RAFAEL PRADES TRUEBA, Secretario del Ateneo RACIONALISTA de Castellón. FUSILADO por los fascistas en 1939

 

Rafael Prades word press«La memoria es hija de la historia y hermana del corazón. Pues que no se nos olvide… Nunca». Esta reflexión de Forges preside la página web de ArqueoAntro, un equipo multidisciplinar de arqueólogos y antropólogos que con su labor está removiendo conciencias y sanando, si es que se puede, las heridas de las familias que el franquismo aniquiló. Con 969 víctimas de la represión franquista enterradas en el cementerio de San José, Castellón es la 2ª ciudad de la Comunitat, por detrás de Paterna con 2238, con más fusilados en sus 2 fosas comunes.

Allí han comenzado las exhumaciones de Rafael Prades Trueba (fusilado el 21 de agosto del 1939), José Monfort Gil (fusilado el 30 de mayo del 1941) y Eduardo Ferreres Sospedra (fusilado el 24 de enero del 1940). Los fusilamientos duraron cerca de una década, de manera meticulosa, casi industrial, y acabaron con la vida de casi un millar de personas. La familia de Carmen Arnal recibirá los restos de su abuelo, Rafael Prades, fusilado con 46 años. La historia de su abuelo, Rafael Prades, como tantas otras, es la historia del terror de la represión, del estigma social del vencido y las heridas que nunca pudieron cicatrizar.

Rafael Prades era carpintero, militante de la CNT y secretario del Ateneo Racionalista de Castellón en 1931. Aunque era originario del pequeño pueblo de Villahermosa del Río, Vivía en Castellón, con su hija Carmen, su mujer Manuela, su suegra y una hermana de ella. Trabajó en el Hospital Provincial, durante la guerra se hizo miliciano y trabajó en la retaguardia. Al final de la guerra, con los franquistas cerca, la familia huyó a Valencia, donde fue apresado y encerrado junto a centenares de personas en la plaza de toros de Valencia, una enorme cárcel al aire libre. Fue puesto en libertad al tener un certificado de buena conducta. Una vez en Castellón, Manuela le pidió a su marido que se fuese a Francia, pero él optó por quedarse al no poder irse todos.

El reencuentro no duró mucho. Al día siguiente de su llegada a Castellón fue delatado por los vecinos de un barrio «lleno de fascistas». Los franquistas fueron a buscarlo a su casa y, al no encontrarle allí, se llevaron detenida a su mujer. En cuanto se enteró, Rafael se personó en el cuartel para entregarse. Antes de entrar a la prisión de la que ya nunca volvería a salir, Rafael le pidió a su mujer que buscase ayuda, sabía que lo iban a torturar para que confesase cosas que no había hecho. En la prisión de Castellón, en la que apenas estuvo 4 meses, Rafael Prades, como otros tantos, escribió poemas que guarda como un tesoro su nieta Carmen. Finalmente, a finales de agosto fue fusilado y enterrado en la fosa del cementerio civil.

Carmen Prades, hija de Rafael y madre de Carmen Arnal, era una niña de apenas 11 años que presenció el fusilamiento de su padre. En su sentencia de muerte constaban el cargo de rebelión armada y los nombres de los 3 denunciantes, vecinos de la familia. Su hogar fue saqueado y al dolor de la pérdida se añadió la impotencia de ver sus posesiones robadas en las casas de algunos de sus vecinos.

Los familiares de Rafael han sabido dónde buscarle, porque estuvieron presentes durante el enterramiento y pagaron a sus verdugos una caja de pino para evitar que lo enterrasen “como a un perro”. La familia lo pasó muy mal, a la miseria de la época se añadió el estar marcados. “Tras muchos años de silencio, todavía ahora hay que callar”, cuenta Carmen Arnal, “la represión no acabó cuando murió franco, lo dejó todo atado y bien atado. No sé si la herida se cerrará algún día ¿Cómo voy a olvidar? ha sido mucho el daño. Con mucho esfuerzo y gracias al cambio del Gobierno valenciano, se ha podido abrir esta fosa. Con Rajoy el presupuesto para la memoria histórica era cero. Tal vez pueda olvidar algo, pero el daño se lleva muy dentro”.

Carmen Prades murió en 2011, sin ver jamás cumplido su sueño de rescatar los restos de su padre, sin poder dar sutura a una herida que se abrió hace décadas y que todavía no ha habido oportunidad de sanar. El testimonio de Carmen Prades, está recogido al detalle por el Grup per la Recerca de la Memòria Històrica, y aparece, como otros tantos, en libros de gran intensidad emocional como el de «Històries de vida al Castelló de la guerra i la postguerra», de Maribel Peris.


Documentos: Eldiario.es (Borja Ramírez). El periódico Mediterráneo (Estefania Moliner). Emilio Regalado (Levante, El Mercantil Valenciano, 1 y 2)


Viva la República Española. Por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ