NIEVES CALVO VILLA, concejal REPUBLICANA en Caravaca (Murcia) y militante de las JSU, ASESINADA por los franquistas en Caravaca en 1940

Nieves Calvo Villa word pressEl fin de la guerra y la imposición de una dictadura nacional-católica fulminaron la vida pública de las mujeres, que sufrieron una represión más intensa que los hombres. Fueron víctimas del «politicidio» que aplicó el franquismo contra todos los que tenían ideas Republicanas. Y además fueron reprimidas por la «virilización» implantada por la «nueva España» que relegaba a la mujer al ámbito doméstico y familiar, a «sus labores propias de su sexo».

Nieves Calvo Villa, 27 años, sus labores, 3 hijos, casada con Antonio Pérez Carranza, el Gordo de la Estación, ferroviario y Secretario General del PCE en Caravaca. Nieves llegó a Caravaca, procedente de Castro Urdiales (Cantabria), acompañando a su marido, que fue destinado a la Comarca para trabajar en la extinta vía que unía Murcia y Caravaca. Nieves militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), y fue nombrada concejal en la corporación municipal de Caravaca en agosto de 1936.

El destino de Nieves Calvo Villa fue trágico. Detenida en Castro Urdiales, el 30 de abril de 1939, fue trasladada a la prisión de Caravaca. El tribunal que la juzgó, simplemente le acusó de estar presente en los asesinatos del Castillo de Caravaca utilizado como prisión por el Frente Popular, a través del testimonio de Gabriel Alcayna, que manifestó que: «oyó voces de mujer y le dijeron que eran de Nieves Calvo», y que conocía los hechos por «rumor público y comentario popular». El tribunal no pudo encontrar pruebas que vincularan a Nieves con ningún crimen, de hecho no se le acusó de ningún asesinato.

Pero su afinidad a las ideas comunistas fue motivo suficiente para ser condenada a la pena de muerte, por el tribunal militar de Caravaca el 2 de febrero de 1940. La sentencia fue confirmada por franco. Nieves estaba embarazada, pero ni la falta de pruebas ni su próxima maternidad evitaron su perverso y cruel final. El tribunal militar retrasó la fecha de su fusilamiento hasta que dio a luz a una niña, su hija Paquita, que nació en la cárcel. Después Nieves fue fusilada en Caravaca, el 10 de octubre de 1940. Su marido había sido condenado y ejecutado hacía 4 meses. Paquita consiguió llegar a Castro Urdiales donde creció junto a su familia materna.

Los jerarcas fascistas caravaqueños del régimen y los tribunales militares querían más. Tenían que fusilar a una roja, madre de 3 niños y una niña, el mayor de 7 años, conscientes que los dejaban huérfanos. No le perdonaron ser mujer, ser dirigente de la JSU, ser concejala, ser referencia y modelo alternativo de vida para las mujeres del pueblo, y ser esposa del líder comunista de Caravaca. Este también es un claro ejemplo del carácter familiar de la represión franquista.

La primera mujer política, elegida bajo sistema democrático, de la Comarca del Noroeste, yace actualmente en algún lugar de la inmensa fosa común del cementerio de Espinardo (Murcia). Sus restos nunca se han identificado y, lo que es peor, su nombre apenas es conocido entre los vecinos. No llegó a cumplir los 30 años edad.


Documentos: El Noroeste Digital (Víctor Peñalver Guirao). Bailando Con Ratas (Benito Sacaluga). Y la obra de Antonio Martinez Ovejero, “In memoriam de las mil mujeres víctimas de la violencia política franquista en la Región de Murcia«. En total, 25 víctimas mortales.


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española