REPUBLICANOS PASEADOS y ASESINADOS por los franquistas en la “Curva de la Muerte” del Puerto de Manzanal (León)

La Curva de la Muerte word pressEn la curva del regato de La Retuerta, localizada en el kilómetro 352 de la antigua carretera Madrid-Coruña, hay una pared de roca salpicada con señales visibles de impactos de bala. En ese fatídico lugar, y a resguardo de una enorme roca que servía de paredón, los franquistas fusilaban a los paseados. Lo saben muy bien en los pueblos del entorno, en la linde de La Cepeda con el Bierzo, porque más de un vecino detenido en aquellos años, conocedor del lugar, llegó a saltar del camión donde lo trasladaban para echar a correr y esconderse por el monte.

Allí mataron, según las investigaciones de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) a 7 bercianos que el 4 de agosto de 1936, después de su arresto en los primeros días de la sublevación militar, eran conducidos a León para someterles al mismo simulacro de juicio que acabaría con la condena a muerte del último alcalde de la capital berciana, Juan García Arias, y de otros miembros de la corporación local. Pero nunca llegaron. El vehículo que los trasladaba se detuvo poco antes de llegar al Alto del Manzanal, a la altura de la Peña de los Clavos y cerca de la curva de La Retuerta. Allí los obligaron a bajar del vehículo que los trasladaba, y pistoleros falangistas y de la guardia civil los asesinaron a tiros quedando muertos en la cuneta. Eran 7 hombres jóvenes con nombres y apellidos, el más famoso de todos el futbolista de la Deportiva Ponferradina Pepín Gallego, que fueron obligados a bajar.

La fosa donde los enterraron había sido visible hasta los años 70 porque alguien decidió marcarla con una losa. En La Retuerta, mataron junto a José Gallego Redondo, de 23 años de edad, jugador de la Deportiva y tornero de la MSP, a Jerónimo Álvarez Pacios, de 28 años, secretario judicial del Ayuntamiento de Borrenes, al ferroviario de Ponferrada Ramón Fernández Pérez, de 25 años, al chófer de Lago de Carucedo Eliseo Cobo Gómez, de 32 años, al electricista de la MSP José Monje Hernández, de 25 años, a Florencio González Cañueto, que portaba una cartilla militar a su nombre, y a Ramiro Llaguno Gutiérrez.

Desde el coche de línea que unía Ponferrada con León los vieron tirados en el apartadero de la carretera, en el mismo lugar donde la ARMH ha encontrado ahora, con la ayuda de un detector de metales, un viejo casquillo de fusil Carcano de fabricación italiana. En el casquillo todavía es legible la fecha de 1931 en la que salió de la fábrica de armas. Al menos uno intentó escapar, fue fusilado y después lo tiraron por el terraplén al regato. Los vecinos de la zona tuvieron después que enterrarles. La ARMH ha iniciado una campaña de exhumación para la búsqueda de sus cuerpos.

No lejos de allí, en el paraje de Los Campos, la ARMH también quiere localizar la fosa donde yacen otros 3 jornaleros del municipio de Igüeña; Magín Abad Mayorga, de 28 años y vecino de Espina de Tremor, y los vecinos de Almagarinos Antonio Álvarez Fraga, de 36 años, y Francisco Carbajo Campazas, que era natural de Rodrigatos de la Obispalía y fue asesinado igualmente aunque ya había cumplido los 80 años. La fosa estuvo señalada durante años por un alambre de espino colocado por un familiar de Carbajo, pero la apertura de una pista y la plantación de una finca de pinos desdibujó su rastro y la ARMH todavía no ha dado con ella. Los 3, según los testimonios y recogidos por la asociación y las actas de defunción que figuran en el Registro Civil de Villagatón, murieron asesinados el 22 de septiembre de 1936. Las actas de los 2 últimos recogen que su muerte ocurrió «a las 10 y 7 minutos».

Hay una 3ª fosa que la ARMH quiere localizar. Está ubicada en el vecino paraje de Los Campos de las Monas; la asociación sitúa en ella los cuerpos de otras 6 personas, pero sólo se conoce la identidad de una, Constantino García Aguado, minero de Tremor de Arriba (Igüeña), que sabía que lo iban a matar y por eso se echó al monte después de la rebelión militar. Así estuvo durante más de un año, con alguna visita a su casa, hasta que en el otoño de 1937 se arriesgó de nuevo para ver a su hija de 10 meses, a la que no conocía. Fue detenido y asesinado el 1 de noviembre de 1937. La ARMH ha encontrado actas de defunción en el Ayuntamiento de Villagatón de otros 5 hombres sin identificar.


Documentos: Diario de León: Carlos Fidalgo (1 y 2), y 3


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