GERTRUDIS RÍOS MARÍN, maestra, y su marido RAMÓN IGLESIA OLIVA, cartero, REPUBLICANOS, FUSILADOS juntos en La Línea de la Concepción (Cádiz) en 1936

Gertrudis Rios Marin y Ramon Iglesia Oliva word pressGertrudis Ríos Marín nació en Algodonales (Cádiz) en 1901. Su padre, comerciante, se casó 3 veces, tuvo 10 hijos, y procuró una buena educación a Gertrudis, que cursó bachillerato y magisterio en la Escuela Normal de Sevilla. En 1925-26 era maestra en Pilas (Sevilla). Inició una relación sentimental con Ramón Iglesia Oliva, natural y vecino de Arcos de la Frontera (Cádiz). Huérfano con 19 años tuvo que sostener a su madre y 6 hermanos. Trabajó como cartero en Arcos; siguió estudiando y entró en el Cuerpo de Correos como oficial por oposición. Fue destinado a Utrera, y después a Algodonales, donde conoció a Gertrudis.

Se casaron en Algodonales en 1926, tuvieron un hijo, José Manuel, y ambos se trasladaron a trabajar a La Línea. donde Ramón ascendió y llegó a ser administrador de Correos. A Gertrudis le habían asignado la Escuela Nacional de Párvulos número 1, donde también estudió su hijo José Manuel en 1935, párvulos comprendía desde los 5 hasta los 8 años, luego pasaban a primera enseñanza. Gertrudis perteneciendo a la Federación Española de Trabajadores de Enseñanza (FETE), de tendencia socialista, alcanzando el puesto de tesorera de la misma hasta diciembre de 1935.

Gertrudis era una persona comprometida y tenía un carácter fuerte que le ayudaría en su trabajo de maestra. Le gustaban los encuentros sociales y con Ramón participaba en tertulias y en reuniones del casino, y organizaba fiestas y salidas campestres. Su carácter alegre y bondadoso le hizo ser muy popular y querida entre las familias y los párvulos a los que recogía con mocos a los 5 años y los despedía con lágrimas en los ojos bien preparados para ingresar en el nuevo nivel educativo, si las familias y su precaria situación económica así lo consideraban oportuno. Pero por Gertrudis no quedaba.

Su vocación pedagógica era indudable, ponía en práctica las innovaciones del momento. Su escuela fue un ejemplo muchas veces, siendo visitada por las autoridades educativas y políticas en días señalados, así como por sus propios compañeros.

Cuando se produjo la sublevación franquista, Ramón y Gertrudis decidieron no salir de la ciudad o refugiarse en la vecina Gibraltar como hicieron miles de vecinos de la comarca. Confiaban en que no correrían peligro ya que no tenían una militancia señalada en los partidos del Frente Popular. No sabían que para los golpistas ese no era motivo suficiente para estar a salvo. No haberse opuesto a la República equivalía a ser partidario de ella. Además estaban las listas de afiliados que les sirvieron indiscriminadamente para detener, procesar y fusilar en muchos casos a la población linense. Así ocurrió, por ejemplo, con el centenar de mujeres afiliadas a la organización de solidaridad con los presos Socorro Rojo y sometidas muchas de ellas a consejo de guerra.

Ambos fueron detenidos. A Ramón se le acusó de haber realizado «actividades marxistas» y de pertenecer al Socorro Rojo, es posible que militara sindicalmente. A Gertrudis la torturaron, la obligaron a confesarse, lo que rechazó y por eso la fusilaron. Sufriría el escarnio a que sometieron a muchas mujeres de izquierda, pelada, purgada con ricino, paseada por el pueblo en ropa interior para ridiculizarla y escarmentar a la población. Como maestra, personaje público y querida por niñas, niños y adultos, tuvo que ser espeluznante.

Un evadido de La Línea describió “los horrorosos métodos que imponían los fascistas, y las atrocidades cometidas por moros, falangistas y requetés con las muchachas jóvenes y esposas de hombres de izquierda, a las que paseaban por la vía pública en paños menores, peladas y purgadas, haciéndolas sufrir horriblemente. A una de ellas, esposa del administrador de Correos, la fusilaron después de someterla a horribles tormentos por no querer confesarse”.

El 15 de agosto de 1936 ambos fueron fusilados en La Línea, aplicándoseles el «bando de guerra». Hoy día, como tantos otros represaliados del franquismo, siguen desparecidos, sin conocerse dónde reposan sus restos. A Ramón lo depuraron del cuerpo de Correos y a Gerturdis también la depuraron del cuerpo de Maestras.

Su hijo José Manuel, con poco más de 8 años, quedó huérfano de padre y madre y su tía Portala se lo llevó a Bornos (Cádiz), encargándose ella de criarlo. El terror y el horror hicieron su efecto y la familia apenas ha sabido de Gertrudis y de Ramón. El silencio se abatió sobre ambos durante décadas. Ahora escribimos estas líneas para que la verdad y su historia resplandezcan.


Documentos: Todos los Nombres (Manuel Almisas Albéndiz José Ramón Iglesia Medina). Historia de una Maestra (El lagarto astuto)


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