En Dúrcal (Granada), los franquistas ASESINARON a cinco miembros de la familia REPUBLICANA Parejo

Manuel Parejo Alba word pressManuel Parejo Muñoz era el mayor de 4 hermanos. Tenía solo 6 años cuando las tropas fascistas, recién sublevadas, asesinaron a su padre en Padul, y fusilaron a su abuelo y a 2 de sus tíos en la tapia del cementerio de Dúrcal. Su padre, Manuel Parejo Alba simpatizaba con la izquierda y se relacionaba con los concejales socialistas. Con motivo de las elecciones de febrero de 1936, su padre le llevó en Padul a un mitin de Fernando de los Ríos, destacada figura del pensamiento socialista y ex-ministro de la República. Un grupo de falangistas reventó el acto a tiro limpio.

Tras la insurrección militar, Padul no opuso resistencia. El 21 de julio Manuel se despidió de su mujer, Laura, para ir a labrar. En el camino fue interceptado por un camión de falangistas, algunos paduleños. Uno de ellos lo delató por “rojo” y allí mismo fue acribillado y abandonado en una cuneta con varios disparos, alguno en la cabeza. Falleció 3 días después. Sus restos fueron trasladados al cementerio de San José donde fue enterrado en una fosa.

La represión se ensañó con su familia. Un mes después un grupo de 6 guardas rurales, al servicio de los fascistas, secuestraron al padre, Francisco Parejo Ortega de 66 años, en una parcela donde trabajaba. “Las gafas no le van a hacer falta”, apuntó uno de los sublevados a modo de vaticinio de lo que ocurriría después. Pasaron por su vivienda en busca de sus otros 2 hijos, Francisco y Cecilio Parejo Alba, quienes tuvieron que entregarse, un familiar cercano, simpatizante de los falangistas, les garantizó que su integridad estaba a salvo.

La noche del 21 de agosto, los 2 hermanos junto a su padre, fueron torturados por los falangistas que trataban de arrancarles los nombres de personas que se hubieran significado por su simpatía con la izquierda política. Uno de los más célebres era el doctor Rejón Delgado, el niño de la Chaquetica, la persona que organizó el mitin de Fernando de los Ríos y que, en los primeros días de la insurrección, consiguió burlar el cerco falangista y abandonar el pueblo escondido en un camión de estiércol. El Chaquetica contactó en Jayena con militantes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y escapó así de una muerte segura.

A los Parejo se les conocía por su afición a la caza con el apodo de los ‘Codornices’, que el habla popular redujo a ‘Cornices’. “A estos les dicen en Padul ‘los Cornices’ pero van a morir como conejillos”, fue la lapidaria frase de un cabo falangista momentos antes de la ejecución. Si ya fue cruel perder a su hijo Manuel, Francisco Parejo Ortega tuvo que asistir también a la muerte de sus otros 2 hijos. Frente a la tapia del cementerio del municipio de Dúrcal, el padre imploró a los oficiales falangistas un último deseo: “Matadme a mí primero para no ver morir a mis hijos”. Primero fueron fusilados los hijos y luego el padre. Algunos paduleños testigos de los fusilamientos, se vieron obligados a enterrarlos.

Ninguno de sus cuerpos fue entregado a los familiares que, a día de hoy, desconocen el lugar exacto donde descansan sus restos, que permanecen en una fosa común del camposanto de Dúrcal sin que hoy sea posible localizar el lugar exacto del enterramiento. Años después, ya en la posguerra, fue asesinado el marido de una sus hijas, Francisco Fernández, enterrado en un lugar indeterminado de Víznar. Manuel Parejo Muñoz aún recuerda las vilezas y humillaciones que su madre, Laura, tuvo que sufrir a lo largo de su vida.


Documento original de Santiago Sevilla y Álvaro Calleja en La Opinión de Granada. Guerra civil en Granada


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