MANUEL CARRASCO FORMIGUERA, abogado DEMOCRISTIANO, CATALANISTA, REPUBLICANO, ASESINADO por los franquistas en Burgos en 1937

Manuel Carrasco Formiguera word pressManuel Carrasco Formiguera nació en Barcelona en 1890, donde se licenció en Derecho, y se doctoró en Madrid en derecho y en filosofía y letras, donde se afilió a los propagandistas católicos de Ángel Herrera Oria. Ejerció la abogacía en Barcelona y se especializó en derecho mercantil. Fue profesor de esta materia en la Escuela de Altos Estudios Comerciales de la Mancomunidad de Cataluña. A partir de 1931 fue secretario del Comité Industrial Cotoner y, después, delegado del puerto franco de Barcelona.

De joven militó en la Joventut Nacionalista de la Lliga Regionalista y en 1920 fue concejal por este partido en la corporación municipal de Barcelona. En 1922 participó en la fundación de Acció Catalana, y ese año fundó y dirigió personalmente la revista humorística nacionalista L’Estevet, en la que se publicaron unas caricaturas que se bur­laban del Ejército español en Marruecos y con la dictadura de Primo de Rivera, lo que motivó un proceso que le valió una durísima prisión en Burgos. Una vez liberado, fue elegido miembro de la junta de gobierno del colegio de abogados de Barcelona. Esta Junta obligó a dejar de publicar en catalán la guía jurídica de Cataluña, multando, destituyendo a sus miembros, y confinándolos en distintas poblaciones pequeñas durante 6 meses; Carrasco fue enviado a Tamarite de Litera.

Carrasco, que actuaba clandestinamente contra la dictadura, participó en el Pacto de San Sebastián en 1930, que unió a los nacio­nalistas catalanes con los Republicanos españoles con la promesa de un estatuto de autonomía. Cuando cayó la monarquía, Macià proclamó el Estat Català y envió a Madrid a Carrasco, que regresó con los ministros Fernández de los Ríos, Marcelino Domingo y Nicolau d’Olwer, con los que Macià convino una fórmula conciliatoria para la Generalitat, nom­bre propuesto precisamente por Carrasco, que fue nombrado conseller de Sanidad y Beneficencia en el primer gobierno de la Generalitat catalana de Macià.

Fue diputado por Gerona a las Cortes Republicanas con la candidatura de la Coalición Catalana Republicana, que agrupaba a los partidos Republicanos de centro e izquierda. Respecto de la cuestión religiosa en la Constitución de 1931 intentó la conciliación de los católicos con la República, reconociendo “el error gravísimo que cometieron buena parte de los católicos de identificar la suerte de la Iglesia y de la religión en España con la monarquía y con la Dictadura”. En 1932 fue expulsado de Acció Catalana e ingresó en Unió Democràtica de Catalunya, destacando como uno de los principales dirigentes del partido. Siempre contrario a la violencia, se opuso, como su partido, a la insurrección del 6 de oc­tubre de 1934.

Iniciada la Guerra Civil (1936), Carrasco se mantuvo leal a la República sin abandonar su ideología democristiana. Entró en la conselleria de finanzas de la Generalitat como asesor jurídico. Se esforzó en evitar estragos y salvó la vida de numerosos perseguidos, su mediación muchas vidas. Denun­ciado por los anarquistas por su notoria condición de católico y defensor de la Iglesia, Companys y Tarradellas, impotentes para garantizar su seguridad, lo enviaron en diciembre de 1936 como delegado de la Generalitat ante el gobierno de Eus­kadi, donde colaboró con el gobierno de su amigo personal el lehendakari Aguirre.

En marzo de 1937, el buque vasco en el que se trasladaba con su esposa y sus 6 hijos de Bayona (Francia) a Bilbao fue interceptado por el crucero franquista Canarias (batalla del cabo Machichaco). La familia fue dispersada en diversas cárceles y, finalmente, can­jeada por la del general López-Pinto. Carrasco fue encarcelado en el penal de Burgos, maltratado, juzgado sin garantías procesales y condenado a muerte por un tribunal militar del bando franquista en un juicio sumarísimo llevado a cabo el 28 de agosto de 1937 por el delito de “adhesión a la rebelión”.

La ejecución de la sentencia se llevó a cabo el 9 de abril de 1938, a pesar de las gestiones a su favor del Vaticano. No quiso que le vendaran los ojos. Su verdugo dijo: “Me parece que he matado un caballero”. Sus últimas palabras fueron: “Jesús, Jesús, viva Cataluña libre!”, aquella Cataluña libre que él defendió en las Cortes españolas luchando por el Estatuto de 1932. La ejecución la ordenó personalmente Franco, en reacción a la protesta de varios gobiernos extranjeros, entre ellos el Vaticano, contra los brutales bombardeos fascistas sobre la población civil de Barcelona los días 16 , 17 y 18 de marzo de 1938, que causaron cerca de 1.000 muertos y más de 2.000 heridos.

El 25 de septiembre de 2005, el Congreso de los Diputados de España acordó, a propuesta de CiU, anular el consejo de guerra al que fue sometido Carrasco Formiguera.​


Documentos: Wikipedia. Real Academia de la Historia (Hilari Raguer Suñer). Gran enciclopèdia catalana (JBe). El Nacional.cat (Marc Pons)


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