JOSÉ SERRANO BATANERO, prestigioso jurista, diputado REPUBLICANO digno y ejemplar al servicio de las clases populares, ASESINADO por franquistas en Madrid en 1940

Jose Serrano Batanero word pressJosé Serrano Batanero nació en Cifuentes (Guadalajara) en 1879, hijo de Félix y Epifanía. Se especializó como abogado penalista en Madrid en 1910. Contrajo matrimonio con Esperanza Serrano Monserrat, tuvo 3 hijas pero solo le sobrevivió una, que ejerció en Madrid el mismo oficio de abogado que su padre. Interpuso querella en los juzgados de Madrid en defensa de Pablo Iglesias, objeto de una virulenta y calumniosa campaña reaccionaria que trataba de implicarle en el asesinato de José Canalejas. Muy pronto adquirió notoriedad actuando en importantes casos en los años veinte y treinta, como el asesinato de Eduardo Dato en 1921.

Se incorporó, durante la dictadura de Primo de Rivera, al grupo liderado por José Giral y Manuel Azaña, y representó al mismo en la Junta madrileña de la Alianza Republicana. Defendió a los últimos perseguidos políticos de la Monarquía. Participó en la constitución de la Conjunción Republicano-Socialista. Asumió la defensa de los trabajadores, en las distintas jurisdicciones, con poderes otorgados por varias sociedades de la Casa del Pueblo madrileña. Esta vinculación con la sindical socialista la mantuvo a lo largo de toda su vida profesional, actuando ante los tribunales militares que juzgaron a los integrantes de las milicias socialistas madrileñas, tras los sucesos de octubre de 1934.

Fue diputado de las Cortes Constituyentes de la 2ª República por Guadalajara, superando ampliamente en votos al conde de Romanones. Presidió el 13 de Julio de 1931, la sesión histórica preparatoria de las Cortes Republicanas. Manuel Azaña le encomendó el difícil papel de dirigir los trabajos de la Comisión de Responsabilidades. Se distinguió como defensor de los derechos de la mujer, dando charlas y conferencias a favor del voto femenino y la igualdad, en unión de Victoria Kent. Fue acérrimo defensor del idioma español, hasta hacer que en la Conferencia Interparlamentaria celebrada aquellos años por Diputados de todo el mundo, uno de los idiomas oficiales fuese el español.

En 1934 participó en la unión de los grupos Republicanos que generó el partido Izquierda Republicana, siendo una de sus figuras más respetadas. Se implicó en la campaña de las elecciones de Febrero de 1936. Durante la guerra de España permaneció en Madrid como presidente del Comité Nacional de Cajas de Ahorro y más tarde como presidente del Consejo de Administración del Monte de Piedad. Formó parte, junto a otros correligionarios como Victoria Kent y Enrique Peinador, del colectivo de abogados antifascistas que se hizo cargo del Colegio de Abogados de Madrid, al haberse significado a favor del golpe de Estado algunos integrantes de la Junta de Gobierno. Tuvo un papel importante en la incorporación de los abogados madrileños a tareas de defensa de las instituciones Republicanas, también mediante la formación de milicias. Como reconocimiento a sus méritos como jurista y lealtad Republicana fue nombrado Consejero de Estado.

En abril de 1937 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid. Por su capacidad de gestión e inteligencia política se hizo el mas popular de los concejales madrileños, con responsabilidades en el transporte público o en suministros. Recorrió los frentes madrileños de la guerra dando charlas, rechazando, cuantas veces se le propuso, ocupar ministerios. Se convirtió también en el culto anfitrión de las delegaciones internacionales, mostrándoles no solo los horrores de la guerra, sino también las tareas de protección del Museo del Prado o la labor que el ayuntamiento desempeñaba en lo concerniente a la educación.

Al terminar la contienda no quiso marchar al exilio. Su estancia en las prisiones madrileñas no pasaba inadvertida por la pedagogía que emanaba la dignidad de su comportamiento. Juzgado en consejo de guerra, asumió su propia defensa: Su actitud ante los jueces fue sencillamente magnifica, la propia de un hombre de derecho. Se dirigía al tribunal como “señores rebeldes”, para “vergüenza de quienes habían jurado defender las leyes por su honor de militares, convirtiéndose en traidores de su propio juramento”. De acusado se convirtió en acusador negando a los jueces la facultad de juzgarlo a él, que había cometido “el delito de ser leal a la legitimidad Republicana que ustedes como golpistas han mancillado”.

Tras calificar el código militar que le aplicaban como de “bando”, finalizó su intervención pidiendo para sí la pena de muerte, con arreglo a la nueva legalidad en la que los defensores de la legalidad Republicana pasaron a ser reos de “auxilio a la rebelión”. Serrano Batanero fue fusilado en las tapias del cementerio del este de Madrid, el 23 de febrero de 1940 junto al último presidente del Partido Socialista José Gómez Osorio, el secretario general de la FNTT de la UGT y gobernador civil de Valencia Ricardo Zabalza Elorga, y el confederal y teniente Republicano Leandro García Martín. Don José Serrano Batanero, que acababa de cumplir 60 años de edad, no permitió que le vendasen los ojos.


Documentos: Isabelo Herreros (Asociación Manuel Azaña, Real Academia de la Historia). Quienes eran. Gentes de Atienza (Tomás Gismera Velasco)


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