El REPUBLICANO JOSÉ SALMERÓN CÉSPEDES, jefe de policía de Tetuán (Marruecos), fue ASESINADO por los franquistas en Tetuán en 1936

Jose Salmeron Cespedes, word press

José Salmerón Céspedes nació en 1895 en Berja (Almería). Aprobó oposiciones para policía. Se casó con Elena, también de Berja, muy pronto se fueron para Marruecos. Tuvieron 6 hijos, 2 murieron muy pequeñitos. Crecieron 4: Elena, Mercedes, José y la menor Guadalupe con apenas tenía 5 años en 1936, madre de Rubén. Formó parte de la Logia masónica Oriente en Tetuán, adquiriendo el nombre de “Mozart”, del que era un apasionado. Era un gran conocedor de las últimas tecnologías. Quería que todas sus hijas se desarrollaran, que fueran a la universidad. Él quería estudiar Derecho, ser juez, porque le indignaban las injusticias.

El historiador Francisco Sánchez Montoya recuerda que el viernes 17 de Julio del 36, no sería igual a otros. A una parte del ejército, junto a las milicias de falange, no les gustaba el panorama que presentaba de igualdad y progreso la 2ª República. Esa tarde comenzaron los tiros y el movimiento de escuadras militares en Melilla, llegando en pocas horas hasta Tetuán. Los militares ya tenían una clara lista de quién tenía que ser liquidado. Fueron confeccionadas mucho antes de aquella fecha. Las sacas y detenciones llegarían durante la madrugada del 17 al 18 de julio.

Salmerón se encontraba aquella tarde en el Café Teatro Español de Tetuán junto a su esposa Al tener conocimiento de la sublevación se llevó a la familia a casa, besó a su mujer e hijas y les dijo: “No preocuparos, en unas horas estoy de vuelta”, y se marchó a comisaría. José Salmerón junto al Alto Comisario Arturo Álvarez-Buylla Godino, estuvieron manteniendo esa tarde constantes comunicaciones con Madrid, y a su vez con el comandante De la Puente Bahamonde https://wp.me/p7ZWPl-2oP , jefe del aeródromo en las afueras de Tetuán. Las tropas de la legión mandadas por el teniente coronel sublevado Sáenz de Buruaga, rodearon y tomaron la Alta Comisaría. Álvarez-Buylla fue recluido en la fortaleza del monte Hacho de Ceuta, y fusilado en la mañana del 16 de marzo de 1937. José Salmerón nunca más regresó.

La sublevación en Tetúan llevó a un importante número de detenciones. La casa del pueblo, en pleno centro, albergaba a más de 300 personas recluidas. Los presos estuvieron obligados a hacer trabajos forzados construyendo un campo de concentración “El Mogote”, en las afueras de Tetuán, en la carretera que va de Tetuán a Chaouen. Los Republicanos eran vigilados por la policía indígena marroquí sin agua y con una sola letrina. La mayoría fueron fusilados.

José Salmerón Céspedes fue fusilado junto otros 100 Republicanos en “El Mogote” el 20 de agosto de 1936. Todos están en una fosa común situada en un rincón de la parte civil del cementerio marroquí de Tetuán. Fue un fusilamiento ejemplarizante, los pasearon por el centro de Tetuán antes de subirlos por una cuesta donde se ubica el cementerio. Otros 200 Republicanos españoles están en las fosas de los cementerios de Tetuán y Larache en Marruecos.

A medida que pasaban los días Elena buscaba el rastro de su marido. Los falangistas solo le dijeron mentiras, que había sido trasladado a una cárcel de Melilla, que había muerto en el frente. Se marchó con sus hijos a una casa alquilada a Melilla para no tener que volver nunca más a Tetuán. Comenzó una nueva vida como costurera con una modesta máquina en una ciudad desconocida, sin emitir una sonrisa. Por las noches, Guadalupe recuerda cómo los vecinos venían a la casa a escuchar la radio, una emisora prohibida, y la dura imagen de una madre de luto toda su vida por el asesinato de su marido, al que nunca logró encontrar.

Elena estaba marcada como la mujer de un “Republicano. Antiguos amigos, gente a las que Salmerón había ayudado, le negaban ahora el saludo a Elena, fingían no conocerla o la miraban con desdén. Eran gentes que habían sacado provecho del golpe. Guadalupe Salmerón recuerda aún con nitidez la figura de su madre al regresar de nuevo a su casa tras uno de aquellos incidentes. Montoya apunta que “Elena estalló en llanto de pura impotencia: “Si tu padre hubiera vivido, ese sinvergüenza no hubiera actuado así”.

Cuando Rubén, nieto de José Salmerón Céspedes, se encuentra delante de la fosa de Republicanos fusilados en Tetuán se le agolpan las preguntas, ¿Por qué? ¿Cómo ocurrió ¿Cómo fueron esas últimas horas del Yayo, en el campo de concentración…?


Documentos: María Serrano, Andaluces diario (El Plural, Todos los Nombres). Les nostres víctimes (Francisco Sánchez Montoya)


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