Vendaval de terror franquista en Grazalema durante la guerra de España

Grazalema word pressEl día 12 de Septiembre de 1936 algunos aviones sublevados arrojaron varias bombas sobre Grazalema, y el 13 lanzaron una ofensiva, la «Columna Cádiz», dirigida por Arizón desde El Bosque. Grazalema estaba defendida por milicias locales y contingentes de refugiados de otros pueblos de la zona, El Bosque, Zahara o Prado del Rey, voluntarios de Montejaque y otros pueblos de la serranía rondeña. A últimas horas de ese día 13 las fuerzas sublevadas lograron entrar en Grazalema. Una vanguardia franquista mandada por el capitán de Infantería Ignacio Caballero Muñoz, de Regulares de Larache, consiguió tomar una parte del núcleo urbano.

Las fuerzas gubernamentales parapetadas en las sierras circundantes a Grazalema emprendieron un fuerte contraataque sobre los flancos de la columna, logrando cortar y sitiar a los rebeldes. El 14 de septiembre fuerzas de la 1ª Bandera de Falange de Cádiz al mando del alférez Fernando Zamacola Abrisqueta rompieron el cerco y accedieron a la población uniéndose a la vanguardia de Caballero. Los Republicanos fueron cediendo posiciones. El día 15 fuerzas de infantería y los moros de la Columna de Arcos iniciaron una maniobra envolvente atacando a las fuerzas gubernamentales por la espalda que huyeron para no verse copados. Se había consumado la toma de Grazalema. Muchas familias huyeron de la localidad camino de Ronda, que caería al día siguiente, y de otros pueblos de la serranía rondeña.

En Grazalema los sublevados desencadenaron, de manera inmediata, una brutal represión: Fueron asesinadas 150 personas mediante la Aplicación del “Bando de Guerra”, es decir fueron asesinadas sin formación de causa, yendo a parar a diferentes fosas comunes repartida por la geografía serrana. Se tiene constancia de varias fosas con grazalemeños/as repartidas por el término municipal: cementerios de Grazalema y Benamahoma, Fuente de la Ladera -en las cercanías al Puerto del Boyar-, en las inmediaciones del Puerto de los Alamillos, en Monte Abajo y en la finca denominada El Retamalejo. Igualmente se tiene constancia de Grazalemeños/as enterrados en Benaocaz o en el cementerio de El Bosque. Otras 59 personas fueron sometidas a la farsa judicial de los Consejos de Guerra, y asesinadas tras sentenciarlas a la máxima pena. Estos grazalemeños fueron enterrados en diferentes localidades: Málaga, Sevilla, Cádiz, San Fernando, El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera o la propia Grazalema.

Amparo Menacho relata lo que le contaba su abuela, que lloró toda la vida el asesinato de su hermana: Los espeluznantes detalles que narra revelan el último destino de Teresa, a quien su hermana había visto cuando los fascistas se la llevaron. Varios testigos directos relataron cómo las mujeres eran golpeadas, en algunos casos violadas, y asesinadas con armas de fuego o armas blancas; entre las víctimas cuyos cadáveres fueron parcialmente devorados por animales, estaba también la nuera de Teresa, embarazada de 9 meses. Para proteger los cuerpos descubiertos que los asesinos habían dejado tirados, los familiares se acercaron furtivamente de noche e intentaron darles un sepulcro improvisado: Mi padre que tenía 12 años con mi abuela, y los de la familia de los que habían matado. Cuando se asomaron, aquello era impresionante. Desde lejos echaron piedras hasta que las cubrieron, después les echaron tierra, y luego les pusieron una cruz.

Ana Mateo Domínguez, esposa de Manuel Salguero Chacón, concejal por Izquierda Republicana en Grazalema en 1936, y madre de Manuel, niño de 15 años, declara que los 2 fueron detenidos y fusilados en el cementerio de El Bosque. En 1941, el fiscal consideró que, menos en el caso del asesinato de Ana Gil – fusilada cuando los falangistas no encontraron en casa a su esposo a quien buscaban – los demás fusilamientos estaban justificados; tampoco vio probados los casos de los robos, abusos, ni violaciones.

El pueblo de Grazalema guarda la historia de las 15 mujeres asesinadas en 1937 por los franquistas, las 15 rosas de Grazalema, torturadas, humilladas, fusiladas por militares franquistas, y enterradas en una fosa en la carretera de Ronda.


Documentos: Todos los Nombres. “De puertas para adentro es donde había que llorar”, Francie Cate-Arries


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