Filomeno Urdíroz Apezarena nació en Auritz-Burguete (Navarra) en 1904, en una familia trabajadora y con profunda conciencia de clase. Su padre sufrió un trágico accidente laboral en la empresa El Irati, arrollado por un tren. Su madre, Feliciana, al enviudar se trasladó a Pamplona, echándose a la espalda 8 hijos e hijas. Desde muy jóvenes les tocó trabajar duramente como carpinteros, mecánicos, zapateros o interventores de El Irati. Filomeno (Filo), era el tercer hermano, carpintero de profesión y alternaba su actividad laboral jugando a fútbol, ocupando un puesto de gran responsabilidad en el campo como arquero.
Filo trabajó en la construcción, en la empresa Erroz y San Martín, armando encofrados, puertas y ventanas. La construcción vivía un momento prodigioso en Iruña: la ciudad crecía por el 2º ensanche, lo que junto a los ferrocarriles, atrajo a trabajadores y especialistas desde lugares más industrializados, y muy permeables a la concienciación social y política. Todo un oasis de nuevas ideas emancipadoras en un entorno tan conservador y tradicionalista como la vieja Iruña en aquellos momentos.
El afán de lucha por el bien común conduciría a la militancia política y sindical en el socialismo navarro a casi toda la familia. Su hermano Rafael trabajaba de zapatero y estaba afiliado a la sociedad de oficios varios 1º de Mayo de Oroz-Betelu en 1922. Más tarde, 3 de los hermanos estuvieron ligados a la Sociedad Salud y Cultura, adscrita a la UGT. Filo ejerció al principio de delegado de fútbol de la Sociedad, y más tarde vicepresidente. Feliciana, su madre, contribuyó con un donativo de 5 pesetas a la campaña de publicidad del PSOE en las elecciones de 1933. Teodoro contribuyó con donativos a las organizaciones socialistas y fue socio y empleado del Centro Vasco. En abril de 1936, Filo participó en la asamblea de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas que tuvo lugar en las Escuelas de San Francisco y fue elegido secretario de masas, lo cual indica la confianza que generaba entre sus camaradas. Toda ésta información aparece en los diversos trabajos de Ángel García-Sanz.
Los Urdíroz eran una saga familiar comprometida con el fútbol. Emilio y Martín jugaron en Osasuna, y Filo también llegó a lucir la camiseta roja, al menos en 3 ocasiones. Filo fue portero del Aurora CD: En un enfrentamiento contra Osasuna, Andrés Jaso perforó la portería de Filo, ambos fueron abatidos a muerte por los franquistas. Filo disputó el campeonato guipuzcoano, como el resto de equipos navarros hasta 1928, año en que se impulsó la Federación Navarra de Fútbol. En 1931 compitió contra Osasuna en 3ª División. Apareció en todas las alineaciones del Aurora, enfrentándose a su hermanos osasunistas. Primero contra Emilio y años después contra Martín, más joven. Enrique Astiz Aranguren, presidente del Aurora CD y Alberto Lorenzo, directivo de Osasuna estaban afiliados a Izquierda Republicana y fueron fusilados tras el golpe.
Siete días después del golpe, el 26 de julio, Filo ingresó en la Prisión Provincial de Pamplona. Cada mañana llamaban a un grupo: Les ponían en libertad, todo el mundo sabía su significado: Eran asesinados o «fusilados», como se referían los golpistas a sus ajusticiamientos ilegítimos. Tras 6 meses pudo salir en libertad “negra”. Cuatro días después de su salida de prisión sus hermanos Rafael y Andrés también fueron encarcelados. Filo pasó la noche en casa de sus padres, junto a su mujer, temerosos de que las patrullas de matones de falange y requetés les detuvieran. Al día siguiente acudieron a su casa, y sus vecinos les alertaron que un grupo de falangistas armados con fusiles y pistolas habían llamado repetidamente en la puerta de su piso.
El matrimonio, alarmado por la advertencia de sus vecinos, decidió acudir a capitanía militar para aclarar la situación y solicitar un aval que le asegurara su vida. La pareja albergaba esperanza y confiaba en algún tipo de misericordia. El mando militar le espetó: «¡Usted donde más seguro se encontrará es en la cárcel, allí nadie irá a molestarle!». Ordenó detener a Filo y le arrojaron de nuevo a la Prisión Provincial. Un mes después, Filo fue trasladado a una pieza de labranza de las cercanías de un pueblecito llamado Cizur, y fusilado en compañía de un abogado de Santander. Era el 21 de enero de 1937. El lugar exacto estaba a 6 kilómetros, en Izurzu. Tres años después, Petra, la viuda de Filo, lograría exhumar su cuerpo y trasladarlo al cementerio de Pamplona.
Los vencedores de la Guerra no doblegaron del todo al espíritu indomable de los Urdíroz, pero con sus crímenes y terror consiguieron parte de su propósito. Asesinaron a Filo; exiliaron a Rafael; despedazaron gran parte de una memoria que es patrimonio colectivo inalienable; y consiguieron que Emilio dijera a sus hijos para protegerlos: «No os metáis en política».
Documentos: Noticias de Navarra
En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española