El 14 de septiembre de 1936, la columna del guardia civil Ernesto Navarrete Alcal, dejó un reguero de más de 1.100 Republicanos asesinados en la comarca de Tentudía (Badajoz). Cuando ocupó Fuentes de León, la superioridad manifiesta de los insurgentes resultaba tan evidente que hizo desistir a los milicianos de la defensa. Durante el mandato Republicano no se había producido ningún tipo de acto represivo que llevara a la muerte a algún vecino partidario de los sublevados. Sin embargo, en Fuentes de León, los franquistas de Navarrete “pasearon” al menos a 85 víctimas.
Tras una primera intervención del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Premhex) se recuperaron los cuerpos de 14 represaliados, 5 eran mujeres, y dejaron la pista de otras 2 fosas en el cementerio viejo de Fuentes de León, que se han localizado y abierto ahora. Se han recuperado los cuerpos de casi un tercio de 93 víctimas. Las dos zanjas son estrechas y están a menos de un metro la una de la otra. «Los cuerpos se arrojaban con el fin de que cupiese el mayor número de cadáveres y cuando estaba llena, se tapaba y se seguían enterrando en la zanja siguiente». Esas zanjas las cavó Francisco Sánchez Blanco y acabó enterrado en una de ellas cuando lo mataron el 31 de octubre. «Alguien lo denunció y se lo llevaron», relata su nieto Felipe Sánchez
En una de las zanjas excavadas han aparecido los restos de 10 hombres amontonados. Calzaban botas de cuero, el calzado que soportaba el frío y las subidas y bajadas con el ganado por el cerro al que llamaban ‘La patada de Dios’, en las últimas estribaciones de Sierra Morena. Son los primeros de una larga lista de jornaleros fusilados o ejecutados por el ejército sublevado en 1936 en este municipio. Los nombres de las víctimas figuran en las actas de ocupación temporal de tierras que se produjeron entre marzo y abril de ese mismo año al calor de la reforma agraria de la II República. Son parte de los represaliados de la revolución agraria que en Fuentes de León representan el 95% de las 93 víctimas que están en fosas comunes. La historiadora Candela Chaves, que está ahora al frente del Premhex, explica este hallazgo: «La gente que está en la fosa son esos trabajadores del campo que creyendo en el sueño de la reforma agraria lucharon por hacerla real y fueron represaliados por ello».
Detalla Chaves: «La represión en Fuentes de León se produjo entre septiembre y diciembre del 36. Justo un mes después de la toma de Badajoz, el 14 de agosto. Hay una relación directa entre la lista de las personas empleadas en las tierras y la de los desaparecidos. En los días siguientes se produjeron el grueso de las detenciones y asesinatos de la corporación municipal, incluido el alcalde Lorenzo Chamorro, de personas vinculadas a sindicatos u organizaciones afines a la República, y sobre todo de jornaleros». El alcalde Francisco de Asís relata hechos terribles: «Acabaron con las víctimas en el cementerio viejo. Soltaban a los detenidos dentro, cerraban la verja, apoyaban la culata de la escopeta en el cerrojo y disparaban como quien está haciendo prácticas de tiro».
El equipo comandado por el arqueólogo y antropólogo gallego Daniel Quiroga, y el también arqueólogo Alfonso Monsálvez, retiran la tierra pegada en los huesos, con esmero, como quien limpia un tesoro milenario. Verles trabajar alivia, por el respeto que le devuelven a quienes llevan 83 años enterrados de forma clandestina. A Daniel se le escapan las lágrimas. «Lloro porque es emocionante y muy duro. Estos son crímenes de lesa humanidad. Buscamos a las víctimas para devolverles la dignidad».
El equipo de antropólogas forenses examina cada hueso, rescatan de la tierra todo, hasta el objeto más nimio, una tijera plegable, un mechero, una faltriquera de cuero para guardar el tabaco, un monedero, las balas…y constatan las muertes violentas, en las zanjas hay casquillos de escopetas Mauser y balas de arma corta y en los huesos orificios de entrada y salida de proyectiles. Los cadáveres revelan lesiones previas a la ejecución o el fusilamiento, fracturas de huesos que «podrían ser por torturas en interrogatorios previos o para vencer la resistencia de los detenidos».
De las 93 víctimas que figuran en la nómina de represaliados durante la Guerra Civil en Fuentes de León, 15 eran mujeres de las que apenas se sabe nada. Destaca Candela Chaves. «En los testimonios que hemos recogido en el pueblo nos dieron mucha información sobre los represaliados pero apenas nada sobre ellas. Entre las víctimas había una madre y una hija, una mujer embarazada y una institutriz. Poco más se conoce. Es especialmente significativo porque 11 de ellas fueron asesinadas el mismo día, 29 de septiembre. Y nadie las recuerda. Las mujeres no solo fueron represaliadas sino olvidadas por la memoria oral».
Documentos: Hoy (Miriam F. Rua, Quince Mujeres)
En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española