MIGUEL TEJERINA FERNÁNDEZ, maestro de la II REPÚBLICA, afiliado a Izquierda Republicana, fusilado en Ávila por los franquistas en 1936

Miguel Tejerina Fernandez word pressHabía nacido D. Miguel en 1900, en Valdavida, provincia de León. En 1925 estaba ejerciendo como maestro en Asturias, pasando en el 31 a tierras pacenses para, ya en 1933, venir a la escuela nacional graduada nº 1 de Ávila, El Corralón -sita estaba en terrenos que ahora ocupa la Biblioteca Pública de la Junta de CyL-, y así compaginar mejor su trabajo docente con los estudios de Filosofía que había comenzado el curso anterior en la Universidad Central de Madrid –luego Complutense.

Fruto de su vida universitaria va a ser la amistad que comienza con D. José Ortega y Gasset y con el abulense D. Claudio Sánchez Albornoz, diputado en estas tierras por Izquierda Republicana, ministro de Estado y después cabeza de la lista provincial del Frente Popular. A finales del 34 es nombrado inspector en Zamora, tras haber aprobado la Oposición correspondiente. Familia y amistades quedan en Ávila por lo que, medio año después -a mediados de junio del 35-, regresa y puede empezar a ejercer como inspector de Primera Enseñanza en Ávila.

A pesar de llevar pocos años ligado a la ciudad, pronto se va a granjear el respeto y cariño del profesorado y de gran parte de los abulenses, incluidos muchos notables de la derecha. Se afiliará a Izquierda Republicana, aunque, al parecer, no desarrolló gran actividad política. Su talla intelectual era más que considerable y su talla humana se reflejará en las numerosas amistades que perduraron más allá de su asesinato, mostrando su cariño hacia su viuda, Dña Vicenta Pedruelo Zabal, también maestra en la Escuela Graduada de niñas SantaTeresa.

Lleva poco tiempo como inspector en Ávila y, aunque el mandato de retirar los crucifijos de las aulas se había dado en Orden de enero del 32, aún en numerosos colegios no se había llevado a cabo. A D. Miguel –más que nada por provenir de otras tierras y por petición de sus compañeros- se le encargará de velar para que se cumpla tal mandato en el curso 1935/36. Cuando se produce el golpe militar y comienzan las detenciones y asesinatos, la familia y los amigos le recomiendan salir del país. Él lo rechaza, pues está convencido de que no corre ningún peligro, pues“no he hecho nada malo, no tengo porqué huir”. Además, su hijo pequeño había nacido apenas hacía 4e meses y quiere permanecer junto a su familia. Tal como dice Fernando, su nieto,Quizá no quisiera huir, quizá Miguel formara parte de algo mayor que él mismo, como muchos otros que también se quedaron.

El día 31 de agosto del 36, a hora temprana, la aviación Republicana bombardea algunos enclaves de la ciudad, como un circo instalado entre las murallas y la iglesia de San Vicente -el Circo Maravillas-, que seguramente fue confundido con un campamento militar. Mueren 3 personas, 2 de ellas trabajadores del circo. Ese mismo día se organiza una masiva manifestación que, partiendo de la Plaza del Mercado Grande, recorrerá algunas calles hasta la Plaza del Mercado Chico –centros neurálgicos de la ciudad-. Desde allí bajará hasta la Comandancia Militar situada en el Palacio de Polentinos. Frente a su entrada, desde un balcón, el conde de los Acevedos –jefe de la milicia carlista de la ciudad- exalta e incendia de furor y odio a los presentes.

Alguien – la familia de D. Miguel recuerda que un eclesiástico- nombra a Miguel Tejerina como una persona peligrosa, que quitó los crucifijos de las escuelas y a por el que hay que ir. Un grupo de exaltados irá a la cercana Cárcel Provincial para intentar quemarla con todos los presos políticos dentro. Al final les serán entregados unos 30, que al alba siguiente serán fusilados. Diez presos por cada víctima del bombardeo, el mismo número de presos que los nazis fusilaban por cada preso que se fugaba o intentaba hacerlo de alguno de sus campos de concentración o cárceles.

En este momento voy a morir. Estoy tranquilo. Sé todo lo feliz que puedas y quiere mucho siempre a nuestros hijitos. En esta hora quisiera besaros a todos padres y hermanos. Ningún delito he cometido así que espero que algún día la Humanidad se beneficiará con estas muertes de inocentes. Te abraza y te ha querido siempre tu Miguel. Una de la madrugada del 1º septiembre 1936. Estas son las últimas palabras escritas por D. Miguel. Sobre una tarjeta de presentación que reza M. Tejerina. Inspector de 1ª Enseñanza.


Documentos: La represión contra maestros en Ávila, M. Rafael Sánchez


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