublevados, como en otras zonas conquistadas, acabó desencadenando una terrible ola de fusilamientos. Casi 50 Republicanos fueron asesinados por los franquistas.

El libro de Miguel Ramos Morente: «Todas las noches se oyeron disparos«, fue uno de los pilares de las actuaciones sobre memoria histórica del Ayuntamiento de Alameda, que también contemplaron un memorial en el cementerio diseñado por el arquitecto Pablo García para rendir tributo, a través de 48 estacas de árboles, a los 48 republicanos fusilados en este pueblo.

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Documentos: Ayuntamiento de Alameda (Guerra Civil. Represión durante la Guerra)


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española

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