JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ GÓMEZ, alcalde REPUBLICANO de Puerto Real, ASESINADO y DESAPARECIDO por los franquistas en El Puerto de Santa María (Cádiz) en 1936

Jose Maria Fernandez Gomez word pressJosé Mª Fernández Gómez nació en Puerto Real (Cádiz) en 1903. Era comerciante, hijo de Juan, cochero de Puerto Real, y de Amalia. Jose Mª se casó con María Muñoz Arteaga y tuvo 4 hijas: Amalia, María del Carmen, Josefa y Elena. Era culto y afable, empezó desde temprano su relación con la prensa, trabajando como corresponsal en su villa natal para El Noticiario Gaditano. En 1929 hizo lo propio para El Sol. Después formó y dirigió su propio semanario en 1930: Juventud. También era presidente del Círculo Recreativo de Puerto Real.

La Guía Anuario de San Fernando y del Departamento de Cádiz de 1928, cuyo editor-propietario era Gaspar Fernández de León, periodista de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz, dedicó, en la sección Distinguidas personas de la población, éstas palabras: “José Mª Fernández Gómez, periodista ante todo, luchador político, con clara visión del desenvolvimiento de su pueblo, muy amigo de sus amigos y enemigo de los que considera sus enemigos, activo y hábil, fue un consejero asiduo en la brillante actuación del alcalde, señor Pereda. Constante pregonador de las excelencias de Puerto Real y defensor decidido de la inviolabilidad del hermoso Pinar de Las Canteras. Es de trato afable, servicial y desinteresado”.

En 1933 era secretario local del Partido Republicano Radical Socialista, pasando después al PRRS independiente, y como muchos otros, en 1934 terminaría engrosando las filas de Izquierda Republicana. En 1936 fue candidato por el Frente Popular ganando las elecciones. El 18 de julio, José María y sus concejales confiaron en que el golpe de Estado no triunfaría, así que no se repartieron las armas que el pueblo solicitaba. La actitud reflexiva y de calma del alcalde impidió los asaltos y quemas de iglesias y conventos. Pero su actitud pacífica no impidió los terribles hechos que se avecinaban.

Al día siguiente un grupo de sublevados procedente de San Fernando se hizo con la Villa sin disparar ni un solo tiro. Tomaron el ayuntamiento, donde encerraron a José María, demás concejales y algunos miembros del Frente Popular. Poco después lo trasladaron al Penal de El Puerto de Santa María. Hasta allí se trasladaba su mujer y padre para visitarlo. En las semanas sucesivas en la prensa, La Información, se publicaron cartas defendiendo al alcalde encarcelado. El 16 de agosto de 1936 una carta de Loreto Goenaga, madre superiora de las Hermanas de la Caridad del Hospital de la Misericordia de Puerto Real, agradecía su actuación el 18 de julio protegiendo la iglesia de la Victoria, y recordando que el joven alcalde facilitó la instalación del teléfono en esas dependencias. Pero ni siquiera la amistad que le unía con el general Varela, le sirvió para salvar la vida.

El 22 de agosto acudieron a visitarlo su familia al Penal, como de costumbre, y les indicaron que allí no estaba, que no volvieran, tuvo que ser uno de los “sacados” en la madrugada anterior. La certificación de defunción del Registro Civil de Puerto Real en abril de 1940, dice que: falleció en “se ignora”, el día “21 de agosto de 1936”, a consecuencia de “se ignora”, según resulta de “expediente instruido al efecto”. El último alcalde de la República en Puerto Real fue asesinado, probablemente en el penal Puerto de Santa María o lugar cercano, el 21 de agosto de 1936 con nocturnidad y alevosía, pero eso ni entonces, ni durante las 4 décadas siguientes, se pudo decir. José Mª Fernández Gómez, hombre honrado, caballeroso, siempre dispuesto a ayudar al que lo precisara, contaba 33 años de edad.

Su delito fue el mismo que el de sus compañeros también asesinados Francisco Cossi Ochoa, presidente de la Diputación, y Manuel de la Pinta Leal, alcalde de Cádiz: Ser dirigentes locales de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, presidente de la República. Para aún más horror de su mujer y sus 4 hijas, nunca supieron donde se hallaba su cadáver, actualmente sus restos continúan insepultos, como el de un sinnúmero de vecinos Republicanos de Puerto Real, un pueblo gaditano donde no hubo frentes ni batallas, asesinados por esa extrema y planificada violencia política fascista.

el 27 de octubre de 1936, el juzgado militar especial de Puerto Real requirió al Ayuntamiento “certificación acreditativa de los bienes que resulten amillarados por todos conceptos a nombre de los individuos complicados en el movimiento marxista destructor que se relacionan al dorso”, entre los que estaba su padre, al que le clausuraron e incautaron la librería familiar que tenían, ya había saqueada por los sublevados, nunca más volvió a ver sus libros.


Documentos: Unidad Cívica por la República (Alfonso Aguirre Cabezas). Más típico no lo hay (Santiago Moreno). Jesús Núñez (Foro por la Memoria, Todos los Nombres). José Pizarro Rodríguez (Diario de Cádiz, “La destrucción de la Democracia: vida y muerte de los alcaldes del Frente Popular en la provincia de Cádiz


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