MARIANO CASASÍN DUQUE, fabricante de Lejías, Cenetista, FUSILADO por los franquistas en Huesca, en 1936

Mariano Casasin Duque word pressMariano Casasín Duque nació en Angüés (Huesca) en 1888. Abandonó pronto el futuro gris que como agricultor le ofrecía la vida en el pueblo, tenía otros intereses personales y laborales, por lo que se instaló en Huesca. Trabajó en un comercio en el que se vendía de todo, desde carbón, alpargatas y aperos para el campo hasta legumbres y sardinas de cubo. El establecimiento tenía mucho público, y las relaciones sociales propiciaron el contacto con miembros de la CNT, sindicato en el que se integró.

Se casó con Teodora Arizón y se instalaron en el Coso Alto, donde nacerían los 3 hijos del matrimonio, Mariano, Angelines y otra niña que murió pronto de gripe. Inquieto e independiente, Mariano Casasín montó por su cuenta un negocio de fabricación de lejías ubicado en el Coso Alto-calle Costa. La lejía «La Raquel», se abrió muy pronto un importante mercado y propició un rápido crecimiento comercial para su propietario. Casasín compró un pequeño camión y con su lejía salió a los pueblos de la provincia ampliando la red de ventas. Las cosas iban bien, circunstancia que no siempre era apreciada como algo positivo por parte de la competencia.

También encontraba la oportunidad de intervenir en cuestiones sociales que le acarrearon en algún momento indeseadas consecuencias. El 15 de diciembre, un nutrido grupo, fundamentalmente anarquistas, se dirigió al polvorín de Fornillos, donde habían sido fusilados los capitanes Galán y García Hernández el 14 de diciembre de 1930, protagonizando un enfrentamiento con las fuerzas del orden Fue detenido e ingresó en prisión por un día, al haber participado en las manifestaciones ilegales con motivo del primer aniversario de la sublevación de Jaca. Junto con Casasín, fueron detenidos los militantes cenetistas oscenses Jorge Boira Pelegay, Cándido Buesa Simelio, José Hernández Alegre, Juan Jalle Allué, Ramón Jalle Vivas, Benedicto Navarro Tejero, Miguel Saura [fusilado el 13-VIII-1936], Santiago Muñoz [fusilado el 23-VIII-1936] y Mariano Cuello [fusilado el 11-XII-1936].

Amigo del artista y referente anarcosindicalista Ramón Acín [fusilado el 6-VIII-1936], Mariano matriculó a su hija Angelines, cuyas aptitudes para el dibujo eran más que apreciables, en la academia que el prestigioso profesor había abierto en su propia casa de la calle de Las Cortes, donde la pequeña pasó muchas horas en compañía de Katia y Sol, las hijas de Ramón y Conchita Monrás [fusilada el 23-VIII-1936].

La noche del 24 de septiembre de 1936 la policía detuvo a Mariano en su propio domicilio. Ingresó en la cárcel provincial, de donde le llevaron a trabajar en Ayerbe hasta el 30 de octubre. El 6 de diciembre, cuando su hija Angelines le llevó la comida a prisión, como sucedía a diario, le dijeron que ya no le hacía falta, le entregaron sus pertenencias, un par de alpargatas como todo avío personal. Mariano Casasín había sido asesinado en las tapias del cementerio de Las Mártires ese día. Junto con él, fueron fusilados el jornalero Ángel Betrán Comín y el electricista Fernando Mored Tomey.

Teodora Arizón, que tuvo que ponerse a trabajar para salir adelante, no solo vio morir a su marido, también a su hijo. Mariano, con 18 años recién cumplidos, se alistó con los Voluntarios de Santiago, probablemente buscando protección para los suyos, entregándose al bando de los que habían matado a su padre; pero el mismo día que fue enviado al frente en la zona de Biescas, murió abatido por un militar de su propio bando en un confuso episodio ocurrido en un relevo de posiciones. Su cuerpo quedó en el monte. A Teodora, a pesar de todo, la obligaron a acudir semanalmente a la comisaría para dar señales de vida y demostrar que no había abandonado la ciudad, prisionera de su propio dolor y del fascismo. El control a las mujeres de los rojos era estricto y permanente.


Documento Original: Memorial fusilados en Huesca: Fragmento del libro «Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca, 1936-1945)», de Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal


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